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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 129

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  4. Capítulo 129 - 129 Más Allá De La Academia III
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129: Más Allá De La Academia III 129: Más Allá De La Academia III  Haguruma Kaji se paró junto a Shigaraki Tomura, sus ojos afilados y llenos de vitalidad a pesar de los años.

Más baja que el joven hombre, la corpulenta pero anciana mujer no cedía en lo más mínimo en cuanto a presencia y peso.

Se necesitaba más que poder para emitir tal aire alrededor de uno.

—Veo que madruga, Señora Haguruma— comentó Shigaraki casualmente, apenas dedicándole una segunda mirada a la mujer.

—Por favor, llámame Kaji— instó ella con voz serena, contemplando el amanecer en las ruinas de Deika Sur.

—¿Están listos tus muchachos, Kaji?— preguntó Tomura, aceptando la solicitud de la anciana.

No tenía motivos reales para negarse.

Haguruma Kaji sonrió, su expresión cálida como la creciente luz solar que salpicaba el laberinto de cristales rotos, escombros y desechos.

—Ahora son tus muchachos también, Tomura.

Son parte de tu familia, nunca olvides eso— aconsejó con sabiduría, retirándose al interior de la embarcación encallada que usaba como hogar.

—Sígueme.

¿Te gusta el pan tostado?— llamó la mujer, sacando a Tomura de sus pensamientos.

El Villano la siguió en silencio, apenas respondiendo con dos o tres palabras a las preguntas y comentarios de Haguruma Kaji.

Ella notó su ligera confusión, pero no hizo mención alguna.

Kaji había vivido lo suficiente, visto lo suficiente y experimentado lo suficiente como para darse cuenta de la falta de atención maternal en un jovencito.

No por nada era la madre de toda su pequeña pero cálida pandilla.

Extendió esa misma calidez a Tomura y también lo iba a hacer con los miembros de la Liga.

En parte por necesidad, en parte porque así era Haguruma Kaji.

Un par de horas más tarde, ambos grupos sacaron sus adormilados traseros de la cama al ser rociados con agua por una malhumorada Kaji y un impaciente Tomura.

—¿¡Acaso creen que están de vacaciones o alguna mierda así!?

¡Levántense carajo!— rugió la dulce mujer.

Los únicos que fueron despertados con más ternura fueron Twice e Hibiki, quienes habían dormido en habitaciones separadas para disgusto de la Matriarca del Sabi-Haguruma.

Tras regresar abruptamente del reino onírico, la totalidad de la Liga de Villanos fue conducida al centro de la embarcación, donde una sección del suelo se partió y una plataforma cuadrada descendió a niveles subterráneos que Tomura desconocía.

Un vasto almacén cuyo propósito no estaba claro se extendía al equivalente de una manzana, a más de veinte metros de profundidad.

Muros reforzados de hormigón y metal, escaleras y otros pasadizos con destinos inciertos recorriendo las paredes, y un amplio terreno para entrenar sin llamar mucho la atención.

—¿Me recuerdas cómo demonios es que ustedes lograron proteger este territorio durante tantos años?— preguntó Tomura con genuino desconcierto.

—Porque nadie más lo quiso, muchacho— respondió Kaji con una sonrisa condescendiente.

Ambas facciones se posicionaron una frente a la otra, con sus respectivos líderes a un lado, observando severamente a los reunidos.

—Como saben, tomé la decisión de que el Sabi-Haguruma se uniese formalmente a la Liga de Villanos.

Esto no es un contrato, no es un trabajo.

Nuestra pequeña Hibiki ha encontrado el amor y eligió sentar cabeza con el dulce Jim.

Ahora ellos son parte de la familia, y sus asuntos son nuestros asuntos— habló la Matriarca con tono solemne, dirigiéndose a sus mercenarios.

Fingió no escuchar el murmullo protestante de Hibiki y continuó, volviéndose a los miembros originales de la Liga.

—Soy consciente que han pasado por dificultades a lo largo de su camino.

Algunos de ustedes probablemente no se sientan cómodos con la palabra familia, y todo lo que ello implica.

No necesitan verlo de ese modo si no quieren, pero como mínimo debemos actuar con unidad, coordinación y cooperación.

Permítanme presentarles al Sabi-Haguruma— continuó la mujer, explicando a sus mercenarios y sus capacidades.

Haguruma Abura, su hijo menor.

