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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 2

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  4. Capítulo 2 - 2 Tetsumaru Y Mei
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2: Tetsumaru Y Mei 2: Tetsumaru Y Mei  -¡Tetsumaru, vamos a jugar!

– gritó un chico al que le faltaba un diente.

Vestía ropas viejas y algo andrajosas, junto a un grupo de otros seis niños, todos de entre cuatro y seis años.

Tetsumaru, de cabello negro y ojos con esclerótica negra miró con aburrimiento a los niños.

Se encontraba sentado al borde de una ventana, con vista a la bulliciosa ciudad de Musutafu.

A su lado, una niña de cabello marrón rojizo leía un libro con total concentración, ignorando a los infantes de su misma edad que charlaban ociosamente.

-Quizás en otro momento, chicos.

Vayan antes de que se acabe la hora- respondió Tetsumaru en un tono tan aburrido como su expresión.

-Tch, siempre es así contigo.

¿No te aburres de estar siempre pegado a Mei?

¡Juega con nosotros, eres un chico!

– replicó uno de los niños con los puños apretados.

El grupo asintió en acuerdo.

En la mente de los niños, el no querer jugar con la pelota y pasar tu tiempo con las niñas se considera extraño.

Al no recibir respuesta del chico de ojos extraños, el grupo se burló de la pareja y se fueron a jugar.

La niña de nombre Mei pasó una página de su libro y comentó con pereza.

-Sabes que jugar a la pelota no te matará.

-Maquillarte no te matará- respondió Tetsumaru.

La niña puso los ojos en blanco.

-Tengo 4.

No necesito maquillarme.

Y nunca lo haré de todas formas – dijo Mei.

Así fueron y vinieron durante algunos minutos hasta que esta sección del orfanato quedó vacía.

Al notar esto, Tetsumaru cerró los ojos y se concentró.

Abriendo ligeramente la boca, una masa de partículas negras surgió como una nube de insectos.

De sus palmas abiertas también brotaron, mezclándose en una nube más densa.

La Arena de Hierro, Satetsu, formó ondas sobre sí misma, cambiando su superficie a una más lisa, luego una irregular, en esferas, cuadrados, pilares, rectángulos, triángulos y otra variedad de formas, tanto bidimensionales como tridimensionales.

Terumi Mei frunció el ceño.

-Hmph, es molesto que tu Jiton se pueda usar aquí – se quejó la niña.

Estos huérfanos no eran otros que el mismo individuo reencarnado en dos cuerpos por una deidad extraña.

Tetsumaru, quien encarnó la forma y poderes del Tercer Kazekage de Sunagakure, y Terumi Mei, quien encarnó a la Quinta Mizukage de Kirigakure.

Dos cuerpos, un alma dividida.

Uno condenado a vivir como mujer, en su opinión, y el otro con un aspecto que no debió haber tenido.

La esclerótica oscura de Tetsumaru se debió a que, en opinión del Dios, se ve mejor en esa forma.

¿Quién iba a decirle que no al ente que podría enviarlos a un infierno para ser convertidos en femboys onaholes?

Pero aunque ambos encarnaron a esos Kages tanto en apariencia como en poder, hubo algunos cambios, mejoras y restricciones.

Por parte de Tetsumaru, se le entregó como un regalo tres sellos de almacenamiento de una capacidad ridícula para almacenar su Arena de Hierro, pero con la condición de que no podía usarse para guardar ninguna otra cosa.

Uno en cada palma y el tercero en su lengua, dando la ilusión de que su Jiton es producida por su cuerpo.

En adición, los tres sellos están cargados hasta el tope de esa arena.

En contraposición, su basta reserva de chakra de nivel Kage se limitó a crecer hasta el límite del propio Kazekage, lo que era bastante, pero nada loco como un Uzumaki o un Jinchūriki.

Además, se le limitó su uso a su propio cuerpo y a controlar la Arena de Hierro.

Eso significa que no había Jutsus de Clon de Sombra, ni fuego, ni agua, ni tierra, ni rayo, ni viento, a pesar de que su Liberación Imán técnicamente funciona con el viento y la tierra.

Con Mei sucedió algo similar.

Se le entregaron tres sellos de almacenamiento de gran capacidad, los de sus manos conteniendo agua y el de su lengua conteniendo lava que nunca se apagaría.

