Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 100
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- Capítulo 100 - 100 En Las Calles de Kamino III
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100: En Las Calles de Kamino III 100: En Las Calles de Kamino III Yokohama se vio asaltada una serie consecutiva de peligrosos enfrentamientos entre los Héroes Profesionales y la Liga de Villanos.
Tal y como había insinuado Tomura a los miembros de su Organización, él estaba dispuesto a desahogarse con quien fuera, y lo dijo muy en serio.
Nada más salir a la superficie, se encontró despojado de su toque mortal por culpa de Eraser Head, mientras una densa nube de partículas oscuras danzaba en el aire, formándose en afiladas púas que descenderían sobre su cabeza en cualquier momento.
Eso fue suficiente para indicarle que las cosas no terminarían bien para su grupo, por mucho que despreciara la idea.
No tenían la fuerza necesaria, con o sin Nomus.
Así que Tomura se resignó a la idea de matar a otro Héroe o estudiante de UA.
No valía la pena el precio a pagar.
Los civiles sin embargo…
—¡Dispérsense y maten a todo aquel que se topen!— siseó con malicia.
Si no podía eliminar más Héroes entonces los desprestigiaría aún más.
A sus palabras, los Nomu saltaron a las calles y arremetieron contra los oficiales de abajo y los Héroes mediocres que recolectaban a la primera ola de Nomus derrotados.
—¡Tetsumaru, llévatelos abajo y detengan a esos monstruos!— ordenó Aizawa rápidamente, no dispuesto a quitarle los ojos de encima a Shigaraki Tomura.
Guiando el movimiento de la arena con precisión quirúrgica para ahorrar energía, Tetsumaru hizo llover agujas especiales sobre los Nomu, alcanzando a varios en el proceso, a la vez que hacía descender a sus niñeros con una plataforma de Satetsu.
Le molestaba un poco el hecho de que lo enviaran a tratar con los mobs de nuevo, pero comprendía el razonamiento de Aizawa: Él y su movilidad aérea podrían asegurar que los monstruos no traspasaran el cordón policial y saltaran sobre los civiles.
Los Senbon de arena se arremolinaron a su alrededor, disparándose constantemente contra los Nomu con la intención de penetrar su carne.
Dado que muchos habían visto su actuación, el supuesto secreto de la Arena envenenada había sido expuesto, así que no tuvo contención a la hora de usarlo.
No evitaría un molesto interrogatorio más tarde en cualquier caso.
Traffic Warden activó algún dispositivo de apoyo en su traje, sacando pecho de un modo similar a IronMan y desatando una intensa luz roja que bañó a los Nomu más cercanos a la línea de oficiales, quienes abrían fuego con sus armas.
Tetsumaru observó con curiosidad el efecto de semejante Quirk.
Por la breve explicación del hombre, su cuerpo podía emitir luz roja y luz verde, y su traje lo ayudaba a enfocarla en una dirección específica.
La luz verde aceleraba el movimiento de todo lo que tocaba, orgánico o no, mientras la roja hacía todo lo contrario.
Tetsumaru lo había experimentado antes y aún le desconcertaba.
A mayor intensidad, mayor el efecto sobre los objetivos.
Como todas las cosas, cuanto más intensa fuera la luz, más se agotaba el Héroe.
Sin embargo, Tetsumaru no desaprovechó la oportunidad, alterando la dirección de sus Senbon de arena para clavarlos en las zonas sensibles de los cuerpos de los Nomu.
Piston Punch saltó de la plataforma de arena, retrayendo sus brazos de metal con un chasquido audible antes de liberar el poderoso golpe sobre la cabeza de un Nomu.
El cráneo de la criatura explotó y le cuerpo se fundió con el suelo con un chasquido húmedo y una explosión de escombros.
Claw Bolt también saltó de la plataforma, su actitud arrogante desaparecida tras el bochornoso momento en que tuvo que ser salvada por el mocoso al que trató con desdén.
