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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 121

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121: Un Reto Verdadero 121: Un Reto Verdadero  Desde una sala de monitoreo y espera, individuos de traje y casco preparaban herramientas de combate no letal, a la espera de la señal para emerger al campo de pruebas y sorprender a los participantes del Examen de Licenciatura Provisional.

Liderando al grupo de Profesionales, el imponente y algo aterrador Héroe del Top 10, Gang Orca, se cruzaba de brazos y pensaba para sí mismo en los archivos a los que tuvo acceso antes de venir aquí.

A diferencia de lo que el Héroe esperaba, no se le pidió restringir sus capacidades en lo absoluto.

Por supuesto, no abusaría de los niños allí afuera, pero la medida no iba dirigida a ellos, sino a dos especímenes particulares.

La HPSC le dio un informe detallado sobre Terumi Tetsumaru y Terumi Mei, incluyendo todos los acontecimientos conflictivos en los que ambos participaron.

Habilidad de combate de alto nivel, fuerza, velocidad y agilidad sobrehumana, Quirks de tipo emisor en vastas cantidades y con fino control, así como experiencia en situaciones de alto riesgo.

Leve en comparación con muchos profesionales más débiles en términos físicos, pero la experiencia seguía siendo experiencia.

A Gang Orca se le ordenó no subestimarlos.

Su inesperada compañera fue notificada también.

—¿Entraremos pronto?— preguntó una mujer de cabello dorado y corto, su cuerpo envuelto en un fino Qipao tradicional rojo oscuro y su expresión serena.

Gang Orca asintió con severidad, ajustando su traje para lucir bien e intimidante a ojos de los niños a los que enfrentaría en breve.

—Me alegra que hayas aceptado la invitación, Ryūkyū.

Odiaría ser avergonzado delante de la nueva generación.

—He visto los informes.

Ese chico sabe cómo explotar la superioridad aérea y hasta ahora no se ha enfrentado a nadie que le siga el ritmo en el aire.

Probablemente habrías terminado igual que el Nomu que los atacó en la USJ, golpeando el aire sin resultados— analizó Ryūkyū con voz monótona, sin notar el encogimiento por parte de su colega.

Gang Orca también llegó a la misma conclusión, a excepción de un detalle muy importante: Él sí podía ser asfixiado por un gran volumen de Satetsu como ese desafortunado Villano que atacó la casa de los jóvenes Terumi, y no poseía absorsión de impactos ni súper regeneración como el Nomu.

Si realmente llegara a una situación similar, el desenlace sería muy diferente al de aquel enfrentamiento.

***********************************  El anuncio de Mera Yokumiru resonó a lo largo y ancho del campo de batalla, deteniendo los movimientos de todos y cada uno de los participantes que no consiguieron pasar a la siguiente ronda.

Suspiros de derrota y lágrimas de frustración fueron soltados por los poco más de 1400 estudiantes que fallaron.

Contrario al desánimo en el exterior, dentro de la sala de espera hervía la expectación por parte de los cien aprobados.

En medio del bullicio y las sonrisas tanto nerviosas como alegres, Mei permaneció tranquila y con una expresión dulce e inocente, explotando sus años de discreta práctica en el espejo de su habitación.

No sabía con exactitud qué seguiría después de esa primera fase, pero no le preocupaba demasiado.

Confiaba en sus capacidades y en el apoyo de su otra mitad.

—Bien bien, ahora presten atención al campo de batalla por favor— resonó la voz medio muerta de Yokumiru en la sala, captando la atención de todos.

Sin previo aviso, una serie de detonaciones sacudieron el amplio terreno y destruyeron los diferentes entornos en nubes de polvo y una lluvia de fragmentos de concreto, roca y metal.

Mei alzó una ceja, tanto por lo que estuvieran planeando los organizadores como por los chillidos de las chicas.

¿Era útil gritar en tales situaciones?

—Esta será la siguiente y última etapa de este Examen…

Aquí pondremos a prueba sus habilidades de rescate y respuesta a situaciones de alto riesgo que involucren civiles— habló Yokumiru de nuevo, explicando muy resumidamente lo que se les venía encima.

A diferencia de sus compañeros, Mei no se sorprendió por la existencia de una compañía dedicada a entrenar “víctimas” de rescate.

Tetsumaru había aprendido de esos locos trabajadores durante su semana con Trece.

Recordar que su otra mitad estuvo a solas con esa tipa durante varios días la hizo fruncir el ceño, enviando un reproche no expresado en palabras a Tetsumaru a través de su vínculo.

—¿¡Y eso por qué!?— refunfuñó él.

—Nada.

Tú eres el experto aquí, Tetsumaru.

¿Qué debemos esperar de esta prueba?— preguntó Mei, curiosa por escuchar su punto de vista.

En ese momento, una alarma asaltó los oídos de los presentes, sobresaltándolos en su lugar.

