Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 24
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24: 24 24: 24 Luke e Izan se estaban hartando de eso.
Tras ser separados de su grupo y lanzados a ese plano desconocido, se habían visto asediados por un flujo constante de monstruos.
Al inicio les había servido como un buen calentamiento, pero con el pasar del tiempo, comenzó a volverse tedioso y aburrido.
Ahora el asesinato indiscriminado de monstruos se había vuelto una tarea sistemática para abrirse paso en medio de un mar de cuerpos grotescos.
Y entonces, descendió desde el cielo.
Su cuerpo cayó como un rayo, impactando en el suelo con una fuerza tal que la tierra se resquebrajó.
Cuando se puso en pie, chispas de electricidad saltaron de su cuerpo.
Una sonrisa ladeada, cabello marrón castaño, y una pose informal.
El enemigo se había presentado ante ellos con una entrada teatral.
Apenas se sorprendieron por su llegada.
De hecho, tuvieron que usar toda la fuerza de voluntad que podían reunir para evitar reírse de lo absurdo que parecía todo eso.
El humano corrupto se quedó congelado en su lugar, con una mirada estupefacta en su rostro.
¿Se estaban burlando de él?
¿Esos dos semidioses a los que debía matar?
Sus labios se curvaron en una mueca de ira.
Nunca se había encontrado con semejante humillación en toda su vida, al menos no desde que obtuvo este nuevo poder.
¿Y qué si eran semidioses?
¿Acaso ellos habían tenido la gloriosa oportunidad de recibir un poder que les llevase más allá de sus propios límites?
¡No!
¡Fue él quien la tuvo!
Se sintió tan ofendido que no se lo pensó dos veces antes de lanzarse sobre los dos semidioses.
Su cuerpo, envuelto en rayos azules que crepitaban con poder, recorrió la distancia que los separaba de él en cuestión de segundos.
En su mente, esperaba ver sus cuerpos destrozados y calcinados, rodeados de humo y sangre.
En la realidad, sus rivales esquivaron el ataque con relativa facilidad.
Le resultaba todavía más insultante la indiferencia con la que le trataban, como si no fuera una amenaza real.
Eso solo le enfadaba más.
¿Por qué no le tomaban en serio?
Cada vez se enfurecía más y más, y poderoso rayos escapaban de su cuerpo, golpeando el suelo y dejando manchas de quemaduras.
Rugiendo con ira se lanzó sobre Luke, atacando con un puño envuelto en electricidad.
Conocía muy bien su poder, y estaba seguro de que un golpe como ese debería de ser capaz de matarle.
Incluso si su fuerza no fuera la necesaria, la electricidad era suficiente como para detener el funcionamiento de los órganos.
Pero su puño fue detenido sin esfuerzo por el semidios, y la electricidad fue absorbida de manera sencilla, sin causar daño alguno.
¿Cómo era posible?
“Creo que no te has dado cuenta de un dato importante, ¿verdad?
No soy un semidios cualquiera; soy hijo del propio Zeus, rey del Ollmpo” Aquellas palabras se sintieron como si le hubieran tirado encima un balde de agua fría.
¿Hijo de Zeus?
¿Por qué no se había dado cuenta de eso antes?
¿En qué se había metido?
Se arrepintió de su decisión de atacarles.
Si había algo contra lo que sabía que no podía hacer frente, eso era precisamente un hijo de Zeus.
Los hijos de Zeus tenían una gran resistencia frente a las habilidades relacionadas con la electricidad, al punto en que lograban cierto nivel de inmunidad eléctrica.
Él se apoyaba sobre todo en sus habilidades, por lo que se encontraba en una situación de desventaja contra alguien que no se ve afectado en lo absoluto por estas.
Trató de huir aprovechando su gran velocidad, pero alguien ya se había adelantado a sus movimientos.
Izan se interpuso en su camino, con una flecha apuntándole directamente al corazón.
El humano corrupto se detuvo un momento, y luego dejó escapar una carcajada.
“¿Crees que te puedes interponer en mi camino, mequetrefe?
Tu amigo tal vez no se vea afectado por mi habilidad, pero tú sí” Su intento de detenerle era risible.
Un rayo salió disparado de su mano, en dirección al semidios que le cerraba el paso, pero este fue absorbido por el hijo de Zeus detrás de él.
¿Capaz de absorber ataques eléctricos, incluso cuando no van dirigidos hacia él?
Era una situación peor de lo que imaginaba.
¿Cómo podía tener tan mala suerte?
Se supone que este iba a ser un trabajo fácil.
Acaba con los semidioses que se han colado en la dimensión, dijo.
No debería ser una tarea complicada, dijo.
¿Esto se supone que debía ser una tarea fácil para él?
Bien podría acabar con su propia vida en ese mismo momento.
Trató de embestir contra Izan con toda la fuerza que pudo reunir, pero se apartó del camino momentos antes del impacto.
¡Finalmente tenía vía libre!
Pero ese pensamiento no le duró mucho.
Sintió un fuerte agarre en su brazo y, con un tirón brusco, fue derribado en el suelo.
Ni siquiera tuvo tiempo de levantarse.
Una espada se clavó profundamente en su espalda, atravesando su corazón.
Para su suerte, su capacidad regenerativa no estaba sólo para decorar.
Luego vino su cabeza.
Fue aplastada sin piedad por un fuerte pie, reducida a una pasta de sangre, hueso y materia gris.
De nuevo, su cuerpo se volvió a regenerar.
