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Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 13

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13: 13 13: 13 Effiro y Rachel se habían estado abriendo paso a través de todos los semidioses que se encontraron durante todo el día, tomando solo pequeños descansos antes de proseguir con su camino.

Para cuando el sol volvía a ocultarse tímidamente a lo lejos, tiñendo el paisaje con hermosos tonos rojos y naranjas, ya se encontraban agotados más allá de lo que las palabras podían expresar.

Eran semidioses, sí.

Pero también podían cansarse.

El uso constante y repetitivo de la energía divina, junto con los enfrentamientos físicos y el estado en el que sus cuerpos se encontraban, a los cuales se les había negado el descanso y cuidado necesarios para recuperarse, conspiraron para dejarles en un estado extenuado.

Effiro sentía la herida en su costado latir, enviando señales de dolor constante directamente a su cerebro.

Rachel, por su lado, sentía una sensación de ardor en las heridas que Effiro había cosido, como si todavía estuvieran frescas.

Sin duda, el estado de ambos era del todo deplorable, lo que solo les hacía darse cuenta del camino que les quedaba por recorrer.

Necesitaban volverse más fuertes si querían estar a la altura de su legado divino.

Finalmente se detuvieron, incapaces de continuar caminando.

Rachel se dejó caer en el suelo, mientras que Effiro se apoyó contra un árbol cercano, casi abrazándolo para evitar caer.

Estaban indefensos, tan agotados que seguramente les sería imposible luchar contra otros semidioses.

Y entonces, mientras recuperaban el aliento y le brindaban a sus cuerpos el descanso que tan desesperadamente necesitaban, escucharon un sonido de pasos acercándose.

Sus músculos se tensaron, listos para entablar combate de ser necesario, a pesar que sus fuerzas y energía no estaban listas para llevar a cabo esas acciones.

Y entonces vieron asomarse una cabellera rubia y otra de color castaño.

“¿Effiro?

¿Y Rachel también?

¡Vaya, parece como si os hubierais caído por un acantilado!” Luke se burló, mirando el estado deplorable en el que se encontraban ambos.

“Luke, Izan, ¿qué tal os está tratando la vida?

Porque a nosotros nos a tratado bien…

como perros de paja” a pesar de la sonrisa en su rostro, la manera en que Effiro respiraba agitadamente y el estado maltrecho de su ropa y postura dejaba en claro que no estaba bien.

La mirada de Izan cambió de Effiro a Rachel, con las comisuras de sus labios levantándose en una sonrisa pícara.

Un chico y una chica, ambos de buen ver, solos en el bosque…

su mente ya había comenzado a desviarse a pensamientos poco santos con los que seguramente Afrodita estaría de acuerdo.

“Ya veo que os habéis hecho amigos, ¿eh?” “Se puede decir que esto es una…

alianza” Rachel respondió, tratando de levantarse.

“Effiro, parece que esa caída os ha jodido a ambos.

Maldito bastardo loco, deberías de haberlo pensado mejor antes de tirarte de lleno por el precipicio” “Luke, uno no puede alcanzar sus metas si no está dispuesto a hacer sacrificios para lograrlo.

Y créeme, yo tengo mis razones para querer ese primer puesto” “Está bien, lo que tú digas.

De todos modos, me alegra ver que no te ha matado la caída” “Tal vez la caída no me mató, pero a este paso lo que sí me va a matar es el cansancio” Izan rápidamente le repartió a los dos semidioses heridos algo de comida y agua, cosas que agradecieron.

No habían podido conseguir algo decente para alimentarse, lo que ha su vez aumentó la extenuación y ralentizó su recuperación física y la regeneración de la energía divina.

Después de terminar su pequeño aperitivo, ambos recibieron ayuda de los dos recién llegados para moverse a un lugar más seguro.

No podían quedarse en el mismo sitio por demasiado tiempo, pues existía la posibilidad de que fueran descubiertos.

Y, con dos de ellos heridos y agotados, simplemente serían un peso muerto en medio de un combate.

