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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - 17 Otro Paso
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17: Otro Paso 17: Otro Paso  -¿¡Woa, entonces quieres que yo diseñe un traje para ti!?

¿No es eso algo que debiste hacer antes de de venir a UA?

– preguntó Hatsume Mei mientras jugaba con un poco de Satetsu en sus manos.

-No, no vas a diseñar un traje.

Sólo quiero un mecanismo que me permita mover mi arena de hierro por mi cuerpo y debajo de mis prendas habituales- explicó Tetsumaru, quien contenía a una irascible Terumi Mei.

Su otra mitad rechinaba los dientes mientras se aferraba al costado de Tetsumaru.

Un paso en falso y la Kunoichi dejaría a Hatsume Mei estampada en el piso.

-Hm, eso es curioso.

Por lo que veo, puedes manipularla con facilidad.

¿Por qué entonces?

– se volvió la chica hacia la pareja de hermanos.

-Porque quiero.

¿Puedes ayudarme o no?

– dijo Tetsumaru.

-Bueno, eres el primer estudiante en venir y solicitar algo.

¿Los demás no fueron informados de este departamento o no están interesados?

En cualquier caso, claro que puedo hacer algo como eso.

¿Tienes algún diseño?

– la chica habló apresuradamente, dejando al dúo parpadeando por la intensidad.

-¿Si esta tipa es así, cómo es la waifu de los rayos en espiral?

– pensaron al unísono ambas mitades.

Ahora les invadió un sentimiento de calamidad.

Harían todo lo posible por evitar a esa chica en particular, cuyo nombre no sabían, pero conocían de vista.

Por supuesto, se trata de Nejire.

-La verdad no tengo ninguno.

La tecnología no es lo mío, así que lo dejo en tus manos.

Sólo ten en cuenta que quiero priorizar mi abdomen, pero si logras ingeniar algo para todo el cuerpo, menos mi cabeza, sería fantástico- dijo Tetsumaru.

-Comprendo…

Bueno, quítate la ropa- dijo Hatsume Mei.

-¿¡Qué estás diciendo, tú, perra!?

– gritó Mei con indignación.

Para su horror, su otra mitad empezó a desvestirse.

Durante toda la toma de medidas y algunas sugerencias aquí y allí, Mei se enfurruñaba en un rincón, su mirada afilada dirigida a las tetas más grandes de Hatsume, las cuales se paseaban por todo el torso de su otra mitad.

Celos, impotencia y decepción por sus propios pechos pequeños en comparación.

Éste y otros sentimientos la invadían.

-¿Qué carajo me pasa?

¡Soy un hombre, maldita sea!

Debería estar excitándome en este momento por la sensación que trasmite Tetsumaru…

!!!

Terumi Mei notó en ese instante que Tetsumaru no sentía nada.

Su vínculo estaba abierto, pero su otra mitad no sintió satisfacción ni deseo alguno al entrar en contacto con la chica de cabello rosado.

¿Por qué fue eso?

Solía enviarle vibras ardientes cada vez que estaban el uno con el otro, incluso en los momentos en que no estaban haciendo nada extraño, él siempre emanaba ese deseo manifiesto por ella.

La mente de la mitad encarnada en la Mizukage entró en conflicto, olvidando por completo la furia que hasta hace poco la estaba invadiendo.

Tetsumaru notó esto, pero no dijo nada.

Tendrían esa conversación cuando su otra mitad se hubiera calmado y ordenado sus sentimientos.

Mientras esto ocurría, Iida flotaba y calmaba a los asustados estudiantes cuando los periodistas invadieron UA.

La tarde estuvo llena de charlas sobre el incidente, pero al dúo reencarnado no le importaba en lo absoluto.

No recordaban este suceso, y Mei estaba ocupada reflexionando sobre otras cosas.

Tetsumaru cerró su vínculo, respetando su privacidad.

El resto de las clases fueron sin que ninguno interactuase demasiado.

Al finalizar, caminaron en silencio, tomaron el tren en silencio y llegaron a casa en silencio.

Hoy, ninguno de sus padres adoptivos estaba en casa.

Se ducharon, prepararon una cena sencilla y cada uno fue a sus habitaciones.

Pero eso no duró demasiado.

Tetsumaru sintió la agitación y la expectación que emanaba Mei a través de su vínculo.

Había dejado su puerta abierta previamente, por lo que su otra mitad logró colarse sin obstáculos.

Ella se subió a su cama y se metió debajo de sus sábanas.

Sin dirigirse palabras, ni verbales ni a través de su conexión, ambos se acurrucaron en un abrazo.

Tetsumaru notó la falta de ropa de Mei, pero no le molestó.

-¿Por qué?

– preguntó finalmente ella.

Su otra mitad comprendió la verdadera pregunta y respondió con honestidad.

-Porque no era tú.

Silencio de nuevo.

La mente de Mei corría con las implicaciones.

Un calor como ningún otro brotaba de su corazón en ese momento.

-¿Es esa toda la verdad?

– volvió a cuestionar.

-No.

También está el hecho de que es una niña, una menor.

No planeo arruinar nuestra vida en el más allá por una mocosa- dijo con calma Tetsumaru.

Ya habían discutido este punto en el pasado.

La posibilidad de que las acciones de uno condenasen al otro.

Después de todo, eran uno al final del día.

-Además, la chica apestaba.

En el anime no se retrata, pero los personajes obsesivos con el trabajo suelen oler fatal.

Su camisa estaba húmeda por el sudor, sus guantes pegajosos y sus axilas podrían derretir metal- se burló la encarnación del Tercer Kazekage.

Mei se rio entre dientes.

-Yo también sudo, ya sabes- le recordó.

-Pero me gusta el tuyo- respondió el pelinegro, haciendo que Mei se olfateara discretamente.

-Eres asqueroso.

Pervertido sin remedio- lo reprendió suavemente.

-Eso somos- asintió Tetsumaru.

Un silencio cómodo llenó el espacio mental, ¿O espiritual?

De su vínculo.

Tras unos momentos de realización, Mei acunó el rostro de su otra mitad y le dio un largo beso.

No uno obsceno, con lengua y saliva involucrada.

Un beso real, sincero.

Uno nacido del afecto, no de la lujuria.

Tras separarse, ella envió un mensaje a través de su vínculo con toda la honestidad que su media alma pudo reunir.

-Te amo.

Un mensaje simple, corto, pero cargado de significado.

Tetsumaru sonrió y acarició la barbilla de Mei.

-También te amo, Mei.

Después de varios minutos de abrazarse y relajarse en el calor del otro, la magnitud de este acontecimiento finalmente los golpeó.

Pero en lugar de incomodidad, les invadió un sentimiento de paz.

Como si las piezas finalmente encajaran en algún lugar que no era físico ni mental.

Iba más allá.

Y entonces vino la lujuria en su máxima expresión.

Un calor abrumador se extendió por sus cuerpos al mismo tiempo, años de deseo reprimido explotando en ambas mitades y amplificándose mutuamente a través de ese vínculo tan especial que les recordaba siempre que eran uno y lo mismo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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