Reencarnado con el Sistema Van Helsing - Capítulo 200
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- Capítulo 200 - 200 La pequeña prueba de Aura
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200: La pequeña prueba de Aura 200: La pequeña prueba de Aura Aura asintió, satisfecha con sus conocimientos; los de segundo año ya habían entrado en contacto con los estudiantes de otras academias de su galaxia natal y de otras galaxias debido al interacadémico, el cual, a diferencia de los torneos, es un examen destinado a ayudar a formar lazos con sus respectivos aliados y a templar a la joven generación.
Solo que esta vez la exploración de la ruina mágica asumiría ese papel hasta cierto punto, ya que, ante los beneficios que se podían encontrar dentro, las alianzas no valían prácticamente nada.
—¿Crees que haber conseguido estos dos lotos es un buen precio por un puesto en la próxima exploración?
—preguntó Daimon con voz tranquila.
—Mmm —asintió Arianna—.
Esos recursos no estaban disponibles en el mercado.
Si bien dentro de la ruina mágica podría haberlos de mayor rango, es una apuesta; por no hablar de encontrar algo útil, si uno tenía mala suerte, podía no haber nada de valor y quienes entraran podían incluso morir.
Daimon sonrió para sus adentros.
Era obvio que Aura había mostrado a propósito los lotos de nieve mientras Arianna todavía estaba aquí; era su forma de decir «ella es de fiar», así que él también hizo su parte.
—Si consigues el primer puesto y les das una buena paliza a al menos tres participantes, entonces podrás conseguir un trozo de enredadera del nimbo de trueno.
—Pero, si consigues dos trozos como los lotos, entonces… ¿no le darías el otro a Aisha?
—preguntó Arianna.
No era tan inocente como para creer que Daimon la pondría a ella por encima de su propia «hermana», y se sabía que Aisha también tenía afinidad con el rayo.
Y tenía razón.
Pero, al mismo tiempo, ya que Daimon iba a extorsionar a Lars a su antojo con la ayuda de ella, también merecía su parte.
A eso se sumaba que Aura parecía genuinamente interesada en enseñarle, o no se habría molestado en celebrar esa ceremonia, por lo que, como «discípula» suya, él también le echaría una mano.
«Uno solo puede usar un trozo de la enredadera del nimbo de trueno y yo de todas formas ya tengo afinidad con el viento», pensó Daimon.
Arianna contempló la situación un segundo antes de decir:
—Ya he peleado mi combate de hoy y, como soy el segundo puesto, mi único oponente restante es Samuel.
Aunque puedo patearle el culo tan fuerte que tendrá que usar algunas pociones de alto rango para recuperarse, su puesto está asegurado al igual que el de Alexander, debido al respaldo de Arthur Jolbaris.
—Si necesitas que tres personas queden en un estado miserable, eso significa que las academias del Palacio de Tierra y del Torbellino Furioso necesitan un puesto, así como uno más para el amigo del tipo del clan del coyote del desierto… Si puedes darme unas gotas de la leche de estalactita y un pétalo de un loto de nieve, puedo conseguir la cooperación de esas dos.
—¿Oh?
—inquirió Daimon, reclinándose en el sofá, interesado en lo que Arianna proponía.
—¿Te refieres a las chicas de las familias Ramir y Leeris?
—Sí, estoy bastante segura de que podrán hacer el trabajo.
Ahora que su hermano fue humillado, Caleb intentará ocupar un puesto entre los cinco primeros, así que estoy bastante segura de que desafiará a Lana, ya que es débil contra las ilusiones.
En cuanto a Gina, tiene una disputa personal con el hijo del ancestro Faresh.
—Eso cubre dos puestos.
Para el tercero, uno de mis primos se encargará del tipo del clan de la grulla de fuego para conseguir el octavo puesto.
Él es parte del clan, así que no hay que preocuparse por la compensación.
Solo le diré que es una orden de la maestra.
Daimon asintió.
Unas pocas gotas de leche de estalactita y un pétalo de un loto de nieve no eran nada en comparación con lo que obtendría de Lars y Maxim.
Aun así, no pudo evitar sentir desdén por la joven generación de la familia Revy.
Incluso sin tener en cuenta a Arianna, había otros dos de la Familia Argent entre los quince mejores de la clase élite, y uno de ellos era, al parecer, lo bastante fuerte como para dejar inconsciente a golpes al actual octavo clasificado.
Pero no había ni uno solo de la familia Revy en esa lista, lo que al final le costaría algunos recursos, ya que le faltaban efectivos entre los de segundo año.
Viendo que las cosas estaban resueltas, Aura se puso de pie.
Todavía necesitaba revisar el cuerpo de Arianna para ver si había algún daño grave.
—Ven conmigo, necesito revisarte —dijo Aura mientras caminaba hacia una de las muchas habitaciones desocupadas.
Arianna siguió a Aura en silencio.
Tras cerrar la puerta, se desvistió hasta quedarse en ropa interior y se tumbó en la cama.
Los ojos de Aura brillaron con una luz amarilla mientras palpaba los músculos de sus brazos y la parte superior de su espalda, aplicando fuerza en algunos de ellos, lo que hizo que Arianna hiciera una leve mueca de dolor.
—Maestra, ¿no puede ser un poco más delicada?
—dijo ella mientras intentaba mantenerse en silencio.
