Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 26
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Capítulo 26: 26
Phoebe se había adelantado.
Convertida en un torbellino de destrucción incansable, se alejó de Mark en su búsqueda de más enemigos a los matar.
O al menos eso fue hasta que apareció él.
Lo primero que delató su presencia fue el aura de terror que irradiaba de él, un miedo tan puro que su cuerpo dejó de moverse.
Luego fueron los pasos. Pesados. Sonoros. Y tenebrosos.
Y finalmente apareció.
Cabello largo y negro, tez pálida, una túnica oriental hecha a la perfección para que se moviera con facilidad, una katana de metal oscuro y… cuatro ojos de un color rojo apagado.
Cuando sus miradas se encontraron, un escalofrío recorrió su columna vertebral.
Un sudor frío cubrió su cuerpo, y cada fibra de músculo gritó el mismo pensamiento al unísono: ¡huye!
Pero el terror la había paralizado.
Incluso si pudiera moverse, estaba segura de que huir sería inútil frente a aquel monstruo.
“Ahí estás, semidiosa” su voz era calmada, sin ninguna fluctuación que delatase sus emociones.
Su voz era tan escalofriante como el resto de su ser.
“Dime, ¿cuál es tu nombre?” Preguntó, pero no obtuvo respuesta.
“¿No puedes hablar? Entonces esto es una pérdida de tiempo” el humano corrupto alzó su katana, listo para terminar con el encuentro.
Aquella fue la clave para despertar su cuerpo.
Si se quedaba paralizada en el sitio, incapaz de moverse, su destino sería el mismo que sufriría se huía.
Sólo le quedaba una opción: luchar.
La humedad en el aire se condensó en densa niebla, ocultando su forma mientras se abalanzaba sobre el enemigo.
En lugar de lanzarse de frente, se desvió unos pocos centímetros, asegurándose de que el monstruo no pudiera bloquear su ataque.
Una vez que le alcanzó, su espada cortó múltiples veces contra el monstruo, con la intención de acabar el combate cuanto antes.
Pero su plan estaba condenado al fracaso.
Los ojos del humano corrupto la siguieron en todo momento, y su katana detuvo la andanada de ataques con relativa facilidad.
Phoebe volvió a atacar, pero el monstruo finalmente decidió contraatacar.
Su katana cortó fácilmente el aire, mordiendo con firmeza la carne de su muñeca.
Con un sonido apenas perceptible, la mano de la semidiosa fue separada de su brazo.
Pero no se rindió. No podía rendirse ahora.
Con la otra mano atrapó el mango de su espada y, sin perder la inercia, lanzó otro ataque.
“Eres valiente, muchacha. Sin embargo, eso no te servirá de nada contra mí” antes de que Phoebe pudiera golpearle, el humano corrupto lanzó un corte contra su pecho.
No era una herida lo suficientemente profunda como para resultar mortal, pero sí lo suficiente como para hacerla caer al suelo en agonía.
Aún así, a ese paso moriría por pérdida de sangre.
“A diferencia de tí, yo podría lidiar con eso fácilmente. Aún así, puedo ver que tienes potencial. Una pena que todo acabe así, ¿no lo crees, muchacho?”
Su mirada cayó sobre Izan, que acababa de llegar en ese momento.
No podía creer lo que había visto.
Y ahora él era el siguiente.
Con una prisa nacida del miedo, disparó una de sus flechas contra el monstruo.
La flecha nunca alcanzó a su objetivo, siendo cortado por la mitad con un único movimiento experto.
Un momento después, el humano corrupto estaba frente a él, sosteniendo la katana con ambas manos.
Desató una serie de cortes veloces que su vista no fue capaz de seguir por completo sin marearse, y su cuerpo cayó al suelo sin fuerzas, cubierto de heridas sangrantes.
“Vaya, parece que eres más resistente de lo que creía. Pero terminaré esto ahora mismo para que no sufras más dolor”
Volvió a levantar su katana, esta vez con la intención de cortar su cabeza, pero una ráfaga de viento violento le hizo cambiar el movimiento de su arma.
La hoja de la katana chocó contra una espada, con tal fuerza que una onda de aire se extendió por el lugar.
