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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 Batalla En La USJ
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19: Batalla En La USJ 19: Batalla En La USJ  -¡Júntense en un sólo lugar y no se muevan!

– gritó Aizawa mientras se ponía sus gafas y toda su aura de tranquilidad y aburrimiento desaparecía.

-¿Es esto parte del entrenamiento?

– preguntó Kirishima confundido.

El cuerpo de Mei se tensó, lista para romper mandíbulas.

Por su parte, Tetsumaru dejó escapar una cantidad decente de Satetsu de sus sellos, perforando el suelo en delgados hilos de la misma y moviéndolos lento pero constante hacia la posición de los adversarios.

-No…

Ellos son Villanos- dijo Aizawa con solemnidad.

No le gustaba la situación.

-Me pregunto…

¿Aparecerá All Might si matamos a estos mocosos?

– declaró el tipo con las manos por todo su cuerpo, intimidando a algunos de los estudiantes de la clase 1-A.

-¡Trece, comienza la evacuación y cuida de los estudiantes.

Estos villanos deben estar interfiriendo con las señales, Kaminari, intenta contactar con UA tú también!

– ordenó Eraser Head antes de lanzarse a la batalla, ignorando las palabras de Midoriya.

Aizawa demostró sus habilidades en combate y el uso de su Quirk, abatiendo con desdén a la ola inicial de oponentes.

Pero Midoriya tenía razón: Había demasiados enemigos.

-¡Tenemos que irnos!

– gritó Iida, llamando a un estático Izuku.

Justo en ese momento fueron bloqueados por una neblina extraña, la misma que trajo aquí a todos los villanos.

Kurogiri.

-Me temo que no puedo permitir eso- dijo el villano.

Antes de iniciar su presentación, un borrón de movimiento azul y cobre salió de entre los estudiantes.

El puño de Terumi Mei impactó el collar que llevaba la cosa hecha de niebla, juzgando que ese sería un punto vital para este tipo.

-¡No, retrocede!

– gritó Trece, alarmada por la audacia de su estudiante.

Kurogiri se echó hacia atrás, tomado por sorpresa.

Pero se necesitaría más que un golpe fuerte para derribarlo.

-Qué chica tan fogosa…

Si hubiera sido una persona normal, habría sufrido graves lesiones, ya sabes- comentó el villano con sequedad.

-Oh bueno, mejor dejarlos a-  Nuevamente, Kurogiri fue interrumpido, esta vez por el chico explosivo y Kirishima, quienes intentaron imitar a la kunoichi y patear al tipo frente a ellos.

El villano se vio obligado a retroceder y entrecerró los ojos.

-A la mierda, fuera de aquí, mocosos maleducados- dijo fríamente y envolvió a algunos en su niebla, enviándolos a diferentes localizaciones.

Una sonrisa de suficiencia recorrió los labios de Mei mientras era envuelta en la oscuridad, sólo para reaparecer en un terreno desconocido con edificios en los alrededores.

Un entorno urbano, cuyo propósito ella no entendió ni le importó.

-¡Kuku, sacamos el premio gordo, muchachos!

– exclamó un sujeto con amplia panza, nariz de cerdo y por alguna razón, sus ojos estaban envueltos por una sombra antinatural, impidiendo la visualización.

Una sonrisa amplia y arrogante adornó el estereotipo que, en el pasado, habría hecho reír a Mei.

Ahora sólo la llenó de repulsión.

El hombre se lamió los labios y dio unos pasos hacia Mei.

Aunque ella no podía ver sus ojos, estaba claro que el cerdo imaginaba el esbelto, pero tonificado cuerpo de Mei en situaciones que, de nuevo, ahora le resultan asquerosas.

Pero ella no entró en pánico.

En cambio, una sonrisa dulce pero fría se extendió en sus labios.

-¿Hm?

¿Qué tenemos aquí…

Eres de esas pervertidas que disfrutan ser profa- no pudo terminar sus palabras.

En un instante, Mei había aparecido frente a él, su sonrisa permanente y sus espinilleras incrustadas en la ingle del hombre cerdo.

El impacto fue tan fuerte que el sujeto se elevó varios centímetros, sus joyas ahora destrozadas.

Una mirada de horror, estupefacción y una agonía como ningún hombre debería sentir jamás lo inundaron.

Ni siquiera tuvo fuerzas para gritar.

No había aire para tal acción.

En cuanto aterrizó, el hombre quedó de pie, pálido como una hoja de papel.

Se desplomó de costado, rígido como una estatua.

No volvió a abrir los ojos hasta varios días después.

Aprovechando la incredulidad de sus oponentes, Mei se lanzó al grupo de villanos con su explosiva velocidad, proporcionada al enviar pulsos de chakra a sus piernas.

No era el Shunshin, pero pocos podrían reaccionar a eso.

Mucho menos si tenían escalofríos y dolores fantasmas en sus pelotas.

Mei se aseguró de no parecer demasiado dominante.

No quería que los villanos le pintaran un objetivo en la espalda.