Por lo tanto, lo más inteligente era permanecer en movimiento mientras buscaban un lugar escondido donde esconderse.

No faltaba mucho para que la prueba terminase y todos los participantes fueran trasladados de vuelta a la academia, por lo que solo tenían que esperar Aquellos que fueran a buscarles, naturalmente, sabrían en donde se encuentran.

Tras un largo rato de búsqueda, finalmente dieron con una cueva oculta entre el follaje.

Ni Effiro ni Rachel sabrían decir si aquella era la cueva en la que se refugiaron, pero tampoco les importó.

Su mente no era capaz de hacerles preocuparse por esa clase de cosas en ese momento.

El tiempo pasó lentamente, hora tras agonizante hora de espera, hasta que finalmente escucharon ruidos provenientes del exterior.

¿Podían ser otros semidioses que habían llegado allí buscando un lugar en donde esconderse también?

Era probable.

El sonido de pasos sobre la piedra se hizo cada vez más fuerte.

Pero no sonaba como pasos normales.

Era como el sonido de unos cascos golpeando el suelo.

¿Un caballo?

¿Se había colado un caballo dentro de la cueva?

¿O había ido el caballo a salvarles de sus heridas?

En su estado actual, la mente de Effiro era un lío de pensamientos incoherentes retorcidos en una maraña sin sentido.

Cualquiera capaz de leer la mente se daría cuenta de que su estado mental era más parecido al de una persona en proceso de la fase REM del sueño que al de una persona completamente lúcida y despierta.

Mientras sus ojos se cerraban por el cansancio y su mente se convertía en un mar de oscuridad, lo último que vio fue a un par de hombre con cuernos y cuartos traseros de cabra.

…

Cuando Effiro abrió los ojos de nuevo, ya no se encontraba en la oscura y fría cueva en la que se habían escondido.

Ahora estaba tumbado en una cama de hospital, vestido aún con los restos andrajosos de lo que le quedaba de ropa.

Se miró el costado, solo para descubrir que la herida que le había acompañado durante la mayor parte de la prueba finalmente había desaparecido, dejando tras de sí como única prueba de su existencia una marca, la cual seguramente desaparecería con el tiempo.

Poco a poco empezó a recordar todo lo que había pasado, hasta llegara la última parte.

¿Aquellos dos seres que habían entrado a la cueva eran sátiros?

El recuerdo de ver a dos seres que en su mundo anterior eran considerados inexistentes y ficticios le emocionó.

Sabía que existían en este mundo, pero era muy distinto verles con sus propios ojos.

En ese momento una enfermera entró para revisar su estado, pero se detuvo al ver que ya estaba despierto y, acto seguido, salió.

Ni siquiera le dirigió una sola palabra.

¿Dónde había quedado el juramento hipocrático en este mundo?

Al parecer, había sido olvidado por aquellos que ejercían la medicina.

Sin embargo, un instante después, la puerta se volvió a abrir y entendió por qué la enfermera había salido de la habitación.

Porque quien había entrado era Emma, la “Hermana tsundere”.

Se quedó de pie frente a él.

Effiro no sabía si no le daba el abrazo por seguir aparentando ser la hermana irritada, porque le preocupaba hacerle daño si no tenía cuidado o por una mezcla de ambas.

“Dime, ¿en qué demonios estabas pensando, maldito cabrón?

¿Acaso te volviste loco o qué?” Effiro se encogió de hombros.

“Tal vez.

Simplemente hice lo que consideré necesario para ganar, eso es todo” “¿No te acuerdas de la promesa que le hicimos a mamá y papá?” Sus ojos estaban extrañamente acuosos.

¿Iba a hecharse a llorar allí mismo?

Eso arruinaría su reputación como hermana tsundere por completo.

Effiro recordaba la promesa a la que Emma se refería; había sido nombrada en la novela.

“Que seguiríamos adelante y nos esforzaríamos.

Eso es precisamente lo que he hecho, hermana” “¿Y si no hubiera salido bien?

¿Y si no hubieras sido capaz de amortiguar la caída?” “Eso no ha ocurrido, ¿verdad?

