Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 120
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- Capítulo 120 - 120 Cambio De Mentalidad
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120: Cambio De Mentalidad 120: Cambio De Mentalidad El párpado de Bakugo tembló por un instante.
Su rostro se oscureció y los dedos se tensaron.
Sintió una abrumadora necesidad de volar todo el Estadio.
Echó una mirada de reojo a Kirishima, quien mantenía la boca abierta como un tonto en señal de incredulidad.
Muchas expresiones delataban lo mismo en las docenas de participantes que los rodeaban en un vano intento de inspirar temor.
¿Él teniendo miedo?
Había visto monstruos que lo convertirían en pasta con sólo pasar corriendo a su lado.
No le temía a un grupo de idiotas sin nombre.
—¡Kirishima!— siseó en voz baja, sorprendiéndose a sí mismo por el acto.
La contención no era su fuerte en estos casos.
El pelirrojo cabeza dura volvió de su trance y estudió a los oponentes de los alrededores.
Bakugo no tuvo necesidad de decir otra cosa.
Ambos se lanzaron a toda marcha, aprovechando la oportunidad que el anuncio les dio.
No fueron los únicos en pensarlo.
En otra ubicación, Mineta fue sujetado por Shōji y balanceado en un torbellino de esferas púrpuras que atraparon a muchos de los oponentes que los rodeaban.
Midoriya usó su estilo de movimiento rápido potenciado por el One For All para eliminar a los estudiantes que necesitaba.
Uraraka se deslizó con habilidad, enseñada recientemente por Mei a moverse con sigilo y precisión para inutilizar a más de un participante.
Apoyada por Tokoyami y Dark Shadow, la futura heroína Uravity hizo flotar a los pobres desgraciados y dejó que la Sombra los arrastrara como si fueran globos, acercándolos a sus propios compañeros de la clase 1-A para que avanzaran también.
Aquellos de mentes rápidas y resoluciones sólidas tuvieron la misma idea que Bakugo.
Los miembros de las Academias más prestigiosas demostraron por qué se les consideraba élites en comparación con otras escuelas menores.
Desde su punto de observación y monitoreo, Mera Yokumiru suspiraba con una mezcla de alivio e incredulidad.
No sólo por la actuación de los Hermanos Terumi, sino por lo que desencadenaron.
El conteo de descalificados se disparó en cuestión de segundos una vez que su anuncio sobre los primeros en avanzar concluyó.
Del mismo modo, los primeros 40 aprobados emergieron victoriosos del caótico campo en menos de dos minutos de refriega.
Los astutos tomaron la oportunidad, los fáciles de sorprender se estancaron y perdieron.
Podría parecer cruel, pero en opinión de Mera, los sentimientos de estos niños no sirven de nada si al momento de encarar dificultades o presenciar acontecimientos locos se congelan.
Recientemente, una niña perdió la vida por ese mismo problema: Tsunotori Ponī.
Una reconstrucción de la escena junto al interrogatorio del asesino les hizo saber al HPSC y la policía que la joven aspirante a Héroe ni siquiera se defendió.
Si fue o no su culpa, es un debate en el que Mera no se iba a involucrar.
El hecho es que de manera indirecta los hermanos Terumi evitaron que individuos similares aprobaran en masa esta etapa de los exámenes.
De vuelta en el campo, Asui tomó a Aoyama con su lengua y lo arrojó al aire.
El joven rubio aprovechó el poderoso impulso para disparar todas sus esferas, a la vez que desataba su llamativo rayo para captar la atención de los contrincantes en su brillante figura.
Con la segunda distracción, Asui, Mina y Jiro actuaron en ráfagas destellantes de velocidad, aprendidas a la fuerza al ser obligadas a reaccionar a los asaltos de Midoriya y la propia Mei durante su acondicionamiento físico.
Sus reflejos habían mejorado muchísimo y la coordinación era impecable.
Las tres chicas lograron eliminar a los participantes necesarios para pasar a la siguiente etapa justo a tiempo, pues sólo unos segundos después, un vendaval desconcertantemente poderoso arrasó la zona cercana a su posición.
Todavía en el aire, Aoyama se vio envuelto en las ráfagas y salió despedido en otra dirección.
El trío de la clase 1-A alzó la mirada y presenciaron la enorme figura del estudiante de la Academia Shiketsu, Yoarashi Inasa.
—¡Woa, mira ese chico rudo!— vitoreó Toru con más entusiasmo del debido.
—¡Toru-Chan!— regañó Mina.
Posando victoriosamente desde su posición elevada, Yoarashi escuchó a las chicas y se sonrojó furiosamente, avergonzándose al punto de darse la vuelta con una expresión aterradora a ojos de los demás.
El joven se dirigió con paso rígido a la zona de espera, encontrando en el camino a Todoroki Shoto quien parecía haber aprobado también.
—Por supuesto que lo haría…— pensó con fastidio, ignorando deliberadamente al insufrible muchacho.
Shoto lo miró con frialdad, desconociendo los motivos por los que Yoarashi lo trataba con tal desdén.
No le importaba demasiado, pero al haber tratado de esa forma a Mei, el estudiante de Shiketsu se ganó el lado malo del hijo de Endeavor.
Al ingresar a la sala de espera, se encontraron con un decente número de participantes, al menos una docena de ellos.
