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Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 17

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17: 17 17: 17 Tras volver a su habitación, lo primero que hizo Effiro fue limpiar su cuerpo a conciencia.

Usó una esponja para quitar hasta la más mínima mota de polvo que se pegó a su cuerpo, y no se detuvo hasta que consideró que ya estaba libre de suciedad.

El entrenamiento de hoy había resultado más agotador de lo que pensó inicialmente, y el gasto de energía finalmente había comenzado a pasarle factura.

Ni siquiera se tomó su tiempo en cenar adecuadamente: en cuanto se tumbó en la cama, cayó dormido.

Cuando despertó, se sentía mucho mejor.

Sus reservas de energía divina, que habían sido utilizadas de manera constante el día anterior, finalmente se habían regenerado por completo.

Se sentía ahora capaz de enfrentar cualquier problema que pudiera surgir ese día.

Tras vestirse y desayunar adecuadamente, Effiro abandonó su habitación junto a sus dos compañeros.

Cuando entraron en clase, el ambiente era el mismo que el día anterior: semidioses hablando entre ellos o absortos en sus propios pensamientos.

A pesar de que odiaba las clases, Effiro no podía negar que aquello le resultaba agradable.

Como si perteneciera a ese lugar.

Cuando la profesora finalmente llegó, trajo una noticia que llamó la atención de todos.

“Tras la prueba de ayer, se ha considerado que estáis listos para comenzar a participar en el mundo real.

A partir de hoy, recibiréis permiso para realizar misiones.

Las misiones deben realizarse en grupos de cinco, y la recompensa y dificultad se muestran en la información” Aquella noticia fue como una bomba.

Inmediatamente, todos comenzaron a hablar entre ellos, deseosos de establecer grupos cuanto antes.

Effiro sabía la importancia que esto tendría, e inmediatamente se giró hacia Luke e Izan.

“Chicos, ¿os interesaría…?” “No, gracias.

No te sientas mal, es solo que me gustaría ser el líder de mi propio grupo.

Lo entiendes, ¿verdad?” Luke habló, rascándose el cuello con nerviosismo.

“Sí.

Lo siento, pero creo que me voy a unir a Luke.

Ya sabes” Izan no tuvo vergüenza alguna, y ni siquiera trató de dar una excusa.

Estaba muy claro lo que quería decir: “prefiero confiar en Luke que en un loco suicida” No podía culparles; ambas eran razones válidas, por lo que no insistió más.

Lavinia se acercó a él, con una sonrisa en el rostro.

Effiro asintió con la cabeza, dando a entender sin palabras que estaba de acuerdo con tenerla en el equipo.

Dos genios en el mismo grupo harían las cosas más fáciles.

Pero no se quedó ahí.

Aún faltaban otros tres miembros.

Trató de acercarse a Rachel, pero ella le evitó en cuanto le vio acercarse.

¿Seguía enfadada con él?

¿Cuánto tiempo tenía que darle antes de que finalmente aceptase lo sucedido y pudieran empezar una bonita amistad?

Si comportamiento era ilógico.

No se parecía a la Rachel del libro, y eso le impedía saber lo que pasaba por su mente en esos momentos.

Seguramente se habría sorprendido si hubiera sido capaz de leer sus pensamientos.

Ante aquel fracaso, decidió ir a por su próximo objetivo.

Alexandro tenía su rostro apoyado en la palma de su mano, con una mirada de aburrimiento en su rostro.

Varios semidioses ya habían tratado de reclutarle, pero ninguno había tenido éxito.

Simplemente no eran capaces de llamar su atención lo suficiente.

O al menos eso fue hasta que vio a Effiro acercarse.

La persona que había alcanzado el primer rango en la prueba inicial de la Academia de Semidioses y aquel a quien había considerado su rival.

Algunos no creían que tuviera la fuerza suficiente como para merecer ese rango, pero la verdad era innegable: lo había logrado de manera limpia.

Y eso le hacía querer probarlo.

Quería sentir la emoción de tener un rival a la altura.

Él ya sabía lo que Effiro iba a preguntar, y no dudó en responder en cuanto le vio abrir la boca.

“Si lo que quieres es reclutarme para tu equipo, entonces estoy de acuerdo.

Estoy seguro de que esto resultará una experiencia divertida” cerró los ojos tras responder, dando el asunto por zanjado.

Fue bastante más sencillo de lo que Effiro había esperado, pero eso le hizo las cosas mucho más fáciles.

Tres asientos ocupados, sólo quedaban dos por llenar.

Su mirada se posó en otra genio de su generación.

Phoebe estaba rodeada por otros miembros de su clan, y su cara de molestia dejaba en claro que aquella situación no le gustaba nada.

Por la novela, Effiro sabía que ella se sentía agobiada por la atención desmedida que recibía de su clan.

Sin embargo, fue por eso mismo que nadie se atrevió a acercarse a ella a preguntar si quería unirse a su grupo.

Todos daban por sentado que iría con los suyos.

“Señorita Phoebe, ¿se uniría a mi grupo, por favor?” Effiro tosió sobre su puño, llamando la atención de la semidiosa.

Los ojos de Phoebe brillaron de emoción ante la solicitud.

¡Finalmente tenía una razón para alejarse de los miembros de su clan!

