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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 104

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  4. Capítulo 104 - 104 Victoria A Medias
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104: Victoria A Medias 104: Victoria A Medias  Tokoyami y Kirishima se habían marchado, escoltados por los oficiales a sus hogares, mientras Todoroki, Bakugo y Midoriya se quedaron para acompañar a Mei y su familia hasta que las cosas se calmaran.

Nezu y Vlad King también se habían marchado después de un breve interrogatorio por parte del Director, en el que los involucraron detallaron todo lo que ocurrió desde el momento en que las llamas derribaron la puerta.

A diferencia de la primera vez, el encuentro con los Villanos casi se convirtió en una paliza unilateral.

Todoroki abrumó por su cuenta al enmascarado, permitiendo que Midoriya y Tokoyami se llevasen a los padres de Mei.

Por su parte, Bakugo y Kirishima sufrieron algunos contratiempos con el gordo aceitoso, manteniéndolo alejado en todo momento de Dabi.

Y Dabi se llevó una ingrata sorpresa al enfrentarse a quien él mismo había llamado un grifo andante una vez.

Mei no se molestó en contenerse, pues no se sentía con el humor para jugar a la joven promesa que apenas sobrepasa al villano.

Ella desató un verdadero Tsunami contra el hombre, drenando una gigantesca cantidad de agua y de su propio chakra al crear más, dejando que el idiota evaporase una porción para luego ella usar ese vapor en su contra.

El resultado fue un grito desgarrador por parte de Dabi, atrapado en medio de una espesa y ardiente nube de vapor.

Mei ni siquiera pudo presenciar el resultado final, pues en un momento los gritos cesaron y Dabi desapareció de la escena casi tan rápido como llegó.

Sabiendo lo que ocurría, Mei saltó en dirección al gordo aceitoso con la intensión de romperle algo antes de que se fuera, pero la puerta de oscuridad se lo tragó antes de que ella lograra intervenir.

Poco después Todoroki regresó con una expresión ligeramente insatisfecha, narrando exactamente lo mismo por su lado.

—¡Carajo Mitad-Mitad!

¿¡No pudiste encerrarlo en un maldito glaciar como le hiciste a Sero!?

¡Dudo que la Puerta pudiera tragarse todo el maldito témpano!— había reclamado Bakugo.

Mei tuvo que estar de acuerdo con el rubio, para vergüenza de Todoroki.

Ahora el trío observaba con expresiones complicadas a la kunoichi mientras consolaba a su afligida madre junto al inesperadamente tranquilo padre.

Especialmente Bakugo.

Él no le quitó los ojos de encima a Mei mientras su mente analizaba todo lo sucedido desde que iniciaron las clases en el Curso de Héroes.

Más allá del disgusto que sentía por la chica, Bakugo se dio cuenta al fin de la enorme brecha entre él y los hermanos Terumi.

Una fue capaz de manejar por su cuenta a un peligroso pirómano cuyas llamas nada tenían que envidiarles a las del tonto Mitad-Mitad.

El otro incluso participó en una Operación con Profesionales, una cuyo resultado no sabían más allá de que Tetsumaru estaba bien y Sero fue rescatado.

¿Y el propio Bakugo?

Apenas y vio algo de acción, obligado a mantenerse atrás mientras otros brillaban y realizaban grandes hazañas.

Incluso cayó tan bajo como para ser “protegido” por Terumi Mei, quien los engañó y atrajo a su hogar para evitar que hicieran algo precipitado.

Fue humillante.

Fue tan humillante que Bakugo ni siquiera pudo explotar de ira.

A su lado, Midoriya pensaba en otras cuestiones, pero también relacionadas con su situación actual.

Para el sucesor de All Might, todo esto fue desmotivador.

No había hecho un uso adecuado del Quirk que le fue transmitido, el más poderoso de su clase.

Sus amigos dominaban sus habilidades, otros recibían la confianza de UA y los Profesionales, y él sólo observaba en silencio e impotencia.

¿Ya no confiaba All Might en él?

Después de todo, no se opuso a la participación de Tetsumaru, pero cuando él intentó involucrarse fue recibido con un rotundo NO.

El ánimo de Midoriya se desplomó por completo.

Para Todoroki las cosas iban en una dirección más extraña.

Al igual que Bakugo, él no le quitó los ojos de encima a Mei, pero sus razones diferían totalmente de las del rubio.

Su corazón empezaba a aumentar su ritmo cuando admiraba a la chica que lo había superado en el Torneo del Festival Deportivo, que se atrevió a desafiar a su padre, el segundo Héroe Profesional de Japón en su propia oficina.

Una chica que parecía amable en el exterior, pero luego demostraba ser distante, indiferente a muchas cosas, y sin embargo, actuó para protegerlos a ellos.

Para protegerlo a él.

Todoroki no se sintió traicionado por el engaño de Mei, ni mucho menos.

Él tomó en serio las advertencias de la kunoichi la noche que le pidieron ayuda y ella se negó.

No estaba de acuerdo, pero podía entenderla.

Y eso fue algo nuevo para el chico.

Mei era de voluntad fuerte, a sus ojos.

Físicamente era dominante, sus decisiones eran firmes, sus creencias inquebrantables.

Ella era única en su tipo, y eso atrajo a Todoroki más de lo que quería admitir.