Su ágil figura trazó un arco en el aire mientras giraba con gracia, garras extendidas reflejando la luz del sol antes de arrancarle la mitad del rostro a otro Nomu.
Tide-Siren permaneció en la plataforma junto al shinobi, sus piernas firmemente sujetas por la Satetsu para evitar que saliera volando debido a los repentinos cambios de dirección.
Ella concentraba su mente y taladraba con la mirada a los monstruos, desatando una imperceptible onda de energía psíquica que invadió los sentidos de las criaturas.
Tetsumaru puso especial atención a esta mujer, pues su habilidad le hizo darse cuenta de un fallo que no consideró al llegar a este mundo.
Según aprendió de la misma Heroína, su Quirk le permite alterar la percepción de los individuos que mira, provocándoles una sensación similar a la de estar bajo el agua: Movimiento reducido, presión, frío, humedad, una necesidad instintiva de no respirar.
Sonaba bien, y realmente era una habilidad útil, pero ese no era el problema.
No, la preocupación de Tetsumaru es que semejante Quirk operaba de forma similar a un Genjutsu, un Genjutsu que él intentó romper al interrumpir su flujo de chakra y fracasó.
¿Le era imposible deshacer Quirks que afecten sus sentidos o la mente?
Era lógico, pues el Genjutsu tenía reglas para operar.
Pero que fuera lógico también significaba que estaba indefenso a ataques mentales/psíquicos, ya que la interrupción de su chakra estaba fuera de la mesa.
—¡Cuidado!— resonó la voz de Midnight a través del comunicador de todos los presentes, lo que los hizo alzar la mirada justo a tiempo para verla saltar del tejado, seguida de cerca por una ola de líquido espeso que rápidamente se encendió en llamas azules.
Sin mucho tiempo ni chakra para gastar, Tetsumaru dirigió pequeñas cantidades de arena que formaron discos sólidos sobre los que Midnight pudo apoyarse para alterar su rumbo.
El líquido inflamable que obviamente pertenecía al gordo grasoso reportado por Mei cayó como una cascada ardiente sobre el campo de batalla, obligando a los Héroes locales a correr como locos.
Un momento después, el propio Aizawa saltó de aquel lugar usando su bufanda que no era ninguna bufanda normal para balancearse como cierto Héroe arácnido.
—¿¡Tetsumaru, puedes encargarte de ese fuego!?— gruñó Aizawa con fastidio, sacudiéndose el hombro del chorro de aceite llameante que lo roció en al aire.
—¿No estás pidiendo muchas cosas últimamente?— replicó el shinobi con el párpado tembloroso.
Primero lo tratan para la mierda, lo mandan a casa y ahora de repente es el solucionador de problemas.
—Pagaré el 30% de la deuda de tu familia con respecto al criminal que te atacó— ofreció Aizawa de repente, lo que desconcertó a los Héroes locales que no tenían el contexto.
—50%— regateó Tetsumaru con normalidad, dándole la espalda a su Sensei y dirigiendo su arena para apoyar a Traffic Warden y a Claw Bolt.
—¿¡Crees que cago el dinero, mocoso!?
—¿Tú crees que cago arena, Sensei?
—¡Terumi Tetsumaru!— reprendió Midnight con una mueca.
—¡Haz lo que te ordenan tus superiores!
—…
40%— aceptó Tetsumaru a regañadientes, movilizando el chakra en todo su cuerpo y concentrándolo en sus piernas y columna.
En un destello de velocidad que dejó atónitos a todos los que mantenían su mirada fija en él, tanto Héroes como villanos, Tetsumaru desapareció de la plataforma de arena y se convirtió en un borrón difuminado que ascendió por el edificio en llamas hasta alcanzar la cima en menos de dos segundos.
Su figura se elevó aún más, alzándose sobre los Villanos a docenas de metros de altura.
Identificó al tipo lagarto, el zombie, el manitas, un hombre con gafas, al gordo y el mago que capturó a Sero.
