Reencarnado con el Sistema Van Helsing - Capítulo 408
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Capítulo 408: Encuentro nocturno (parte 3)
Hace unos momentos, mientras el grupo de Daimon se enfrentaba a la criatura que había aparecido y que les hizo cambiar el plan solo un poco —nada fuera de las expectativas de Daimon—, en dirección opuesta a la Ciudad Martillo de Guerra, se encontraba el territorio de la familia Delphini.
Bueno, se podría decir que era el territorio original de los Delphini, porque Annete, como la reina, tenía su propio territorio cuya capital era la ciudad Arrecife de Cristal, y estaba justo al lado del territorio de Vincent.
En otras palabras, el Duque de Delphini literalmente tenía que atravesar el territorio de Vincent si quería causarle problemas a Annete, razón por la cual no se atrevió a ir tras ella, ni siquiera después de que abandonara a la familia Delphini con Mellie para no volver jamás… al menos hasta hoy.
Carlos estaba teniendo un mal día. Después de tantos esfuerzos, su hijo fue reconocido por el príncipe heredero y se unió a su equipo, lo que significaba que su familia Delphini iba por el buen camino.
Cuando un nuevo rey asciende, naturalmente se nombran nuevos nobles, y también se recompensa a quienes han contribuido en la campaña del sucesor real. Él aspiraba a conseguir un título de Archiduque para su familia, lo que pondría a los Delphini a la par de los Arcarius.
Y hasta el momento, todo funcionaba. Aunque su ingrata hija rechazaba todas y cada una de sus cartas en las que pedía más títulos nobiliarios para los miembros de la familia Delphini, él había encontrado una ruta más rápida: a través del príncipe heredero.
Pero todo se derrumbó poco antes. El príncipe heredero, que estaba gravemente herido, finalmente despertó tras medio día con los métodos de curación más caros, y lo primero que hizo fue expulsar a Corey de su equipo.
Debido a que estaba emparentado con la reina, quien, en su opinión, había urdido todo lo que sucedió en el torneo, perdió. Y no fue por poco, sino una derrota humillante y aplastante. Estaba furioso.
Si no fuera porque Corey estuvo con él todo el tiempo, lo habría acusado de dar información a sus enemigos. En cualquier caso, a Corey nunca más se le permitiría acercarse al príncipe heredero, solo por asociación, ya que ahora odiaba a la reina y a todos los relacionados con ella.
—Maldita sea, si hubiera sabido que tal desgracia caería sobre mi familia Delphini, no habría puesto mis ojos en esa zorra. Incluso después de muerta, sus hijas me están causando problemas —dijo Carlos mientras rechinaba los dientes.
Abrió la puerta de su estudio y la cerró de un portazo a sus espaldas. Se sentó en su silla, sintiendo que se le avecinaba un dolor de cabeza. Luego, suspiró y presionó un botón secreto bajo su escritorio, lo que hizo que la pared detrás de él girara para revelar sus trofeos: algunos descubrimientos extraños que había hecho a lo largo de los años, gracias a su Analizar Resonancia.
De repente, Carlos frunció el ceño. Se giró para ver la esquina izquierda de su estudio, donde una figura familiar lo fulminaba con la mirada desde la sombra. Esos hermosos ojos de tono turquesa… ¿cómo podría Carlos no reconocerlos, después de que su dueña le hubiera causado tantos problemas durante los últimos cien años?
—¿Qué quieres? ¿Vienes a burlarte de mí ahora que mi heredero ha caído en desgracia ante la familia real?… Annete.
La reina salió de las sombras con una expresión tranquila. Ignoró al Duque de Delphini y, en su lugar, se acercó a la pared llena de extraños y desconocidos descubrimientos que eran el orgullo de Carlos. Después de todo, la curiosidad por lo desconocido es un rasgo común en la raza del Delfín de Cristal a la que él pertenecía.
—¿Por qué me involucraría en un juego de niños como ese? No, he venido aquí para obtener algunas respuestas —dijo la reina mientras tomaba con indiferencia uno de los tan preciados trofeos de Carlos y, tras inspeccionarlo, lo devolvía a su estante.
Carlos bufó y le hizo un gesto despectivo con la mano hacia la puerta.
—¿Quieres hablar ahora, después de humillar a tu propio padre? Lárgate. Ya no eres miembro de mi familia Delphini. No vuelvas a mostrarte por mi territorio nunca más —dijo.
Annete esbozó una sonrisa burlona, se giró y la presión de su maná emanó de su cuerpo. Su lira también apareció, flotando frente a ella.
El Duque de Delphini se levantó de su silla, pero justo cuando estaba a punto de llamar a los guardias y convocar su arma de Rango Estelar, pensando que Annete se había vuelto loca, sus piernas cedieron y se desplomó en el suelo.
