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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 117

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117: Tiempo Limitado 117: Tiempo Limitado  La mañana golpeó las instalaciones de entrenamiento de UA, las cuales ya hervían de actividad incluso antes de su toque cálido.

Aizawa Shōta, por una vez, no instó a los mocosos que tenía por alumnos para ponerse a trabajar.

Cuando entró a los dormitorios de la clase 1-A, no encontró una sola alma en el complejo.

Curioso y ligeramente satisfecho consigo mismo, se dirigió a las instalaciones asignadas para sus prácticas, buscando a los 17 de los 19 estudiantes que le quedaban.

Tras un período extremadamente prolongado, demasiado para su gusto, pudo traerlos de vuelta a UA para continuar su formación.

A casi todos, por ahora.

Durante todo el tiempo que permaneció ocupado reuniendo a las ovejas perdidas, había delegado formalmente sus deberes a Midnight, quien pulió el espartano régimen de acondicionamiento físico al que la mocosa Terumi sometió a los demás.

Incluyó medidas para ayudarlos con sus Quirks y fue integrando poco a poco a cada estudiante que regresaba para que ninguno se quedara atrás.

La oportunidad de obtener sus Licencias estaba a un paso de distancia y Aizawa quería prepararlos lo mejor posible.

Tenía confianza.

De entre los muchos aspirantes, sólo la clase 1-B podría acercárseles a sus muchachos de la 1-A en términos de…

Resolución.

Sus ojos cansados se movieron en una dirección particular, un circuito con cadenas colgantes y pilares de cemento.

Midoriya Izuku afinaba su nuevo estilo de combate, cargando maniquíes cuyo peso igualaba el de personas inconscientes.

Al mismo tiempo, Mineta se esforzaba al máximo para seguirle el ritmo, tejiendo una red disfrazada con lanzamientos erráticos y llevando al límite su Pop Off.

En otro lugar de las instalaciones, Yaoyorozu desarrollaba tácticas de asalto y escape aéreo, valiéndose de novedosas pistolas gancho que nunca antes la había visto crear.

Por el informe de Midnight, Aizawa se enteró que la niña fue convencida por algún “actor desconocido” para emplear herramientas más contundentes a la hora de combatir.

No necesitaba pensar demasiado para encontrar al culpable.

Sin embargo, el Héroe estuvo de acuerdo con la sugerencia.

Los bastones y los escudos no la llevarían muy lejos en un enfrentamiento real.

Aizawa ignoró las constantes detonaciones que levantaban nubes de polvo en la distancia, precedidas por rugidos desafiantes que probablemente venían de algún cabeza hueca pelirrojo.

En su lugar, centró su atención en una vista más que curiosa.

Dardos gélidos tan delgados como lápices, sino más, eran disparados contra Uraraka en rápida sucesión, obligando a la joven a evadir desesperadamente mientras intentaba usar su Quirk en las letales armas.

Todoroki dejó de buscar más alcance y poder bruto, concentrándose ahora en la maleabilidad y practicidad de sus constructos helados y ardientes.

Al mismo tiempo, Uraraka intentaba eliminar la amenaza de proyectiles y armas con sólo el contacto fugaz.

Si lograse alcanzar semejante nivel, luchar contra ella en combate cerrado y medio sería imposible.

Puños, porras, bates, bastones, escombros, piedras, redes, cuchillos y otra variedad de herramientas serían inútiles.

En un rincón, Aizawa vio a Kaminari luchando por mantener arcos eléctricos alrededor de sus extremidades mientras golpeaba objetivos envueltos en material aislante.

No sabía si buscaba mantener sus rayos el mayor tiempo posible o causar más daño con cada toque.

Jiro y Shōji entablaban un feroz combate contra Mei, quien los obligaba a permanecer juntos, o hacía que el chico entrara en la línea de ataque de su compañera.

Jiro fue obligada a encontrar el momento adecuado para usar su Quirk sin herir a Shōji.

Aizawa buscó durante un rato antes de dirigirse a la plataforma de observación en la que Midnight jugueteaba con su teléfono.

—¿Dónde están los demás?— le preguntó al acercarse.

Ella alzó un mano en su dirección, indicándole que aguardara un segundo.

Con un suspiro, la mujer ajustó sus gafas y volvió toda su atención a Aizawa, mirándolo con un destello de fastidio brillando en sus ojos.

—Ocupados, como todos nosotros— dijo con una ligera mueca en sus labios.

—Tokoyami medita en una cámara especial y Tetsumaru se llevó al resto a visitar a la clase 1-B por alguna razón que no se molestó en explicarme.

Aizawa asintió lentamente antes de tomar su lugar y dejar que Nemuri fuera a atender sus asuntos.

Ya le había quitado mucho de su tiempo y estaba realmente agradecido con la mujer.

Más tarde encontraría la manera de pagarle adecuadamente.

Por ahora, dedicaría todo su tiempo a preparar a sus alumnos para los próximos desafíos en su formación.

**************************************  La semana transcurrió en un parpadeo y ya sólo faltaban horas para el examen.

El día de entrenamiento no fue ni más intenso, ni más flojo de lo habitual.

Aizawa les había pedido a casi todos que evitaran malgastar su resistencia con sus Quirks, dedicando sólo un par de horas para afinar sus movimientos y dejando el resto para el acondicionamiento físico.