Todos juntos, posando galantemente al borde del tejado en una posición de superioridad.
El primero en notarlo fue Shigaraki Tomura, cuya mirada enloquecida taladró la frente del shinobi.
El segundo fue Dabi, cuya sonrisa arrogante desapareció al segundo siguiente, reemplazada por una mueca de resignación.
Abriendo sus sellos y extendiendo una porción considerable de su chakra restante, Tetsumaru dejó caer un tsunami de Satetsu sobre sus cabezas.
La arena se movió como un manto viviente, envolviendo la parte superior del edificio con zarcillos gruesos aplastando y sofocando las furiosas llamas en sus costados.
Él se aseguró de no matar por asfixia a los villanos, pero sí que intentó reconocer sus formas entre el mar de arena para envolverlos en capullos y aplastarles algunos huesos.
Mientras se ocupaba en eso, un intenso brillo captó su atención en la distancia.
Tetsumaru vio un torrente de fuego dispersarse en el aire de forma abrupta, enviando una lluvia ardiente al suelo que seguramente provocaría más de un accidente grave.
—¡Edgeshot, Jeanist, Power Loader!
¿¡Alguien me escucha!?— llegó la voz preocupada de All Might.
Tetsumaru dividió su atención entre la breve conversación de Aizawa y All Might y la tarea que tenía entre manos, sólo para ser regañado una vez más cuando intervino.
Pero su mente se desentendió por completo de aquel suceso cuando algo extraño fue percibido en su arena.
Específicamente, la falta de algo.
El chakra fue drenado casi hasta el límite de seguridad del 30% para mover de nuevo la enorme cantidad de Satetsu, enviándola en forma de una nube densa hacia el suelo para apaciguar el resto de las llamas y dejando sólo unos cuantos capullos sobre el tejado.
El sudor perlaba la frente de Tetsumaru, una sensación de frialdad envolviendo su pecho y extremidades.
El agotamiento por chakra no era ninguna maldita broma.
Vio cómo uno de los capullos perdía su cohesión y las partículas de arena comprimidas se desintegraban aún más de lo normal, esparciéndose en el aire como polvo sin rastro alguno del chakra que la impregnaba.
Shigaraki Tomura emergió de los restos con paso tranquilo y una mirada menos enloquecida, pero aún así fea como la mierda.
Tetsumaru volvió su atención a otros tres capullos cuyos interiores se sentían diferentes.
Los desmanteló con cuidado, notando un lodo extraño en lugar de los cuerpos aplastados que esperaba.
El gordo, el zombie y el mago desaparecieron, lo que dejó sólo a Twice, Magne, Spinner y el propio Shigaraki en la batalla.
—¿No te cansas de jugar con esos duplicados?
Un día de estos empezarás a dudar de tu propia existencia— comentó el shinobi con los brazos cruzados, todavía a varios metros de distancia.
—Son bastante útiles— Shigaraki se encogió de hombros, su tono plano e inquietantemente sereno.
Miraba a Tetsumaru como si fuera un idiota, como si él hubiera perdido y no lo sabía.
—Debo admitir que te subestimamos, Terumi.
Creímos, dado el resultado del Festival y la contundencia de tu hermana, que ella sería una amenaza significativamente mayor.
—¿Contundencia?
¿Te refieres a cuando te esterilizó?— se burló Tetsumaru, lo que provocó que la mirada de Shigaraki se afilara más, pero no explotó en rabia infantil.
—Son fuertes, ustedes dos.
No tengo idea de dónde aprendieron a pelear, ni cómo alcanzaron semejante dominio de sus Quirks a tan temprana edad.
Ni siquiera estoy seguro de si sólo tienen uno.
Pero lo que sí sé es que ustedes se sobreestimaron a sí mismos.
Y eso es algo que hace caer incluso a los más fuertes— declaró Tomura con un tono condescendiente que irritó levemente a Tetsumaru.
—Ve al grano.
