Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Reencarnado como Paladín: Mis Gustos Culposos se Volvieron Reales - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Reencarnado como Paladín: Mis Gustos Culposos se Volvieron Reales
  3. Capítulo 16 - 16 La Caza Comienza
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: La Caza Comienza 16: La Caza Comienza El campamento demoníaco era un caos controlado tras el ataque sorpresa.

Las hogueras aún ardían con llamas azules y púrpuras, pero el aire estaba cargado con el olor metálico de la sangre quemada y la magia residual.

Los soldados se movían con prisa contenida, recogiendo armas rotas, atendiendo a los heridos y reforzando las defensas.

Sin embargo, todas las miradas se desviaban constantemente hacia el centro del claro, donde Alex permanecía de pie, inmóvil, con la espada santa aún apretada en su mano derecha.

Valeria había sido raptada.

Esa realidad se repetía en su mente como un eco incesante y doloroso.

La imagen de las cadenas benditas arrastrándola hacia el portal de luz blanca no lo abandonaba.

Había visto sus ojos rojos a través de la grieta del yelmo agrietado, llenos de sorpresa, dolor y una resignación que le había atravesado el pecho como una lanza.

“Todo lo que toco se rompe”, pensó con amargura oscura.

“Primero casi estrangulo a Liliana.

Ahora dejo que se lleven a Valeria delante de mí.

¿Cuánto más voy a destruir antes de que todo termine?” Esa frase resonó en su cabeza con fuerza brutal.

La culpa se transformó en algo más profundo, más venenoso.

Una rabia dirigida hacia sí mismo, hacia su propia existencia.

Su Purity Gauge se tambaleó visiblemente.

[Purity Gauge: 58/100 → 52/100] Alex apretó la empuñadura de su espada hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

Una luz oscura, tenue pero inconfundible, comenzó a emanar de su cuerpo.

No era la luz dorada pura de su clase.

Era algo contaminado, un resplandor negro-dorado que parecía devorar la luz a su alrededor.

Los oficiales demoníacos que se habían reunido cerca de él retrocedieron un paso, visiblemente asustados.

El miedo en sus ojos era palpable.

Un paladín que empezaba a corromperse en medio de su campamento era una pesadilla hecha realidad.

Alex se giró hacia ellos.

Su voz salió baja, pero cargada de una autoridad peligrosa: —Valeria ha sido capturada.

No vamos a esperar a que el Señor Demonio nos dé nuevas órdenes desde su trono.

Vamos a recuperarla.

Ahora.

Uno de los capitanes, un demonio alto con cuernos curvados, tragó saliva antes de hablar: —Señor… ¿está seguro de que debemos dispersar nuestras fuerzas de esta manera?

Somos un ejército en marcha hacia Eldoria.

Si nos dividimos demasiado… Alex levantó la mirada.

Sus ojos tenían un brillo oscuro que hizo que el demonio retrocediera un paso.

—El sistema me advirtió de corrupción si sigo bajando —dijo con voz baja pero amenazante—.

Si no recupero a Valeria, esa corrupción se extenderá.

Y cuando eso ocurra, no seré yo quien sufra solo.

Los arrastraré a todos conmigo.

El silencio que siguió fue pesado.

Los oficiales demoníacos se miraron entre sí, visiblemente aterrorizados.

Varios retrocedieron un paso, sus manos acercándose instintivamente a sus armas.

El miedo a un paladín corrupto en medio de su ejército era mayor que su orgullo.

—Exploren los alrededores —ordenó Alex, su voz ganando fuerza y autoridad—.

Envíen exploradores hacia el este y el norte.

Buscarán cualquier rastro de portal de luz sagrada, campamento de fanáticos o señales de magia divina.

No regresen sin información útil.

Si alguien se niega a obedecer… que asuma las consecuencias.

Los capitanes dudaron un instante más, pero terminaron obedeciendo.

Las órdenes comenzaron a circular entre las tropas.

El ejército demoníaco, aunque a regañadientes y con evidente miedo, empezó a moverse bajo las órdenes de un paladín humano.

Los murmullos se volvieron más nerviosos y temerosos: —Un humano dando órdenes… —Después de casi matar a Lady von Nacht… —Si se corrompe aquí, estamos perdidos.

Liliana observaba todo desde la distancia.

No se acercó.

Sus ojos rojos seguían fijos en Alex, pero la distancia entre ellos se había vuelto un abismo.

Los celos que sentía hacia Valeria se mezclaban con el miedo residual del ataque anterior.

Horas después, cuando el campamento comenzó a calmarse y los exploradores partieron, Liliana lo esperó en privado, en una tienda apartada.

Alex entró y cerró la solapa detrás de él.

El espacio era pequeño, iluminado solo por una vela azul flotante.

Liliana lo miró fijamente.

Su voz salió baja, casi temblorosa.

—Si fuera yo la que estuviera secuestrada… ¿harías lo mismo?

Alex se quedó en silencio un momento.

Luego dio un paso hacia ella, con los ojos llenos de una determinación oscura y dolorosa.

—Incluso la diosa moriría si tú fueras la afectada —respondió con voz ronca y sincera—.

Iría al mismo cielo a buscarte.

Destruiría todo lo que fuera necesario.

No importaría si soy paladín, corrupto o monstruo.

Te recuperaría, Liliana.

Aunque tuviera que quemar el mundo entero.

Liliana se quedó inmóvil.

Por un segundo, sus ojos rojos brillaron con una mezcla de sorpresa, emoción y algo que parecía amor verdadero.

Su corazón se derritió visiblemente.

El miedo que la había mantenido alejada flaqueó por un instante.

[Affection con Liliana von Nacht: 47/100 → 56/100] Pero el miedo regresó casi inmediatamente.

Dio un paso atrás, manteniendo la distancia.

—No puedo… todavía no —susurró, con la voz quebrada—.

Te quiero cerca, Alex.

Pero cada vez que te miro, recuerdo tus manos en mi cuello.

Necesito tiempo.

Alex asintió lentamente.

La culpa le apretó el pecho, pero no insistió.

Se quedó allí, respetando su espacio, aunque cada fibra de su ser quería estrecharla contra sí.

—Te esperaré —dijo en voz baja—.

El tiempo que necesites.

Liliana lo miró un segundo más.

Luego se dio la vuelta y salió de la tienda, dejando a Alex solo con sus pensamientos oscuros y la pesada responsabilidad que acababa de asumir.

Fuera, el ejército demoníaco ya estaba enviando exploradores en todas direcciones.

Por primera vez, un paladín humano había tomado el control de parte de las fuerzas del Señor Demonio.

Y todo por recuperar a Valeria.

La cruzada hacia Eldoria ya no era solo una orden lejana.

Ahora era una carrera contra el tiempo.

Y Alex, con el Purity Gauge inestable y el corazón dividido, sabía que no podía fallar de nuevo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo