Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 115
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- Capítulo 115 - 115 Montaje De Entrenamiento II
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115: Montaje De Entrenamiento II 115: Montaje De Entrenamiento II —Ya hemos retrasado mucho el inicio de las clases— dijo Aizawa con un suspiro.
El hombre se echó en uno de los sillones de la oficina de Nezu sin modales algunos, desprendiendo un aura de agotamiento tan intensa que el Director sintió que sus propios párpados se hacían más pesados.
No era para menos.
De entre todos los cursos de UA en este momento, Kan y Aizawa eran los únicos que no habían comenzado oficialmente sus respectivas clases.
Ambos Héroes habían estado yendo y viniendo en reuniones presenciales, largas y extenuantes además, con los padres de todos y cada uno de sus respectivos alumnos.
Conversaciones incómodas, propuestas y promesas que no eran aceptadas o creídas.
Aizawa pudo haber asentido a esas familias y marcharse después de un par de intentos, pero las circunstancias no le permitieron hacer tal cosa.
En este momento, no se trataba de querer o no querer, sino de necesidad.
UA debía mantener una imagen, un estándar, una reputación.
Reiniciar las clases con menos de la mitad de sus participantes sería un duro golpe para el curso de Héroes y la Institución.
—Estoy de acuerdo.
Las Pruebas para las Licencias están a la vuelta de la esquina— asintió Nezu, analizando algo en una tableta distraídamente.
—¿Pero cuántos de ellos estarán realmente listos?
Aizawa no respondió de inmediato.
Si tuviera que proponer nombres, el número no llegaría a diez.
Sin embargo, eso podría cambiar en el poco tiempo que les queda.
Toshinori le había comentado sobre lo que vio cuando visitó los dormitorios de la clase 1-A.
Curioso, el propio Aizawa echó un vistazo discretamente y quedó ligeramente sorprendido.
Ya se imaginaba a Bakugo, los hermanos Teru- …
La pareja Terumi, Todoroki y Midoriya como los principales exponentes de su salón.
Había más espíritu en sus otros estudiantes de lo que él llegó a creer.
—¿Y qué hay de la HPSC?— cuestionó al Director, recordando ese pequeño detalle.
—No aceptaron.
Son muy obtusos ante la idea de compartir sus capacidades con los demás— respondió Nezu con una sonrisa.
—Cuéntame sobre eso, ya que estamos— instó Aizawa casualmente.
Como su Sensei, y al tener una extraña relación con Tetsumaru, al hombre se le permitió conocer todo lo relacionado con ellos.
Escuchó con un toque de sorpresa el informe de Nezu.
Para este punto, ambos eran conscientes que el Quirk de la pareja Terumi no era ni la Liberación de Agua ni la Satetsu, sino esa energía misteriosa producida por sus células y algo más que las máquinas no pudieron identificar.
Tetsumaru les había dicho que esa energía les permitía manifestar diferentes efectos según patrones de movimiento e intensidad.
No conocían los límites, pues ninguno de los shinobi los compartió, pero Nezu invirtió en ellos de todos modos.
Mei demostró la capacidad de producir agua con esa energía, así como vapor.
Con la ayuda del equipo de Nezu, pudo manifestar fuego en una variedad de formas.
Por su parte, Tetsumaru se concentró en el viento.
Nezu guardó todos los datos para sí mismo y Aizawa, para estudiarlos en un momento posterior, cosa a la que ambos hermanos tuvieron que acceder de mala gana.
—También me pidieron que se restringiera el acceso al laboratorio en ciertos momentos— comentó Nezu con una mirada astuta.
—Tienen un par de trucos de los que nadie, además de tú y yo, puede estar enterado.
Aizawa alzó una ceja.
Ya los había visto moverse a velocidades ridículas a las que ni siquiera él podría reaccionar, envenenar monstruos con su saliva y destrozarlos con esferas de energía pura.
¿Qué más escondían estos mocosos?
***************************************************** Resultó que las técnicas Elementales eran mucho más fáciles para Mei que aquellas sin un Elemento específico.
¿Escupir llamas?
Seguro.
¿Técnicas de agua y vapor?
Ya tenía un par antes de esto.
Pero en el Mundo shinobi, el Ninjutsu Elemental no era lo único que existía.
El Shunshin no Jutsu, Kawarimi no Jutsu, Kage Bunshin no Jutsu, y otros similares no necesariamente pertenecían a una naturaleza de chakra específica.
Y precisamente por eso eran muy difíciles, por no decir imposibles, de aprender para ambos.
Les tomó años identificar el Shunshin, y eso con ayuda de su meta conocimiento y la leve intuición de sus encarnaciones.
¿Pero el Kage Bunshin no Jutsu?
No tenían nada.
¿Crear un constructo de chakra sólido con un patrón similar al suyo propio?
Eso no era información para partir.
Al menos con el Shunshin sabían que la energía debía concentrarse en sus pies.
Aún así, la kunoichi no se rindió en este sentido.
El programa de Nezu no era perfecto sin embargo, y en ocasiones tardaba horas en concretar las simulaciones.
A veces, tras horas de análisis y pruebas, se determinaba que era demasiado peligroso proceder y tenían que abandonar la idea, pasando a otra combinación de sellos y movimiento de chakra.
Esto provocó que el avance fuera lento, sin mencionar que Tetsumaru no podía aprender las técnicas de Fuego y Mei no podía acceder a las de viento, por lo que tuvieron que turnarse.
Por suerte para Mei, logró convencer (amenazó) a Tetsumaru para que le dejara unos días de uso exclusivo.
La niña estaba dispuesta a obtener más que sólo llamas y remolinos de agua.
Por su parte, Tetsumaru se concentró en afilar su dominio básico del viento, independientemente de lo ineficiente que fuera el gasto de chakra.
No buscaba técnicas, todavía, sino algo más potente.
Con sus reservas de chakra actuales, podría formar dos Ōdama Rasengan consecutivas antes de limitar sus opciones a la Satetsu y el Taijutsu.
Si se mantenía reservado, eso se extendería a unos cinco o seis Rasengan básicos.
El Rasen-Shuriken fue muchísimo más exigente.
Era una técnica que drenaba chakra como el demonio no sólo para formarla, sino también para controlarla.
Por suerte, el control era en lo que más destacaba el shinobi.
Por desgracia, él no era un Uzumaki, ni un Jinchūriki.
Aparte de sus respectivas aventuras redescubriendo el Ninjutsu que pudiesen, la pareja mantuvo un régimen de entrenamiento físico tanto para sí mismos como para cada pobre desgraciado de la clase 1-A que viniera con determinación en sus ojos.
No se trató sólo de la muerte de Ojiro, el posible retiro de Iida y el estado mental desconocido de Sero.
Era una cuestión de realidad.
Bakugo finalmente había aceptado su inferioridad, pero eso no le quitó el deseo de ser el mejor.
Todoroki se dio cuenta de que esperar cerrarle la boca a su padre era una meta estúpida.
Aspiraba a otra cosa.
Para otros como Kirishima, el camino a seguir siempre fue obvio.
Su visión de las cosas no se vio sacudida, sino que ahora estaba más enfocada.
El cambio en algunos pasó desapercibido.
En otros sería un proceso gradual que ya había comenzado.
Para todos era un hecho.
Sus vidas habían cambiado, sus metas no.
Ahora lo sabían mejor y darían lo mejor de sí.
La clase 1-A estaba cambiando, y sus decisiones desatarían más ondas en una historia que empezaba a descarrilarse de su curso original.
****************************** —¿Sabi-Haguruma?
¿Qué clase de Nombre es ese?— cuestionó Dabi con una mueca.
—Eres parte de la Liga de Villanos, amigo.
No eres quien para juzgar— replicó Twice con tono burlón, ganándose una mirada larga de Shigaraki Tomura.
El grupo viajaba en un pequeño camión por una zona poco frecuentada al sur de Deika-Shi, Prefectura Aichi.
Un sumidero laberíntico de refinerías, fábricas y astilleros cuyas condiciones ambientales lo convirtieron en un lugar peligroso para gente con Quirks volátiles.
Oculto en la parte trasera, el obeso marco de Abura jugueteaba en su teléfono y escuchaba música, inconsciente de las burlas que sus compañeros dirigían a la familia que lo acogió.
Dabi no conocía a este grupo salido de la nada, ni podía imaginar qué demonios aportarían a la Liga.
De hecho, él mismo había estado pensando cortar lazos con el grupo, pues sólo vio fracasos y palizas en sus andanzas.
Lo único que lo retuvo fue el abrumador poder del enmascarado con traje, el llamado Maestro de Shigaraki.
Ese tipo pudo manejar a varios Héroes del Top 10, incluido Endeavor.
Semejante poder no era algo que Dabi podía ignorar.
También estaban los Nomu, que aunque parecieran inútiles dadas las muchas pérdidas que tuvieron al enfrentarse a niños y unos cuantos Héroes, no habían sido explotados al máximo.
Tras un rato de conducción, Abura golpeó la caja de metal en la que estaba metido, señalando el fin del cómodo viaje.
Lo que siguió fue una larga caminata a través del basurero tóxico en la que se le advirtió al pirómano retener sus llamas para sí mismo, a menos que deseara volarlos a todos.
Abura los guio por túneles, almacenes y pequeñas montañas de escombros, lagos de líquidos espesos y burbujeantes, emanando vapores de procedencia dudosa.
—Ni se les ocurra fumar esa mierda— había advertido el gordo.
Nadie lo cuestionó.
Finalmente, atravesaron el sótano de una fábrica derrumbada y emergieron al otro lado, encontrando un viejo astillero cuyo caos organizado le dio una sensación extraña a Dabi.
El lugar parecía otro basurero abandonado a primera vista, pero la disposición de las pilas de escombros y paredes reconstruidas torpemente indicaron propósito.
Uno defensivo.
El Barco encallado con una puerta reforzada ocupando un lugar entre el casco y la carena sólo lo hizo más evidente.
—¡Oye Má, soy yo, Abura!— llamó el obeso aceitoso.
—…¿Mamá?— murmuró Twice con un tono extraño.
Una idea fugaz cruzó las mentes de todos los miembros presentes.
Una gran y redonda idea.
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