Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 14
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14: 14 14: 14 Después de revisar sus recompensas, Effiro salió de la enfermería.
Antes de ir a su habitación, pasó por la administración de la Academia de Semidioses para recibir su recompensa.
Si había completado la misión del sistema, eso significaba que había ganado el primer puesto.
Y, efectivamente, así fue.
Ahora sostenía en sus manos una hermosa fruta de color rojo, de aspecto jugoso y regordete.
Por supuesto, no era sólo para admirar; era una fruta que contenía en su interior una gran cantidad de energía divina de alta calidad, lo que podía ayudarle a avanzar en su reino de cultivo y aumentar sus propias reservas de energía divina.
Al entrar a su habitación, descubrió que no había nadie.
Le habían dejado una nota en la que decían que habían ido al comedor, y que volverían con algo para él.
Por lo tanto, tenía la habitación sola para él.
Se sentó en su cama, observando la fruta en sus manos con expresión pensativa.
No sabía si debía comerla en ese momento o esperar a más adelante.
En aquel mundo, la energía divina era un factor importante a la hora de volverse más fuerte.
Las habilidades podían marcar el trayecto y el avance de las capacidades de un semidios, pero también imponían un límite.
Sin embargo, la energía divina podía romper ese límite.
La acumulación de energía divina era buena por esa misma razón, pero cuanta más energía se acumulaba, más difícil era controlarla.
Si la cantidad de energía superaba por demasiado el control que un semidios tiene sobre ella, entonces su cuerpo no podría soportarlo y sufriría un colapso existencial.
¿Podría soportar la energía contenida en el interior de la fruta?
Pero era un premio entregado por la Academia de Semidioses, lo que significaba que no debería de ser dañino para él.
Además, su cuerpo era mucho más poderoso que el de un semidios normal.
Él podía resistirlo.
Sin pensárselo dos veces se metió la fruta en la boca, devorándola de varios mordiscos.
Pudo sentir una sensación de calor acumulándose en su estómago y extendiéndose por todo su cuerpo, una sensación que solo fue en aumento a medida que pasaban los segundos.
Cerró los ojos, centrándose completamente en el flujo de energía divina que ahora corría por su cuerpo.
Era como un río desbordándose, incontrolable y poderoso.
Y necesitaba controlarlo.
Se centró en la energía, guiándola lenta pero seguramente a través de su cuerpo, integrándola en su flujo natural.
Poco a poco, el volumen de energía divina que había inundado su cuerpo se fue reduciendo, apaciguada bajo el constante control de Effiro.
Cuando finalmente abrió los ojos, dejando escapar un suspiro de alivio y relajando su cuerpo tenso, toda la energía divina ya había sido asimilada exitosamente, sin efectos secundarios negativos.
Una vez que terminó, revisó su progreso en el sistema.
Reino: Despertar divino, etapa 4 Se sentía orgulloso de sí mismo: había logrado avanzar dos etapas en un momento.
Desde que había llegado a ese mundo hasta ahora habían pasado sólo unos pocos días, pero ya había logrado avanzar tres etapas.
Era un ritmo de avance increíblemente rápido.
Al parecer, ser hijo de una diosa primordial tenía sus ventajas, después de todo.
Ahora tenía otros asuntos pendientes en los que debía trabajar.
Con un pensamiento, dos armas aparecieron en sus manos: en la izquierda estaba Umbra, mientras que en la derecha sostenía la Hoja oscura.
Ambas eran armas hermosas, pero no se podía comparar una con otra.
Frente a la Hoja oscura, formada a partir de un trozo del propio cielo, Umbra parecía casi ordinaria.
Pero se preguntaba una cosa: ¿podría traspasar la conciencia de Umbra a la Hoja oscura?
Teóricamente era posible, pero no sabía cuáles eran sus oportunidades de éxito.
Aún así, debía intentarlo.
Por más que quisiera tener una espada con consciencia propia, no podía compararse con una herencia divina.
“¿Estás lista, Umbra?” La espada en su mano izquierda respondió no con palabras, sino con una oleada de emociones.
Era una forma simple de comunicación, pero también era muy efectiva a la hora de comprender los pensamientos de Umbra.
Estaba lista para intentarlo.
Con la confirmación de su compañera, Effiro comenzó el proceso de transferencia.
Su energía fluyó por la espada, rodeando el orbe luminoso en su interior que representaba la conciencia de Umbra.
Si no fuera porque tenía el permiso de su espada, Effiro seguramente habría fallado en el intento.
Retrajo la energía, haciéndola fluir ahora por el otro brazo, directamente a la Hoja oscura que sostenía con fuerza.