Precedida a la señal, llegó el anuncio que dio un contexto y enfoque más realista a la prueba.

—Espera órdenes— dijo Tetsumaru, sacando una gran cantidad de Satetsu justo antes de que el anuncio concluyera y las puertas traquetearan para abrirse de par en par.

Desconcertando tanto a los examinados como a los examinadores, el shinobi bloqueó la entrada con un denso muro de Satetsu y se elevó en el aire sobre una plataforma.

—¿¡Qué mierda haces, ojos feos!?— ladró Bakugo con furia.

Inmediatamente después, una lluvia de maldiciones y miradas frías cayeron sobre Tetsumaru.

Incluso hubo quienes se prepararon para atacar, pensando que esto formaba parte del examen o Tetsumaru se había convertido en un bastardo egoísta que quería hacerlos fallar a todos.

—¡Cállense!— ordenó Mei con una expulsión calculada de chakra, lo que hizo descender una inexplicable presión sobre los hombros de los participantes.

—Ahora presten atención.

Esto es lo que va a pasar…— empezó Tetsumaru con tono y expresión tranquila.

Desde la zona de observación, Gang Orca y Ryūkyū observaron con escepticismo lo que sucedía en el exterior: Absolutamente nada.

—¿Se dañó el sistema de la puerta o qué?— preguntó Gang Orca, rascándose la cabeza torpemente.

Ellos no tenían vista de lo que estaba pasando en el interior de la sala de espera.

Tampoco Aizawa y Emi, quienes intercambiaron miradas brevemente antes de que el hombre se encogiera de hombros y la mujer se exasperase.

—¡Ese muro es cosa de tu estudiante!— bramó ella.

—¿¡Planea hacer tropezar a mis muchachos!?

¡Te lo juro, Eraser, esto va a costarte mucho si no solucionas el problema inmediatamente!

—…

¿Yo qué?— preguntó Aizawa, desconcertado y maldiciendo a Tetsumaru en su corazón.

¿Iba a meterlo en otro lío el mocoso descarado?

Los únicos que no se preocuparon fueron Yokumiru y el resto de examinadores que observaban y escuchaban lo que ocurría con los participantes.

Después de unos incómodos quince segundos en los que alguien podría haber perdido la vida en una situación real, la Satetsu se deformó y estalló hacia afuera en múltiples plataformas flotantes, sobre las cuales se movían grupos de cinco o más examinados.

El examinador que vigilaba a Tetsumaru frunció el ceño.

Inconsciente sobre lo que sucedió detrás del muro de Arena, decidió esperar un momento antes de restar puntos.

Rápidamente, las plataformas de Arena sobrevolaron la zona afectada mientras el propio shinobi se mantenía en el aire, su postura erguida con las manos juntas en un sello manual para la concentración.

Aunque no era perfecto de ningún modo, los cien estudiantes trabajaron en una tosca coordinación que impresionó mucho a los agentes desplegados en el terreno como víctimas civiles.

No era común que algo como esto sucediera.

—¡No te muevas!— advirtió Mei con una mirada concentrada, estudiando al anciano que se metió, de algún modo inexplicable, debajo de un montón de escombros sostenidos por un pilar agrietado de concreto.

—¡A-ayuda, ayuda por favor!— chilló el viejo, interpretando su papel profesionalmente.

—Míreme, míreme atentamente señor— Mei se adentró con flexibilidad en el estrecho espacio, usando su fuerza superior para elevar ligeramente la pila de porquería con su espalda.

—No se preocupe, nos iremos en un momento.

El anciano evaluó a la kunoichi, notando con un asentimiento interno cómo ella usaba su fuerza para reducir la carga del único soporte que lo separaba de una muerte horrible, pero sin llegar a forzar el delicado equilibrio de los escombros.

Sin embargo, las palabras de aliento vacío no cuentan si ella ni siquiera es capaz de revisar sus signos adecuadamente.

Que pueda hablar no significa que una persona en medio de un desastre se encuentre bien.

—Respire tranquilamente— dijo Mei, posando una mano sobre la mejilla del anciano.

El hombre mayor no entendió la finalidad de tal acción, pero entonces la palma de la kunoichi empezó a sisear y a brillar con una energía azulada y cálida.

Ella dedicó una sonrisa dulce, presionando sus dedos en movimientos veloces a lo largo del cuello y el hombro del anciano, lo que casi hizo al mismo gemir de alivio cuando la tensión en esa zona se desvaneció.

—¡Ahora podemos irnos, Abuelito!— susurró Mei con emoción, su tono meloso cautivando al anciano.

De repente, agitó una mano en dirección al techo de escombros y liberó un fino chorro de agua que cortó todo a su paso en un semicírculo.

De un empujón, Mei quitó una sección de los obstáculos y tomó al viejo, cargándolo como una princesa y enterrando su rostro deliberadamente en su creciente pecho.

No hace falta decir que este anciano le dio una muy buena puntuación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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