Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 122
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- Capítulo 122 - 122 Un Reto Verdadero II
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122: Un Reto Verdadero II 122: Un Reto Verdadero II La manipulación de la Satetsu es el punto más fuerte de Tetsumaru.
El arma desarrollada por el Tercero de Suna era repulsivamente útil y versátil, fácil de usar con el nivel adecuado de práctica.
Y sin técnicas en las que centrarse, sin las responsabilidades de un shinobi real y sin la amenaza de un mundo más atrasado y más peligroso en el que quedarse sin energía para luchar sería una sentencia de muerte, practicar fue a lo que Tetsumaru se dedicó desde antes de que sus piernas tuvieran la fuerza para sostenerlo de pie.
Su dominio fue tan lejos que aprendió a sentir a través de su Arena, específicamente, a través del campo magnético que la rodeaba.
Era una sensación curiosa.
No era vista, ni tacto ni oído, pero podía adivinar cosas simples como obstáculos e individuos, así como su número.
Era eso lo que hacía justo en este momento.
Su mente quedó en completo silencio, sin un rastro de la presencia de Mei, completamente centrada en su arena, su campo magnético y su chakra.
Hizo plataformas en las que los grupos medio organizados de niños subían a los afectados que encontraban.
Dado que el shinobi no era omnipotente ni omnisciente, era tarea de los estudiantes empujar y tirar de las plataformas.
Él se limitó a mantenerlas a flote.
No jugaría a mover algo que no veía mientras a la vez vigilaba una veintena más de construcciones.
De repente, el comunicador que Yaoyorozu hizo para todos los equipos crepitó y una voz desconocida para Tetsumaru pidió su ayuda.
El shinobi movió su propia plataforma de Arena en la dirección señalada.
Aunque llevaba el equipo que le preparó Hatsume puesto, eligió gastar un poquito más de chakra que parecer un ser divino entre los mocosos.
Al llegar, se topó con una tímida chica con antenas y alas de mariposa.
—¡Abajo, puedo detectar señales de vida, pero no tenemos la fuerza ni las herramientas para penetrar el edificio!— informó con expresión nerviosa.
Tetsumaru pensó que era tierna.
El shinobi liberó zarcillos de Arena que se colaron entre las grietas y las ventanas rotas de la edificación derrumbada.
Una rápida búsqueda y un esfuerzo mayor de concentración le permitieron encontrar a dos civiles atrapados en una cámara interna, probablemente una oficina.
Cómo demonios llegaron allí era algo que desconocía.
—Estos tipos en verdad son profesionales— pensó con genuino respeto.
La Arena danzó alrededor de los actores y los guio por un camino seguro, alejándolos de la zona de peligro.
Sin ceremonias y confiado en sus conocimientos, así como en el entrenamiento tortuoso de Trece, Tetsumaru formó un taladro de Arena y abrió un agujero perfecto que no desestabilizó el resto de la construcción, sacando a los civiles sin muchas dificultades.
Mientras ignoraba la mirada aprobadora de los actores y los murmullos asombrados de la muchacha de antenas, la atención de Tetsumaru se dirigió a los muros cercanos a la zona en la que llevaban a los heridos.
Una fuerte explosión derrumbó la pared y un rugido bestial resonó en los alrededores.
Todas las cabezas se volvieron al origen del estruendo y muchos ojos se abrieron de par en par ante el último desafío de este examen.
**************************************** —Luchadores, detengan a los pandilleros.
Los demás concéntrense en el rescate y aseguren a los civiles— Mei escuchó la orden de Tetsumaru a través del comunicador de su equipo.
Como única combatiente entre estos chicos desconocidos, la kunoichi entregó el dispositivo a uno al azar y salió despedida en dirección a la amenaza más grande.
A su alrededor, el caos que probablemente esperaban los examinadores se mantuvo controlado gracias a las indicaciones que Yaoyorozu y otros planificadores rápidos idearon con Tetsumaru durante el descanso en la sala de espera.
Mei se acababa de enterar hace poco de ese detalle.
Ya lo sospechaba, pues su otra mitad era muchas cosas, pero un genio no estaba entre ellas.
La kunoichi pulsó chakra a sus piernas y se potenció aún más, breves y destellantes ráfagas de aceleración que le permitieron cubrir la distancia en unos segundos.
Lo primero que notó fue un reptil humanoide gigante de considerables pechos que volaba directamente hacia Tetsumaru.
Mei alzó las manos al aire y concentró su mente en los sellos de almacenamiento especiales, desatando una lluvia de balas de agua comprimida como si de una torreta se tratase.
En el aire, Ryūkyū batía sus alas majestuosamente y observaba con aire amenazante a los estudiantes de abajo.
Rápidamente ubicó a su objetivo designado y alteró su rumbo, apuntando a una embestida directa.
Era consciente de las capacidades del joven Tetsumaru y que fue por él y su hermana que la HPSC solicitó su participación en estos exámenes.
Ryūkyū vino para contener al muchacho y evitar que él y Terumi Mei abrumasen a Gang Orca.
Sin embargo, La Heroína Dragón fue asaltada por una repetida serie de impactos que si bien no tenían la fuerza para sacudirla o penetrar sus defensas naturales, sí que le hizo buscar con la mirada el origen.
—Hablando del diablo— pensó, sus ojos draconianos enfocándose en la kunoichi.
Ryūkyū no se molestó en desperdiciar tiempo en la niña.
Descender a tierra no supondría gran amenaza para ella, pero dejar solo a Tetsumaru sería estúpido.