—¿Debería invitarla a…?— murmuró sin darse cuenta, lo que atrajo inmediatamente la atención de los otros dos.

Bakugo lo miró con expresión confusa al inicio, antes de que sus ojos se inyectaran en sagnre y las venas palpitasen en su frente.

Midoriya simplemente se sorprendió, abriendo la boca como un pez fuera del agua.

Completamente ajena a la situación de sus compañeros de clase, Mei daba palmaditas en la cabeza a Sakura y la calmaba como a una niña, invirtiendo completamente los roles mientras en su mente maldecía al idiota de Tetsumaru, quien no había llamado ni una maldita vez a su afligida madre.

De dónde había sacado Tetsumaru ese desdén por los teléfonos era algo que Mei desconocía, pero juró que arreglaría ese problema en cuanto él regresara.

Al mismo tiempo, miraba discretamente por encima del hombro a los bichos raros que aún no se largaban a sus cuevas, sintiendo y tolerando durante demasiado tiempo sus intensas miradas.

¿Tan enfadados estaban con ella por haberlos engañado y evitado que jodieran su futuro por una metida de pata monumental?

Bueno, no le importaban mucho los otros dos, pero no permitiría que el protagonista se metiera en situaciones tan fuera de su control.

Al menos así pensaba al inicio, pero luego recordó que Bakugo era técnicamente el co-protagonista, por lo que su presencia también era necesaria.

Después se convenció a sí misma de que toda la clase 1-A eran importantes para algún power up futuro, así que contactó a todos los imbéciles que planeaban meter sus narices en una operación de Héroes Profesionales.

Lo hizo para no joder demasiado la trama que ahora desconocía por completo, nada más, nada menos.

A ella no le importaban estos personajes, tal y como se lo dijo a Tetsumaru.

Nadie era lo suficientemente valioso para Mei, además de su estúpida otra mitad.

—¿M-Mei, Tet-Tetsumaru aún no llama?— preguntó Sakura con ojos llorosos, aferrándose al a kunoichi con una mirada de súplica.

Ella tomó las mejillas de la mujer entre sus manos y besó su frente para tranquilizarla, susurrando con ternura:  —Todavía no, mamá.

Él está ocupado con otros asuntos, pero pronto te llamará.

Yo me encargaré de eso.

Entonces permitió que su padre se la llevara al interior de la casa, cuya entrada fue echa pedazos otra vez.

Mei suspiró internamente, sacando su teléfono y empezando a teclear furiosamente, enviándole a Tetsumaru una sarta de maldiciones y amenazas que llevaría a cabo si el bastardo no respondía pronto.

**********************  —¡Chico, ese fue un buen trabajo el que hiciste allí!— felicitó Traffic Warden a Tetsumaru, quien tomaba algo de aire en solitario, sentado sobre una pila de escombros en medio de la calle.

—Gracias— asintió el pelinegro, volviéndose en la dirección del hombre e intentando no reaccionar ante la vista del mismo sin su casco.

El hombre, de unos treinta años, sonrió en señal de camaradería y se sentó a su lado, exponiendo un denso e inesperadamente bien peinado mostacho entre su nariz y su labio superior.

Tetsumaru no pudo evitar compararlo con el espadachín del mostacho de One Punch Man.

Era jodidamente idéntico, a excepción de que éste no era un espadachín.

Ambos contemplaron en silencio el espacio devastado que resultó de la batalla entre All Might y All For One.

El día fue agotador para todos ellos.

—Yo creo que tienes un futuro brillante, muchacho— soltó Traffic Warden de repente, sonriendo con un toque de tristeza en sus ojos.

—A tu edad, yo nunca habría podido hacer la mitad de lo que tú hiciste hoy.

Tetsumaru no respondió.

No había mucho que pudiera decir y que no sonara condescendiente o que hiciera parecer que sentía lástima por el hombre.

Pero Warden continuó hablando, así que el shinobi escuchó.

—Quiero disculparme en nombre de mi compañera y amiga, Claw Bolt.

Sé que su trato hacia ti fue despectivo, pero es una buena persona y una Heroína ejemplar— dijo Traffic Warden con sinceridad, volviéndose en dirección a Tetsumaru e inclinando levemente la cabeza.

—No tienes que preocuparte por tales asuntos— Tetsumaru desestimó el problema, preguntándose internamente quién mierda era esa Claw Bolt.

Traffic Warden sonrió y asintió, poniéndose de pie y ocultando su innecesariamente llamativo mostacho debajo del casco.

Entonces pareció recordar algo y buscó entre su mochila atada a la cintura, sacando un objeto familiar para Tetsumaru.

—¡Cielos, casi lo olvido!

Toma, chico.

Creo que es tu teléfono— dijo, entregándole el dispositivo al desconcertado shinobi.

Tetsumaru lo tomó con una expresión ligeramente confusa, preguntándose internamente en qué momento se le cayó.

—Bueno, creo que es todo por ahora.

Espero verte en otra ocasión, Tetsumaru-Kun.

Si puedes, pásate alguna vez por mi agencia.

Siempre serás bienvenido allí— se despidió el Héroe.

—…Sólo Tetsumaru…— murmuró el shinobi, su frente perlada en sudor al notar la cantidad de mensajes y llamadas no atendidas que Mei y su madre dejaron.

Aquellos enviados por su otra mitad eran particularmente aterradores.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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