Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 134
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134: Una Prueba 134: Una Prueba —Ugh, el papá de Shoto sí que hizo el ridículo de manera espectacular— comentó Mei con una mueca, medio de lástima por Shoto, medio de desprecio por el hombre en cuestión.
Reposando juguetonamente en su regazo, Dark Shadow asintió en acuerdo mientras Tokoyami se cruzaba de brazos y fingía meditar seriamente.
El chico más bajito abrió un ojo y miró con ligera extrañeza a la kunoichi.
—¿Sé que no te gustan los honoríficos ni ser llamada por tu apellido, pero ya llegaste a ese nivel de confianza con Todoroki-San?— inquirió con genuina curiosidad.
—Si quieres que te diga Fumikage, sólo debes pedirlo— dijo Mei con una sonrisa divertida, dejando su teléfono de lado para mirar por la ventana del tren.
—Y Shoto me ha ayudado un poco con algunos asuntos de naturaleza pirómana, así que podrías decir que nos hemos vuelto cercanos.
—…Ya veo— asintió Tokoyami, volviendo a su meditación.
Mei puso los ojos en blanco, encontrando verdaderamente difícil mantener una conversación con el chico.
Incluso Dark Shadow miró a su…
¿Dueño?
¿Usuario?
Lo que sea que fuera Tokoyami para el Quirk, lo miró con decepción y fastidio.
Mei decidió que no lo presionaría y dejaría que el hielo se rompiera cuando fuera el momento de romperse.
Simplemente continuó desplazándose en su teléfono, verificando cada dos minutos el chat con Tetsumaru.
El desgraciado tuvo la osadía de darle como cajón que no cierra toda la noche como despedida, sólo para desaparecer en la mañana y ni siquiera dejar una nota o un “buen viaje” como mensaje.
Obviamente Aizawa lo había secuestrado para hacer Dios sabe que en Dios sabe donde.
A veces Mei se preguntaba si debía preocuparse más del Sensei que de las rameras demasiado desarrolladas de UA.
Se prometió a sí misma que lo haría pagar en cuanto regresara.
Unos diez minutos más de viaje después bastaron para que ella y Tokoyami llegaran a la estación de trenes de Tokyo, donde aprovecharon los puestos de la calle para un desayuno rápido antes de dirigirse al edificio de la HPSC en taxi.
Todo pagado con su dinero, obviamente.
Los muy tacaños no financiaron el viaje siquiera, lo que hablaba mucho de su hospitalidad.
Mei supuso que era una pequeña y mezquina venganza de la vieja bruja por negarle el acceso a sus secretos y habilidades, o de Hawks por casi haberlo dejado estéril la noche que se conocieron.
**************************** Hawks no estuvo para nada de acuerdo con esta idea.
No era ético, incluso para los estándares de la Comisión que él conocía.
Se mantuvo estoico no obstante.
Impasible, severo y silencioso, obediente.
Cumplió su tarea y ahora esperaba la siguiente fase con incomodidad pero decisión.
—Tienes cara de estreñido.
¿Problemas en la cloaca?
La Presidenta misma le había encomendado esta misión, lo cual consiguió al cobrar algunos favores de gente en posiciones clave.
No era para menos, dado el bochornoso incidente de Endeavor con la Yakuza.
Lo que en el calor del momento se planteó como una vuelta de tablero en la reputación del Héroe, terminó convirtiéndose en la comidilla del ciudadano de a pie y un jugoso trozo de carne podrida para las hienas de los medios.
Un desafortunado ángulo, una expresión desdeñosa y poco profesional, y un trato brusco a los individuos equivocados en el momento equivocado y todo se les fue de las manos.
—Debe ser difícil, cagar y coger con el mismo agujero.
¿Cuando te limpias, también terminas excitándote?
Las cámaras y los reporteros habían llegado después que la policía, informados de algún modo que el incidente estaba relacionado con la Liga.
Eso claramente captó su atención.
El problema es que esas malditas cámaras filmaron a los agentes entrando y saliendo del almacén, a los oficiales rodeando al Shie Hassaikai con las armas desenfundadas y a Endeavor con terrible mal genio, amenazando abiertamente a los Yakuza.
