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Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 16

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16: 16 16: 16 Una vez que todos los semidioses se hubieron agrupado según sus autoridades divinas, estuvieron listos para comenzar la prueba.

Demostrarían no sólo de qué eran capaces, sino también cómo se desempeñaban en grupo.

Cada uno de los grupos fue enviado a una sala determinada, donde comenzarían los combates.

Effiro y Lavinia se pararon frente a la puerta de su sala, respirando profundamente antes de abrirla y entrar.

En cuanto la puerta se cerró tras ellos, el suelo comenzó a temblar.

Rocas y tierra se elevaron, comenzando a tomar formas de todo tipo: de humano, de lobo, de pájaro…

Grupos enteros de golems listos para hacerles frente.

Si hubieran sido golems normales, entonces habría estado bien.

Podrían haber lidiaro con eso fácilmente.

Sin embargo, esos golems contenían el elemento luz, lo que les hacía mucho más resistentes a los ataques de oscuridad.

Esencialmente, ninguno de los dos podía usar algunas de sus habilidades divinas con la misma eficacia que siempre.

Pero ese era el problema para esas criaturas artificiales: contaban con mucho más que solo manipulación de sombras.

Lavinia era una experta en el uso de la espada, y Effiro había obtenido recientemente una gran cantidad de habilidades divinas de todo tipo.

Esto no era para él más que un entrenamiento de sus nuevas habilidades.

Flexionó sus piernas, y su cuerpo salió disparado a gran velocidad, dejando una estela de tierra levantada a su paso.

En cuestión de un segundo atravesó una distancia de ciento sesenta metros, mientras manejaba a una Umbra recién invocada en su mano.

Todos los golems que se interponían en su camino fueron partidos por la mitad, sin haber tenido posibilidad de contraatacar.

Su velocidad era increíble, pero no podía utilizarla a máxima potencia constantemente.

Eso solo le agotaría más rápido.

Los golems ave se abalanzaron sobre él, pero fueron detenidos por el puñetazo de una figura gigante.

Esta era otra de sus habilidades, capa negra estrellada.

La habilidad le otorgaba un manto negro que le daba la capacidad de crear y manipular polvo de estrellas.

En su nivel actual, el tamaño de las estructuras que podía crear era de un máximo de quince metros.

No era extremadamente resistente, pero le permitió derrotar a los golems aéreos con facilidad.

Ahora quería probar un poco de magia.

Tres bolas de fuego aparecieron a sus espaldas, destruyendo los cuerpos de tres golems lobo que se abalanzaron sobre él en ese momento.

Lanzó su espada en dirección a un golem arquero, evitando que disparase en su dirección antes de usar otro hechizo para atraer la espada de vuelta a su mano.

Era realmente útil para su estilo de lucha, no lo podía negar.

Ya tenía un historial de lanzar sus armas contra los enemigos.

Cinco golems guerreros, armados con espadas y lanzas, se abalanzaron sobre él con la intención de incapacitarle.

Recitó un par de hechizos con rapidez, y dos de los guerreros quedaron paralizados en el sitio, mientras que los otros tres fueron atrapados por enredaderas de color oscuro.

Effiro aprovechó ese estado indefenso para acabar con ellos en un momento.

Una visión llegó a su mente: una flecha que atravesaba el aire con un silbido, directa a su pierna izquierda.

Dio un salto hacia atrás, evitando el ataque con facilidad.

Su habilidad de poderes proféticos había demostrado su utilidad en combate.

Agarró la flecha con una mano, mientras en la otra se formaba un arco de energía lunar, producto de la menekinesis.

Con un tirón de la cuerda del arco, la flecha atravesó el cráneo del arquero.

Decidió probar ahora la habilidad Devorador de Aura.

Todos los enemigos a su alrededor vieron su aura absorbida en pequeñas cantidades.

Eso le dejó en claro lo débil que era la habilidad por el momento, pero también le permitió recuperar parte de su energía divina perdida.

Decidió mezclar la habilidad con Heredero de la muerte, absorbiendo la energía vital que animaba los cuerpos de los golems.