Un villano con manos metálicas reaccionó más rápido que los demás, adelantándose y propinando un puñetazo falto de técnica a la adolescente.

Mei desvió la trayectoria del puño con su antebrazo a la vez que pateaba la rodilla del hombre.

La terrible postura del sujeto le obligó a hincarse, momento en el que Mei propinó un rodillazo en la nariz del pobre diablo.

No mejoró su poder con chakra, de lo contrario podría matar al hombre.

Pero su fuerza natural, por encima de una chica de su edad, y las rodilleras metálicas fueron suficientes para dejar en blanco al villano.

-¡Pequeña perra!

– gruñó otro sujeto cuyo cabello parecía formado por espinas.

Se agitó de forma extraña, al punto que Mei pensó que se rompería el cuello.

La kunoichi tuvo que moverse a un lado para evitar las púas que salieron disparadas por el movimiento del hombre.

-¿Qué clase de mutación ridícula es esa?

– preguntó la chica a su oponente.

-Tsk, mocosa, no todos nacimos con el don de la belleza.

Me aseguraré de hacerte gritar mi nombre y pedir disculpas de rodillas- escupió el villano.

Mei puso los ojos en blanco y se abalanzó sobre el sujeto, su palma abierta golpeando el mentón del hombre, impidiéndole agitarse y disparar más púas.

-Esa es una forma estúpida y rebuscada de llegar a esa conclusión- le comentó justo antes de propinar un puñetazo a su ingle, dejándolo convulsionar con espuma derramándose de su boca.

-¿Por qué es tan inclemente a la hora de golpear pelotas?

– pensaron los demás criminales que la rodeaban, gotas de sudor bajando por sus frentes.

Inconscientemente, Mei aprovechó la oportunidad para liberar parte de sus frustraciones reprimidas por años tras perder lo más valioso para ella.

Si ella había perdido su virilidad, entonces estas lacras no merecían conservar la suya.

-Fufufu, no se preocupen, caballeros.

Si dejan de ser asquerosos, quizás no les aplaste las bolas- dijo la encarnación de la Mizukage con una sonrisa tan dulce como si le hablara a un ser querido.

****************************************************************************  Trece estaba agitada.

Acababa de perder a varios de sus estudiantes justo en sus narices por culpa del villano de la niebla.

No era particularmente buena en el combate, a pesar del poder de su Quirk, pero no podía permitirse un fracaso como este.

-Representante de la clase, necesito que hagas algo por mi- se dirigió a Tenya Iida.

Como el más rápido aquí, era el único con la posibilidad de escapar y conseguir refuerzos.

-Tch, ¿Piensan que los dejaré simplemente- por tercera vez, Kurogiri fue interrumpido cuando una cúpula de Arena de Hierro se formó a su alrededor, encerrándolo y bloqueando su vista.

Zarcillos del mismo material tomaron a Uraraka, Shoji, Mina y Sero, arrastrándolos hacia la posición de Tetsumaru, quien permanecía junto a Trece en una plataforma de Satetsu.

Ante las miradas atónitas de los demás, Tetsumaru los elevó en el aire, llegando casi hasta el techo y alejándolos del peligro inmediato.

Pero para horror de Trece, el chico no se quedó junto a ellos.

-¿¡Qué estás haciendo!?

– gritó a su estudiante.

-Aizawa necesita ayuda.

No podrá él solo- respondió con calma Tetsumaru.

-¡Es peligroso, no puedes involucrarte en esa pelea!

-No lo haré, profesora Trece.

Tras sus palabras, Una gran cantidad de Satetsu brotó del subsuelo en forma de púas y nubes densas.

Las piernas de varios villanos fueron el objetivo.

-¡AAARCK!

-¿¡AH, ah, espera NOOO!?

-¡¡Urkkk!!

Gimieron, gritaron y sollozaron aquellos cuyas extremidades inferiores fueron aplastadas o perforadas.

La mirada de Shigaraki se agudizó, recordando a ese estudiante con esa extraña habilidad de partículas oscuras.

Nunca hubiera imaginado que tendría estas capacidades, mucho menos este nivel de…

Violencia.

-¿Ugh, qué está haciendo Tetsumaru?

– gimió Uraraka al ver la sangre y las lágrimas manar de los villanos ahora caídos.

Por su parte, Trece estaba atónita.

¿No acababa de darles una charla sobre la letalidad de sus dones?

¿Este chico no había escuchado ni una palabra?

Pero luego se fijó en que, si bien era brutal, quizás demasiado, no había matado a ni uno solo de los villanos.

Aizawa notó lo mismo y estaba a punto de reprender a su alumno por inmiscuirse en esta lucha, pero sus palabras murieron en su garganta.

Tetsumaru no se había metido en la pelea.

Su Arena de Hierro estaba atacando a los villanos, claro, pero el propio chico yacía en una nube flotante a más de veinte metros de altura.

-Bueno…

Técnicamente se quedó atrás y a salvo, supongo- gruñó Aizawa para sus adentros.

No iba a desperdiciar la ayuda que recibió, pero se aseguraría de hablar con el mocoso más tarde.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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