¿Qué fue lo que presenció el público desinformado sobre la naturaleza de los hombres en pantalla?
Vieron a las fuerzas de la Ley tratando muy mal a ciudadanos que habían sido atacados por criminales.
Ciudadanos que, a falta de Héroes, enfrentaron ellos mismos a la Liga para proteger su integridad y su propiedad.
Así que los chismes empezaron, las interpretaciones erróneas pero razonablemente creíbles.
Una historia diferente se contó por su cuenta, una en la que Endeavor se frustró por no conseguir méritos y descargó su ira en los hombres inocentes que simplemente se defendieron.
Y ni el Héroe, ni los oficiales ni los propios Yakuza tuvieron que soltar una sola palabra a los reporteros para que la mierda saliera volando de la forma en que lo hizo.
—¿Y sí pones huevos?
—¡Ya cállate!— Hawks reprendió con rudeza a la mocosa malcriada que perturbaba sus reflexiones.
—¡Quédate sentada, quédate callada y espera en silencio!— gruñó con un aire intimidante, hundiendo las manos en la mesa con un fuerte golpe para señalar su punto.
Toga Himiko no se inmutó por el acto, sonriendo tontamente con las manos presionando sus mejillas.
—¡Entonces no pones huevos!
Eso debe ser lo que te frustra tanto~, el saber que no serás capaz de traer nueva vida a este bello mundo— siguió hablando tonterías sin sentido, ignorando el arrebato del Héroe.
Antes de que Hawks pudiese soltar alguna otra amenaza, recibió la señal en su comunicador que alertaba de la llegada de sus invitados.
Respiró hondo y se calmó, saliendo de la oficina en silencio.
Toga lo observó en todo momento, curiosa por lo que iba a suceder después.
Tuvo pensamientos divertidos sobre saltar a espaldas de Hawks y morderle el cuello o hundir sus dedos en los ojos del Hombre Paloma, pero su instinto de supervivencia le advirtió que mejor permanecía sentada y a la espera.
A pesar de darle la espalda, Hawks nunca dejó de prestarle atención a la niña criminal.
Un movimiento en falso y terminaría apuñalada, como mínimo.
Mientras él salía de la oficina, Terumi Mei y Tokoyami Fumikage ya doblaban la esquina del pasillo, guiados por una de las recepcionistas hasta su ubicación.
—Bienvenidos— saludó con un asentimiento.
—Entren y esperen aquí.
Volveré en un rato— informó secamente, alejándose de ambos chicos.
Lo que fuera a suceder, estaba fuera de sus manos ahora.
*********************************** —Qué onda— saludó Mei casualmente, desconcertando tanto a Tokoyami como a Toga.
La kunoichi se sentó al otro lado de la mesa, sacando su teléfono para hacer Dios sabe qué mientras la Villana y el Aspirante a Héroe se quedaban momentáneamente mudos.
Tokoyami ni siquiera entró a la oficina.
Permaneció en la puerta, paralizado y confundido, taladrando con la mirada a la niña que secuestró y torturó a uno de sus compañeros.
No supo cómo reaccionar.
—Uh…
¿M-Mei, te das cuenta de…?— balbuceó el chico, fallando en encontrar las palabras para describir la absurda situación.
Toga Himiko pareció recomponerse primero, sonriendo ampliamente a los nuevos invitados.
—¡Genial!
Me alegra tener compañía de verdad por estos lares.
Los adultos aquí son terribles conversadores— insinuó la rubia con una risita.
Tokoyami apretó los puños, asqueado por el tono jocoso de la niña.
Dark Shadow se agitó y casi salió disparado contra Toga.
—¿Por qué estás aquí?— le preguntó fríamente, mirando de reojo a Mei quien parecía ignorar la presencia de la enemiga.
Por su parte, Toga resopló, divertida por la hostilidad del chico.
—¿Cómo se supone que lo sepa?
Nadie me dice nada y sólo hacen preguntas.
Llega a ser tedioso, aquí entre nos.
—Eres una loca, niña.
Nadie te dirá nada porque perdiste el derecho a saberlo hace mucho— Mei se encogió de hombros, guardando su teléfono una vez más para prestarle toda su atención a Toga.
—¡Pfft!
