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Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 12

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12: 12 12: 12 El sol había seguido su curso natural, resurgiendo en el horizonte para recorrer la esfera celeste de lado a lado.

El astro rey ya se estaba ocultando por el oeste cuando Effiro y Rachel salieron de la cueva.

La semidiosa de Zeus se había recuperado lo suficiente como para caminar con relativa facilidad, aunque su postura se encontraba ligeramente inclinada por un leve dolor constante.

Si Effiro supiera cómo crear medicinas, entonces sin duda habría aprovechado ese conocimiento.

Les habría venido bien a ambos.

Pero ese no era el caso.

Solo podían seguir adelante y luchar en su estado actual.

¿Qué sería de ellos si se quedaban sentados todo lo que quedaba de prueba en el interior de la cueva?

Era probable que perderían sus puestos.

Effiro no había arriesgado su propia vida en un movimiento estúpido solo para que otro se llevase aquello por lo que luchó.

Rachel se sentía igual.

Había sentido que tenía la ventaja en todas las ocasiones, como si nadie pudiera hacerle frente.

Y, sin embargo, casi fue asesinada por un loco aleatorio.

No era de extrañar que no le hubiera importado negarse a una orden de sus arrogantes familiares.

¿Estarían preocupados por ella?

Sí, por supuesto que lo estarían.

Ella era la líder del grupo, la más fuerte no sólo entre ellos, sino entre todos los semidioses que estaban realizando la prueba.

Ella era una carta de triunfo contra los genios de los otros clanes divinos, y su sola presencia era suficiente para provocar una sensación de seguridad entre los suyos.

Esperaba que esa imagen no hubiera sido borrada por las acciones del bastardo a su lado.

Sentía pena por cualquiera que pudiera tener la mala suerte de encontrarse con ellos; su apariencia desaliñada, la sangre seca y la ropa rota, entre otras cosas, daba la impresión de que se encontraban débiles.

Y era cierto, pero seguían siendo capaces de luchar.

Y, con su aspecto actual, seguramente les subestimarían.

Grave error.

Eso solo llevaría a las desafortunadas almas que se encontrasen con ellos dos a recibir una paliza.

De hecho, esa palabra se quedaba corta.

No pararían de golpear a sus víctimas hasta que se hubieran asegurado de que estaban indefensas y completamente derrotadas, turnándose para repartir los puntos equitativamente entre los dos.

Así funcionaba la prueba; si varias personas participaban en la derrota de un individuo, los puntos se repartían entre esas personas.

Gracias a esa regla, los participantes podían formar equipos y evitar traicionarse entre ellos, reforzando la confianza mutua del grupo.

Claro que la cantidad de puntos disminuía, pero esa falla se veía compensada cuando tu grupo derrotada constantemente a hordas de semidioses rivales.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió con ambos.

Ninguno de los dos trató de ocultar su presencia, y eso les convirtió en “presas fáciles” Los primeros desafortunados que se encontraron con ellos fueron un grupo de cuatro semidioses.

En cuanto les vieron, sus ojos se volvieron brillantes de emoción y sus rostros se llenaron de alegría.

Obviamente reconocían a Rachel, pero el estado en el que se encontraba tanto ella como su acompañante parecía lo suficientemente malo como para convertirles en un objetivo fácil.

Como se dijo hace poco, grave error.

En el momento en que estuvieron lo suficientemente cerca de ambos, el ambiente cambió.

Quienes hasta hacía escasos momentos parecían nada más que un par de mendigos heridos parecieron de pronto dos depredadores al acecho.

Se dieron cuenta demasiado tarde de que eran lobos con pieles de oveja.

Pero ya no podían retroceder.

Antes de que siquiera pudieran reaccionar, cuatro esferas de oscuridad, cada una con un diámetro de cinco centímetros, se materializaron en el aire.

Acompañando a las esferas se encontraban varias serpientes de rayos, enroscadas alrededor de la oscuridad en una extraña dualidad.

Los proyectiles salieron disparados a gran velocidad, impactando en sus cuerpos sin darles posibilidad de esquivar o bloquear.

En cuanto entraron en contacto con sus cuerpos explotaron, tirándoles al suelo mientras se retorcían entre espasmos.

Effiro había descubierto que podía crear proyectiles en forma de esfera, y que podía hacerlas explotar.

Sin embargo, estaba limitado a sólo cinco, y cada una tenía un tamaño diminuto.

Aún así, el efecto explosivo las hacía mucho más peligrosas de lo que podían llegar a ser por su cuenta.

Casi parecían balas, aunque su velocidad no era tan alta y sólo podían recorrer una distancia de cincuenta metros antes de que perdiera el control sobre ellas.

Por suerte, tenía a Rachel con ella.

Gracias a sus rayos podía aumentar la eficacia de su ataque a distancia, sin llegar a ser mortal para sus rivales.