“¡Maldito monstruo, deja en paz a mis compañeros!” Rugió Luke, ejerciendo más fuerza en su arma.
Había llegado en el momento justo para observar lo sucedido, y se había sentido realmente disgustado.
No podía permitir que aquel monstruo asqueroso acabase con la vida de sus amigos. No cuando él estaba ahí.
Retrocedió, solo para volver a abalanzarse sobre él, balanceando la espada de manera salvaje.
Pero cada uno de sus movimientos fue esquivado por el humano corrupto, que retrocedía con pasos ligeros y veloces.
Frustrado por su intento fallido, disparó un rayo de color púrpura, que atravesó el aire a gran velocidad en dirección a su objetivo.
De nuevo, fue un intento inútil, y el humano corrupto lo esquivó con un grácil giro de su cuerpo.
Acercándose al semidios, bajó su katana en un corte descendente, que fue bloqueado a tiempo por Luke.
Ambos permanecieron así por un momento, hasta que finalmente Luke fue empujado hacia atrás.
Sin moverse de su sitio, el monstruo volvió a atacar, esta vez con un corte horizontal.
Una hoja de viento se materializó por la fuerza ejercida, moviéndose en su dirección a gran velocidad.
¿Usar ataques de viento contra un hijo de Zeus? Eso casi era un insulto.
Con su arma en alto y su aerokinesis en uso, la hoja de viento fue repelida, sin causar daño alguno.
Aquel humano corrupto era ciertamente aterrador; sólo mirarle a los ojos le provocaba escalofríos.
No le extrañaba que Phoebe e Izan hubieran sido derrotados.
Aún así, él no se podía permitir sufrir el mismo destino. Él debía luchar para salvarse a sí mismo y al resto.
Con una energía renovada por el propósito que debía cumplir, volvió a lanzarse de nuevo contra el humano corrupto.
Un corte imbuido en electricidad le obligó a retroceder.
Sin perder el ritmo, elevó la espada en un golpe ascendente, que falló su objetivo por unos pocos centímetros y, aprovechando la inercia, lanzó tres cortes descendentes de viento, que fueron bloqueados.
¡Esa era su oportunidad!
Agachado, se empujó con ambas piernas hacia adelante, y la hoja de su espada pasó por debajo de la katana del monstruo, directo a su cabeza.
Pero nada parecía escapar de los ojos de aquella bestia, que inclinó su cabeza hacia atrás.
La punta de ma espada le rozó la barbilla, y una fina línea de sangre apareció en su pálida piel.
Su katana descendió, sólo para ascender nuevamente en un corte vertical.
A pesar de que Luke trató de esquivar el ataque, la hoja del arma impactó en su estómago, dejando un feo corte en su cuerpo.
“Chico, simplemente mírate. Apenas has logrado rozarme, y sin embargo tú ya estás en este estado. No tiene caso continuar, no puedes…” sus palabras murieron en su boca al ver lo que su rival hizo.
A pesar de la herida y de la pérdida de sangre, Luke había encontrado una manera de reparar el daño.
Usando su manipulación de la electricidad, cauterizó la herida.
Podía ser que tuviera resistencia a la electricidad por ser hijo de Zeus, pero era posible superar esa resistencia.
Era un uso tan primitivo pero flexible de sus habilidades que incluso el humano corrupto quedó ligeramente impresionado.
Sin duda, la cauterización era un proceso doloroso, pero ese semidios lo había hecho sin mostrar señales de dolor en su rostro.
Volvieron a chocar, y las armas de ambos se entrelazaron en una danza letal de metal y viento.
Pero no duró mucho.
La katana del humano corrupto se deslizó por la hoja de la espada de Luke y, con un movimiento brusco, la empujó contra el suelo.
“Pequeño, no puedes hacerme nada. Necesitas mucho más si quieres tener una oportunidad de derrotarme” su pie se posó sobre la espada de Luke, evitando que la moviera.
“¿Que necesito más que esto? Maldito bastardo, te voy a demostrar de lo que soy capaz” los ojos de Luke se desviaron brevemente hacia un costado, antes de volver a enfocarse y obligar a su cuerpo a generar grandes cantidades de electricidad.
