Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 28
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Capítulo 28: 28
Joan sabía a lo que se refería Effiro, y eso hizo que su sorpresa fuera aún mayor.
Porque ¿Qué era la SERPIENTE?
También conocida como el reptil del Edén o la que engañó a la humanidad.
La Serpiente era aquella que convenció a Eva de comer la fruta prohibida del conocimiento.
Que Effiro supiera de la existencia de ese ser, y de que se encontraba con ellos, resultaba algo fascinante.
Por lo que ella había podido constatar, él ya había demostrado varias veces anteriormente un gran conocimiento sobre distintas cosas que no debería de poseer.
Lo más probable es que se tratase de una habilidad suya.
Y, como lo que había pedido era algo que le podían dar, no tuvo más remedio que aceptar.
Una vez que todos recibieron sus respectivas recompensas, la directora se llevó a Effiro a parte.
Con un movimiento de su mano, abrió un portal giratorio de color carmesí, que ambos atravesaron.
Una vez en el otro lado, ambos se encontraron en un pasillo oscuro, apenas iluminado por varias lámparas dispersas a lo largo de las paredes de fría y dura roca, muy distintas a las paredes de mármol que conformaban el resto del edificio principal.
Recorrieron el largo y ancho pasillo hasta llegar a una gran puerta de oro macizo.
“Adelante, entra. Ahí encontrarás a la Serpiente” se quedó quieta; claramente no pensaba entrar con él.
En cuanto Effiro se acercó, la pesada puerta se abrió de golpe, dejando el espacio suficiente para que pudiera pasar.
Una vez dentro, se volvió a cerrar, dejándole atrapado en su interior.
Todo a su alrededor era pura oscuridad, y no había manera de diferenciar arriba y abajo de delante y detrás.
Aún así, caminó hacia delante, sin detenerse a pesar de no sentir el movimiento de su propio cuerpo.
Continuó hasta que vio una brillante luz en la lejanía, y continuó avanzando hasta alcanzarla.
La fuente de la luz era un parche de tierra cubierta de hierba verde y fresca, con un hermoso árbol de hojas brillantes y frutas exóticas que colgaban de sus ramas.
Y, rodeando el tronco del árbol con su larga y sinuosa forma, se encontraba una serpiente de gran tamaño.
Sus ojos, amarillos y con pupilas en forma de rendija, le miraban con curiosidad incontenible.
“¿Qué haces aquí, semidios? ¿Qué es lo que deseas exactamente de mí? ¿Y por qué crees que te daré lo que quieres?” Siseó, sacando su lengua bífida para saborear el aire.
“Estoy aquí para hacerle una pregunta a la gran serpiente del conocimiento, aquella alabada por su sabiduría inconmensurable. Y, por supuesto, creo que estará dispuesta a responder mi pregunta por su enorme bondad y…”
“Ya, cállate de una vez. Responderé a tu pregunta” cansada de los elogios, cortó a Effiro antes de que pudiera continuar.
“Entonces, ¿qué es lo que quieres preguntar?”
“Me gustaría saber ¿qué es el peligro que acecha a este mundo? ¿Cuándo ocurrirá? ¿Qué o quién lo llevará a cabo?”
Las pupilas de la serpiente se contrajeron.
A una velocidad a la que ni siquiera Effiro pudo reaccionar, bajó del árbol y rodeó su cuerpo, hasta llegar a su cuello.
“¿Cómo sabes eso? ¿Por qué quieres esa clase de información?” La Serpiente le analizó de arriba a abajo mientras apretaba su garganta, hasta que pareció descubrir lo que quería.
“Conque es eso, ¿eh? ¡Vaya sorpresa, un reencarnado! Entonces este mundo para tí era una novela, ¿no? Y ni siquiera pudiste leer esa parte. Ya veo, muy interesante. Además, tienes sangre de dios primordial fluyendo por tus venas. Esto se pone cada vez mejor” dejó escapar una risa baja, liberándole de su agarre.
“Eso es. ¿Puedes responder a mi pregunta, por favor?”
“No, no puedo” fue una respuesta contundente.
“¿Por qué no? ¿Acaso no sabes la respuesta?”
“Chico, una cosa es saber algo, y otra muy distinta es ser capaz de decirlo. Por desgracia, esa clase de información es algo clasificado. El simple hecho de hacer esa clase de preguntas ya puede llamar atención no deseada, ni que decir tiene responderla”
“Entonces no puedes responderme” Effiro se sentía decepcionado. Había imaginado ese resultado, pero tenía la esperanza de estar equivocado.
“No te sientas mal, niño. Si eso es lo que quieres, te puedo dar una muestra de qué es a lo que te enfrentarás… eso si vives lo suficiente”
Effiro asintió. Necesitaba saber a lo que se enfrentaba.
Casi al instante, el ambiente paradisíaco se difuminó en una nube de oscuridad, dejándole aislado de todo.
Y de la oscuridad surgió una sombra todavía más oscura, tan oscura que era visible incluso sin una fuente de luz.
