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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 107

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  4. Capítulo 107 - 107 Regreso A Casa
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107: Regreso A Casa 107: Regreso A Casa  —¡Saca tu apestoso trasero de aquí y ve a tomar una ducha!— regañó Mei a Tetsumaru después de besarlo por casi un minuto entero.

Ese fue el tiempo que sus emociones tardaron en controlarse lo suficiente como para que su olfato detectara el sudor y la sangre presente en la ropa, la piel e incluso el cabello de Tetsumaru.

Confundido como la mierda por los bruscos giros emocionales de su otra mitad, Tetsumaru decidió no discutir y subió obedientemente al baño.

No había tenido tiempo ni un baño disponible para ducharse desde el amanecer del día anterior, cuando se dio inicio a la Operación en Yokohama.

Resulta que pelear con monstruos no-muertos y empaparse en su sangre le daba mal olor a una persona.

¿Quién lo hubiera imaginado?

Tras una media hora, Tetsumaru se sintió lo suficientemente limpio, se vistió y descendió al comedor, donde su familia lo esperaba con un banquete y vendajes, eso último cortesía de la preocupada Sakura.

Los cuatro comieron y conversaron, ambos padres interesados en las experiencias de su hijo al participar en una operación junto a los Profesionales.

Por motivos de seguridad y probablemente política, tanto Aizawa como Nezu le advirtieron al shinobi de reservar cierta información de los hechos para sí mismo.

Tetsumaru lo consideró una tonta prueba de confianza, pero cumpliría de todas formas.

Durante todo este tiempo, Mei se mantuvo callada.

El vínculo permaneció firmemente cerrado y apenas participó en la conversación.

Tetsumaru no intentó charlar con ella.

La conocía lo suficiente como para saber que aún no estaba preparada para una conversación honesta.

—¡Ah, lo olvidé por completo!— saltó Sakura de repente, golpeando la mesa y captando la atención de todos los presentes.

—¿¡Tetsumaru, cuándo aprendiste a volar!?

Ambas mitades parpadearon confundidas, sin comprender la repentina emoción de sus padres, quienes miraban a Tetsumaru con estrellas en los ojos.

—…¿Desde siempre?

Quiero decir, ya hemos volado con mi arena, Mamá— respondió Tetsumaru, ligeramente preocupado por el estado mental de la mujer.

—¡No no no, te vimos en las noticias hijo!— añadió Sasuke con entusiasmo, describiendo lo sucedido.

Aparentemente, el shinobi fue grabado por algún civil mientras descendía de un edificio dañado con algunos heridos, flotando suavemente hasta el suelo.

Ese metraje fue subido a la red y algún canal de noticias lo recogió y lo agregó a las escenas mostradas en Tv.

—Ah ya entiendo.

No, eso fue simplemente mi arena, aunque con un método diferente— Tetsumaru desestimó los rumores.

Un zarcillo de Satetsu fue dirigido al piso superior y trajo la mochila en la que guardaba el nuevo equipo de apoyo proporcionado por Hatsume Mei.

Un traje ajustado que se adhería a su cuerpo como una segunda piel fue mostrado a la familia mientras Tetsumaru explicaba el funcionamiento.

—Si bien mi velocidad de reacción está por encima de la media, en el aire soy un blanco fácil mientras no tenga arena bajo mis pies, y aunque mis habilidades en combate cuerpo a cuerpo son decentes, sigo estando ligeramente limitado por mi masa y centro de gravedad.

Así que solicité un pequeño trabajo a una talentosa muchach— Tetsumaru se interrumpió, sintiendo un escalofrío proveniente del lado de la mesa en que Mei fingía comer en fingido desinterés a sus palabras.

—Ejem, pedí a una persona del Curso de Apoyo que me ayudara a encontrar una solución.

Este traje es el resultado— continuó su explicación.

En esencia, se trataba de un traje altamente resistente al desgarro, cuya propiedad defensiva era inexistente, pues su única función era no ceder ante la tensión provocada por la fuerza ejercida en los conductos fusionados al mismo.

Llamados Vasos Cinéticos por su creadora, estos conductos son llenados de Satetsu, permitiéndole a Tetsumaru transferir la energía a su cuerpo cada vez que decide mover esa arena.

Fue así que pudo evadir a los Nomu en pleno vuelo sin necesidad de una plataforma de arena o un punto de apoyo.

También le permite ignorar la tecnología que interfiere con su Elemento Imán, pues esa arena está prácticamente pegada a su cuerpo, la fuente del chakra que la mueve.

Y volar o cambiar de dirección en el aire era sólo una parte de lo que podía hacer.

Con el entrenamiento suficiente, Tetsumaru pretendía convertirse en un combatiente de Taijutsu con un estilo novedoso, aprovechando esta capacidad de darle a su cuerpo la oportunidad de alterar su centro de gravedad en cualquier momento.

Como usuario de chakra, la habilidad de pararse horizontalmente o de cabeza en las paredes era algo básico, y tanto él como Mei ya habían practicado el combate con tal orientación.

Pero eran limitadas las situaciones en las que podrían ponerlas en práctica.

Sin embargo, este equipo de apoyo puede marcar la diferencia.

Sasuke y Sakura quedaron maravillados con el equipo nuevo, pidiendo al shinobi una demostración en vivo de sus capacidades actuales.

Incluso Mei, a pesar de sentirse incómoda con la situación y estúpida por no haber escuchado a su otra mitad cuando intentó convencerla de adaptar sus habilidades con la tecnología, observó y estudió con asombro el resultado de meses de visitas frecuentes e interacciones inapropiadas con la ramera apestosa del Curso de Apoyo.