Su Quirk le permitía extraer grasa de los alimentos y refinarla en aceite altamente inflamable.

Gracias a conductos densos y duraderos a lo largo de su cuerpo, podía movilizar ese aceite para potenciar su fuerza física más allá de lo humano, su velocidad de carrera a pesar de su robustez, así como expulsarlo a través de poros especiales repartidos por sus brazos.

Haguruma Hibiki, única hembra de la familia aparte de la matriarca misma.

Su mente era aguda para la planificación y su brusquedad y salvajismo la hacían una combatiente impredecible.

Sabía manejar armas de fuego, explosivos, armas cuerpo a cuerpo.

Su Quirk le permite dar hasta cinco pasos en el aire, cada uno siendo mucho más potente de lo que lograría en tierra.

No posee mejoras físicas de ningún tipo.

Haguruma Kinen, el corpulento y no obeso hombre gigante que recibió a Abura y la Liga la primera vez.

No habla mucho, pero cuida de los suyos con ferocidad.

Su Quirk se llama Combustión Interna y hace que su estómago opere como una cámara de pistones.

Al consumir aceite, la temperatura de su cuerpo aumenta y el aceite “detona” en sus músculos, y cada detonación le da una explosión de poder sobrehumano.

La consecuencia es que libera humo negro de sus poros constantemente y si no ventila el calor puede sufrir quemaduras internas graves.

Haguruma Hibana, el único de entre los varones de la familia que no es una masa andante de grasa o músculos.

Es incluso más pequeño y esbelto que las mujeres.

Es la primera vez que se deja ver ante la Liga de Villanos.

Hibana posee un Quirk que consume su resistencia al liberar láminas de energía cinética o púas afiladas que complementan su combate cuerpo a cuerpo.

Es pequeño y ágil, lo que lo hace un luchador ligero y dedicado a las armas de fuego y las hojas más que a los puños.

Finalmente, Haguruma Renzo.

El Hermano Mayor es el compañero barriga hinchada de Abura, y del mismo modo que su hermano menor, Renzo es así porque su Quirk se lo exige.

Su Quirk convierte lo que consume en una espesa brea oscura que puede endurecerse a voluntad del emisor, o calentarse para llenarlo de energía.

Es tan pegajoso como inflamable, y los resultados de encenderla mientras se solidifica alrededor de un oponente son espantosos.

Shigaraki y sus compañeros escucharon con atención y vieron con interés la demostración de los Haguruma.

Rápidamente notaron las similitudes entre los tres gigantes, y la desentonación de los que no compartían sus mismas características.

—¿Qué hay de usted, Kaji?— preguntó Tomura, interesado por lo que la misteriosa mujer podía hacer.

Para su desconcierto, ella negó con la cabeza.

—Yo no tengo un Don, Tomura.

Sólo soy una madre que cuida de sus hijos— respondió Haguruma Kaji.

Después de ese intercambio, Shigaraki se centró por completo en las actividades que la mujer había propuesto.

Presenció con sus propios ojos las capacidades de combate de sus nuevos subordinados.

Eran decentes, sin duda.

Aunque el más fuerte de ellos no podría igualar a Muscular, la mayor fortaleza de estos mercenarios no radicaba en su valor individual, sino en el impecable trabajo en equipo.

Eran directos, contundentes, un par de ellos parecían tener algunos tornillos zafados.

Nada nuevo, pero incluso en situaciones complicadas lograron coordinarse a la perfección y cambiar las tornas durante los combates de equipo.

¿Por qué carajo estaba él haciendo que sus subordinados practicasen en combates simulados como si fueran niños de Academia?

La razón estaba de pie junto a él.

Kaji había hecho hincapié en conocerse los unos a los otros, en operar con una sólida base de confianza y conocimiento.

Tomura pensó que la mujer intentaba engañarlo, averiguar más de sus capacidades para una posible traición futura.

Tomura ya no era el idiota del pasado.

Sospechaba de las intenciones de la mujer, pues se había unido a su causa demasiado fácil.

¿Comprometer a su supuesta hija con uno de sus subordinados y de repente zanjar el asunto como si de la mafia o la realeza se tratase?

¿De repente eran familia?

Podría ser algo que le traería problemas.

Podría ser algo que le traería beneficios.

Ya se hacía una idea de la razón, pero Haguruma Kaji no soltaba la sopa.

Después de todo, semejante lugar en Deika no es algo que simplemente pase desapercibido para los grupos de los bajos fondos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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