Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 ¡Ouch!
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21: ¡Ouch!
21: ¡Ouch!
El silencio se hizo en el centro de la U.S.J.
Los villanos, los estudiantes e incluso Aizawa y Trece quedaron estupefactos por las acciones de los hermanos Terumi.
Incluso el Nomu quedó paralizado un segundo, como si su mente medio muerta despertara sólo para evaluar lo que acababa de suceder.
Ese segundo fue aprovechado por Mei para saltar al lado de su otra mitad, momento en el cual Tetsumaru los elevó en una nube de arena y, ante las miradas de todos, se dieron la vuela y despegaron a toda velocidad, como si todos los demonios de la tierra los persiguieran.
Un latido del corazón después, el Nomu volvió en sí y con sólo tensar sus músculos rompió la arena de hierro que lo sujetaba.
Tetsumaru no se molestó en intentar manipularla.
Ya no tenía sentido.
La criatura tomó una postura similar a la de un atleta a punto de iniciar un maratón.
El suelo bajo sus pies se agrietó mientras sus músculos parecían retorcerse, nuevos globos oculares casi formados por completo y fijados en la espalda del dúo shinobi.
Con una explosión algo exagerada, el Nomu avanzó a toda velocidad, la onda de aire desplazado por su repentino paso hizo temblar las instalaciones, desestabilizando a los villanos que había en los alrededores.
En menos de tres segundos, se posicionó a espaldas de Tetsumaru y Mei, su puño balanceándose en un amplio arco, a modo de una maza.
Mei extendió su palma mientras ambos saltaban hacia arriba, el único lugar medianamente seguro.
Una gran cantidad de agua salió de su sello, con la intención de ralentizar el puño monstruoso.
Si hubo algún efecto, ninguno de los dos pudo notarlo, ya que el agua fue desplazada igual que el aire, como si ni siquiera estuviera allí.
Previendo esta situación, Tetsumaru manipuló la Arena de Hierro que había colado debajo de sus ropas, usándola para tirarse a sí mismos lejos del peligro.
Una forma efectiva de moverse en el aire, donde su chakra y velocidad no significan nada.
En cuanto tocaron el suelo, ambos shinobi corrieron en direcciones diferentes.
Nomu, cuyas órdenes originales eran matar a Tetsumaru, persiguió al chico de cabello negro.
Sin ganas de revelar su capacidad física superior, Tetsumaru montó de nuevo una pequeña plataforma de arena, creando muros de Satetsu detrás de él para detener el avance de Nomu.
Por su parte, Mei se retiró hasta la posición de Aizawa, con la intención presionar al tipo de las manos y obligarlo a cambiar las órdenes de Nomu.
En circunstancias normales, habrían preferido que Aizawa se llevara la paliza que recibiría en el canon antes que ponerse en peligro ellos mismos.
Pero no vinieron a este mundo para hacer lo que quisieran.
Vinieron para tener una buena vida, para redimirse a ojos de una Deidad.
¿Cómo lo harían si lanzaran a otra persona a los lobos para salvar su pellejo?
No, ambos habían decidido convertirse en verdaderos héroes, aunque no les gustara una mierda.
Si podían evitar el destino original de Aizawa, eso mismo harían.
Por su parte, Aizawa notó a la kunoichi acercándose a gran velocidad, una que fácilmente podría competir con Iida y de alguna manera, menos escandalosa.
Un vistazo a sus ojos esmeraldas, fijados en Shigaraki, le dijo todo lo que necesitaba saber.
Dado que él se encontraba justo al lado del villano cuando ordenó al Nomu atacar a Tetsumaru, pudo llegar a la misma conclusión que Mei.
Se volvió momentáneamente para ver a su estudiante saltar entre varias plataformas de arena en el aire, evitando las ondas de choque que enviaba el Nomu con sus puñetazos, cada uno capaz de inhabilitarlo con un solo toque.
Él quería ir en su ayuda.
Sin importar su actitud aburrida y severa en ocasiones, Aizawa era un héroe y Tetsumaru era su estudiante.
Pero la razón prevaleció sobre la emoción.
Al igual que Terumi Mei, quien debería estar más ansiosa que nadie, Aizawa puso todo sus esfuerzos en Shigaraki.
Era la mejor opción para ofrecer ayuda a Tetsumaru: presionar al hombre que da órdenes a Nomu.
-Sólo aguanta, mocoso.
Si te atreviste a desobedecernos es porque tienes algún truco bajo la manga- pensó Aizawa mientras se volvía para atacar a Shigaraki.
-Maldita sea, maldita sea, maldita sea.
¿Quién diablos es ese mocoso y por qué Nomu no lo ha matado?
– murmuraba con irritación el villano.
-Ese mocoso es mi estudiante y esa supuesta arma para matar a All Might no parece la gran cosa- comentó EraserHead, obteniendo el resultado deseado cuando la ira llenó la mente de su oponente.
La atención de Shigaraki se centró por completo en Aizawa, sus manos listas para aniquilar a este molesto héroe.
Pero en su ira desenfrenada, Tomura Shigaraki no consideró dos cosas importantes.
La primera fue que Eraser Head no estaba mirando al Nomu, por lo que su capacidad de eliminar dones no estaba dirigida a su arma.
La segunda fue la chica de cabello marrón rojizo y vestido azul que arrancó los ojos de Nomu hace unos momentos.
Habiendo ignorado estos factores, Shigaraki se movió para tocar a Eraser Head, quien le permitió ponerle las manos encima.
La expresión de alegría que distorsionaba su rostro cambió a incredulidad cuando Eraser Head se mantuvo firme ante su toque.
Un instante después fue reemplazada por el dolor, la agonía, la falta de aire y el horror ante la alerta que su cuerpo le estaba enviando a su cerebro.
Se elevó unos centímetros en el aire, sus ojos abiertos de par en par al igual que los de Aizawa.
Aterrizó de nuevo en la misma posición, todo su cuerpo temblando y su mente una vez llena de sed de sangre ahora en blanco absoluto.
Inclinó la cabeza un poco, lo suficiente para ver un pie calzado con sandalias que dejaban expuestos los dedos justo entre sus piernas.
La bilis subió por su garganta y sus piernas…
Dejó de sentir sus piernas.
Las tres piernas.
-Uuuurkkk- apenas murmuró, el sonido compitiendo con el vómito para salir de su boca.
Aizawa cerró los ojos con pesar.
Un dolor fantasma lo recorrió momentáneamente.
No sólo él.
Tanto el resto de villanos como los estudiantes que presenciaron todo el suceso, incluidos Bakugo, Kirishima y Todoroki, quienes acababan de llegar, se sintieron enfermos ante la vista.
Terumi Mei acababa de estampar una brutal patada a las pelotas de Tomura Shigaraki.
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