Mi resistencia se agota aquí arriba— instó el shinobi.
—Kuku, por supuesto…
Pero no debiste malgastar tu energía de forma tan estúpida.
De hecho, debiste ser más cauteloso en tus actividades de búsqueda, Terumi Tetsumaru.
Yo sabía que vendrías.
Yo sabía que ibas a fastidiarme con tu maldita arena, y esperaba que la mocosa también apareciera a tu lado.
Pero supongo que ella fue enviada a la otra ubicación.
¿Estoy en lo cierto?
Un mal lugar, si me preguntas.
El peor para estar en este momento— dijo el Villano, mirando en la dirección en que All Might había ido a toda prisa.
Tetsumaru no interrumpió ni corrigió a Shigaraki, interesado en ver a dónde quería llegar con esto.
—Puede que ella esté muerta.
Puede que no.
Sea como sea, yo no puedo asesinarte ahora mismo, ni mis compañeros, pero eso no es lo que busco.
No…
Yo quiero que sufras, Terumi Tetsumaru.
¡La muerte no será más que misericordia para ti!— siseó el tipo y Tetsumaru se impacientaba.
—¿Te importaría terminar ya?
El capítulo se hace largo— exigió.
—…
No es tan difícil de entender— dijo Tomura, señalando a los capullos de Satetsu vacíos.
—Mis colegas nunca estuvieron aquí en primer lugar.
Como te dije, yo sabía que ibas a venir, y también sé que no puedo matarte ahora mismo.
Pero no necesito matarte a ti para hacerte sufrir, mocoso maleducado.
¿Dime, Terumi…
Te despediste de tus papis antes de venir?
¿Les dijiste que los amabas?
Espero que sí.
De lo contrario, hasta yo me sentiría mal— sentenció Shigaraki Tomura con tono gélido.
Sin embargo, la reacción de Tetsumaru no fue lo que él esperaba.
El shinobi parpadeó un par de veces, como si no comprendiera las palabras de Tomura.
Ambos permanecieron en un incómodo silencio unos segundos, sin saber cómo proseguir.
—A ver si entiendo…
¿Tú enviaste al gordo, al mago y al zombie a mi casa para matar a mis padres?— cuestionó Tetsumaru tras un rato.
—Así es, Terumi.
Si tengo suerte, hoy perderás a todos los que amas, todo mientras tú permaneces aquí, desgastándote y jugando al Héroe— afirmó Tomura.
—Ah ya veo…
Eh, sí, bueno, espero que tú les hayas dicho a tus amigos que los amas— dijo Tetsumaru, rascándose la mejilla torpemente.
Fue el turno de Shigaraki de parpadear varias veces en confusión.
—¿Disculpa?
—¿Bueno amigo, quién te dijo exactamente que Mei estaba aquí?
Y me refiero a Yokohama, a esta operación y todo eso— aclaró Tetsumaru.
—¿¡Dices que no está!?— preguntó Tomura con un toque de sorpresa, aunque no una bienvenida.
—Sí, quiero decir no.
Tuvimos algunas diferencias y pues, ella no se apuntó a esta aventura.
Creo que algunos de mis compañeros intentaron convencerla, pero dudo que consiguieran algo.
Verás, no nos gustan los clichés de decir que NO a algo, sólo para cambiar de opinión en el momento crítico y aparecer de la nada con una frase ingeniosa.
Ella dijo que no, y NO es No, tú me entiendes— explicó el shinobi con honestidad, comprendiendo la confusión de Shigaraki.
Era lógico pensar que Mei lo acompañaría aunque nadie la hubiera visto.
No fueron precisamente discretos a la hora de mostrar la unión entre ambos, siendo básicamente uña y mugre.
—Eso…
Eso no es posible…
Yo, el Maestro, el plan del Maestro, la oportunidad…
¡Yo yo yo no puedo fracasar de nuevo!— Shigaraki murmuraba para sí mismo y Tetsumaru sintió que el tipo entraba en una especie de pánico por fallar de nuevo.