En ese momento, oleadas de envidia y frustración asaltaron a la kunoichi, pero se obligó a dejar ir tales emociones con un largo y silencioso suspiro.

Para ella, no se trataba sólo del traje.

Desde el final abrupto del campamento, Mei se había enfurruñado consigo misma por la forma en que trató a Tetsumaru en aquel momento.

Fue una completa perra, y ella lo sabía.

Claro, podrían diferir en sus puntos de vista, pero eso no le daba derecho a menospreciar de esa forma a su otra mitad, pues sus puntos de vista eran en cierto modo los suyos, más o menos.

Ahora diferentes, pero uno y lo mismo al final del día.

*******************************  Cayó la noche sobre la ciudad de Musutafu.

Japón todavía estaba conmocionado por los acontecimientos en Yokohama, específicamente por el estado de su Símbolo de la Paz, All Might.

Pero no fue el caso para todos.

Algunos estaban demasiado dolidos como para preocuparse por los titulares exagerados, como los familiares de todos los fallecidos desde el incidente del campamento hasta las batallas en Yokohama.

Otros se concentraban en las contramedidas ante la inminente ola de criminalidad, mientras los criminales más astutos pensaban en las contramedidas ante las contramedidas de los Héroes y la policía.

Y a otros no podría importarles menos esos asuntos.

Entre este grupo se encontraba Terumi Mei.

La chica se deslizó silenciosamente a través del pasillo, alcanzando la puerta que daba a la habitación de Tetsumaru.

Ella dudó, quedándose allí unos segundos sin saber cómo proseguir.

No sabía por qué estaba allí en primer lugar.

Había intentado ignorar a su otra mitad después del vergonzoso arrebato en la cocina, pero ya no podía soportar esta situación incómoda.

No le gustaba, no lo quería así.

Mei deseaba regresar a antes del campamento, cuando todo era más sencillo entre ella y Tetsumaru.

Cuando sólo eran ellos dos, cuando su propósito era el mismo.

Cuando ella no tenía miedo.

Pero resultaba increíblemente difícil comunicarse, a pesar de que ellos podían hacerlo mejor que ninguna otra pareja.

Quizás fue precisamente esa conexión especial y única lo que complicaba tanto las cosas.

Cuando no se necesitaban palabras, o gestos, o siquiera estar al alcance de cualquiera de los sentidos físicos de su pareja para que el otro supiera exactamente lo que sentía, lo que pensaba, lo que deseaba, lo que le aterraba, las “discusiones” de pareja alcanzaban un nuevo nivel.

Mei suspiró, retirando la mano del pomo y dándose la vuelta para volver a su habitación, cabizbaja.

Pero una fluctuación familiar asaltó su interior, deteniendo su movimiento.

—No te vayas— dijo Tetsumaru.

Los labios de Mei temblaron levemente ante esas simples pero honestas palabras.

Acompañándolas, vinieron emociones de anhelo, entusiasmo, sentimientos cálidos y suplicantes.

Él la estaba llamando, él la quería a su lado.

Mei se derritió, más rápido de lo que le hubiera gustado en circunstancias normales, pero esta no era una situación normal.

Con timidez, la kunoichi entró en la habitación de Tetsumaru y se dirigió en silencio hasta su cama, donde él la esperaba con su espacio favorito despejado.

Ella se metió bajo las sábanas y enterró su rostro en el pecho de Tetsumaru, bañándose en su calor, en las sensaciones de felicidad y alivio que emanaban de él a través del permanente vínculo que siempre les recordaba su naturaleza.

Mei olvidó la irritación que la acompañó durante los días en que su otra mitad se había ido.

Dejó de lado la frustración que sintió cuando él se involucró más de lo necesario en estos asuntos de Héroes y Villanos.

Hizo a un lado el miedo que la llevó a comportarse tan agresivamente, a despreciar de manera vil las emociones de Tetsumaru cuando él necesitaba su apoyo y compañía.

Sólo permaneció la culpa por sus actos, y el alivio que sentía en este momento, mientras era abrazada con cariño por él.

—Lo siento— susurró ella en la mente de él, derramando toda su honestidad con esas palabras, su culpa, la decepción que sintió consigo misma todo este tiempo.

—Yo también lo siento— respondió Tetsumaru, manifestando la multitud de emociones que agitaban su pecho con un beso simple en la frente de Mei.

Uno lleno de todo el amor que sentía por ella.

Ninguno dijo nada más por el resto de la noche, pues ninguno estaba listo para tener esa conversación todavía.

Sólo se permitieron reconfortarse en el abrazo del otro hasta que el reino de los sueños los reclamó.

**************************************  Anuncio Importante: Por cuestiones de Navidad, me veo en la necesidad de hacer un viaje durante unos días a una zona en la que la estabilidad del Internet es dudosa (zona rural, y digo muy jodidamente rural).

No se pausará el fic ni nada, pero advierto de antemano que las actualizaciones serán menos frecuentes.

Sí sí, ya sé que no soy muy frecuente de todas formas ¿Pero qué les digo?

Incluso un ente sin vida social significativa ni relaciones humanas saludables tiene cosas que hacer en su día a día.

PD: Sé que hay más lectores que han llegado a este punto y se pasaron la demanda de Reseña del Capítulo 100 por las nalgas.

Deja tu reseña puto/a.

Los quiero igualmente, Besitos ♥♥

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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