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Reencarnado como Paladín: Mis Gustos Culposos se Volvieron Reales - Capítulo 22

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  3. Capítulo 22 - 22 La Llegada al Campamento
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22: La Llegada al Campamento 22: La Llegada al Campamento El ejército demoníaco se había retirado a un campamento temporal en las colinas al sur de Eldoria.

El lugar era un claro amplio rodeado de árboles retorcidos y niebla baja que se deslizaba entre los troncos como dedos espectrales.

Las hogueras de llamas azules y púrpuras iluminaban el espacio con una luz fría y sobrenatural, proyectando sombras alargadas que parecían danzar con vida propia.

Los soldados se movían en silencio, atendiendo a los heridos con vendajes improvisados, reparando armaduras dañadas y reforzando las defensas con estacas y runas oscuras.

El aire olía a humo, sangre seca, metal quemado y la magia residual que aún flotaba después del escape.

La tensión era palpable en cada mirada, en cada susurro contenido.

Habían perdido a su general más poderosa, pero habían logrado escapar con vida.

Sin embargo, la victoria sabía a derrota.

Alex llegó al campamento cargando a Valeria en sus brazos.

Ella estaba débil, con la piel pálida marcada por quemaduras rojas y negras causadas por las cadenas benditas.

Su cuerpo temblaba ligeramente de agotamiento y dolor, pero sus brazos se aferraban a su cuello con una fuerza sorprendente, como si temiera que si lo soltaba, todo volvería a desmoronarse.

Liliana caminaba a su lado, manteniendo una distancia prudente de dos pasos, aunque sus ojos rojos no se apartaban de ellos ni un segundo.

La tensión entre las tres figuras era casi tangible, como una cuerda a punto de romperse.

Cuando entraron en el claro principal, varios soldados demoníacos se acercaron corriendo.

Sus expresiones eran una mezcla de alivio profundo y sorpresa contenida al ver a Valeria viva.

Uno de ellos, un demonio de piel grisácea con cicatrices en el rostro, murmuró con voz quebrada: —General… está viva.

Pensamos que la habíamos perdido.

Alex la dejó con cuidado sobre una manta extendida cerca de una hoguera.

Valeria lo miró con ojos brillantes, aún llenos de lágrimas contenidas que no se atrevía a dejar caer.

Su voz salió ronca, casi un susurro: —Gracias… Pensé que no volvería a verte.

Pensé que me quemarían sin que nadie viniera.

Alex no respondió de inmediato.

Solo le apretó la mano un segundo antes de apartarse, como si el contacto le quemara.

Su Purity Gauge estaba en 15/100, y sentía que la corrupción aún latía en sus venas como un veneno lento.

Necesitaba estar solo.

La marca en su cuello ardía con un dolor constante, recordándole que ya no era el mismo.

—Necesito meditar —dijo con voz baja, casi para sí mismo—.

El Purity Gauge está demasiado bajo.

Si no lo recupero, la corrupción volverá.

Y ahora el máximo es 80… todo es diferente.

Ya no soy el mismo.

Liliana lo miró desde la distancia.

No dijo nada, pero su expresión era una mezcla de preocupación profunda y celos contenidos.

Sus dedos se apretaron ligeramente contra su propia capa, como si quisiera acercarse pero algo la detuviera.

Valeria, aún tendida en la manta, lo vio alejarse hacia un rincón apartado del campamento.

Sus ojos rojos siguieron su figura hasta que desapareció entre los árboles, y en su mirada había una mezcla de gratitud y algo más suave, más vulnerable.

Alex se sentó en el suelo, con la espalda contra un árbol antiguo cuya corteza parecía susurrar secretos antiguos.

Cerró los ojos y activó la habilidad “Meditación Sagrada y Oración”.

El mundo exterior se desvaneció.

Solo quedó el silencio interno y el latido acelerado de su propio corazón.

Pero esta vez no estaba solo.

Una pantalla azul brillante apareció en su mente, más clara y nítida que nunca, como si el sistema hubiera decidido hablarle directamente.

[Sistema activado] Paladín Caído – Nivel 1 Purity Gauge: 15/80 (Tope máximo: 80/80) Puntos de Divinidad Caída: 700 Alex abrió los ojos de golpe, sorprendido por la claridad de la interfaz.

Su respiración se agitó.

—¿Sistema?

—murmuró en voz baja, casi sin creer que estuviera hablando directamente con él—.

¿Estás ahí?