Sin embargo, aquel también era un proceso lento.

Le llevaría unos cuantos minutos acabar con los golems de esa manera.

Necesitaba mantener contacto visual con el enemigo, pero los golems estaban tan juntos que resultaba una tarea fácil.

No vaciló más.

Había usado todas las habilidades que eran eficaces en aquellos seres artificiales, y ahora que había terminado de probarlas podía dar todo de sí.

Copiando la misma técnica que utilizó con Sombra Primordial, creó cinco esferas de energía lunar de cinco centímetros de diámetro.

Con un movimiento de mano, lanzó las cinco contra los grupos aparentemente interminables de golems, destruyendo los cuerpos de roca de varios en el proceso.

Se giró para mirar a Lavinia, y quedó impresionado por la vista que se desplegó ante él.

No había prestado mucha atención debido a que estaba ocupado probando sus nuevas habilidades, pero ahora que se fijaba, podía ver que Lavinia era realmente una experta.

La espada en su mano se movía con una gracia sobrenatural, con un movimiento que parecía practicado durante años enteros.

Cada vez que la balanceaba, varias cabezas de roca rodaban por el suelo, dejando un rastro de muerte y destrucción a su paso.

Su puño se cubrió con fuego negro, impactando a uno de los golems en el pecho.

El cuerpo del monstruo fue destruido al instante, convertido en polvo por la fuerza del impacto.

Incluso cuando tenía varias de sus habilidades inutilizadas, Lavinia seguía siendo una genio de su generación.

Incluso en un estado de desventaja como ese era capaz de abrirse paso a base de golpes.

Cada uno estaba luchando por su lado, pero habían demostrado que eran capaces de luchar sin interponerse en el camino del otro.

Effiro volvió a impulsarse hacia adelante, con su espada desapareciendo en un destello de luz.

El aire giró a su alrededor con fuerza, creando un torbellino mientras el suelo bajo sus pies era destrozado por el impulso.

Una vez que detuvo su movimiento, elevándose detrás de las filas de golems de piedra y elemento luz, los cuerpos de los monstruos a sus espaldas se desmoronaron en polvo, cortados en múltiples trozos por su espada.

Umbra vibraba de emoción en su mano, disfrutando de la sensación de enfrentar a múltiples enemigos.

Casi se sentía como cortar hierba.

Por su lado, Lavinia también había terminado con su combate, limpiando el polvo que había manchado su túnica.

Ambos estaban satisfechos con el desempeño que habían mostrado, pero parecía que la prueba no había terminado.

Las rocas que habían formado parte de los cuerpos de los golems comenzaron a mezclarse entre sí, formando una figura de enormes proporciones que continuó creciendo hasta alcanzar una gran altura.

Cuando el proceso hubo terminado, frente a ambos se alzaba una criatura mucho más intimidante que cualquier otra a la que se hubieran enfrentado antes.

Era un golem especial, y los ataques de sombras que caracterizaban a ambos no servirían contra semejante bestia.

¿Qué tan sádicos podían llegar a ser los instructores de la Academia de Semidioses?

Aquel monstruo no les iba a matar, pero no sería algo bonito recibir uno de sus ataques.

Era un desafío complicado, y sólo eran dos personas para hacerle frente.

Pero ambos sonrieron.

Aquella era la clase de situaciones que a ambos les gustaba, las situaciones exigentes que les permitían demostrar sus verdaderas capacidades.

El monstruo balanceó uno de sus enormes puños en su dirección.

Ambos se apartaron de su camino, y la tierra tembló por el impacto del golpe.

Cinco orbes de luz lunar se materializaron al lado de Effiro, que salieron disparados en dirección al rostro del golem.

El monstruo retrocedió, pero no pareció verse muy afectado por el ataque.

Tsk, era realmente resistente.

Eso solo lo hacía más divertido.

Lavinia se lanzó sobre el brazo del monstruo, usándolo como escalera para alcanzar su cabeza.

El golem no dejó pasar la oportunidad, golpeando su propio brazo con su otro puño.

Lavinia saltó al otro brazo, evitando el golpe mientras el otro miembro del monstruo se desmoronaba en pedazos de roca.

Alcanzó el hombro del monstruo y, con un gran salto, se abalanzó sobre su cabeza.

La espada le perforó justo en el centro de la frente, atravesándola de lado a lado y destrozándola por completo.

Sonrió triunfalmente, pero el cuerpo del monstruo no desapareció.

En su lugar, comenzó a regenerarse a velocidad visible, y una gran palma de mano rocosa golpeó su cuerpo con fuerza.

Lavinia la utilizó como soporte, impulsándose hacia el cielo para evitar el impacto antes de aterrizar en el suelo con gracia.

“El núcleo no está ahí, ¿eh?” Effiro sonrió, mirando al monstruo frente a ellos de pies a cabeza.

Una de las maneras más fáciles de darle vida a un golem era mediante el uso de un núcleo mágico.

Sin embargo, si se destruía, entonces el cuerpo del golem perdería su integridad y se convertiría en polvo.

Si querían vencer a ese monstruo, entonces necesitarían descubrir dónde se encontraba ubicado el núcleo y destruirlo.

Podía estar en el otro brazo, en una de las piernas, en el estómago o incluso en el pecho.

Y, si no acertaban justo en el núcleo, entonces se regeneraría.

Deberían intentarlo hasta dar con su ubicación.

Pero eso sería si fueran dos semidioses normales y corrientes.

Sin embargo, ese no era el caso.

La habilidad Devorador de Aura le permitía a Effiro ver y manipular el aura de sus enemigos, y eso también le permitía ver el núcleo de los golems.

El núcleo emitía aura, y eso era lo que delataba su posición a los ojos de Effiro.

Al usar la habilidad, pudo ver que el brillo se concentraba en el pecho del monstruo, algo más abajo del lugar en el que se encontraba el corazón.

Cómo no, esa era una posición demasiado obvia.

“Lavinia, el núcleo está en el pecho” Effiro señaló el área en el que se encontraba con un dedo, sosteniendo a Umbra con fuerza.

“Entonces vamos a terminar con esto de una vez” Ambos se lanzaron hacia adelante a la vez, con sus armas listas para acabar con el enemigo.

El golem volvió a atacar, esta vez con un barrido de su mano.

Una figura humanoide hecha de polvo de estrellas se materializó detrás de ellos, golpeando al golem en el rostro para obligarlo a retroceder.

Permitió que los dos semidioses se subieran a la palma de su mano, lanzándolos directamente hacia el pecho del golem.

Este fue incapaz de reaccionar a tiempo, habiendo perdido estabilidad por el golpe de la construcción de polvo estelar.

“¡Miríada de espadas: pacificador!” La espada de Lavinia se abalanzó con gran rapidez sobre el pecho del monstruo, un único movimiento para terminar cualquier conflicto.

Por su lado, el ataque de Effiro fue más silencioso.

Su espada se cubrió con una capa de luz lunar, que emitía un brillo frío y plateado.

Ambos golpearon a la vez, atravesando el núcleo del monstruo mientras aterrizaban en el suelo.

El cuerpo del golem, cuya postura ya era inestable, cayó hacia atrás con un fuerte golpe, levantando una gran nube de polvo.

Sonriendo satisfechos, salieron de la sala de pruebas, con sus cuerpos cubiertos de polvo y sudor.

Effiro vio a Luke e Izan, que no se encontraban mucho más limpios que él, y no pudo evitar sonreír.

“¿Qué tal os ha ido, chicos?” “Seguramente mejor que tú.

Al menos nosotros teníamos a más compañeros con nosotros, pero vosotros solo erais dos” Luke le dio unas palmadas en la espalda.

“Bueno, yo lo prefiero así.

Para ser sincero, resulta más divertido” “¿Seguro que no eres un hijo de Ares?

Porque ese deseo de lucha y tus planes suicidas parecen propios de uno” Izan intervino, rodeando los cuellos de ambos con sus brazos.

Volvieron a la habitación, agotados tras el intenso entrenamiento.

Después de eso, necesitarían una larga noche de descanso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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