¿Qué esperaba?
Era un Villano, fracasar es lo suyo.
Todos lo sabían, de lo contrario el mundo sería un lugar caótico.
Bueno, más caótico.
—Buena charla, supongo, pero en serio me quedo sin gas aquí— dijo Tetsumaru, interrumpiendo los murmullos desequilibrados de Shigaraki.
El instinto de peligro del Villano se activó, girándose bruscamente sólo para notar hojas afiladas hechas de arena dirigiéndose en su dirección, la trayectoria fijada en sus manos.
Tetsumaru quería cortarle las manos y acabar con esta tontería de una vez por todas.
Al mismo tiempo, el suelo a los pies de Tomura se agrietó y estalló, más arena surgiendo del agujero y envolviendo las piernas del hombre, la presión aumentando rápidamente.
—¡Hnngh!— gimió Tomura, sintiendo un dolor intenso en sus extremidades inferiores mientras eran aplastadas sin piedad.
En ese instante se dio cuenta que la cuchilla fue una distracción.
La arena subió hasta su torso y se disparó hacia sus antebrazos, encadenándolos e impidiéndole tocar su propio cuerpo.
La presión aumentó en serio y un crujido húmedo resonó en los oídos de Tomura, una ola de dolor incluso superior a la anterior asaltándolo repentinamente.
Pero la sensación duró menos de un segundo.
Tetsumaru no pudo arrancarle las manos al villano en ese breve lapso, lo que le dio tiempo a Kurogiri, que no había aparecido desde que capturó a Ragdoll, para salvar el día una vez más.
El agotamiento por chakra provocó que el shinobi reaccionara demasiado lento y no pudo hacer nada ante la puerta que se tragó a Tomura y a los otros imbéciles, sacándolos de su rango efectivo de control sobre la arena que los envolvía.
—…Carajo…
Hay que matar a ese tipo primero o esto nunca acabará— murmuró Tetsumaru con fastidio, dejándose caer lentamente al suelo mientras observaba el final de la dura batalla entre los Héroes locales, Aizawa y Midnight contra los Nomu restantes.
Al menos uno de los problemas se había resuelto, o más bien se habían escapado.
Ya no debería quedar nadie en la base y podrían buscar a Pixie-Bob.
Recordando algo importante, Tetsumaru llevó su mano al oído y contactó con el individuo al otro lado de la línea de comunicación.
—¿Lo escuchaste?— preguntó con aburrimiento.
—Sí.
La policía recibió una alerta hace unos minutos sobre un incidente en tu localidad.
Parece que el ataque fue real, pero muy reciente— informó Nezu con tranquilidad en su tono, lo que relajó aún más a Tetsumaru.
—¿Pero por qué ahora?
Tuvieron mucho tiempo para actuar— preguntó Tetsumaru a nadie en particular.
—No lo sé, pero investigaremos el asunto.
No te preocupes, Tetsumaru-Kun, estoy seguro que tu familia está bien.
Tu hermana es muy fuerte— animó Nezu.
—Sólo Tetsumaru— fue la breve respuesta del shinobi.
********************************************** Hmm, capítulo largo, y NO, no es por alguna mamada de “Especial capítulo 100”, simplemente me dio pereza partir esta cosa a la mitad y sacarle un nombre a cada capítulo, o ser perezoso y darles parte III y IV.
Ahora, el verdadero Especial viene de su parte: Estamos en el capítulo 100 perros (y perras si hay alguna fémina, que lo dudo, pero hay que ser inclusivo hoy en día).
Si llegaste hasta aquí es porque algo interesante encontraste en el Fic.
Nadie se lee 100 capítulos de algo que no le gusta, así que no seas mamón y deja una Reseña, Messirve hasta la de 1 estrellita.
PD: este cap es muy largo y puede que haya errores, por favor señalen los errores ortográficos, detesto dejar mala escritura~
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