Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 ¿¡Qué Carajo!
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1: ¿¡Qué Carajo!?
1: ¿¡Qué Carajo!?
Todo lo que veo ante mi es un mar de nubes sin fin y un cielo azul claro pero sin la presencia del sol, por lo que no tengo idea de donde proviene la iluminación aquí.
Puertas de oro bloquean mi camino hacia lo que sólo puedo asumir es un paraíso de descanso eterno, si las ángles desnudas que se pasean detrás de las rejas es una indicación.
Cuerpos de todos los tonos posibles y algunos fantásticos, traseros gordos y otros firmes, pechos rebosantes de divinidad y pezones que prometen un néctar digno de servir en la mesa del Valhalla.
-Eso es grosero, muchacho- comentó un rostro hecho de nubes.
Facciones que recordaban a un anciano, una espesa barba de nubes y ojos oscurecidos por sombras que, de nuevo, no tengo idea cómo se forman sin una fuente de luz clara.
-Uh, lo siento.
-No te preocupes.
Es normal a tu edad emocionarse al ver tetas- dijo la cabeza de lo que sólo puedo asumir que es Dios.
-Um, ¿Señor, Dios?
Yo…
¿He muerto o algo así?
– pregunté, sin estar seguro de la situación.
La entidad se volvió hacia mi y asintió solemnemente.
Respiré hondo y cerré los ojos.
Pensar que tu vida se acaba así como así te entumece el cuerpo, de alguna manera.
De hecho, ¿Tengo cuerpo siquiera?
Curioso, me examino de arriba a bajo sólo para encontrarme con mi forma habitual, aunque desnudo.
Mientras observaba mi costado, noté otra figura parada a mi lado.
Miré detenidamente sólo para saltar por la sorpresa.
-¿¡Q-q-q-qué carajo!?
– grité por la conmoción que me produjo ver mi propio cuerpo a mi lado.
No, no era mi cuerpo.
Estaba desnudo, como yo, y su expresión vacía miraba los pechos gloriosos de las ángeles al otro lado de las rejas de oro.
-Ah, cierto.
Ejem, verás chico, la razón de tu muerte fue un fallo en la realidad.
Uno extraño, si puedo decirlo yo mismo, ya que tu alma se partió a la mitad en el proceso- explicó la deidad con tono despreocupado, como si hablara del clima.
Tras sus palabras, tanto mi expresión como la de mi otra mitad se volvió tensa, como si nuestras mentes intentaran conectarse y recordar mis últimos momentos en vida.
Recuerdo estar en mi computador, sin pantalones luego de un momento de auto amor adolescente.
Había reproducido un capítulo de Naruto, viendo mi anime favorito como por sexta vez.
Recuerdo estar viendo la pelea de los cinco Kages contra Madara y la humillación que les hizo pasar el Uchiha más duro de todos.
Y luego nada.
Un destello de luz, quizás, y terminé aquí.
-¿Y qué me pasa ahora?
– preguntó mi otra mitad con tono aburrido, como si nada de esta situación le molestara.
¿Ese tipo se llevó mi autocontrol o algo así?
-Bueno, normalmente te mueres y vienes a mi reino o al de abajo, pero tu muerte se debió a que me distraje un poquito y no pude intervenir antes de que ocurriera ese fallo en la realidad.
-¿Disculpe?
– levanté la mano como si estuviera en clases.
La deidad asintió en mi dirección, permitiéndome hablar.
-¿Cuál es la diferencia entre aquí y el reino de abajo?
¿Y cómo es que un Dios se distrae?
-Hm, bueno, en mi reino hay mujeres hermosas y tetas y culos desnudos, ya ves- asintió en dirección a las hermosas ángeles.
-Y en el reino de abajo hay todo lo contrario.
Bárbaros de enormes penes que los violarán por la eternidad hasta convertirlos en onaholes.
Es lo que reciben aquellos que obran mal en la vida.
Ni siquiera el auto control de mi otra mitad pudo evitar jadear con horror ante las palabras de la deidad.
Afortunadamente, él dijo que “normalmente” nos enviaría a alguno de esos reinos y esta no es una situación normal.
Como si leyera nuestra mente, el Dios continuó explicando.