—T-Tú, ¿qué demonios has hecho…? ¡Ahhh! —. Sus músculos se retorcían, estiraban y rompían cada vez que siquiera pensaba en moverse. Imaginen el dolor de un calambre fuerte en la pierna, amplificado unas diez mil veces; eso era lo que Carlos estaba experimentando en ese momento.
Annete se le acercó lentamente y le pateó la cara directamente con el tacón, haciendo que un par de dientes salieran volando de la boca del Duque.
—Joder, no te emociones, zorra de baja cuna… ¡Ahhh! —. Esta vez, Carlos intentó hacer circular su maná, pero la sangre brotó a borbotones de su piel, como si varias venas se hubieran roto de repente.
La espalda del Duque estaba cubierta de sudor frío. Él conocía la capacidad de Annete para perturbar el uso de maná de otras personas, y aunque admitía que era una habilidad aterradora, siempre había creído que podría contrarrestarla antes de que le afectara, ya que él también poseía Analizar Resonancia y, por tanto, había ideado una forma de neutralizarla.
Pero lo habían golpeado sin que se diera cuenta. Es más, este efecto de sentir que su cuerpo se desgarraba no figuraba en el informe sobre el hechizo de Annete. No solo eso, sino que ella ni siquiera estaba usando su habilidad para potenciar su reino de mago, así que estaba confundido sobre lo que ocurría. ¿Cómo era posible que un Rango Estelar de etapa media como él estuviera siendo sometido por ella con tanta facilidad?
Annete agarró al Duque por el cuello y lo levantó del suelo. Un brillo gélido destellaba en sus ojos mientras decía:
—Cien años. He guardado este rencor contra ti durante cien años… ¿Crees que no he hecho todos los preparativos para cuando llegara el momento de aplastarte? Tu asqueroso «ritmo» ha sido analizado a fondo por mí, incontables veces a estas alturas, para poder hacer algo como esto ahora.
Entonces, Annete usó su hermoso dedo índice para pulsar ligeramente una de las cuerdas de su lira, pero esta no produjo ningún sonido. En su lugar, dos sonidos distintos provinieron de Carlos.
¡Crac!
¡Aghhhhh!
El sonido de huesos rompiéndose, mientras la pierna derecha y el brazo izquierdo de Carlos se retorcían en una dirección imposible para cualquier criatura con rodillas y codos, fue seguido por un grito lastimero que resonó por la habitación.
—¿Qué te parece esta «Resonancia Destructora de Cuerpos» que creé para encargarme de los expertos de la familia Delphini? Claro que puedes usar vibraciones, pero ¿puedes detener las vibraciones creadas por tus propias fibras musculares al ser tensadas como cuerdas~? —dijo la reina en tono juguetón.
Carlos escupió sangre. A él, el más hábil usando las vibraciones en la familia Delphini, lo que Annete decía le pareció una barbaridad.
—¡E-Estupideces! Incluso si puedes analizar a los seres vivos, a diferencia del resto de los miembros de la familia Delphini, ¡es imposible que memorices tal cantidad de información y la conviertas en un ritmo! —gritó él.
Annete bufó suavemente. Sus hermosos dedos pulsaron las cuerdas de su lira y, al instante, todos los dedos de las manos de Carlos se rompieron y se retorcieron en distintas direcciones, haciéndole gritar de dolor.
—Bueno, si estudias a alguien durante cien años, llegas a conocer un montón de cosas —dijo la reina mientras se sentaba en el asiento de Carlos, frente a su escritorio.
El Duque rechinó los dientes. ¿Cuándo se había enfrentado a semejante humillación? Presionó el anillo de su mano derecha contra el suelo, activando una alarma silenciosa que llamaba a su estudio a todos los expertos de su familia. Como sabía que Annete podía aplicar la misma habilidad a los que estaban emparentados por la similitud de sus ritmos, él mantenía un par de protectores sombríos que no formaban parte de los Delphini.
«Ya verás. Confíate si quieres. Aunque esos dos no puedan matarte, solo necesito una oportunidad para que todos sepan que estás aquí. Entonces, aunque seas la reina, serás ejecutada por atacar a una antigua casa noble», pensó.
Annet, que estaba tranquilamente sentada en el asiento de Carlos, esbozó una sonrisa burlona antes de decir:
—Así que finalmente llamaste a esos dos. Qué pena que nadie vaya a venir. Incluso dejé una nota con tu caligrafía explicándole a tu familia que te sentías abrumado y que querías ir de aventuras para encontrar un nuevo trofeo para tu colección, así que no volverás en mucho tiempo.
El rostro de Carlos palideció. Si ella sabía incluso de los protectores secretos y se había encargado de ellos con tal facilidad que nadie más se dio cuenta, entonces… no había venido sola. Y el número de personas que podían matar en silencio a un Rango Estelar en el reino de Agua Clara se podía contar con los dedos de una mano.
La puerta del estudio se abrió y Vincent, que arrastraba a dos figuras lastimosamente apaleadas, entró en la habitación.
—Estaban escondidos exactamente donde me dijiste, pequeña Annete. Estos tipos son bastante sigilosos, pero siguen siendo Estelares de etapa temprana, así que no fue tan difícil dejarlos inconscientes sin que nadie se diera cuenta —dijo Vincent mientras arrojaba a los dos hombres apaleados junto a Carlos.
Annete se levantó de su asiento y se acuclilló junto a Carlos. Sus ojos estaban gélidos y su habitual actitud juguetona no se veía por ninguna parte.
—Así que de verdad creías que ibas a salirte con la tuya, barriendo todo el asunto de la muerte de mi madre bajo la alfombra, haciéndolo pasar por un accidente y luego haciendo desaparecer todas las pruebas.
—Estabas muerto desde el mismo instante en que ella exhaló su último aliento. He tenido el poder de hacerte desaparecer sin dejar rastro desde hace mucho tiempo. La única razón por la que sigues vivo es porque ella me dijo que no te matara hasta que conociera a cierta persona, y ahora él está aquí, lo que significa que es hora de saldar viejas cuentas —dijo la reina mientras la imagen de un joven de cabello plateado destellaba en su mente.
—Es bastante fácil morir cuando uno se aventura en el Mar del Maelstrom. No te preocupes, me aseguraré de que lo que quede de ti vuelva con esa zorra que tanto se alegró de la muerte de mi madre.
Carlos tembló. Sabía que su final no iba a ser digno, así que intentó detonar su núcleo mágico y llevarse a esos cabrones con él, solo para sentir desesperación al notar que su maná no le obedecía. Siguió el origen de la supresión hasta el anciano alto que lo fulminaba con la mirada.
¿Cómo podía un mero Rango Estelar de etapa media recién ascendido lograr tal truco frente a Vincent? Pensó en morderse la lengua para morir, pero su cuerpo ahora estaba literalmente controlado por la lira de Annete. No podía hacer nada más que desesperarse.
Vincent vio la expresión gélida en el rostro de Annete y suspiró.
«Cien años parece poco tiempo, pero soportar el ansia de venganza sabiendo que tienes un cien por cien de certeza de la victoria… ni siquiera este viejo puede asegurar que lo lograría. Espero que con esto, puedas finalmente dejarlo atrás y volver a ser la niñita que conocí aquel día que también cambió mi vida», pensó.
—Tío, limpia el lugar mientras cojo el «equipaje» que el Duque de Delphini se llevará en su viaje de solo ida al infierno —dijo Annete mientras absorbía todos los trofeos de la pared secreta de Carlos, así como los libros de las estanterías y cualquier otro documento que hubiera en su escritorio.
Nadie, aparte de Carlos, tenía permitido entrar en este estudio, e incluso si alguien entraba solo para satisfacer su curiosidad, era normal que Carlos se llevara sus propiedades importantes consigo, en su anillo de almacenamiento.
Vincent asintió y usó su maná de agua para borrar cualquier rastro de su presencia en el lugar. Annete había estudiado cada aspecto de la mansión de Carlos, hasta el punto de haber memorizado todas y cada una de las formaciones desplegadas. Interrumpió sus funciones con una versión más débil de su Resonancia Destructora, que es el mismo método que Mellie usaba para perturbar los hechizos o las artes marciales de otras personas. Por eso nadie se dio cuenta de que habían entrado en la mansión.
Además, nadie aparte de Carlos conocía la existencia de esos protectores secretos. Vivían ocultos en una base secreta bajo la mansión, donde entrenaban y hacían todo el trabajo sucio para el Duque, así que nadie se enteraría de su desaparición.
Tal y como Annete había dicho, lo había estudiado todo y se había preparado para actuar durante cien años. Si hubiera querido, podría haber matado a Carlos hacía mucho tiempo, pero respetó el último mensaje de su madre y no hizo nada hasta que conocieron a quien salvó a Mellie la primera vez que ella abandonó el territorio que le pertenecía.
«Incluso después de todos estos años, sigo sin saber en qué estabas pensando… mamá», murmuró. Antes de que se diera la vuelta, Vincent ya había creado una prisión de agua donde Carlos y sus subordinados estaban inmovilizados.
—Vámonos, tenemos una reunión nocturna a la que asistir —dijo Annete.
Vincent asintió. Abrió un portal usando un desplazamiento espacial y saltaron a través de él, desapareciendo de aquel estudio, del que Annete solo guardaba recuerdos negativos. La última vez que había estado allí de niña, su madre murió; esta vez, moriría aquel que permitió que sucediera.
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