Los puntos se repartieron entre ambos y abandonaron el lugar, dejando detrás suyo a cuatro semidioses gimiendo de dolor.

…

“Bueno, ¿Entonces se supone que vosotros sois los que nos van a hacer frente?

Esto es un intento patético para ganar tiempo” James se burló, confiado en que la victoria ya era suya.

Y, ¿cómo no pensar eso?

Eran más, y todos eran hijos de Zeus.

Ganaban tanto en números como en potencia.

Pero sus rivales no parecían notar la diferencia de fuerzas.

“¿Realmente crees que somos tan fáciles de vencer?

Nos ofendes” Luke de llevó la mano al pecho, como si se sintiera dolido, antes de posarla sobre el mango de su espada.

Incluso él sabía que no podría ganar tan fácilmente.

Izan imitó sus movimientos, sosteniendo con fuerza un arco de madera pulida, con una flecha ya engarzada.

El bando contrario también se puso en guardia, con las armas listas y la energía divina crepitando en su interior.

El primero en actuar fue Luke.

Antes de que los semidioses que les rodeaban pudieran atacar, emitió un pulso electromagnético que les empujó hacia atrás, todo gracias al metal que llevaban sobre sus cuerpos.

Habiendo sido tomados por sorpresa y completamente indefensos, Izan hizo su movimiento.

Cuando la flecha salió disparada en dirección a su objetivo, la próxima ya estaba lista para ser usada.

Los miembros del clan Zeus más cercanos fueron atravesados en puntos no mortales, derrotados sin posibilidad de venganza.

Pero no fue lo suficientemente rápido como para someter a todos antes de que se recuperasen.

“Tú…

¡Maldito bastardo!” James bramó furioso, atacando a Izan con un rayo crepitante.

Pero nunca alcanzó su objetivo.

El rayo fue absorbido por Luke, quien salió ileso.

Un rayo tan simple como ese no era suficiente como para representar una amenaza para él.

Esa era una de las grandes ventajas de ser un hijo de Zeus.

Sobre todo si tu rival era otro hijo de Zeus más débil.

Se impulsó con toda la fuerza que pudo reunir en sus piernas, llegando frente a James al instante.

El joven semidios del clan Zeus ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar.

Para cuando levantó la mirada, la cara plana de la hoja de la espada de Luke cayó sobre su cráneo, aturdiéndole.

La fuerza detrás del golpe no era cosa se broma: una persona normal y corriente habría caído inconsciente al instante, o incluso podría haber sufrido una contusión cerebral.

Sin embargo, los semidioses eran mucho más poderosos que cualquier persona normal y corriente.

Por lo tanto, no era de extrañar que aquel impacto solamente le hubiera aturdido.

Luke se sintió satisfecho.

La personalidad de James le había resultado tan molesta que golpearle se sintió como una terapia.

No perdió el tiempo, derribándolo con otro golpe certero, esta vez justo en el estómago.

Izan había terminado con el resto mientras tanto.

No era ni de lejos tan fuerte como Luke, que podía aplastar rocas con las manos desnudas y derribar árboles con facilidad, pero seguía siendo extremadamente fuerte en comparación con el ser humano promedio.

De hecho, la diferencia entre cualquier semidios, incluso el más débil de todos, y un humano era simplemente un abismo insondable.

No había esperanza de victoria para el humano.

Fue precisamente esa fuerza que poseía lo que le permitía enfrentar a varios enemigos a la vez, como en este caso.

No co y tancia de varios metros para vencer, solo sus manos y un enemigo a la vista.

Al final, el esfuerzo combinado de ambos les permitió deshacerse de todos los semidioses del clan Zeus que les tenían rodeados.

Aquella fue una manera simple y eficiente de ganar puntos.

“¿Crees que Effiro y Rachel estarán bien?

Esa caída no se ve muy bien” Izan comentó, mirando hacia abajo.

Desde allí era incapaz de ver el fondo, oculto entre las copas de los árboles y la oscuridad de la noche.

“Ese maldito bastardo está loco, pero sabe lo que hace mejor que nadie.

Seguramente tenía algo planeado para sobrevivir a la caída” Luke no le dio más vueltas al asunto.

No conocía a Effiro de mucho tiempo, pero habían llegado a intimar lo suficiente en la habitación de invitados durante la espera como para captar parte de su forma de ser.

No parecía el tipo de persona que se arriesgaría de manera inútil, y tampoco parecía alguien con mal perder.

Si había decidido arriesgar su vida, debía de ser porque tenía un plan para sobrevivir.

Ahora sólo quedaba encontrar a ese bastardo loco y finalizar la prueba de una maldita vez.

Con un poco de suerte, podrá posicionarse en primer puesto.

Por supuesto, siempre y cuando Effiro no le hubiera robado el puesto con su estrategia suicida y la derrota de Rachel.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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