Entonces no le des más vueltas” “Mmmp, mira que eres estúpido.

Tengo cosas que hacer, así que yo me despido” Emma se dio la vuelta, abandonando la sala de enfermería sin esperar a que Effiro se despidiera.

Ante esto, solo pudo suspirar.

¿Qué había hecho él para merecer a una hermana así?

Pero si atención fue llamada inmediatamente por una pantalla holográfica que se presentó ante él, una vista que ahora ya le era familiar.

Felicidades, has completado la misión “consigue el primer puesto en la prueba de la Academia de Semidioses”.

Has ganado +15 xp para Sombra Primordial, Golpe de Sombras y Formas de Dragón, y todas tus habilidades de legado divino han sido desbloqueadas.

Al instante, una intensa aura emanó de Effiro, un aura de muerte, miedo y oscuridad tan intensa que la planta que descansaba en una maceta a su lado se marchitó al instante.

La puerta se volvió a abrir, y allí entraron Luke, Izan y Lavinia.

“¿Qué demonios era eso de hace un momento?” Luke fue el primero en hablar, tratando de calmar a su lado.

Lavinia era de lejos la más afectada; su sangre divina de Hades la hacía mucho más sensible al elemento muerte.

“¿Eso?

Eso era mi aura.

Parece ser que cierto capullo sádico finalmente ha decidido devolverme lo que por derecho me pertenece” Ninguno de los tres supo de qué hablaba Effiro, pero decidieron no hacer preguntas.

Al menos nadie con intenciones hostiles se había colado en su habitación.

Charlaron un rato más, hasta que al final cada uno volvió a su habitación para dejarle descansar.

Tras asegurarle a sus dos compañeros de cuarto que iría con ellos más tarde, Effiro invocó su pantalla de estado.

Nombre: Effiro Shade Legado divino: Nyx Autoridades: oscuridad, muerte, sueño, miedo, vacío Habilidades de legado divino: -Sombra Primordial nivel 2 (5/100) -Bendición de Nyx nivel 1 (0/50) -Bendición de Nyx II nivel 1(0/50) -Velocidad mejorada nivel 1 (0/50) -Sudadera morada nivel 1 (0/50) -Capa negra estrellada nivel 1 (0/50) -Primordial nivel 1 (0/50) -Recuperación oscura nivel 1 (0/50) -Noche invencible nivel 1 (0/50) -Ojos plateados nivel 1 (0/50) -Rey del mundo de las tinieblas (bloqueado) -Domador divino nivel 1 (0/50) -Magia negra nivel 1 (0/50) -Hierbas encantadas nivel 1 (0/50) -Poderes proféticos nivel 1 (0/50) -Viaje Sombra nivel 1 (0/50) -Menekinesis nivel 1 (0/50) -Devorador de Aura nivel 1 0/50) -Heredero de la muerte nivel 1 (0/50) -Súplica de los afligidos nivel 1 (0/50) -Forma Primordial Nocturna (bloqueada) Técnicas: -Formas de Dragón (23/50) -Golpe de Sombras (17/50) Reino: Despertar divino, etapa 2 Misiones: N/A Artefactos: -Hoja oscura -Escudo nocturno -Manto de la noche -Umbra El dolor de cabeza que Effiro sintió al ser inundado con tanta información le resultó terrible.

No pudo evitar maldecir al sistema por no integrar el nuevo conocimiento de manera más suave.

Pero, a su vez, se emocionó aún más.

No sólo había desbloqueado casi todas sus habilidades, habiendo sólo dos que no podía utilizar, sino que ahora también había recibido tres artefactos heredaros.

Los artefactos heredaros era un tipo de artefactos relacionados con el dios del que un semidios era hijo, artefacto el cual podía ser invocado por este mismo, y cuyo poder dependía de su portador.

Ahora sí que podía comenzar la verdadera aventura.

¿Queréis saber más sobre las habilidades y artefactos que Effiro ha conseguido?

Pues os invito a investigar sobre ellas en la página web de SonsofGods.

O podéis seguir leyendo la historia, eso siempre funciona.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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