Reencarnado como Paladín: Mis Gustos Culposos se Volvieron Reales - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - 11 El Abismo de la Corrupción
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11: El Abismo de la Corrupción 11: El Abismo de la Corrupción La larga columna del ejército demoníaco se extendía como una serpiente negra a través de las llanuras oscuras de Elandria.
Miles de soldados marchaban en formación bajo la luz sangrienta de la luna roja, sus armaduras reflejando destellos fríos y ominosos.
Banderas con el emblema de la corona de espinas ondeaban pesadamente con el viento helado, y el suelo temblaba bajo el ritmo constante de sus botas y cascos.
Alex cabalgaba en el centro de la formación, flanqueado por Liliana a su derecha y Valeria a su izquierda.
El silencio entre los tres era denso, casi asfixiante.
Ninguno hablaba, pero la tensión flotaba en el aire como una niebla invisible.
Entre las filas del ejército, los murmullos no cesaban.
Los soldados demoníacos lanzaban miradas furtivas hacia el paladín humano que cabalgaba entre dos de las figuras más poderosas del Señor Demonio.
—Un paladín de la Luz… cabalgando junto a Lady von Nacht y la general Valeria.
—¿Qué clase de broma es esta?
—Ambas lo miran de forma diferente… como si les perteneciera.
Alex sentía cada susurro, cada mirada clavada en su espalda.
Su Purity Gauge ya estaba peligrosamente bajo y continuaba descendiendo con cada hora de marcha.
[Purity Gauge: 35/100] Liliana se inclinó ligeramente hacia él, su voz suave como terciopelo oscuro.
—No les prestes atención.
Ellos no comprenden lo que representas para mí.
Valeria, completamente cubierta por su armadura negra y dorada, permaneció en silencio.
Sin embargo, su postura se volvió un poco más rígida, como si las palabras de Liliana le hubieran molestado.
La marcha continuó durante horas interminables.
El cansancio físico se mezclaba con la tensión emocional que Alex cargaba.
No conseguía apartar de su mente el recuerdo de Valeria sin armadura, ni el contacto frío del cuerpo de Liliana contra el suyo en la cama del castillo.
Cada imagen lo golpeaba como un latigazo, haciendo que su concentración flaqueara.
Esa noche, cuando el ejército acampó en un claro rodeado de árboles retorcidos y niebla baja, Alex se apartó hacia un rincón más apartado.
Se sentó en el suelo húmedo, cerró los ojos e intentó concentrarse.
Quería activar la habilidad de meditación que el sistema le había ofrecido antes, pero su mente era un torbellino de imágenes y emociones contradictorias.
Los recuerdos lo asaltaban sin piedad: la figura desnuda de Valeria bajo la luz tenue del baño, el cuerpo frío de Liliana pegado al suyo en la cama, la carta del Señor Demonio ordenando una cruzada contra un pueblo de la Luz.
Todo se mezclaba en su cabeza, creando un caos que no podía controlar.
De repente, el Purity Gauge cayó en picada.
[Purity Gauge: 35/100 → 20/100] Un gruñido animal y gutural brotó de su garganta.
Sus ojos se volvieron vidriosos, perdieron toda luz racional.
Sin control alguno, se levantó de golpe y se lanzó contra Liliana, que se había acercado en silencio para ver cómo estaba.
Sus manos se cerraron alrededor de su cuello con una fuerza brutal y salvaje.
Un rugido inhumano escapó de su boca mientras la empujaba violentamente contra el tronco de un árbol cercano.
Sus dedos apretaban sin piedad, los ojos inyectados en sangre, el instinto animal tomando el control total de su cuerpo.
Liliana abrió los ojos con sorpresa genuina.
Por un segundo, su expresión fue de shock absoluto.
Valeria reaccionó en menos de un segundo.
Con un movimiento rápido y preciso, la general acorazada se interpuso entre ellos.
Su guantelete metálico golpeó con fuerza el brazo de Alex, obligándolo a soltar a Liliana.
Luego lo sujetó por el cuello de la túnica y lo lanzó varios metros hacia atrás con un golpe seco y controlado.
Alex cayó al suelo con violencia, retorciéndose como una bestia enloquecida.
Gruñía, jadeaba y arañaba la tierra con las uñas, el cuerpo convulsionando bajo el peso de la corrupción.
Un rugido inhumano salió de su garganta mientras intentaba levantarse de nuevo, los ojos fijos en Liliana con una mezcla de deseo y furia animal.
Liliana se llevó una mano al cuello, donde quedaban marcas rojas profundas y dolorosas.
Su mirada cambió en un instante.
El interés, la fascinación y el afecto que había mostrado hasta ese momento se enfriaron hasta convertirse en algo distante, frío y profundamente decepcionado.
—…Esto es lo que pasa cuando la luz se acerca demasiado a la oscuridad —murmuró con voz baja y sin emoción—.
Pensé que eras diferente, Alex.
[Affection con Liliana von Nacht: 59/100 → 38/100] El sistema reaccionó de inmediato con una alerta roja brillante: [Estado “Corrupción Temporal” activado por 7 minutos] Pérdida de vida: -18% Emociones primarias descontroladas.
Valeria permaneció de pie frente a Liliana, su armadura imponente actuando como escudo.
No dijo una sola palabra, pero su postura protectora era clara.
Observaba a Alex retorciéndose en el suelo con una mezcla de alerta y algo que parecía preocupación contenida.
Poco a poco, la corrupción comenzó a disiparse.
Alex se quedó de rodillas, respirando con dificultad, el cuerpo temblando violentamente.
Lágrimas de vergüenza y horror corrían por su rostro mientras la realidad de lo que acababa de hacer lo golpeaba con fuerza brutal.
Liliana lo miró desde arriba durante unos segundos eternos.
Luego dio un paso atrás, como si ya no quisiera estar cerca de él.
En ese momento, el sistema mostró una nueva pantalla brillante: [¡Habilidad desbloqueada por supervivencia crítica!] “Meditación Sagrada y Oración” (Nivel 1) Efecto: Permite recuperar entre 8 y 20 puntos de Purity Gauge por sesión (duración mínima: 40 minutos).
La recuperación es más efectiva en entornos tranquilos o cerca de fuentes de luz sagrada.
Uso recomendado: Diariamente.
Costo: Fatiga mental moderada.
Alex se quedó mirando la pantalla con los ojos vidriosos.
Era una salvación… pero había llegado después de haber atacado a Liliana como un animal salvaje.
Liliana se dio la vuelta sin decir nada más y se alejó hacia el campamento.
Su figura elegante desapareció entre las sombras del bosque.
Valeria se quedó un momento más.
Su yelmo ocultaba su expresión, pero no se movió de inmediato.
Finalmente, habló con voz grave y baja: —Controla tu luz, paladín… o terminará destruyéndote a ti y a quienes te rodean.
Alex se quedó solo en el claro, temblando.
Había atacado a Liliana.
Había visto cómo el afecto que ella sentía por él se derrumbaba en cuestión de segundos.
El ejército demoníaco seguía murmurando a lo lejos.
La cruzada hacia Eldoria apenas había comenzado.
Y Alex ya no sabía si podría sobrevivir a ella con su alma intacta.
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