¿Puedes responderme?

Una voz neutra, fría y mecánica resonó dentro de su cabeza, como si el sistema le respondiera por primera vez de forma consciente y personal.

Sí, usuario.

Estoy aquí.

Tu clase ha cambiado.

Ya no eres un Paladín de la Luz Eterna.

Eres un Paladín Caído.

La luz que una vez te definía ahora está corrompida.

La marca en tu cuello es la prueba.

Es permanente.

Alex tragó saliva.

Sus manos temblaron ligeramente sobre sus rodillas.

El dolor en el cuello era constante, como un hierro caliente presionado contra la piel.

—¿Qué significa eso exactamente?

¿Cómo puedo controlarlo?

¿Cómo puedo ser más fuerte sin perderme del todo?

No quiero volver a perder el control como antes.

No quiero volver a hacerle daño a Liliana… ni a Valeria.

Los puntos de Divinidad Caída son tu nueva moneda de poder.

Antes eran puntos divinos puros.

Ahora son puntos de divinidad caída.

Con 700 puntos disponibles, puedes mejorar habilidades, desbloquear nuevas o reforzar tu resistencia a la corrupción.

La meditación que estás usando es básica.

Puedo enseñarte a usarla mejor.

Alex dudó.

Su mente estaba llena de miedo.

¿Y si mejorar la meditación lo hacía caer más rápido?

¿Y si aceptar la corrupción lo convertía en algo que ya no podría controlar?

La imagen de sus manos alrededor del cuello de Liliana regresó con fuerza, haciendo que su respiración se acelerara.

—No sé si debo… —murmuró, con la voz temblorosa—.

Si acepto esto, ¿no estaré aceptando que ya estoy perdido?

¿Que ya no hay vuelta atrás?

La duda es normal.

Pero la corrupción ya está en ti.

Mejorar la meditación solo te da herramientas para controlarla.

Usando 300 puntos de Divinidad Caída, puedes evolucionar la habilidad a “Meditación de la Caída Oscura”.

Efecto: Recuperación de 15 a 30 puntos de Purity Gauge por sesión.

Además, reduce la velocidad de corrupción temporal en un 40%.

¿Deseas activar la mejora?

Alex cerró los ojos con fuerza.

El miedo a perderse del todo luchaba contra la necesidad de sobrevivir.

Recordó el beso de Valeria, el miedo en los ojos de Liliana, la estatua de la diosa derrumbándose.

Todo se mezclaba en un torbellino.

—…Sí —dijo finalmente, con voz temblorosa—.

Actívala.

No quiero volver a perder el control.

Una oleada de energía oscura con vetas doradas recorrió su cuerpo.

La marca en su cuello ardía con más intensidad por un momento, pero luego el dolor se mezcló con una sensación de poder controlado.

La meditación se volvió más profunda, más oscura, pero también más efectiva.

El Purity Gauge subió más rápido.

[Purity Gauge: 15/80 → 28/80 → 42/80 → 55/80] Mejora completada.

Ahora puedes usar los puntos restantes para otras mejoras.

Recuerda: la corrupción no desaparece.

Solo se controla.

Alex abrió los ojos lentamente.

El dolor en el cuello seguía allí, pero era más soportable.

Se levantó con esfuerzo y regresó al centro del campamento.

Liliana y Valeria seguían en silencio, pero la tensión entre ellas era evidente.

Liliana lo miró fijamente al verlo regresar.

Notó algo diferente en él: su aura ya no era solo dorada.

Había un matiz oscuro, una sombra que antes no estaba allí.

Sus ojos se entrecerraron con preocupación.

—Has cambiado —dijo en voz baja—.

Puedo sentirlo.

La corrupción… está más cerca.

Alex no negó nada.

Solo se sentó entre ellas, pero el espacio se sentía más grande que nunca.

—Gracias a los dos —dijo en voz baja—.

Por ayudarme a recuperarla.

Liliana no respondió.

Solo apretó los labios y miró al fuego.

Valeria lo miró un segundo más, con los ojos aún brillantes.

—No hay nada que agradecer —susurró—.

Solo… no vuelvas a perder el control.

La noche en el campamento era larga.

El ejército demoníaco se preparaba para continuar la marcha.

Y Alex, con el Purity Gauge recuperándose lentamente y el corazón dividido, sabía que la guerra que acababa de comenzar no solo era contra los fanáticos de la diosa.

También era contra sí mismo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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