Le miró sin rostro, le tocó sin dedos, le susurró directamente en la consciencia.
La simple presencia de aquel ente le resultaba tan aterradora que era asfixiante.
No podía respirar, y su cuerpo se negaba a moverse.
Ese ser no era algo normal.
No, era terror.
Esa era su esencia, y eso era lo que producía.
No podía hacerle frente. Ni siquiera podía comprender su verdadera forma.
Y en ese momento, dos palabras llegaron a su mente, con una claridad aterradora: horror cósmico.
Entonces, todo volvió a la normalidad.
Todo seguía igual, y casi creyó por un momento que en realidad había sido producto de su imaginación.
Pero él sabía que no era así.
Y no pudo evitar temblar.
¿Eso era lo que le esperaba?
Sin lugar a dudas, estaba jodido.
Todos estaban jodidos.
“Bueno, si ya has tenido suficiente tiempo para asimilar lo que te acabo de mostrar, haz de una vez la pregunta que quieras”
“¿Eh?”
“No creerías que he respondido a tu pregunta con eso, ¿verdad? Puedes tomarlo como un regalo por mi parte”
“Ya veo. Entonces, quiero una profecía del futuro. Sobre ese evento en específico”
“Chico, ¿acaso me escuchas cuando hablo?”
“Sí, y es por eso que te pido una profecía”
“Sabes que el futuro puede cambiar, ¿verdad?”
“Sí. Y es por eso que quiero una profecía. Si la profecía se comienza a cumplir, podré detenerla. Y si no se cumple, entonces eso significa que el futuro se ha desviado de su curso, y será lo mismo”
“Así que ese es tu razonamiento, ¿eh? ¡Realmente interesante! ¡No creí que pudiera encontrarme con alguien tan extraño e interesante! Por desgraciapara tí, nos encontramos en el mismo punto que en el caso anterior”
“Si me lo dices, llamaré atención no deseada, ¿verdad?”
“Sí. De hecho, ya has llamado atención no deseada. Te recomendaría estar más alerta a partir de ahora”
“¿Por qué las cosas no pueden ser más simples? Cómo no, siempre deben de haber problemas de por medio”
“Y bien, ¿no hay nada más que quieras saber? Debes de tener muchas preguntas dentro de esa cabeza tuya”
“Y no te equivocas. Sin embargo, de momento no has demostrado ser de mucha utilidad”
“Cuida mejor tu lengua, muchacho. Ni siquiera viviendo cien vidas podrías alcanzar el mismo nivel de conocimiento que yo poseo”
“Al parecer no te gusta que ataquen tu orgullo. Me lo tendré que apuntar. De todos modos, vamos a hacerte la siguiente pregunta”
Effiro se aclaró la garganta antes de hablar.
“¿Podrías darme un poco de tu veneno? Unos cuantos viales deberían de ser suficientes”
“¿Estás malgastando esta oportunidad en hacerme un pedido tan simple, en lugar de preguntarme cualquier cosa?” La Serpiente estaba sorprendida. Nunca creyó que vería algo así.
“Exactamente. Todo lo que me gustaría preguntarte es demasiado amplio como para recibir una respuesta concreta”
“Está bien. Cinco viales de mi veneno, eso es todo lo que estoy dispuesto a darte” no pudo evitar suspirar. ¿Dónde se habría visto a semejante sujeto?
Con un movimiento de su cola, cinco viales llenos de un líquido transparente se materializaron en el aire, que fueron atrapados por Effiro.
“Gracias, gran y sabia serpiente. Agradezco esta oportunidad que me has otorgado”
“No te despidas de mí, mocoso. Me has llamado la atención lo suficiente, así que observaré todo lo que hagas. Y no te confundas, no pienso intervenir, incluso si estás a punto de morir”
“Está bien, serpiente. De todos modos, no necesito tu ayuda”
“Entonces creo que ya hemos terminado con este encuentro. Ahora vete de aquí, muchacho. Me apetece disfrutar de la soledad de este hermoso paraíso mío”
Ahora era el turno de Effiro de suspirar.
Esa maldita serpiente parecía haberse construido una réplica a pequeña escala del jardín del Edén.
Era una criatura molesta, pero podía llegar a ser bastante útil.
Effiro desandubo el camino a través de la oscuridad, hasta llegar al gran pórtico dorado que bloqueaba su camino.
Al igual que antes, la puerta se abrió lentamente, permitiéndole retirarse del dominio de la Serpiente.
Allí se encontraba la directora Joan, que le esperaba con los brazos cruzados.
“¿Ya terminaste? Debo decir que te tomaste tu tiempo para hacer la pregunta”
“Lo siento, ese maldito reptil hiperdesarrollado era incapaz de responder a mis preguntas, así que tuve que pedirle otra cosa a cambio”
“¿Sabes? Cuanto más veo lo que sabes y haces, más me pregunto quién eres realmente”
“Esa es una pregunta muy sencilla en comparación con la mía: yo soy Effiro Shade, hijo de Nyx”
Cuando sus palabras abandonaron sus labios, el ambiente cambió.
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