-Mira, incluso yo puedo distraerme y para ser honesto contigo, ¿Me culparías?
¡Quiero decir, mira esas mujeres!
En cualquier caso, esos fallos a veces ocurren.
Gente que desaparece de la nada, gente que se va a otros mundos, camiones matando japoneses desafortunados o la vez que explotó Tunguska.
Nos miró fijamente, como si pensara en algo antes de asentir para sí mismo.
-Bueno, como compensación por mi descuido y, por mi misericordia al no enviarlos al reino de abajo, ¿qué tal si hacemos un trato?
Yo los envío a un mundo de mi elección y ustedes reciben otra oportunidad para obrar bien en la vida y llegar a este reino – propuso la entidad.
Mi otro yo me miró y yo lo miré a él.
Un asentimiento mutuo nos motivó a aceptar este acuerdo.
Ambos sabemos las cochinadas que hicimos, dijimos y vimos en internet.
Obviamente, íbamos a ser condenados a una eternidad como femboys siendo usados como juguetes por algún tipo grande.
Esto era mejor que nada, ¿no?
-Bien, bien.
Para hacer las cosas interesantes, hagamos esto…
Dado que lo último que vieron antes de morir fue Naruto y su último pensamiento consciente fue sobre los Kages de esa historia…
¿Por qué no hacemos un sorteo sobre a quién encarnarán?
-¡E-espera!
¿¡Nos enviarás al mundo de Naruto!?
– pregunté alarmado y un poco emocionado.
-No.
Conoces muy bien esa historia y sería demasiado injusto.
Simplemente obtendrás las habilidades de uno de los Kage de Naruto, pero renacerás en otro mundo.
Uno que no conoces demasiado y que criticaste duramente en vida.
Irás al mundo de My Hero Academia – sentenció el Dios con solemnidad.
-¿Por qué allí, hombre?
– se quejó mi otro yo.
-Ese anime es una mierda.
-A mi me gusta- dijo fríamente la cabeza de nubes, una presión aterradora nos invadió en ese momento.
Miré a mi otro yo con irritación y desesperación, transmitiéndole con la mirada que mejor se callase.
-Hmph, como sea.
Empecemos a girar la rueda.
Tras sus palabras, apareció una especie de rueda hecha de luz, dividida en secciones donde había siluetas de personajes, algunas más reconocibles que otras.
La rueda giró durante algunos segundos.
Yo crucé los dedos, deseando desesperadamente que me tocara Hashirama Senju.
O como mínimo, Tobirama.
Para mi horror, la rueda se detuvo y la flecha parpadeante señalaba una figura esbelta con cabello largo.
Un frío descendió por mi espalda y mi boca espectral se secó.
-Terumi Mei, nada mal, muchacho.
Serás una gran belleza – dijo el ente con un guiño en mi dirección.
Caí de rodillas por la incredulidad.
Mi voz tembló mientras preguntaba, con una última gota de esperanza en mi tono.
-¿S-señor Dios?
Um ¿Renaceré con sus habilidades, pero como un hombre?
-No- fue la simple respuesta.
Instintivamente puse mis manos alrededor de mi preciado amigo, como para protegerlo de todo mal.
-Bueno, sigamos contigo, chico serio – dijo la deidad y la rueda giró de nuevo.
La sorpresa volvió a nuestros rostros y mi otro yo miró interrogativamente a la deidad.
-¿Qué?
Tu alma fue dividida y tengo pereza de juntarlos.
No es un proceso fácil, ya saben – se encogió de hombros.
Finalmente, la rueda se detuvo y marcó una silueta que a ninguno nos pareció familiar, hasta que la imagen tomó color y brillo.
-Tercer Kazekage de Sunagakure…
Interesante.
La arena de Hierro es bastante útil.
Bueno, ahí lo tienen, mocosos.
Tengan una vida digna de entrar en mi reino y disfrutar de lindas tetas por la eternidad.
No desperdicien esta segunda y última oportunidad, pues no a todos se les otorga.
Con tal declaración, nuestra consciencia fue enviada lejos y comenzó nuestra aventura, o mi aventura, como dos shinobis en un mundo de héroes y villanos.
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