Una vez que depositó la conciencia de Umbra de manera segura, asimiló la energía divina de nuevo.
El proceso había sido mucho más lento de lo esperado, pero finalmente había terminado.
De todos modos, no esperaba volver a usar algo como eso nunca más.
En total, ya habían pasado dos horas desde que llegó a la habitación.
Justo en ese momento, cuando la nueva Umbra se desvanecía de vuelta al inventario del sistema y la vieja espada se convertía en polvo, la puerta se abrió.
“¿Dónde demonios os habíais metido, chicos?
Se supone que ibais a por algo de comida en el comedor, y eso que cuando llegué ya os habíais ido” “Tuvimos un pequeño encuentro con los miembros del clan Zeus, nada más” Luke se encogió de hombros, quitándole importancia.
‘Tal y como ocurre en la novela, entonces’ Pensó Effiro, recordando ciertos eventos del inicio.
El hecho de que Luke utilizase la manipulación magnética en la novela contra Rachel y su grupo les reveló que él también era hijo de Zeus.
Si estaba en lo correcto, ese suceso debía de haber ocurrido independientemente de su participación en los eventos de la prueba.
El hecho de que Luke también fuera un hijo de Zeus le hacía de especial interés para el clan divino, que obviamente pondría sus ojos en alguien con un talento excepcional.
Primero Rachel, luego Luke.
¿Acaso podían tener más suerte cuando dos genios que compartían su sangre aparecieron?
Aún así, el futuro era oscuro, como una nube de tormenta que se cierne en el horizonte.
“Ya veo.
Espero que al menos me hayáis traído algo para comer, porque me encuentro hambriento” Effiro se llevó la mano al estómago, sintiendo su estómago rugir.
Realmente necesitaba algo en condiciones para comer.
“No te preocupes por eso, te hemos traído algunas cosas deliciosas del comedor.
No podemos dejar que el campeón de la prueba se muera de hambre, ¿verdad?” Izan habló, con una sonrisa burlona en el rostro mientras sacaba una bolsa llena de alimentos de todo tipo.
Barras de pan, frutas jugosas de colores brillantes e incluso carne, todo eso se encontraba guardado dentro de la bolsa.
En menos de un minuto, Effiro ya estaba devorando la comida como un lobo hambriento.
Su cuerpo necesitaba urgentemente una gran cantidad de nutrientes que le habían sido negados durante la prueba.
Para cuando terminó, lo único que quedaba eran migas y algunas gotas de jugo de fruta.
Su estómago por fin estaba satisfecho y bien alimentado.
“¿Ya estás contento?” “Bastante.
Casi me olvido de lo increíble que es una comida normal y corriente” “Mira que eres dramático.
De todos modos, creo que es momento de que vayamos a descansar.
Mañana tenemos nuestra primera clase, y no podemos llegar tarde si no queremos que nos castiguen” “Apoyo la idea de Izan.
No sé vosotros, pero no me apetece ser castigado el primer día por los profesores” Luke se dejó caer sobre la cama, dejando escapar un suspiro de cansancio.
“Entonces se aprueba la moción.
Ahora nos toca descansar y estar preparado para lo que nos espera mañana” Effiro se metió en la cama, arropándose con las suaves mantas.
Después de pasar varios días en la naturaleza salvaje, había comenzado a olvidar cómo se sentía dormir en un sitio cálido y cómodo, un marcado contraste con el suelo frío y duro en el que se había visto obligado a descansar.
A pesar de que hacía tan sólo unas cuantas horas que había despertado de su estado de inconsciencia, sentía que sus ojos se volvían más pesados y su visión se nublaba.
Su cuerpo necesitaba mucho más descanso del que había esperado inicialmente, lo que se había juntado con su exhaustivo intento de transferir la consciencia de Umbra a otra arma.
Su consciencia volvió a hundirse en un mar de oscuridad, dejándose arrastrar a un mundo de sueños que le brindaría el descanso reparador que necesitaba.
Y al día siguiente, cuando el sol saliese de nuevo, daría un paso más en aquel nuevo mundo.
Porque ya no era el semidios de hacía unos días, inexperto y demasiado dependiente de planes y estrategias con recursos limitados para vencer a enemigos más fuertes.
No, ahora era un semidios en pleno derecho, lleno de cartas bajo la manga para cada situación y de un poder increíble.
Ahora su verdadero potencial había despertado, y los próximos eventos que aparecerían serían más fáciles.
Porque era un semidios, pero no uno típico.
No, él era algo más.
Él era un semiprimordial, y pensaba aprovechar todas las ventajas que eso conllevaba.
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