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Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 9

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9: 9 9: 9 Effiro abrió los ojos, y su mirada se encontró con el techo de la habitación del hotel.

Hoy era el día.

Los dos días habían pasado en un abrir y cerrar de ojos.

Tal vez fue por su entrenamiento exhaustivo, o tal vez fue por el simple hecho de que se encontraba emocionado.

Fuera como fuese, había llegado el momento de demostrar lo que valía.

Se giró a su lado para ver que Lavinia seguía dormida, y zarandeó su brazo para despertarla.

La semidiosa sólo balbuceó incoherencias, hasta que finalmente su conciencia se ubicó.

“¿Ya es la hora?” Dijo, bostezando mientras estiraba los brazos.

“Sí.

Ve preparándote.

Y no te preocupes por el desayuno, lo más probable es que mi hermana ya lo haya pedido por nosotros” A pesar de lo molesta que podía llegar a resultar la personalidad de Emma, Effiro no podía negar que estaba comenzando a quererla.

Podía ser una tsundere sin remedio, pero se preocupaba profundamente por él y su bienestar.

Solo esperaba que no descubriera que no era el verdadero Effiro.

Apartando esos pensamientos y preocupaciones sin sentido de su cabeza, escuchó el timbre de la puerta.

Al abrirla, descubrió que ya habían dejado allí la comida que su hermana había pedido.

Vio fruta, tortitas, magdalenas, galletas y zumo de todo tipo.

Sin lugar a dudas, ella le conocía muy bien.

Ambos comieron el desayuno rápidamente.

No querían llegar tarde a la academia.

Una vez que terminaron la comida se bañaron, cambiaron su ropa por vestimentas limpias y nuevas (cortesía de Emma) y salieron del hotel.

Afuera ya les estaba esperando la hermana de Effiro, con una de sus miradas molestas en el rostro.

“¿Cómo es que tardáis tanto, idiotas?

¿Queréis matarme de vejez o qué?” “¿Cuánto tiempo llevas esperando aquí?” “¿Qué te importa?” Esquivó la pregunta, y Effiro se dio cuenta de que probablemente había estado esperando más tiempo del que quería admitir.

“Oh, ¿te preocupes tanto por mí, querida hermanita?” “¡Por supuesto que me preocupo por tí, idiota!

¡Ahora subir al coche de una vez, antes de que me replantee irme sin vosotros y dejaros aquí tirados!” La respuesta de su hermana a sus provocaciones le resultó inesperada a Effiro.

Tal vez no era tan tsundere, después de todo.

El coche de Emma les llevó hasta la entrada del recinto de la Academia de Semidioses.

En total, no les llevó más de veinte minutos llegar allí.

La emoción de Effiro llegó a su punto álgido en cuanto llegaron.

¿Qué clase de recompensa increíble recibiría por parte del sistema?

Estaba seguro de que sería algo realmente poderoso.

Después de todo, no iba a ser tarea fácil la prueba por la que tendría que pasar.

De hecho, incluso existía el riesgo de morir.

Pero valía la pena.

Si no tomaba ahora riesgos, ¿Entonces cuándo iba a tomarlos?

De hecho, ya se había arriesgado al enfrentarse al engendro de Ladón.

Esto sólo era una prueba más.

Si no podía hacer algo tan simple como esto, entonces no estaría preparado cuando las cosas comenzasen a ir realmente mal.

Y ni siquiera sabía a qué debería enfrentarse en el futuro, por lo que ni contaba con el factor del conocimiento.

Pero para eso estaba allí: para volverse más fuerte.

Decidió echarle un vistazo a sus habilidades.

Sombra Primordial: (35/50) Formas de Dragón: (10/50) Golpe de Sombras: (7/50) Asintió para sí mismo, satisfecho.

El progreso que había tenido con sus habilidades había sido bastante notable para haber pasado solo dos días.

Si hubiera tenido una semana más, tal vez podría haber dominado Sombra Primordial por completo.

Pero, por desgracia, ese no había sido el caso.

Aún así, confiaba en que se las podía apañar por su cuenta.

“Venga, vosotros dos, bajar de una vez” Emma casi les echó del coche a patadas.

Para este punto ya ni siquiera le sorprendió.

Simplemente hizo lo que su hermana le ordenó, bajando del coche antes de ayudar a Lavinia a hacer lo mismo.

La Academia de Semidioses era enorme: una estructura colosal de mármol blanco, rodeada por varias estructuras y campos a su alrededor.

Era tan grande que podía llegar a considerarse una ciudad en sí misma.

Y, de hecho, funcionaba de esa manera.

La academia contaba con un área de decenas de kilómetros, y tenía su propio sustento: herrerías, granjas, bibliotecas, comedores…

Estaba pensada para evitar que los semidioses se vean en la necesidad de salir por razones como las anteriormente mencionadas.

Y, a diferencia de la mayoría de academias que se habían visto en la ficción, en esta sí que se le enseñaba a los alumnos.

En resumen, era el lugar perfecto para que los semidioses jóvenes, como él, pudieran volverse más fuertes.

Entró junto a Lavinia en el gran complejo central, y sus ojos se maravillaron en la hermosa arquitectura interior.

El enorme techo de dos aguas se encontraba sostenido por una multitud de columnas de estilo jónico y corintio, y el friso exterior estaba decorado con metopas de escenas legendarias.

El estilo griego era muy notable, y estaba claro que había sido elegido por la maravillosa arquitectura que aquella civilización había desarrollado.

Finalmente llegaron a una gran sala, con múltiples mesas repartidas por todo el lugar.

Como no había nada más que hacer a parte de esperar, decidieron sentarse en una de aquellas mesas.