La superioridad aérea sería contrarrestada con superioridad aérea.
De vuelta en el suelo, Mei resopló con fastidio.
Podría perseguir a la mujer o usar chorros intensos de agua para elevarse en el aire y darle una patada en el hocico, pero luchar contra un enemigo volador era tedioso.
Lo dejaría en manos de Tetsumaru.
Mei continuó su carrera y fue directo a encontrarse con Gang Orca, quien mandó a volar a Kirishima con un puñetazo y a Izuku lo aturdió momentáneamente con una onda sonora.
Ella se dio cuenta que nada más acercarse, la atención del Héroe Profesional se centró en su figura incluso más que en los atacantes que lo rodeaban.
—¡Por fin, un digno oponente!— exclamó la Orca humanoide, alzando un puño de manera sospechosa.
—¡Nuestra— Mei bombardeó al Héroe con una salva de balas acuáticas, acallando sus dramáticas declaraciones.
—…
¿Nunca ha visto o leído nada de mí?— se preguntó Gang Orca, ignorando los fuertes impactos con su aún más fuerte cuerpo y recibiendo con gracia la hidratación gratuita.
—¡Mei, no uses tu agua!— llamó Tokoyami, vistiendo un manto de Dark Shadow que lo protegía y daba fuerza superior.
—¡Lo estás ayudando, no dañando!
—¡Así es, novia de Todoroki.
Muévete y deja de estorbar!— rugió Yoarashi Inasa, desatando un poderoso vendaval que obligó a Gang Orca a bajar su centro de gravedad para resistir los vientos.
El Héroe observaba el creciente número de contrincantes con calma, muy pocos de ellos siendo amenazas reales.
Decidió empezar a presionarlos en serio y obligarlos a formular una estrategia rápida y efectiva.
—¡Gorila de Shiketsu, tienes que ir con Tetsumaru y ayudarlo a detener al lagarto!— Mei le gritó a Inasa, decidiendo internamente patearle las bolas más tarde.
Antes de que el joven de Shiketsu pudiera contestar, Gang Orca desapareció de su posición original en un destello de velocidad que desmentía su enorme cuerpo.
Sin la contención que habría usado en una realidad en la que no existieran Mei y Tetsumaru, el Héroe desplegó toda su capacidad física en este enfrentamiento.
Tokoyami saltó en el aire, lanzando un puñetazo que Dark Shadow estiró a varios metros para intentar asestarle al oponente, pero fue demasiado lento.
—¡Si no puedes ver al enemigo, no cargues de frente!— reprendió Gang Orca, sujetando la extremidad y tirando con una fuerza abismal a la que ni Tokoyami ni Dark Shadow pudieron resistirse.
La sombra eliminó la protección de los brazos y la espalda, concentrando toda su masa en el pecho de su compañero justo antes de que Gang Orca estampara su puño allí.
La energía del golpe alcanzó al estudiante de UA y le sacó el aire, obligó a Dark Shadow a chillar y retirarse poco a poco al interior de Tokoyami, y los mandó a ambos a volar hacia atrás violentamente.
Un sudor frío descendió por la espalda de los presentes, la realidad golpeándolos en la cara: Gang Orca no iba a ser blando con ellos.
—Midoriya, guía al resto y ayuden en la defensa contra los operativos.
Yo me encargaré del cetáceo— Mei ordenó la kunoichi, tronando sus nudillos con una sonrisa coqueta fuera de lugar en la batalla.
—¡Mei, no subestimes a Gang Orca!— Midoriya se sobresaltó.
Ya sabía que la niña era fuerte, muy capaz, pero este Héroe no podía compararse con los otros desafíos a los que ella se enfrentó.
El párpado de Mei tembló y respiró hondo, ayudando a Midoriya a levantarse antes de darle una fuerte nalgada que resonó en el lugar.
Incluso Gang Orca miró en su dirección mientras enviaba una onda sónica hacia Inasa.
—¡¡Hnngh!!— gimió Midoriya, saltando y cubriendo su trasero con las manos, sus ojos llorosos y sus dientes apretados en agonía.
—¿¡P-por qué!?— chilló, confundido y adolorido.
—¡Ve y ayuda a los demás carajo!— regañó ella.
—Aquí sólo serán el saco de boxeo de la Orca.
Y además, podrían ahogarse— añadió en un tono más bajo.
Mientras tanto, Gang Orca apaleaba a un chico capaz de sacudir la tierra y uno con fuerza sobrehumana que intentó embestirlo.
Basta decir que el niño fue mandado a volar.
—Hmm, es como golpear niños— comentó el Héroe en un tono no muy heroico.
—¡Señor, el equipo avanzará y acosará a los civiles!— dijo uno de sus subordinados al pasar junto al Héroe con un grupo de hombres armados siguiéndolo.
Gang Orca asintió, y estaba a punto de decir algo cuando fue bombardeado por otra salva de balas de agua.
Pero esta vez, el ataque no iba dirigido a su persona, sino a sus subordinados.
—¿¡No ves que tu mayor problema soy yo!?— rugió el Héroe, tensando sus músculos para una carga a máxima potencia.
Esperaba que la niña Terumi pudiera esquivarlo, o Gang Orca les daría una paliza a todos los examinadores de la HPSC por instarlo a actuar así.
En su campo de visión Terumi Mei juntó las manos, las movió y retorció de formas extrañas, una extraña y pesada sensación envolviendo al Héroe con cada gesto trazado.
Una ola masiva salió tanto de sus manos como de algún punto misterioso a su espalda.
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