Aura enarcó una ceja antes de cambiar de objetivo a las pantorrillas y los muslos de Arianna.
Aunque esta consiguió no emitir ni un sonido, su cuerpo temblaba como señal de que los músculos la estaban matando de dolor.
—No usaste las píldoras que te di, ¿por qué?
Arianna puso una expresión atribulada mientras explicaba sus razones.
—Solo necesito un par de horas de sueño y mi cuerpo estará a su máxima capacidad… Quería guardar las píldoras de recuperación muscular para la exploración.
Aura asintió comprensivamente.
—Vístete —dijo mientras le entregaba un frasco que sacó de su anillo de almacenamiento.
—Maestra, ¿esto es…?
—Arianna recibió el frasco y su boca se abrió de par en par por la sorpresa.
Dentro había unas diez de las píldoras que necesitaba para recuperarse al instante.
Estaba confundida.
—Si había más, entonces, ¿por qué…?
—¿Que por qué te di solo esas cinco e incluso te dije que no había más?
—dijo Aura con una sonrisa en la comisura de los labios.
Aura es alguien que ha soportado las dificultades que la vida ha puesto en su camino, y puede afirmar que el camino fácil nunca es la respuesta correcta, pero ¿quién elegiría sufrir si tuviera la opción de no hacerlo?
Por eso le hizo esta pequeña prueba, para ver si Arianna tomaría el camino fácil o no.
Ya había usado los hechizos que le enseñó bastantes veces y, sin embargo, no se había tomado ni una sola de las píldoras.
—Simplemente quería ver el resultado de una pequeña prueba, eso es todo.
Ahora puedes usar las píldoras libremente.
Conseguiré más para ti a finales de semana, así que da un buen espectáculo mañana, ¿entendido?
Arianna guardó el frasco en su anillo de almacenamiento, no sin antes tragarse una de las píldoras; aunque no lo demostraba, los músculos la habían estado matando de dolor todo este tiempo.
—Ve a despedirte de Daimon y los demás.
Te llevaré a tu mansión por si alguien intenta alguna gracia.
No te atrevas a perder mañana o triplicaré la dureza de tu entrenamiento.
Arianna, que estaba terminando de arreglarse la ropa, casi se tropezó.
Menuda broma, si apenas podía seguir el régimen actual que Aura había creado para ella.
—Ejem, maestra, por favor, no sea tan dura conmigo.
Una vez que Arianna terminó de vestirse de nuevo, ella y Aura regresaron a la sala de estar y, tras despedirse de Daimon y los demás, Aura usó un desplazamiento espacial para llevarla de vuelta a su propia mansión.
—Por fin, me estaba asfixiando.
En cuanto Arianna se fue, Liz tiró la ropa al suelo mientras caminaba desnuda hacia el baño.
Daimon sonrió con picardía y, al ver a las otras chicas hacer lo mismo, las siguió, solo para ser detenido en seco por Aura, que apareció frente a él.
—Hoy soy la primera, ¿verdad?
—dijo mientras su adorable cola de lobo se meneaba.
…
En la ciudad académica, en la zona designada para la Familia Jolbaris, dentro de una gran e imponente mansión, Alexander estaba arrodillado en medio de la sala de estar, con una expresión que era una mezcla de confusión y agravio.
Arthur, por otro lado, estaba de pie frente a su hijo, lívido.
Antes, había encontrado un paquete con un lacito en la puerta de su casa.
Cuando lo abrió, los ojos casi se le salieron de las cuencas.
Dentro había una sucesión de fotos de su hijo… en brazos de un tipo cualquiera en medio de un callejón abandonado.
Además de eso, había una nota con algunas instrucciones y exigencias.
¡Alguien lo estaba chantajeando de verdad!
Así que, obviamente, descargó su ira sobre Alexander.
Su hijo, quien se suponía que debía transmitir su linaje, estaba haciendo ese tipo de cosas a sus espaldas, y lo peor era que lo habían descubierto.
No solo eso, sino que, cuando lo confrontó, Alexander lo negó por completo con una expresión de pánico.
Lo que realmente lo enfureció fue que, a sus ojos, su hijo había caído en algún tipo de trampa de seducción, hasta el punto de que estaba encubriendo a ese hombre.
—Si no quieres hablar, que así sea.
No me importa con quién… pases tu tiempo libre.
Solo ten un heredero cuando llegue el momento y eso es todo.
Además, como hay un tipo espiándote, no saldrás de esta mansión sin mi supervisión o la de tu tío —dijo Arthur con expresión derrotada.
—P-Padre, espera, yo…
—¡Basta!
Sé que has estado yendo a burdeles, pero no has tocado a ni una sola mujer allí… No estoy enfadado contigo por eso.
¡Estoy furioso porque te han engañado y ahora tengo que limpiar tu desastre!
Arthur sintió que le subía la tensión.
Respiró hondo para calmarse y, como no podía soportar ver a su hijo en ese momento, creó una barrera con su maná antes de marcharse, ya que unos invitados estaban llegando a su puerta justo en ese instante.
Después de que su padre saliera furioso de la habitación, Alexander estaba que echaba chispas.
Él también había visto las fotos y reconoció el callejón; era de uno de los muchos burdeles que había visitado intentando encontrar una chica que se ajustara a sus gustos, no un hombre.
—¡Quienquiera que haya sido, te haré pedazos!
—gritó.
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