Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 133
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- Capítulo 133 - 133 Cuestión De Respeto
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133: Cuestión De Respeto 133: Cuestión De Respeto La llegada de Endeavor sólo empeoró las cosas para ambos bandos criminales.
Overhaul alteró una gran sección del terreno adyacente a la entrada del almacén, erigiendo una enorme barrera de concreto para entorpecer el paso del Héroe inoportuno mientras sus Preceptos terminaban el asunto con los fisgones de la Liga.
Esa distracción momentánea fue aprovechada por Kurogiri.
Aunque transportarse con los sentidos alterados era peligroso, no le importaba un carajo el destino del Yakuza que provocaba los mareos.
—¡Atsuhiro!— llamó Kurogiri en voz baja a la vez que extendía la niebla de su cuerpo, faroleando un movimiento imprevisible que nunca llegó.
Hōjō se abalanzó contra los miembros de la Liga, pretendiendo detener cualquier truco o intento de escape.
No fue capaz de reaccionar a la repentina aparición de Mr Compress a su lado.
—¡¡NNGH!!— gimió el Yakuza mientras su brazo izquierdo era bruscamente desprendido al momento de entrar en contacto con Compress.
Overhaul se volvió en su dirección, confundido por el suceso.
Deidoro también se congeló en su lugar, sin comprender en absoluto lo que había pasado.
Y ese fue el error que Kurogiri buscaba.
Tomado completamente desprevenido, el Yakuza responsable de la alteración mental fue engullido por la niebla del Villano y desapareció por completo, arrojado a una ubicación lejana en la que Kurogiri no pudo asegurar un aterrizaje cómodo.
Liberados del Quirk de Deidoro, Compress pudo saltar lejos del ataque de represalia de Hōjō y Kurogiri pudo concentrar su mente en un destino con mayor seguridad.
—¡Tengai!— Overhaul se deslizó cerca de la posición del mago, estirándose para atraparlo y convertirlo en una pasta sanguinolenta.
Mr Compress hizo gala de su increíble agilidad e intentó alejarse, pero una barrera mal colocada le impidió ejecutar una retirada segura.
En el momento en que la mano de Chisaki Kai estuvo a punto de tocar a Atsuhiro, éste último se comprimió a sí mismo por segunda vez y evitó por poco una muerte horrible.
Kurogiri intervino entonces, transportando la canica a su posición antes de que el Yakuza notara el truco.
—Chisaki Kai, la Liga no olvidará est— fue interrumpido a mitad de su amenaza por la entrada calurosa de Endeavor.
El Héroe derritió un punto en el muro de Overhaul y penetró en el almacén, abordando de inmediato a Tengai y Soramitsu.
El miembro de la Liga suspiró para sí mismo y se marchó, dejando a los Yakuza la tarea de lidiar con el problema.
Overhaul se volvió hacia el entrometido con expresión fría.
Su mano tembló y estuvo realmente tentado a eliminar al próximo Número 1.
Pero eso era algo que no podía hacer ahora.
—¡Deténganse!— ordenó con voz severa.
Sus Preceptos obedecieron, bajando la guardia ante el molesto Endeavor cuya mirada penetrante taladró al líder del grupo.
Rodeado por un manto de fuego, caminó entre los Yakuza con seguridad y arrogancia, parándose frente al hombre que Sir Nighteye investigaba.
—¿Qué ocurrió aquí?— preguntó lentamente, imponiendo su autoridad a Overhaul.
**************************** —No obtuvimos progreso alguno— informó Hawks a la Presidenta, observando la situación en el puerto desde gran altitud.
Las patrullas de policía bloqueaban la entrada y los agentes entraban y salían del almacén, examinando minuciosamente el lugar.
Reunidos pero no detenidos, los miembros del Shie Hassaikai daban sus declaraciones a los oficiales, como si de ciudadanos comunes se tratara.
Era exasperante para Hawks presenciar tal escena, y definitivamente más para Endeavor.
Como temían, la movilización del Héroe fue una pérdida de tiempo.
La Liga escapó, los Yakuza no sobrepasaron los límites atacando a Endeavor y la policía no encontró nada en las cajas del almacén que pudiesen utilizar contra los criminales.
De hecho, no encontraron absolutamente nada.
Las cajas estaban vacías, y el Shie Hassaikai no dio explicaciones sobre cómo es que terminaron enfrentándose a la Liga de Villanos en un almacén en el que no tenían nada almacenado.
—¿Alguna idea de qué los llevó a este choque?— preguntó la Presidenta desde el otro lado de la línea.
Hawks no tenía respuestas sólidas para dar.
—En el mejor de los casos, una negociación que acabó mal— compartió su hipótesis.
Hawks permaneció en la escena un rato más hasta que los analistas determinaron que, como supuso, no había nada en el almacén.
No tendrían más remedio que dejar libres a los Yakuza.
