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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 Mei Y Mei
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16: Mei Y Mei 16: Mei Y Mei  -Me pregunto si fui un poquito demasiado mordaz con mis respuestas- preguntó Terumi Mei a su otra mitad mientras entrelazaba sus dedos en su frondoso cabello oscuro.

Sonidos de succión llenaban el espacio y un rubor adornaba las mejillas de la chica.

-Quizás, pero creo que dejaste una gran impresión en All Might.

No te preocupes por eso, lo hiciste increíble- elogió Tetsumaru a través de su vínculo único, su boca demasiado ocupada en este momento como para usarla.

El rubor de Mei se profundizó por sus palabras.

Le agradaba recibir cumplidos de su otra mitad.

Ella yacía sin camisa en la cama de su habitación, su piel erizada ante el tacto suave de Tetsumaru en su espalda desnuda mientras sus labios y lengua jugaba con uno de sus pezones.

Otra sesión de auto amor entre los hermanos, que no eran hermanos, y eran uno mismo en dos cuerpos distintos.

-Jeje, a veces eres tan lindo- ella lo abrazó de regreso, hundiendo su rostro aún más en su creciente pecho.

-Soy tú.

Claro que soy lindo- respondió el pelinegro.

Mei puso los ojos en blanco.

-Oh, por cierto, Kaminari me había invitado a salir después de las prácticas- comentó ella con una sonrisa coqueta e inocente en su rostro.

La succión interminable de Tetsumaru se detuvo, su cabeza alzándose levemente para mirarla con seriedad.

Siempre estaba serio, como la parte de su alma menos expresiva, pero incluso Mei pudo notar un brillo peligroso en esos ojos negros y dorados.

Su sonrisa sólo se amplió más.

-¿Celoso, Tetsumaru?- preguntó con sorna.

La encarnación del Tercer Kazekage no se dignó a contestar.

La apartó de un tirón y se levantó de la cama.

Mei parpadeó un poco confundida, preguntándose si había ido demasiado lejos.

Un calor se extendió por sus mejillas, su pecho y su entrepierna cuando su otra mitad empezó a desvestirse, todavía con esa cara seria e inescrutable.

-Hm, está bien que otros chicos intenten coquetear contigo.

Sólo necesito recordarte a quién le perteneces- dijo y sus palabras humedecieron a Mei por alguna razón que ella no estaba dispuesta a averiguar.

Incluso habiendo hecho las paces con su nuevo cuerpo, más o menos, ella no solía permitir que tales afirmaciones se hicieran, ni siquiera en broma, ni si quiera con su otra mitad.

A excepción de cuando se hacen en este tipo de ambiente, con este estado de ánimo.

Por alguna razón, que ella sabe cuál es pero no quiere aceptar, esa asertividad y dominio por parte de Tetsumaru enciende algo en ella.

Hace que ella lo provoque a propósito para obtener una reacción.

Y así, los hermanos empezaron otra sesión intensa de sensaciones compartidas y amplificadas como los degenerados que eran.

Hoy en particular fue más estimulante que nunca, ya que habían notado la presencia de alguien al otro lado de la puerta.

Se permitieron ser un poco más ruidosos de lo normal, dándole un verdadero espectáculo auditivo a su pervertida espía.

Sakura, su madre adoptiva, una mujer voluptuosa que desde el primer día despertó el deseo en sus hijos adoptados con la mentalidad de un masturbador crónico de más de 30 años mentales, yacía recostada de la puerta con una mano entre sus piernas.

Ella había descubierto hace un tiempo las actividades poco éticas de sus hijos adoptivos.

Tanto su esposo como la propia Sakura sabían de la extraña e inquietante cercanía de los hermanos, pero comprender cuán lejos lo habían llevado realmente la sorprendió y asustó.

Y en cierto modo, la excitó.

En ocasiones, cuando su esposo pasaba largos períodos de tiempo fuera de casa por el trabajo y ella se frustraba, espiaba a sus hijos adoptivos y se tocaba mientras los oía.

Se había convertido en un fetiche malsano, pero no pudo evitar hacerlo con más frecuencia.

Dados los sentidos de los shinobi, ambos sabían de estas actividades por parte de la voluptuosa mujer.

En más de una ocasión, dejaron la puerta entreabierta para que ella tuviera un vista de sus sesiones, lo cuál alivió el pánico inicial de la mujer al notar que no había penetración.

Sólo eran dos adolescentes con las hormonas alborotadas que se manoseaban y frotaban entre sí.

Y de alguna retorcida manera, Sakura llegó a la conclusión de que si no había penetración, todo estaba más o menos bien.

El dúo shinobi sonrió.

Si las cosas iban bien, podrían estar compartiendo su cama con una voluptuosa milf en un futuro próximo.

A Mei no le molestaba el hecho de compartir a Tetsumaru con Sakura.

No era como las otras chicas que echaban ojos a su otra mitad.

Ella tenía un derecho especial por el morbo que le provocaba la idea de una relación ilícita entre madre e hijos.