“¡Por supuesto que acepto!” No dudó en estrechar la mano de Effiro.

“Pero señorita, no puede simplemente irse así como así.

Los ancianos de nuestro clan objetarán sobre esto” “Entonces tú te vienes conmigo, ¿vale?

Así no tendrán razón para enfadarse conmigo y podrán tener un informe detallado por tu parte sobre todo lo que suceda en las misiones” Phoebe agarró la manga del chico que habló, arrastrándole con ella.

El chico miró a Effiro con una mirada de arrepentimiento.

A veces resultaba realmente difícil lidiar con los arrebatos de su señora.

Effiro se encogió de hombros, sintiendo un poco de pena por el chico.

Sin embargo, no había nada que pudiera hacer por él.

Al menos ahora ya tenía el grupo completo.

Cinco semidioses, y todos eran expertos dentro de su generación.

Incluso el chico del clan Poseidón, cuyo nombre era Mark, no era alguien común y corriente.

Él también era alguien particularmente poderoso, pero no sobresalía tanto como los genios ya mencionados.

Effiro estaba más que satisfecho con el equipo que había logrado reclutar.

¿Quién hubiera pensado que su suerte sería tan buena?

Desde luego, él había tenido expectativas más altas que los demás, pero no creyó que realmente tendría tanto éxito.

Era algo que realmente le complacía.

Ahora que ya estaba completa la primera parte, sólo quedaba tomar las primeras misiones y discutir varios asuntos importantes entre ellos.

Los cinco integrantes del grupo se dirigieron juntos al salón de misiones, el lugar en el cual podrían elegir sus primeras misiones.

Y lo primero que les llamó la atención fue un anuncio resaltado en letras de color rojo brillante.

Misión de limpieza del monolito cósmico.

Nivel requerido para la misión: Reino del Despertar Divino.

Requisitos: completar dos misiones de nivel 1 y tres misiones de nivel 2.

Recompensa: hablar con la directora para negociar recompensa.

El monolito cósmico…

aquellas palabras casi resultaban irreales en el contexto actual, en la situación en la que se encontraba.

No era una misión para todo el mundo y, a pesar de que la posibilidad de negociar una recompensa con la directora de la Academia de Semidioses era tentadora, muchos se lo pensarían dos veces antes de aceptar.

Era por esa misma razón que uno de los requisitos para poder participar en la misión era completar otras misiones primero.

Las misiones de nivel 1 eran relativamente fáciles y no solía existir peligro de muerte, mientras que en las misiones de nivel 2 la dificultad y el peligro incrementaban.

El riesgo de muerte era más o menos de un 30%.

Y la misión del monolito cósmico sería mucho más difícil.

Sin embargo, ya les informarían sobre los detalles específicos una vez que los grupos que participasen fueran elegidos.

Como era de esperar, los integrantes de su grupo estaban dispuestos a llevar a cabo esa misión, incluso con el riesgo y la dificultad que sabían que podían encontrar allí.

Los grandes riesgos vienen con grandes recompensas, después de todo.

“Bueno, ¿Queréis hacer la misión del monolito, chicos?” Todos le miraron como si fuera estúpido, antes de responder.

“Por supuesto que queremos” Efectivamente, eso era lo que él esperaba de ellos.

“Entonces necesitaremos completar un total de cinco misiones, así que vamos a buscar algunas adecuadas” Todos se dispersaron, cada uno sabiendo ya qué tipo de misión debían aceptar.

Effiro le echó un vistazo al tablero de misiones de nivel 2 y, tras revisar por un momento, finalmente eligió una de ellas.

Una vez que todos hubieron terminado el trabajo, se reunieron en una cafetería cercana para discutir los asuntos importantes relacionados con el grupo y las misiones.

“Bueno, creo que tenemos que elegir a un líder de equipo, ¿no?” “Yo voto por tí” Lavinia levantó la mano, sin pensárselo dos veces.

“Yo también” Alexandro la siguió.

“Yo tengo una petición.

¿Podrías dejar que sea mi señora la líder del grupo?” Mark preguntó de manera educada.

“Mark no lo dice en serio.

Si quieres ser el líder del grupo, Effiro, me parece perfecto” Phoebe desestimó la petición de su compañero de clan, esperando que Effiro hiciera caso a sus palabras.

“Está bien.

Por votación mayoritaria, yo soy elegido oficialmente como líder del grupo” Effiro comprendía por qué Phoebe no quería ser la líder: quería quitarse de encima la expectativas que su clan tenía sobre ella.

Su vida había sido realmente estresante, con todos a su alrededor atentos a cada uno de sus movimientos.

Sólo quería un poco de libertad.

“Ahora vamos con lo importante: ¿Qué misiones habéis escogido?” Todos sacaron sus teléfonos, mostrando las misiones escogidas en la pantalla.

Eran, tal y como habían acordado, un total de cinco.

“Vale, vamos a tener que dividirnos en dos equipos para cumplir las misiones de manera eficiente” “Yo voy con Effiro.

Vosotros tres podéis ir juntos si queréis” Lavinia se adelantó al resto.

El resto asintió.

No veían nada malo en ese arreglo.

Ahora que habían terminado con los asuntos importantes, era momento de terminar con las misiones.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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