Eso fue más un refuerzo que otra cosa, ya que sus Kekkei Genkai le permitían generar tanto lava como vapor.

Como compensación por convertirlo en mujer, el Dios decidió permitirle usar Liberación de Agua también.

Sin embargo, no todo fue tan fácil.

Se les otorgó una capacidad innata para manipular sus poderes, pero no se les entregó Ninjutsu, Genjutsu, Fūinjutsu ni técnicas en específico.

-Tener un gran poder y otra oportunidad de ser mejores es una cosa, pero saber usarlo es algo que deben aprender por su cuenta- les había susurrado en sueños.

Tendrían que arreglárselas por su cuenta para intentar desarrollar algunas técnicas o perfeccionar su manipulación al extremo al punto de no necesitar sellos manuales.

Pero eso no fue lo peor.

No importaba tener el poder de un Kage pero sin las técnicas para compensarlo.

No importaba que a uno de ellos lo convirtieran en niña.

Nada de eso importaba ante el destino que les aguardaba:  ¡La escuela!

Como niños en este mundo, tendrían que asistir a la escuela, de nuevo.

***************************************************************************  Los primeros días no fueron para nada sencillos.

Ese Dios extraño envió a los shinobi en forma de bebés, dejándolos a puertas del orfanato en una caja y con una nota en la que decía sus nombres: Terumi Mei y Tetsumaru.

¿Por qué no nacer en una familia rica?

¿O en una familia para empezar?

No obtuvieron una respuesta celestial para eso, pero asumieron que se debió a alguna mierda redentora sobre crecer desde lo más bajo y humilde y aún así hacer el bien.

Porque a ambos les quedó claro las intenciones de ese Dios.

Fueron arrojados a este mundo de Héroes y villanos para convertirse en Héroes, proteger a las personas y hacer el bien.

Básicamente, quiere que se conviertan en un Spiderman o un Súper Man.

¿Desafiarían a la Deidad?

Ambos lo discutieron seriamente.

Pero concluyeron que no valía la pena.

¿Por qué iban a ir en contra de los deseos de un Dios?

Ninguno quiso arriesgarse a caer en ese pozo de esperma y anos hinchados llamado infierno.

Incluso si el Dios sólo bromeara sobre el destino de las malas personas, ya habían confirmado que existía un más allá, y vieron las jodidas puertas del cielo.

¿Qué tan estúpidos tendrían que ser para ver las puertas del paraíso pero negar la existencia del inframundo?

Esta y otras reflexiones llenaron sus mentes durante los primeros años, cuando no podían hacer otra cosa que comer, cagar y dormir.

Cuando incluso abrir una puerta era imposible.

En este punto ya lo tenían claro: Iban a convertirse en Héroes porque, quisieran o no (que no quieren) era seguir la corriente o perder su segunda oportunidad.

-¡Deja de pensar tan negativamente, Tetsumaru!

¡Tenemos poderes bastante locos y dudo que este mundo de mierda pueda representar un desafío para dos Kage!

– animó Mei a su otra mitad por medio de su enlace único.

Como una misma alma en dos cuerpos, había algunos pequeños trucos como este que vinieron por defecto.

-Mei.

Nunca vimos Boku No Hero porque era una mierda, pero como todo shonen, seguro que la escala de poder se va al carajo y habrá tipos muy poderosos con los que no querremos pelear- advirtió el pelinegro.

La niña resopló pero no negó sus afirmaciones.

Aunque ninguno haya visto el anime más allá de algunos episodios, no habían encarnado a Madara, o Hashirama, o algún Otsutsuki.

Tenían el potencial para crecer al nivel de un Ninja de rango S, pero no lo eran.

No eran Ninjas.

Tenían su poder, pero no eran sus dueños originales.

Eso ya les bajaba algunos puntos importantes.

Mientras caminaban con ropa casual, llegaron a su destino.

Un jardín de niños.

Debido a la madurez de un joven de 17 años que mostraron ante sus cuidadores en el orfanato, se les dio la libertad de ir por su cuenta.

Tener la mente de un casi adulto les hizo pensar que ambos eran niños responsables y de buen carácter.

Nada más entrar en las instalaciones, vieron a un reconocible mocoso de cabello verdoso, con expresión tímida y de porte pasivo, charlando y corriendo detrás de un pequeño torbellino de problemas de cabello rubio.

-¡Me cago en todo!- pensaron al unísono los shinobi.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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