Sin embargo, no pasaron ni diez minutos hasta que aparecieron los problemas.

Una mano golpeó la madera con fuerza, haciéndola crujir bajo la fuerza a la que fue sometida y llamando la atención de todos alrededor.

El responsable fue un chico rubio, el cual pertenecía a un grupo de otras cinco personas.

“¿Puedo ayudaros con algo?” Effiro levantó la vista para mirarle.

“Estáis en nuestra mesa” “¿En serio?

Lo siento, pero no veo que vuestros nombres estén escritos aquí.

Es más, no veo ningún nombre” “Creo que no entiendes lo que ocurre.

Somos los descendientes del clan Zeus, y queremos esta mesa para nosotros” Había algo que ha Effiro siempre le había molestado en la ficción: que los hijos de Zeus fueran vistos como extremadamente orgullosos y autoritarios.

Y, por desgracia para él, ese fue el caso en esta situación.

“Ya veo, conque sois del clan Zeus, ¿eh?

Pues mi amiga aquí presente es la heredera del clan Hades” Señaló a Lavinia, sin darle más importancia al asunto.

“¿Crees que eso cambia algo?” “Tal vez sí, tal vez no.

De todos modos, no me importa si queréis este sitio.

Yo llegué primero” “Serás…” el chico agarró a Effiro por el cuello de la camiseta, levantándole varios centímetros de su asiento.

“James, ya basta.

Te recuerdo que no está permitido pelearse hasta que comience la prueba” una de las chicas del grupo finalmente se dignó a hablar.

Y, ahora que Effiro se fijó en ella, la reconoció.

Rachel Sky, heredera del clan Zeus y una de las heroínas de la novela.

Si Lavinia era la emperatriz de la muerte, ella era la emperatriz del rayo.

Era una de las semidiosas más poderosas y talentosas de la generación joven.

“Me disculpo por el comportamiento inadecuado de mi compañero.

Buscaremos otro sitio donde sentarnos” Rachel se inclinó levemente en señal de disculpa antes de irse a buscar otra mesa.

Sus compañeros le miraron con malos ojos antes de seguirla también.

“Te das cuenta de que te has convertido en el enemigo de ese grupo, ¿verdad?” “Ya lo sé, Lavinia.

De todos modos, no iba a dejar que un grupo de malcriados se salga con la suya.

Además, así no tendré que buscar a mis objetivos más tarde” “¿Piensas enfrentarte a los semidioses del clan Zeus?” “Por supuesto” “No sé si eres muy loco o muy valiente” “Nyx es la madre de la locura y de los terrores nocturnos, así que puede ser cualquiera de las dos opciones” “He visto lo que hiciste.

Debo decir que tu coraje ha sido bastante admirable, colega” en ese momento apareció otro chico rubio de la nada, dándole unas cuantas palmaditas en la espalda a Effiro.

Al igual que con Rachel, reconoció a este hombre al instante: Luke, hijo de Zeus y protagonista de la historia.

Y detrás suyo, con una sonrisa divertida y confiada, se encontraba su mejor amigo: Izan, hijo de Hermes.

“Disculpa, ¿acaso os conocemos?” “Supongo que no.

Yo soy Luke, y este de aquí es mi amigo Izan.

Es un gusto conoceros, aunque no sé si podrás durar mucho ahora que tienen al clan Zeus detrás tuyo” “Entonces permanece cerca mío para protegerme, ¿quieres?

Así habrá valido la pena la presentación” “¡Ja, ese es el espíritu!” Izan soltó una carcajada, tomando asiento al lado de Effiro mientras Luke hacía lo mismo.

“¡Atención todos los presentes!

¡Comienza la conferencia de la academia!” Una voz anciana resonó por todo el gran salón, llamando la atención de todo el mundo.

“Como ya sabéis, se celebrará mañana la prueba de clasificación de la academia, por lo que voy a explicar brevemente de qué trata” “Los participantes tendrán que luchar entre sí.

Cada vez que derrotéis a un rival, recibiréis una cierta cantidad de puntos.

Cuanto más poderosos sean los rivales derrotados, más puntos recibiréis” “Os podéis organizar en equipos pequeños, pero los puntos se seguirán contando de manera individual” “También se valorará de manera positiva las estrategias y la astucia” “Y, finalmente, recibiréis recompensas basadas en el rango que logréis alcanzar” “Eso es todo.

Ahora, podéis retiraros a las habitaciones de espera hasta que comience la prueba” Con la charla imtroductoria terminada, todos se retiraron a las habitaciones de invitados.

Effiro fue a la misma habitación que Luke e Izan, mientras que Lavinia, por desgracia, tuvo que ir a los dormitorios de las mujeres.

Mientras Effiro estaba tumbado en su cama, una pantalla holográfica familiar se materializó frente a él.

Nueva misión: consigue el primer puesto en la prueba de la Academia de Semidioses.

Recompensa: todas las habilidades de legado divino desbloqueadas, +15 xp para Sombra Primordial, Formas de Dragón y Golpe de Sombras.

Los ojos de Effiro se abrieron de incredulidad.

Había esperado algo increíble, pero no esto.

Lentamente, se dio cuenta de algo.

“Chicos, ¿tenéis solo una habilidad divina?” Luke e Izan se le quedaron mirando por un momento antes de responder.

“No, tenemos varias habilidades divinas” Era tal y como se había imaginado.

El sistema le había debilitado dándole una sola habilidad divina, y ahora tenía que cumplir con la misión más difícil hasta el momento para desbloquear todo su potencial.

No pudo evitar insultar al sistema, pero sus ojos se llenaron de determinación.

Si la recompensa por el primer puesto no había sido suficiente como para hacerle luchar, la recompensa del sistema sí que lo logró.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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