Sí, esta alma en dos cuerpos era un caso perdido.

************************************************************************  A la mañana siguiente, una deslumbrante Mei y un agotado Tetsumaru se acercaban a las puertas de la UA.

No tardaron en ver a algunos reporteros apiñados en la entrada, acosando a algunos de sus compañeros con preguntas sobre All Might.

No queriendo lidiar con ello, Tetsumaru los levantó en una nube de Arena de Hierro y pasaron sobre las cabezas de los impresionados periodistas.

En el proceso, captaron la atención de cierto individuo de cabello azulado.

-Cielos, sí que se ha armado un revuelo ahí afuera- comentó Mina con un suspiro.

Los demás asintieron, ya que todos en algún grado fueron interrogados por los periodistas.

-No se puede evitar.

All Might nos ha instruido en persona, es natural que la gente quiera saber nuestra opinión- asintió Tokoyami a un costado.

-¡Oye, Tetsumaru!

– gritó Kirishima con los puños apretados.

Los demás estudiantes no se habían percatado de la presencia de Mei y su hermano hasta entonces.

El chico de cabello rojo se acercó con pasos sonoros al dúo y miró con un rostro que reflejaba traición al pelinegro.

-¡Hombre, me dejaste ahí atrás con esas personas!

Eso no fue nada varonil de tu parte- se quejó, haciendo pucheros.

-No te vi- mintió Tetsumaru descaradamente.

-Tiene razón, Mei.

Deberías hacer que nos ayude la próxima vez- le dijo Mina a la chica.

-Fufufu, lo tendré en cuenta- se rio entre dientes la encarnación de la Mizukage.

Se volvió a sus compañeros y entabló una charla ligera.

A diferencia de Tetsumaru, Mei se quedó con la parte más emocional y activa de su alma.

Aunque le molestaba un poco sus circunstancias y no le gustó en lo absoluto su tiempo en el jardín de niños y los niveles inferiores de la educación, podía conectar mejor con estos adolescentes.

Ella no se mantuvo tan alejada como su otra mitad, encontrando algo de entretenimiento con estos chicos.

-Espero que hayan descansado de las prácticas de batalla de ayer- dijo Aizawa, apareciendo de la nada como suele hacer y obligando a todos a volver a sus asientos rápidamente.

-Bakugo, deja de actuar como un mocoso.

Tú, Midoriya, deja de romperte cada vez que usas tu Quirk.

Y ustedes dos…

– dijo el Héroe mientras fijaba sus ojos aburridos en los hermanos Terumi.

-Dejen de parecer villanos.

-¡Hmph, estaba interpretando un papel!

– se quejó Mei.

-No lo interpretes tan convincentemente- replicó Aizawa.

-Y dejen de tratar esto como un juego.

Si no se esfuerzan y toman a la ligera a sus compañeros, terminarán estrellándose contra un muro- les recordó a ambos las palabras que le dijo a Tetsumaru.

-Ahora- continuó hablando- Necesitamos elegir un representante de la clase.

**********************************************************************  -¿Tienes idea de a quién eligieron en la obra original?

– preguntó Mei a su otra mitad mientras se desplazaban por los pasillos de la UA.

Habían decidido conocer a otra de las waifus de este anime de mierda cuyos fan arts se habían cansado de ver en su vida pasada.

-Si tú no sabes, yo menos- respondió Tetsumaru.

-Tsk, era una pregunta retórica.

Deja de actuar genial y frío conmigo, pareces idiota- lo regañó la chica.

-Soy genial y frío, no actúo así- replicó el pelinegro.

Así fueron y vinieron hasta que se toparon con el taller de su objetivo.

Vieron a una chica de un curioso cabello rosa, como el de su madre adoptiva, jugueteando con algún aparato que echaba humo sin control.

Hatsume Mei se volvió a los intrusos y sonrió depredadoramente antes de advertirles.

-¡Cuida-  Antes de que pudiera terminar, fue envuelta en una esfera de Satetsu, al igual que ambos shinobi.

Eso los protegió de la explosión que sacudió el taller unos instantes después.

Devolviendo su arena a sus sellos, Tetsumaru y Mei observaron el cráter humeante y el desastre en que se convirtió el ya desastroso taller.

-Mejor nos vamos, Tetsumaru- dijo a su otra mitad antes de girarse.

-¡Woa, mi bebé!

– gritó Hatsume Mei con las manos en la cabeza.

Su dolor duró unos segundos antes de volver su atención a la Arena de Hierro que se deslizaba a las palmas de Tetsumaru.

Sus ojos se entrecerraron, viendo el potencial de ese material.

Algo picó en su curiosidad y sin darse cuenta, estaba encima del pelinegro, escaneando sus palmas y agarrando fragmentos de la Satetsu.

-¡Mi bebé!

– gritó Terumi Mei, abalanzándose contra la audaz chica de cabello rosa con la ira hirviendo en el sello de su lengua.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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