Quería luchar, pero su cuerpo era sostenido firmemente contra el árido suelo.
Volvió a ser apuñalado.
Volvió a ser aplastado.
Una y otra vez, de manera metódica, pero aplicando cada vez más poder.
En algún punto, su cuerpo liberó grandes descargas eléctricas en un inútil intento de liberarse, pero fue en vano.
Todos los rayos que creaba con su poder fueron absorbidos por Luke, quien parecía cada vez más lleno de energía.
Con un último golpe triunfal, una lluvia de rayos púrpura cayó sobre su cuerpo, reduciéndolo a cenizas.
…
Phoebe y Mark no lo estaban pasando bien.
Recalco; Phoebe no lo estaba pasando tan bien como el resto.
Por alguna razón, parecía que siempre todos los monstruos tenían una fijación con ella.
Si no hubiera estado alerta, una de aquellas extrañas aves-insecto que volaban por el cielo ya se la habría llevado.
Eso no era lo que la molestaba.
Lo que la molestaba era el hecho de que los monstruos parecieran más interesados en ella que en su compañero.
¿Qué tenía ella de especial?
Al ver a los primeros monstruos, cuyos cuerpos estaban cubiertos con tentáculos viscosos, se sintió asqueada.
Había estado suficiente tiempo navegando por Internet como para saber lo que podía ocurrir a continuación.
¡No!
¡No quería acabar con el mismo destino que tanto le gustaba a algunos degenerados!
Tal vez fue ese pensamiento el que la motivó a destrozar todo lo que se pusiera en su línea de visión.
Su espada se movía con una gracia y una fiereza asesinas, rebanando extremidades y apuñalando puntos vitales con brutal eficacia.
Ningún monstruo podía acercarse a más de cinco metros de distancia de ella y salir ilesos.
Incluso si se retiraban antes de morir, se encargó de que no se fueran sin antes haber perdido un cuarto de su masa corporal.
Mientras tanto, Mark quedó relegado a un segundo plano, con una sonrisa que denotaba su resignación.
Los monstruos estaban tan enfocados en la máquina de matar que tenían en frente que apenas prestaban atención a su presencia.
¿Acaso sabía Phoebe que, con una intención asesina tan palpable como la suya, ella era el principial foco de atención?
Posiblemente no, pero tampoco pensaba decírselo.
Era gracias a eso que podía atacar y pasar desapercibido al mismo tiempo.
Esto le hizo replantearse si no debería de haberse centrado en desarrollar habilidades de asesino.
Con Phoebe a su lado, resultaba un trabajo realmente sencillo.
De repente, cortando sus pensamientos y el aire mismo, una serie de estacas hechas de agua se dirigieron contra Phoebe, atravesando los cuerpos de los monstruos que se interponían en su camino.
Mark estaba seguro de que ella podía hacerse cargo de ese ataque sorpresa por su cuenta.
Aún así, decidió intervenir.
Bajo su control sobre el agua, las estacas se convirtieron en vapor, desapareciendo de manera inofensiva.
Sólo entonces se reveló el enemigo.
Su piel estaba cubierta con oscuras escamas, muy parecidas a las de los peces.
Su cabello, de color rojo, parecía un conjunto de algas amontonadas sobre su cabeza.
Y sus ojos estaban fijos en ellos, con el único propósito de acabar con sus vidas.
No emitió ningún sonido, ni intentó comunicarse con ellos.
Tampoco ellos intentaron entablar conversación.
¿Siquiera era capaz de hablar?
A pesar de su aspecto humanoide, parecía más una bestia.
Volvió a atacar, esta vez usando un par de látigos de agua para tratar de someterles.
De nuevo, el ataque resultó poco efectivo.
Los dos eran hijos de Poseidón, y una de ellos era una genio, por lo que no resultaba muy difícil para ambos desvanecer cualquier ataque basado en agua.
Era algo bastante sencillo cuando usaban sus poderes en conjunto.
Ninguno de los ataques que utilizó el monstruo podía tan siquiera rozarle.
Poco a poco, paso a paso, se fueron acercando a él, con firmeza y resolución mientras sostenían con fuerza sus armas.
Cuando sus espadas golpearon al humano corrupto por primera vez, su primer instinto fue retroceder.
Se dio cuenta de que había cometido un grave error al pensar que esos dos semidioses serían presa fácil para alguien como él.
Si no se hubiera encontrado con esos dos hijos de Poseidón, tal vez las cosas habrían sido diferentes.
Lo que no sabía era que, gracias a las acciones de Effiro y su reclutamiento de genios, la dificultad de la misión había bajado radicalmente.
Eso, combinado con la inusual suerte y predisposición que posiblemente manipuló el monolito cósmico, permitió que varios combates se volvieran mucho más fáciles que los originales.
Lanzas de agua, mucho más refinadas que las estacas que utilizó anteriormente, atravesaron su cuerpo desde el frente, clavándole firmemente en el suelo.
Trató de liberarse, pero otra andanada de ataques basados en agua le impactó, y su sangre se derramó sobre la tierra seca.
A pesar de que él también podía manipular el agua, su nivel de control era mucho menor que el de ambos.
En resumidas cuentas, estaba completamente indefenso frente a la pareja.
Cuando su sangre se hubo acumulado en densos y viscosos charcos, también se convirtió en un arma para ser utilizada en su contra.
Para cuando su regeneración dejó de funcionar, su cadáver yacía suspendido en el aire por una serie de estacas formadas con su propia sangre, apuñalando todos sus puntos vitales desde varios ángulos distintos.
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