Terminada su tarea, el Héroe alado comenzó su retorno a Tokyo sólo para ser interrumpido por su jefa una vez más, quien le indicó nuevas coordenadas.
Mientras tanto, en el gigantesco chatarrero industrial que era Deika-Sur se reunían Kurogiri y Compress con el resto de la Liga, trayendo noticias nada agradables para Shigaraki Tomura.
Acompañados por el Sabi-Haguruma, los dos maltrechos miembros contaron su experiencia con el Shie Hassaikai, empeorando el humor de Shigaraki con cada segundo.
Los viejos hábitos volvieron con fuerza y Shigaraki sintió una abrumadora necesidad de despotricar un rato, para luego dirigirse personalmente al territorio Yakuza y darles una lección.
Ya no se trataba de las balas o la otra operación de la que no pudieron averiguar mucho.
No, el asunto iba de imagen y credibilidad.
La Liga…
Su Liga ha sido mingoneada constantemente, humillada y obligada a correr y esconderse como ratas.
Ahora incluso los aspirantes a Señores del Mal de antaño se atrevían a escupirles a la cara.
—¿Qué pasó con los Nomu de Ujiko?— preguntó a Kurogiri.
Esas tres criaturas fueron lo único que quedó del ataque a Yokohama.
—Derrotados.
No recibiremos nuevo cargamento en el corto plazo, Tomura— informó Kurogiri.
—Atsuhiro tenía razón, el Shie Hassaikai no es de subestimar.
—…Y nosotros tampoco— respondió Shigaraki con una mirada pensativa.
Observándolo detenidamente, Haguruma Kaji sonrió.
—Y sin embargo aquí estamos.
Les tendimos una mano y ellos intentaron apuñalárnosla— comentó la mujer.
—¡Y te llamaron patético, jefe!— añadió Twice, señalando el comentario anterior de Compress sobre su intercambio con Overhaul.
—Básicamente nos tildaron de basura— Dabi frunció el ceño, poco entusiasmado con la idea de un montón de inadaptados burlándose de él a sus espaldas.
Haguruma Hibiki se levantó de su lugar, carraspeando para llamar la atención del grupo.
Todas las miradas se posaron sobre ella, pero la joven no se encogió por la intensidad.
—Mamá dijo que ahora somos parte de la Liga.
No sé cómo suelen hacer las cosas, pero en la familia Haguruma no toleramos las faltas de respeto.
¡Yo digo que los hagamos mierda y demos una lección a cualquier hijo de puta que se atreva a menospreciarnos!— exclamó la muchacha, alzando un puño en espera de un rugido de aprobación.
Sólo recibió un silencio incómodo, una mueca por parte de Kaji y un par de mejillas sonrojadas de parte de Twice.
Pero nadie negó la sugerencia de Hibiki.
********************************** —Y entonces todos acordamos responder adecuadamente a los Yakuza.
Mamá se veía entusiasmada con la idea, así que supongo que es la decisión correcta— concluyó Haguruma Abura mientras se ajustaba la pijama.
El obeso hombre de piel grasosa bostezó, agotado por el agitado día.
Subió a su cama, provocando un rechinar estridente de los soportes y resortes en el interior del colchón.
—Heh, aunque Hibiki era la menos alegre con el repentino cambio de dirección, parece que empieza a aceptar a los muchachos como parte de los suyos.
Espero que también llegue a comprender a Twice, me parece un buen tipo— insinuó Abura, acomodándose entre sus sábanas con una mirada pensativa clavada en el techo.
—Pero me sigue preocupando que Mamá no haya sacado el tema del ejército.
Quiero decir, en algún momento tendrá que revelar la noticia, y no sé cómo se lo vaya a tomar Tomura.
Puede llegar a ser poco receptivo a las sorpresas, lo he visto estallar un par de veces.
¿Crees que deba comentárselo?
Puede que Mamá simplemente lo haya olvidado.
Está envejeciendo, después de todo.
¿Tú qué opinas, cariño?— inquirió el gordo, volviéndose a la mujer al lado de su cama.
La maraña de cadenas y cuerdas permaneció inmóvil, tensadas.
Cabello rubio hecho jirones, despeinado, ojos azules desprovistos de emoción y brillo.
Un intenso olor corporal emanaba de la figura, resultado del sudor y los días sin tocar un baño.
Abura sonrió, encontrando agradable la fragancia al punto que le hizo olvidar de lo que estaba hablando.
—Oye…
No deberías tentarme de ese modo, cariño.
Tengo trabajo que hacer mañana, ya sabes— reprendió juguetonamente, moviendo las cejas de manera sexy, en su opinión.
Como era habitual, no recibió respuesta.
Eso no era algo que le molestara.
—Tch, eres imposible.
¡Ven aquí!
Abura se permitió dejarse llevar por sus impulsos y saltó sobre la mujer con entusiasmo y hambre voraz.
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