Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 101
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101: Misión Secundaria: Fracaso 101: Misión Secundaria: Fracaso -Momentos Antes- Dabi escupió una bocanada de sangre, sus costillas recibiendo punzadas de dolor cada vez que respiraba.
Se levantó con dificultad, apoyándose de la pared mientras veía con fastidio a All Might apalear al resto de la Liga sin dificultad alguna, descargando su frustración sobre ellos.
No le gustaba, pero esto formaba parte de los planes de Tomura.
Un plan que él mismo aprobó en un inicio, pero del que no se sentía muy a gusto ahora.
Con un fuerte golpe, All Might estrelló a Compress y a Twice contra una pared, mandándolos a volar al otro lado.
El Héroe los persiguió sin dudar, ignorando a Dabi y otros que yacían acurrucados con expresiones dolorosas.
Un destello agudo brilló en los ojos del pirómano y asintió en dirección a Tomura, quien le devolvió el gesto.
Acto seguido, un manto de oscuridad envolvió a Dabi y el entorno cambió a su alrededor.
Alejado de aquella guarida apestosa, del desbocado All Might y del bastardo de la arena que los rastreó de alguna forma que ninguno terminó de comprender, Dabi respiró hondo y se permitió unos segundos de descanso antes de emprender su misión.
A su espalda, se abrió otra puerta y el pervertido de Abura emergió con una mueca de dolor retorciendo su grasoso rostro.
—¿¡Qué demonios, amigo!?
¡Ese bastardo casi me parte en dos!— se quejó Abura con desdén.
Dabi no se molestó en responder, aprovechando el momento para recuperarse mientras Kurogiri esperaba la oportunidad de traer a Compress.
Después de un rato, la puerta volvió a abrirse y ambos Villanos la atravesaron sin esperar orden alguna, saliendo al otro en una ubicación incluso más alejada que antes, en la ciudad de Musutafu.
Un vecindario tranquilo, de clase media, les dio la bienvenida al trío mientras la puerta de Kurogiri se desvanecía.
Compress y Abura miraron a los lados, desconociendo el camino a tomar.
Dabi ya había estado aquí y no le tomó mucho tiempo orientarse.
—Síganme— ordenó con voz fría, dirigiéndose a la casa que una vez intentó quemar sin éxito.
Esta vez, estaba seguro que no habría ningún Terumi para interponerse en su camino.
Dabi les enseñaría una valiosa lección a los mocosos arrogantes.
Una que nunca olvidarían hasta el día de sus muertes.
O eso pensaba él.
**************************** —¿¡Así que nos convocaste para un almuerzo familiar mientras se lleva a cabo la operación para rescatar al idiota de Sero y en la que el bastardo de ojos feos participa sólo para que pueda llevarse todo el protagonismo!?— ladró Bakugo sin pausa alguna, casi quedándose sin aire al final y respirando pesadamente.
Pequeñas chispas brotaban en sus manos, amenazando con estallar en cualquier momento.
—¿Cuál es tu problema con el protagonismo, chispitas?
La razón por la que les pedí que vinieran en que mi mamá insistió en conocer a mis compañeros de clase.
El hecho que ocurriera justamente hoy no tiene relación alguna— negó Mei con una ceja alzada, como si desafiara a Bakugo a replicar.
Sentados alrededor de la mesa, Todoroki, Midoriya, Kirishima y Tokoyami dirigieron miradas dudosas a la kunoichi, sin tragarse aquella excusa en lo más mínimo.
Claramente, Mei los atrajo bajo el pretexto de “un asunto importante” para evitar que salieran corriendo al lugar de la operación.
Cosa que, de hecho, tenían planeado hacer hasta que ella los manipuló con la esperanza de una ubicación y un cambio de opinión a último minuto.
No obtuvieron nada de eso y ahora la ventana de oportunidad se les escapaba de las manos.
Mei no los dejaría irse.
Todos podían sentir su determinación, sin mencionar que ella tomó la posición más cercana a la puerta.
Lo que ninguno alcanzaba a comprender era el porqué.
Mei era educada y siempre los trató con normalidad, a excepción de Bakugo.
Pero a ninguno se le pasó por la cabeza que ella los apreciaba realmente.
Mei siempre fue una buena compañera, pero no una amiga.
—Fufufu, qué niños tan animados— comentó Sakura desde la cocina, acercándose con una bandeja sobre la que había vasos llenos de jugo de frutas.
Kirishima y Midoriya dieron sonrisas algo incómodas, agradeciendo a la mujer, mientras Tokoyami y Todoroki mantuvieron expresiones neutrales.
Bakugo se mordió la lengua, teniendo la decencia de no arremeter mientras la mujer estuviera presente.
Sin embargo, mientras Sakura repartía las bebidas entre los chicos, la atención de Mei fue atraída hacia la puerta.
Su cabeza se giró lentamente, su ceño frunciéndose poco a poco, como si intentara divisar algo al otro lado.
Bakugo se volvió en la misma dirección, todavía con una mueca de fastidio ante el engaño de la niña.
Pero entonces lo invadió una sensación de incomodidad, una que no sólo lo afectó a él, sino a todos los presentes.
—¿Qué pasa, cariño?— preguntó Sakura, mirando con preocupación a Mei.
Ella conocía la sensación, pues había vivido con dos usuarios de chakra durante años.
Mei se levantó bruscamente de su silla, tirándola hacia atrás y subiéndose a la mesa con las palmas abiertas y extendidas en dirección a la puerta.
Los sellos se abrieron y un furioso torrente fue desatado, guiado por el chakra que emitía la kuonoichi para formar un gran muro de casi cinco metros de grosor.
Un par de segundos después, la puerta nueva fue destruida una vez más por una ola de líquido inflamable y de color amarillento.
El torrente se encontró con el muro, sin llegar a mezclarse debido a la diferencia de densidad y polaridad.
Poco después vinieron las llamas, encendiendo el aceite y extendiéndose a toda la entrada del hogar.
—¿Querían encarar a los Villanos?
Pues felicidades, idiotas.
Ellos vinieron a ustedes— soltó Mei con sarcasmo, formando una rápida serie de sellos para una de las pocas técnicas que dominaba.
Ondas asaltaron el muro de agua y pronto toda la construcción vibraba intensamente, recogiéndose y comprimiéndose como si de un resorte se tratara, liberando toda su potencia unos momentos después en dirección a los atacantes.
Desde afuera, Abura y Dabi continuaban rociando aceite y fuego con expresiones aburridas, esperando a quemar todo el lugar antes de buscar los cadáveres de la pareja que vivía allí.
Dada la extrañeza de los mocosos, Tomura les aconsejó no intentar llamar a la puerta como la última vez, o siquiera entrar en la casa.
Por lo que sabían, los esperarían explosivos y trampas.
Así que fueron directos y simplemente quemaron todo, mientras Compress esperaba al otro lado en caso de que la pareja huyera por una ventana o algo así.
Sería más efectivo si mataran a uno y capturasen al otro para luego enviarles un vídeo a los hermanos Terumi, o al hermano, ya que era probable que la niña muriese en el otro campo de batalla que describió Tomura.
Debido a esta muy equivocada predicción en la que basaron su estrategia, ni Abura ni Dabi se esperaban la poderosa explosión de agua que destruyó todo el frente de la casa y se los tragó a ambos.
Del mismo modo, Mr.Compress no esperaba encontrarse al otro lado de la casa al hijo de Endeavor y al mocoso de cabello verde y pecas que parecía interesar a Tomura, escoltando a la pareja que se supone debían matar.
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