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Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 2

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2: 2 2: 2 Ding, anfitrión detectado.

Descargando sistema…

Sistema descargado.

Anfitrión aceptado.

Legado divino despertado.

Misiones: N/A Aquellas palabras holográficas que flotaban frente a sus ojos le pillaron por sorpresa.

¿Un sistema?

Nunca había esperado que, en algún momento de su vida, pudiera obtener una carta trampa como esa.

Aunque tampoco esperaba morir asesinado por un monstruo en lo que parecía el comienzo del apocalipsis h reencarnar en el mundo de una novela.

Trató de tocar la pantalla holográfica, pero sus manos la atravesaron, como si en realidad no existiera.

“Sistema, muestra la pantalla de estado” Dijo lo primero que se le pasó por la mente, esperando que aquellas palabras que había leído tantas veces pudieran ser útiles ahora.

Y así fue.

Nombre: Effiro Shade Legado divino: Nyx Autoridades: oscuridad, muerte, sueño, miedo, vacío Habilidades de legado divino: Sombra Primordial (0/50) Técnicas: N/A Reino: Despertar divino, etapa 1 Aquella información fue suficiente para Effiro.

¿Legado divino de Nyx?

Nyx, dentro de la mitología griega, era una de las diosas primordiales más poderosas, hija de Khaos, el vacío del que surgió todo.

Era tan poderosa que incluso Zeus temía hacerla enfadar.

Sí, Zeus no era el dios más poderoso de su propia mitología, habían muchos que le superaban.

Y Nyx era quien, con excepción del propio Khaos, se encontraba en la cima, gobernando sobre la noche que se extendía infinitamente hacia el horizonte.

Y él había heredaro su sangre divina.

En términos de potencial, debería de estar entre los primeros puestos.

Pero, ¿acaso eso iba a servirle de algo?

Recordó todo lo que leyó en la novela, y una gota de sudor frió apareció en su frente.

No era un mundo bonito.

Estaba jodido, hundido hasta el fondo en un pozo de oscuridad.

Muchos personajes principales murieron a lo largo de la historia.

Daba igual qué tan poderosos eran, todos fueron cayendo, con su vitalidad escapando de sus cuerpos con un último aliento.

Sabía que cosas horribles le esperaban al mundo, pero la historia no había llegado hasta ese punto.

¿Qué era la amenaza que se asomaba en el futuro, escondida tras una espesa capa de niebla?

Eso no era todo; ¿cómo era posible que un hijo de Nyx no apareciera en la novela?

El hijo de una diosa tan poderosa, naturalmente, debería de haber figurado entre los personajes importantes.

Sin embargo, no se dio ni una pista.

Nadie lo menciono ni una vez, como su simplemente no existiera.

Pero estaba allí.

Había reencarnado en él y, por lo tanto, eso significaba que ya existía en ese mundo.

Incluso había sido aceptado en la Academia de Semidioses, lo que confirmaba que la persona en la que había reencarnado era originaria de la novela.

Eso sólo dejaba una respuesta: el anterior propietario del cuerpo había muerto de alguna manera.

Pero, ¿cómo?

Esa era una incógnita que no podía esperar responder por el momento.

Tampoco sabía si tenía familia, lo que le dejaba a ciegas en ese asunto.

Buscó en el escritorio, y finalmente encontró un teléfono móvil en uno de los cajones.

Revisó los contactos, y encontró uno que le llamó la atención.

“Hermana tsundere…

¿Qué clase de apodo es ese?” Murmuró entre dientes, apagando el teléfono y guardándolo en el bolsillo de su pantalón.

Lo siguiente que hizo fue mirar el calendario para descubrir en qué día se encontraba.

Sábado.

Aún le quedaban cuatro días antes de la prueba de ingreso a la academia.

Era demasiado débil.

Si participaba en ese estado, entonces lo más probable es que no quedaría en primer puesto.

Y eso significaba perder las increíbles recompensas que eso conllevaba.

Por suerte, contaba con cierto conocimiento de la trama, lo que le daba una ventaja táctica por el momento.

Y sabía dónde debía de buscar su carta de triunfo.

Pero antes…

Con un pensamiento, usó la habilidad de Sombra Primordial.

Instantáneamente la oscuridad a su alrededor se arremolinó a sus pies, transformándose en un líquido oscuro bajo su completo control.