Un silbido apenas perceptible por encima del crepitar de la electricidad y, en un abrir y cerrar de ojos, una flecha casi perforó el cráneo del monstruo.
Y lo habría logrado de no ser por su excepcional visión y sentidos, gracias a los cuales fue capaz de despachar el ataque sorpresa con facilidad.
“Este es tu fin, chico. Y después de tí te seguirán tus amigos” levantó la katana en alto, con la intención de cortarle la cabeza.
Pero la suerte del protagonista se activó en ese momento.
Una cadena metálica rodeó la cintura del monstruo y, con un fuerte tirón, fue alejado de Luke.
Al darse la vuelta, se encontró cara a cara con Alexandro.
No tuvo tiempo de reaccionar a su próximo movimiento.
Un puñetazo le impactó de lleno en el estómago, mandándole a volar a varios metros de distancia.
“¿Aún seguís apareciendo? Sois una molestia, pero debo admitir que esa fuerza tuya es espectacular. Casi siento pena por tu inminente muerte”
Alexandro solo bufó, invocando un hacha antes de lanzarla al aire.
¿Qué sentido tenía ese movimiento?
Pronto lo descubrió.
Como si hubiera sido empujada por una fuerza invisible, el hacha descendió como un meteorito en su dirección.
Fue bastante simple de esquivar; sólo tuvo que saltar hacia atrás, mientras el suelo era destruido por el impacto.
Pero no se quedó ahí.
Una flecha disparada a sus espaldas por Jeanne le obligó a esquivar, y eso le dejó indefenso.
El hacha, que se hallaba olvidada en el cráter que ella misma había creado, de repente cobró vida de nuevo y salió disparada contra el monstruo.
Le impactó de lleno en la mano, cercenándola y arrebatándole la espada.
“¡Eso es por Phoebe, maldito cabrón!” Alexandro, furioso como estaba, sostuvo su espada con fuerza.
Se lanzó contra el monstruo, que recuperó su katana lo más rápido posible, y las armas de ambos chocaron.
El movimiento del humano corrupto fue significativamente más lento por las circunstancias, y recibió un profundo corte sangrante en el pecho, casi dividiéndole por la mitad.
“¿Crees que esto servirá de algo? A diferencia de vosotros, yo me puedo regenerar” y sus palabras eran ciertas: el corte se había comenzado a cerrar.
Alexandro le ignoró, y sus músculos se tensaron, creciendo en tamaño.
Había usado una de sus habilidades divinas, Adrenalina, capaz de fortalecer sus capacidades físicas.
Había comprado tiempo para que sus compañeros heridos fueran tratados por unos soldados esqueleto que había invocado.
La mano de Phoebe volvió a ser unida a su brazo gracias al poder curativo de las pociones de regeneración, las cuales habían sido compradas por Effiro gastando todos sus créditos.
Luke e Izan habían pasado por el mismo tratamiento, siendo Luke el menos herido de los tres.
Alexandro se acercaba desde el frente, completamente a la vista para que el humano corrupto se centrase en él.
Pero desde un costado llegó otra veloz figura al ataque.
Luke, recuperado y listo para la acción, se lanzó de nuevo a por el enemigo, sin pensar en el peligro.
El humano corrupto optó por la opción más inteligente: esquivar.
Así que retrocedió con un salto, evitando el golpe por poco.
Una puñalada por parte de Alexandro fue detenida con un golpe a su espada contra el suelo, pero aquello fue solo una tapadera.
Una segunda espada surgió de su mano, logrando cortar la oreja del monstruo y, mientras retrocedía para evitar un nuevo ataque, cayó directo en la trampa.
Alexandro invocó una lanza, la cual arrojó en su dirección, mientras que Luke atacó con una serie de cortes de viento y rayos entrelazados.
Esta vez no pudo esquivar, y sus dos costados fueron atravesados por los ataques.
Su rostro estaba sorprendido, y su postura era tan serena que parecía la calma antes de la tormenta.
“¿Creen que esto es la gran cosa? Sólo son un grupo de semidioses principiantes tratando de hacerme frente” sostuvo la katana en alto, antes de desatar la tempestad.
Un movimiento inclinado descendente que golpeó el pecho de Alexandro, dejando una herida que cruzaba su cuerpo de lado a lado.
Sin detenerse, su espada giró en un tajo horizontal, que ambos lograron bloquear.
Ahora todos los semidioses (Phoebe, Izan, Jeanne, Alexandro y Luke) estaban dentro de su línea de visión.
Su katana se desdibujó en una serie de cortes veloces, creando una tormenta de hojas de viento que parecían imposibles de esquivar.
Luke utilizó su aerokinesis a máxima potencia, creando suficiente distancia entre los cortes como para moverse entre ellos sin problema.
Pero el humano corrupto no iba a dejarles espacio para contraatacar, lanzándose a por ellos a la vez que los semidioses se movían a por él, apuntando directamente a Luke.
Y, cuando su katana se encontraba a medio camino de su objetivo y el hijo de Zeus se preparaba para bloquear, Phoebe desvió el ataque.
Su espada golpeó la katana del monstruo, perdiendo su arma en el proceso a cambio de desviar su rumbo.
Jeanne e Izan atacaron desde el fondo, disparando una andanada de flechas que atravesaron el cuerpo del humano corrupto desde el frente.
La sangre se acumuló en el suelo, y Phoebe aprovechó para empalarlo al convertir la sangre en estacas de punta afilada.
Con Phoebe siendo la más cercana, se lanzó sobre ella con la intención de partir su cuerpo por la mitad.
La hija de Poseidón, sin embargo, levantó una cortina de agua, que recibió el ataque por ella.
Y, detrás del humano corrupto, se formó una pantalla de sangre exactamente igual, de la cual surgió el mismo corte.
Había utilizado una técnica de portales basada en el uso de líquidos.
Su espalda casi fue separada en dos partes, y no se detuvo ahí.
Su brazo y estómago fueron destrozados por el ataque combinado de Luke y Alexandro, mientras que Mark, María y Lira aparecieron por detrás, apuñalando su espalda con todas sus fuerzas.
Y Phoebe sintió en ese momento una conexión con… algo.
Era como si estuviera conectada a algo, y ese algo fuera capaz de responder a su llamada.
Con una respiración profunda, decidió intentarlo.
En su mano pronto se materializó un tridente, el cual hundió en el pecho del monstruo, empalándolo.
Era increíblemente resistente, y pudo sentir que sus habilidades de manipulación del agua alcanzaban un mayor nivel.
Había logrado invocar una de las armas heredadas de los hijos de Poseidón.
Dos flechas más volaron por encima de su cabeza, clavándose en dos de los cuatro ojos del humano corrupto.
¿Cómo había llegado a ese punto? ¿Cómo se había visto envuelto en semejante humillación por parte de un grupo de nuevos semidioses?
Todos retrocedieron, y Alexandro levantó una de sus manos.
Al instante, sobre su cabeza se comenzaron a formar innumerables armas de todo tipo: lanzas, dagas, espadas…
Cuando bajó su mano, la gran cantidad de armas que flotaban por encima de su cabeza salieron disparadas contra el humano corrupto, atravesando su cuerpo.
Su ira había comenzado a llegar a su límite. Ya había tenido suficiente con todo aquello.
Debía admitirlo, todos ellos eran semidioses talentosos.
Pero eso no era suficiente.
Izan, que se había acercado para disparar de nuevo una flecha, fue su próximo objetivo.
Se abalanzó sobre él, quien apenas tuvo tiempo de bloquear mientras recibía un poderoso puñetazo.
No resultó un golpe mortal, pero sí que fue suficiente para lanzarle a varias decenas de metros.
Su siguiente objetivo fue Phoebe.
Su katana cayó sobre ella como una hoja de juicio, lista para arrebatarle la vida.
Phoebe, sin embargo, manejó el tridente con una maestría que no debía ser posible para alguien que nunca había tocado uno, posiblemente por una habilidad divina pasiva.
El tridente detuvo la katana entre dos de sus hojas, desviándola antes de clavarse profundamente en su garganta.
Izan, que se había logrado poner de pie, disparó una flecha de nuevo, la cual impactó de lleno en la frente del monstruo.
Aquello pareció ser el interruptor para que el resto se abalanzase sobre él de nuevo, en una lluvia de ataques que destruía todo a su paso.
