Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 24
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- Capítulo 24 - 24 Una Cita
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24: Una Cita 24: Una Cita -¿¡De verdad están bien, no les pasó nada!?
– exigió Sakura a sus hijos adoptivos mientras ahuecaba las mejillas de Mei, moviéndola de un lado a otro en busca de daños.
Al no encontrar nada, se volvió a Tetsumaru.
Aunque en el pasado Tetsumaru exudaba un aura repelente, con el pasar del tiempo tanto Sakura como Sasuke lograron superar su aversión al niño, llegándolo a aceptar como parte de su familia.
Y como suele ocurrir en algunas ocasiones, la madre llegó a mimar más a su hijo que a su hija.
Por ello, Mei hizo pucheros al ver a Tetsumaru con la cara enterrada en el busto de Sakura mientras la mujer acariciaba su cabeza con cariño.
-¡Oye, eso no es democrático!
– se quejó Mei con su madre ante el descarado favoritismo.
Ella le envió una mirada que sólo una mujer puede darle a otra, cuyo significado hizo a la niña entrecerrar los ojos.
Por supuesto, Tetsumaru y Sasuke no captaron tales detalles.
-Está bien, está bien pequeña Mei.
Debes estar alterada por lo sucedido, pero ahora estás en casa- arrulló Sasuke a su hija adoptiva, dándole palmaditas en la cabeza, pero sin llegar a entrar en contacto directo.
Si bien el hombre era algo denso, pudo notar la repulsión de Mei al contacto masculino desde la niñez.
Como tal, se aseguró de siempre demostrar afecto desde la distancia.
La extraña pero cálida familia se sentó a la mesa y compartió una cena especial preparada por Sakura.
Un plato occidental para ser precisos.
La pareja nunca fue especialmente tradicionalista y Tetsumaru y Mei no eran japoneses en su otra vida, por lo que pudieron gozar de un menú más variado.
Discutieron los acontecimientos del día, Sakura envolviendo a Tetsumaru con lágrimas en los ojos y regañando a Mei por la imprudencia de sus acciones, a pesar de que fue el pelinegro quien tenía al Nomu pegado en el culo.
Por su parte, Sasuke contempló el asunto y se dio cuenta que sus hijos eran realmente poderosos.
Él sabía que ninguno de los dos era propenso a las mentiras ni las exageraciones para quedar bien.
Todo lo contrario.
Por ello, asumió que esto era en gran parte una verdad absoluta.
-¿Mis hijos son tan fuertes como All Might?
– murmuró incrédulo, feliz y algo agitado.
-No es así, papá.
Simplemente mi don fue perfecto para mantenerme alejado del Nomu.
De no haber sido así, no me habría involucrado como lo hice- aclaró Tetsumaru.
-¡Incluso si ese es el caso, no vuelvas a hacer una locura como esa!
– exclamó Sakura, hundiendo al pelinegro de nuevo entre su gordos pechos.
Los párpados de Mei temblaron, pero se resistió al impulso de gruñirle a su madre.
Esta mujer, que le había demostrado tanto afecto y comprensión con el pasar de los años, era alguien especial para Mei.
Ambos, Sakura y Sasuke, eran las personas cuyo valor era sólo superado por la otra mitad de ambos shinobi.
Ya bien entrada la noche, todos terminaron la charla y se dispusieron a dormir, a excepción de ciertas encarnaciones.
En esta ocasión, Tetsumaru entró a la habitación de su otra mitad.
Mei podía sentir un intenso deseo por parte de Tetsumaru, un impulso primario que amenazaba con tomar el control de su cuerpo, mientras que el de ella se calentaba con expectación.
Después de todo, el día estuvo lleno de adrenalina.
Quisieran admitirlo o no, el encuentro con el Nomu pudo haber salido terriblemente mal.
Claro, tenían el potencial de volverse tan fuertes como los personajes que encarnaron, pero tener el potencial y alcanzarlo eran dos cosas diferentes.
Esa ligera sensación de fatalidad despertó los instintos reproductivos de Tetsumaru, contagiando a Mei a través de su vínculo.
Pero no eran criaturas que fueran fáciles de dominar por sus instintos.
¿Verdad?
Esa afirmación se fue al carajo cuando Tetsumaru se abalanzó sobre Mei, presionándola contra la cama y estampando un beso a su otra mitad.
Aunque Mei era técnicamente más fuerte que él, la chica no se resistió a su dominante mitad masculina.
El calor llenó sus cuerpos como era habitual, pero no estaban tan desquiciados como para intentar unirse por completo mientras sus padres durmieran en la misma casa.
Simplemente no era el momento.
Él se elevó sobre ella de nuevo, un fino hilo de saliva uniendo sus labios y sus respiraciones agitadas.
El bulto en los shorts de Tetsumaru presionaba contra la entrada de Mei, estimulando al dúo al unísono en una explosión de sensaciones.
Cada vez era más difícil mantener el control.
Esa pequeña vocecita en sus mentes que los motivaba a sucumbir ante la promesa de un placer como ningún ser humano podría sentir jamás.
-Mañana no habrá clases- dijo Tetsumaru y Mei sólo asintió, sus piernas se enrollaron alrededor de la cintura del pelinegro.
-No hay mucho que podamos entrenar en un sólo día…
Así que, Mei…
¿Te gustaría salir conmigo?- propuso, haciendo que la chica se animara ante la idea.
A pesar de su extraña relación, habían intentado mantenerlo como una vía para dejar escapar sus impulsos adolescentes.
Pero poco a poco las cosas se fueron torciendo al punto de convertirse en algo que ninguno podía explicar adecuadamente.
Como tal, nunca habían tenido citas, ni habían salido como una pareja en todo este tiempo.
La repentina propuesta de Tetsumaru sorprendió gratamente a Mei y se encontró a sí misma con el corazón latiendo más rápido que antes.
Y no fue por mera lujuria.
Mei sintió alegría.
Era la primera vez que Tetsumaru la invitaba a salir y el sentimiento de ser tratada como algo más que un trozo de carne para aliviar sus necesidades fue…
Emocionante.
Ella sonrió y rodeó el cuello de Tetsumaru, acercándolo para otro beso, más ligero esta vez, menos lujurioso y animal.
-Sí quiero- selló el final de una etapa extraña en sus vidas con un beso, comenzando algo diferente y más normal, dentro de lo que puede considerarse normal para estas mitades de una misma alma.
***************************************************************** El romance no es donde me especializo, pero creí que este dúo raro merecía algo más que mero Hentai sólo porque sí~
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