Incluso Tetsumaru hizo una pausa en sus prácticas Elementales, permitiéndose un respiro y pasando el día fastidiando a Aizawa y ayudándolo con algunas observaciones aquí y allí.

Esos dos parecían llevarse mejor ahora.

Mei se sintió feliz por su otra mitad.

Era difícil congeniar con sus compañeros por varias razones y en términos de relaciones sociales, ninguno tuvo mucho éxito en esta vida.

Debido a su propia naturaleza y a vivir en la cabeza del otro, la pareja nunca se integró significativamente con la cultura oriental de Japón o se molestó en establecer activamente esas relaciones tan esquivas.

La supuesta edad mental tampoco ayudó en eso.

Ni Tetsumaru ni Mei se considerarían adultos del todo, pues les faltaba esa experiencia.

Cuando murieron siendo uno, ni siquiera se habían mudado de la casa de sus padres, y en este mundo siendo dos, sus padres adoptivos les dieron todo y lo siguen haciendo.

Básicamente eran perdedores de más de 30 que seguían dependiendo de mamá y papá.

Pero la molestia de la kunoichi no estaba en el hecho de que ella no tenía amigos cercanos o que fracasó como adulta, en términos de mentalidad y madurez.

No, Mei estaba frustrada porque había intentado replicar la “iluminación” que tuvo Tetsumaru al desbloquear el Elemento Viento y el Shunshin no Jutsu.

Ella realmente lo intentó.

La única razón por la que podía acceder a algunas técnicas de fuego era por su alta afinidad, producto de sus Kekkei Genkai.

No sucedió lo mismo con el Elemento Tierra, ni con ninguna otra maldita técnica no Elemental.

Su uso del Shunshin era torpe en el mejor de los casos, a pesar de haberlo estado practicando durante este período, conocer los Tenketsu necesarios y tener una idea vaga de la intensidad de chakra que debía hacer correr a lo largo de su cuerpo.

La máquina de Nezu fue increíblemente útil, pero no les daría todas las respuestas.

Había cosas que ellos, con el estúpido poder de la amistad o cualquier otra basura cursi que ahuyentará lectores ávidos de Seinen debían descubrir, tal y como les dijo la entidad al inicio.

Tetsumaru parecía ir por buen camino.

Mei no tanto.

La niña respiró hondo, su postura firme y su equilibrio perfecto a pesar de los vientos nocturnos que azotaban su figura.

Abrió los ojos, contemplando las últimas luces del día desaparecer en el horizonte, mientras el frío comenzaba a humedecerle los pies.

La kunoichi estaba en la cima de un delgado pilar de hielo, una construcción que Todoroki hizo como parte de su entrenamiento.

Pulida, casi sin imperfecciones, apenas lo suficientemente ancho para que una persona se parase en la punta.

Elevada a más de cuarenta metros, el corazón de Mei se mantuvo imperturbable.

Había un elemento que se pasaba por alto entre las habilidades de los shinobi, pero que ella y Tetsumaru habían intentado aplicar a otras situaciones: La disipación de energía mecánica.

Con ayuda de una expulsión calculada de chakra, los shinobi podían aterrizar suavemente de grandes alturas sin romperse las piernas.

Fue ese el método que Tetsumaru usó en el campamento, maltratando los Tenketsu de sus antebrazos para no ser dominado por el Nomu verde y feo.

Era, probablemente, el mismo principio por el que los Hyūga desarrollaron esa técnica de rotación.

Tal habilidad era algo que Mei tampoco dominaba mucho.

Estaba estancada, se quedaba atrás de Tetsumaru en muchos sentidos.

Y aparte del Suiton y el Taijutsu, era muy difícil emplear sus habilidades sin herir gravemente a otros.

Fue entonces que una idea había estado rondando su mente estos días, mientras jugaba al instructor militar bastardo y cruel con sus compañeros.

Una idea que podría no gustarle a Tetsumaru, pero le daría a ella un respiro.

¿Por qué tendría ella que contenerse como él?

¿Por qué no aprovechar sus habilidades para terminar con los malos de manera más eficiente?

A Tetsumaru se le advirtió nunca usar su veneno en objetivos que no fueran Nomu, asfixiar a los villanos como hizo con Muscular, ni romper extremidades como a los npc del ataque de la USJ.

¿No era eso simplemente estúpido?

Rómpele las manos a un ladrón y no podrá robar, rómpele las piernas a un criminal y nunca huirá.

Mei consideró seriamente el camino que quería seguir, independientemente de lo que opinara Tetsumaru.

Ella sintió que esa cosa divina no era el Dios Cristiano que conocía de su mundo.

Ninguno pensó en él de esa manera.

Por lo tanto…

¿Quién puede decir que lo que él considera “buena persona” sea lo mismo que lo establecido en ese libro santificado?

Mei no era una persona malvada en ningún sentido.

Ella estaba segura de eso.

Así que, tal vez, quizás, no sería una mala idea echar un vistazo a lo que el HPSC tenía para ofrecer.

Por lo que ella sabía, encontraría comodidad trabajando sin tanta contención y alcanzaría esa esquiva iluminación como Tetsumaru.

Mei dejaría que su otra mitad fuera el Amigable Vecino Spider-Man.

Le sentaba bien y llenaba de calidez su corazón saber que él había encontrado satisfacción en todo este asunto.

Pero ella no lo haría.

No así, no de este modo.

—Ser un Punisher tampoco es tan malo— pensó con una mirada contemplativa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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