¿¡Yo!?— se burló Toga, señalando a Mei acusadoramente.
—Habla la princesita que apareció en televisión Nacional arrancándole el ojo a un cadáver.
Tal vez tú sí que deberías perder algunos derechos.
—¿Oh-ho?
¿Habla la mocosa que se unió a un grupo de desgracias humanas que asesinan estudiantes y los secuestran?— replicó Mei con una sonrisa leve.
—¿Mocosa yo?
¿Te has visto en un espejo?— Himiko puso los ojos en blanco.
—No lo necesito, ya sé que soy hermosa— se jactó Mei con suficiencia.
Tokoyami suspiró silenciosamente a un lado, dejando escapar la tensión acumulada.
—Ejem, esto no nos llevará a ninguna parte.
Sólo responde la pregunta.
¿Por qué estás aquí?— se dirigió a Toga, menos agresivo que antes pero igualmente severo.
La rubia sacó la lengua hacia Mei antes de volverse al único chico en la habitación con una sonrisa misteriosa.
—No miento cuando te digo que realmente no lo sé.
Todo el tiempo están moviéndome de celdas a oficinas, a salas de interrogatorios y cosas así.
—¿Ya te llevaron a la habitación blanca y acolchada?— inquirió Mei burlonamente.
Himiko frunció el ceño, empezando a cansarse de los chistes sobre su cordura.
—¿Qué hay de ustedes?
No es usual que envíen mocosos a interrogarme— preguntó a Tokoyami, ignorando de lleno a la kunoichi.
—Yo vine a recibir orientación de mi mentor— admitió Tokoyami.
—Y francamente no sé por qué está ella aquí— señaló a su compañera de clases, quien comenzaba a aburrirse por la espera.
—Digamos que a orientarme también, aunque no sé si iré con Hawks o alguien más— respondió lacónicamente.
—Ugh, qué aburrido…
¿Quién quiere recibir orientación de ese Hombre Paloma?
¿¡Sabían que las aves sólo tienen un agujero!?
¡Imagínense tener que cagar y co…
Oh— Himiko se cubrió la boca de repente, mirando torpemente a Tokoyami.
Mei fue menos discreta y empezó a reírse.
Himiko no lo soportó y también sucumbió a la risa.
El único que permaneció en estoico silencio fue, obviamente, Tokoyami, quien incluso sintió a su propio Quirk riéndose de él.
Mientras la escena se desarrollaba, Hawks y la Presidenta observaban la interacción desde otro lugar con rostros inexpresivos.
—…A pesar de todo, no es un mal comienzo— insinuó la mujer con tono plano.
—Es muy pronto para cantar victoria.
Personalmente, veo difícil la reinserción de Toga Himiko como una tarea fácil en el corto plazo.
Y según la opinión pública, nos estamos quedando sin tiempo— apuntó Hawks con un suspiro.
Debido a temas legales y de edad, la situación con Himiko era más complicada.
Aparte de los interrogatorios constantes, la niña fue sometida a evaluaciones psicológicas y su historial familiar fue registrado de pies a cabeza.
Arrojarla al Tártaro no era plausible.
De hecho, arrojarla a una prisión resultaba más difícil que a un reformatorio o un sanatorio mental.
Pero nada de eso sería verdaderamente significativo.
El valor de Himiko radicaba en su información sobre la Liga de Villanos.
a la Comisión le urgía cualquier pizca de información, específicamente para que su Próximo Número 1 logre mejorar su imagen.
La Presidenta decidió que la HPSC trabajaría en conjunto con Nighteye, no sólo porque el asunto con la Yakuza no podía quedar así, sino porque era muy probable que la Liga y el Shie Hassaikai vuelvan a chocar.
Y cuando suceda, Endeavor tendrá que estar ahí para llevarse el protagonismo de una forma u otra, y en el proceso Himiko también estará allí para ver la reacción de sus viejos camaradas y de ella misma.
En el mejor de los casos, se desata un conflicto y los Villanos intentan matarla.
Ese sería el mejor escenario para que la mocosa de mierda hablase de una maldita vez.
Y si incluso eso fallaba, no tendrían más remedio que sacarle la información a la niña a cualquier costo.
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