Yoarashi bufó audiblemente antes de ir a recostarse de una pared de forma genial, mientras Shoto se dirigió a la mesa donde sus compañera Mei comía distraídamente en su habitual silencio incómodo.
Incómodo para otros, al menos.
No era consciente del vínculo entre Tetsumaru y Mei.
Nadie aparte de Aizawa, Nezu, Midnight y los Wild Wild PussyCats conocían esta habilidad.
—Sí que sacudieron el examen— comentó Shoto casualmente, tomando asiento frente a la chica.
—Y tú fuiste demasiado lento.
¿No encerraste a Sero en un glaciar una vez?
¡Esa técnica es útil al enfrentarte a muchos oponentes, Todoroki!— Mei regañó, apuntándole con la cuchara acusadoramente.
—…Sí, bueno, ¿Dónde está Tetsumaru?— preguntó el joven, evadiendo el asunto anterior.
—Cagando.
Bebió mucho café antes de venir y ahora paga el precio— Mei se encogió de hombros.
Los minutos pasaron y la sala se llenó de más participantes.
De la clase 1-A, los siguientes en entrar fueron Yaoyorozu y Kaminari.
El curioso dúo compartió con entusiasmo cómo emplearon una estrategia básica de alambres ocultos y electricidad para paralizar a un grupo de oponentes.
Mei dedicó un pulgar arriba en aprobación.
Por su parte, Yoarashi permaneció en estoico silencio, enfurruñado por el infortunado encuentro con Todoroki Shoto.
El estudiante de Shiketsu observaba de un lado a otro en la sala de espera, buscando algo con qué distraerse y pasar el trago amargo, cuando una puerta cerca de su posición se abrió y una figura particular penetró en el lugar.
Yoarashi Inasa lo miró de reojo e inmediatamente lo reconoció de las noticias.
Túnica de un azul similar a su propio uniforme de escuela, cabello negro en puntas que se deslizaba por su espalda, ojos rasgados de un amarillo pálido y esclerótica oscura, dándole un aire intimidante a su mirada.
Yoarashi se movió por instinto, ligeramente emocionado por conocer a un estudiante de Primer Año como él que trabajó con Profesionales en una operación real.
—¡Hola!— saludó con una sonrisa amigable, elevándose varios centímetros sobre el muchacho.
Eso lo desconcertó un poco, pues juraría que era más alto según las imágenes en la TV.
—¿¡Eres Terumi Tetsumaru-San, verdad!?
¡No había tenido la oportunidad de conocerte, pero es todo un placer!— dijo en un tono bastante alto, extendiendo una mano en dirección a Tetsumaru.
El shinobi lo miró un momento de estrechar la mano.
—Un placer…— dijo con tono plano, pero no desagradable a oídos de Yoarashi.
El estudiante de Shiketsu entendió la razón de la pausa y se avergonzó un poco.
—¡Ah, Lo siento!
Soy Yoarashi Inasa, Primer Año del Curso de Héroes de Shiketsu— dijo mientras se rascaba la cabeza torpemente.
—Hm, no hacen falta tales formalidades.
Y sólo dime Tetsumaru— asintió el shinobi con calma.
Yoarashi sintió que al menos había ganado una de tres al interactuar con los estudiantes de UA.
Eso le hizo recordar que la campeona del Festival Deportivo llevaba el mismo apellido que Tetsumaru, y que ambos fueron los responsables de aquel espectáculo en el centro de la arena.
—Eh…
¿Ah, d-disculpa, Tetsumaru-San?— tropezó un poco con sus palabras, ligeramente incómodo.
Tetsumaru permaneció con su expresión aburrida, imperturbable.
—Sólo Tetsumaru— dijo robóticamente, como si fuera habitual en su día a día.
—¡Sí, por supuesto!
Ejem, Verás Tetsumaru…
¿Tú y esa chica del vestido azul que se atiborra la cara de comida son familia o algo así?— preguntó finalmente Yoarashi.
—Hm— asintió Tetsumaru.
—¡Genial!
Genial— Yoarashi comentó, quedándose rápidamente sin nada más que añadir.
En cuestión de segundos, toda la interacción se hizo incómoda para el muchacho más alto.
Afortunadamente para él, Tetsumaru había visto su actuación mientras se dirigía al baño y estaba realmente interesado en intercambiar información con otros usuarios de Viento.
Ya se había inmiscuido más de una vez en las prácticas de la clase 1-B, interesado Tsuburaba Kōsei y su Quirk: Aire Sólido.
Chakra o no, el shinobi buscaba aplicaciones interesantes para emular con su virgen Elemento Viento.
El Aire Sólido de Kōsei estaba en esa lista, y el fino control de Inasa fue francamente increíble.
A ojos de Tetsumaru, fue como desatar un Daitoppa, pero en lugar de herir o mandar a volar violentamente a los rivales, Inasa pudo controlar con precisión absurda sus vientos.
—Por ahora debemos concentrarnos en la siguiente parte de la prueba, Inasa.
Sin embargo, me gustaría que conversáramos en un momento posterior.
Hay algunas cosas que podrías enseñarme, si estás dispuesto— dijo Tetsumaru, sacando su teléfono y ofreciendo su contacto al joven de Shiketsu.
El rostro de Yoarashi Inasa se iluminó y aceptó gustosamente.
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