Llegó a su límite con aquella situación.
Su cuerpo se abultó cuando sus músculos se hincharon, y una intensa aura de terror surgió de él.
Todos retrocedieron, sorprendidos por el cambio repentino y la sensación de peligro que inundó sus sistemas nerviosos.
Habían llevado al humano corrupto más poderoso dentro de la misión del monolito cósmico a sus límites, una gran hazaña.
Sin embargo, ahora debían pagar las consecuencias de sus acciones.
¿O no?
El sol hacía rato que se había puesto, y la luna iluminaba la tierra con su suave y tierna luz plateada.
Y, como una sombra, una figura se alzó entre los semidioses y el monstruo.
Su forma, envuelta en sombras, creaba un aura de misterio y terror a partes iguales, interponiéndose en el camino del humano corrupto.
“¿Effiro?” Luke fue el primero en hablar, sorprendido.
“Chicos, ¿necesitáis ayuda por aquí? Porque pensé que no os vendría mal una mano.
Phoebe se sintió ofendida por sus palabras, incluso si no tenía sentido.
“¿Todavía quedan más semidioses? Realmente sois una plaga” la voz del monstruo era mucho más profunda y ronca, creando un efecto escalofriante.
Pero Effiro no retrocedió ni sintió miedo.
Bajo el efecto de la Bendición de Nyx, su poder había sufrido un aumento drástico.
En ese estado se sentía invencible.
Y, de hecho, casi lo era.
Los dos contrincantes chocaron, katana contra espada en un encuentro brutal que creó violentas ondas de viento y destrozó la tierra.
A pesar del aumento de fuerza que sufrió el humano corrupto, Effiro pudo igualarlo y seguirle el ritmo, una proeza que solamente podía lograr en medio de la noche, fortalecido por su poder y sosteniendo una espada hecha con un fragmento del firmamento.
Sus formas se difuminaron en manchas borrosas, mientras la oscuridad a su alrededor se transformarán en afiladas espinas.
El cuerpo del monstruo fue atravesado múltiples veces desde distintos ángulos, y su regeneración lentamente comenzó a ralentizarse.
Cada choque entre ambos destruía aún más el entorno, y cada golpe certero por parte de Effiro acercaba al monstruo a su amargo final.
Pero no logró salir ileso.
Él también recibió varios cortes, pero su Recuperación Oscura, mezclada con Devorador de Aura y Heredero de la Muerte le permitieron recuperarse de sus heridas.
Bolas de fuego, puños gigantes de polvo de estrellas, parálisis, proyectiles de luz lunar y oscuridad… Effiro desató toda clase de trucos en medio de su combate, haciendo un gran despliegue de sus habilidades.
Finalmente, con un último corte, la cabeza del humano corrupto cayó al suelo, sin volver a regenerarse.
La batalla había terminado, y Effiro era quien se alzaba ganador.
“Bueno, eso fue un gran combate, ¿no?” Se dio la vuelta, mirando a sus compañeros con una sonrisa cansada.
A pesar de la absorción dem aura y la energía vital de su enemigo, había gastado una gran cantidad de energía durante el combate.
Tal vez se había excedido un poco, pero había tenido el efecto deseado.
Ahora había demostrado su verdadero poder, y pronto los rumores se extenderían por la Academia de Semidioses y más allá.
Sabía que habían personas que dudaban de su poder debido a sus métodos para alcanzar el primer rango en la prueba de inicio (su táctica suicida), y esto ayudaría a acabar con esos pensamientos.
Después de todo, ¿quién se atrevería a dudar de la palabra de varios genios respetados de su generación?
Momentos después, se dejó caer al suelo, siendo atrapado a tiempo por una Lavinia que acababa de llegar.
Bueno, aquí tenemos el capítulo más largo de la historia hasta el momento.
¡Más de 3000 palabras! Creo que no está nada mal para ser un combate.
Escribir esto me ha dejado agotado, llevo gran parte de la tarde tratando de trabajar en ello.
Pero bueno, espero que lo disfrutéis.
Y cómo no, os recomiendo leer mi historia “Sistema de Gacha Mitológico” que ya ha superado los 100K de lecturas en Webnovel.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com