Con una simple orden mental, zarcillos de oscuridad salieron disparados contra la pared, atravesando el tabique con facilidad.

Era una habilidad simple, pero su poder era increíble, y sólo aumentaría con el pasar del tiempo.

Volvió a echarle un vistazo a su pantalla de estado.

Habilidades de legado divino: Sombra Primordial (1/50) Tal y como pensaba, la experiencia que la habilidad acumulaba aumentaba con el tiempo.

Era lo suficientemente útil como para servir en distintos ámbitos.

¿Atacar?

Ya lo había probado.

¿Defenderse?

No debía de ser muy difícil.

¿Moverse a través de las sombras?

¡Demonios, debía ser capaz de hacer eso también!

Ahora que ya había probado la habilidad de su legado divino, podía ponerse manos a la obra.

Agarró una mochila, la llenó con la escasa comida y bebida que encontró, guardó una billetera con todo el dinero en su posesión, incluyendo el carnet de semidios, y salió del departamento que le había servido a su cuerpo de hogar.

Podía ser el lugar en el que comenzó su nueva vida en este mundo, pero no sentía ninguna clase de apego hacia un sitio tan incómodo y oscuro.

Podía ser hijo de Nyx, pero ese apartamento no era precisamente el sitio más limpio y apetecible.

Y entonces se dio cuenta de un problema: no sabía en dónde se encontraba.

Maldiciéndose a sí mismo, volvió a sacar el teléfono móvil, buscando en Internet, o la versión del Internet en ese mundo, la ubicación a la que deseaba llegar.

Llegó hasta el borde de la calle, en donde esperó durante veinte minutos antes de que un taxi de color amarillo se detuviera a recogerle.

Subió, saludando con un tono de voz amistoso antes de tomar asiento al lado de la ventana, donde podía admirar el paisaje urbano del exterior.

Cuando el conductor, un hombre de mediana edad con una espesa mata de pelo de color negro lustroso y un bigote y cejas pobladas, le preguntó a dónde quería que lo llevase, él le mostró la ubicación en cuestión.

Era una manera sencilla y barata de llegar lo más rápido posible al lugar en el que se ocultaba el objeto de su deseo.

Esperó durante lo que pareció una eternidad, viendo el terreno cambiar de edificios urbanos de hormigón a árboles y arbustos silvestres, la viva imagen de la naturaleza en su estado más puro.

Tras media hora de viaje, el taxi se paró al pie de una montaña, la cual se encontraba ubicada cerca de un bosque exuberante.

Pero él lo sabía mejor; ese no era un sitio normal y corriente.

Con un poco de suerte, aún tendría tiempo de conseguir su recompensa por la búsqueda.

Habían habido rumores en los alrededores sobre desapariciones.

La gente creía que era un monstruo, pero los rumores aún no eran lo suficientemente fuertes como para llegar a oídos de la academia.

Por lo tanto, nadie estaba haciéndose cargo de los problemas que allí se estaban gestando.

Nadie, salvo cierto personaje de la novela por el cual se interesó.

Se internó en el bosque mientras en lo alto el sol comenzaba a ponerse en el horizonte, con los últimos rayos de luz pintando el cielo de tonos dorados y rojizos.

Las hojas susurraban a su alrededor, y las ramas se balanceaban con el soplar del viento nocturno y el impulso de las aves rapaces al posarse en ellas o alzar el vuelo.

Levantó la mirada, y sus ojos se encontraron directamente con una multitud incontable de estrellas, que brillaban en la oscuridad de la noche como diamantes en una tela de seda negra.

Tal y como se esperaba de alguien con su sangre, se sentía mucho más cómodo en la noche, rodeado de la paz y la belleza que sólo la vista directa del cosmos podía ofrecer.

Detuvo sus pasos, repentinamente alerta de su entorno.

Había algo característico en la naturaleza: siempre había sonido.

El cantar de los grillos, el ulular de los búhos…

siempre había un ruido constante, una melodía que parecía resonar con la Madre Tierra.

Pero en ese momento, en medio del bosque, estaba tan silencioso que el sonido de su corazón casi parecía tan fuerte como el retumbar de un tambor.

Avanzó un poco más, esta vez con más cuidado, hasta que llegó a un claro entre los árboles.

Y, a pesar de que ya sabía lo que allí iba a encontrar, no pudo evitar que sus ojos se abrieran por la sorpresa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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