Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 En Preparación
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28: En Preparación 28: En Preparación Shōji y Ojiro esperaban a la salida.
Ambos observaban con paciencia a los estudiantes abandonar UA, cada uno sumido en sus pensamientos.
Tras un momento, Ojiro habló con su compañero de clase.
-Sabes, yo también te puedo ofrecer ayuda.
Estoy seguro que serías aceptado en el Dōjō con facilidad.
Shōji negó con la cabeza.
-Lo aprecio, Ojiro-San, pero no tienes la resistencia para soportar mis golpes.
Al menos, no sin salir herido y arruinar tus posibilidades en el Festival.
Y si me contengo, entonces no progresaré.
Mei es la única opción- dijo el chico más alto.
-Sí sí, lo sé.
No te preocupes, soy consciente de mis limitaciones- Ojiro le quitó importancia.
No pudo estar en desacuerdo con el pensamiento de Shōji.
El Festival se acercaba y si entrara en el Dōjō ahora, no alcanzaría sus objetivos antes del evento.
Si bien Ojiro podía entrenar con él, eso obligaría a su compañero a reprimir sus golpes, lo que convertiría todo el proceso en una pérdida de tiempo.
Y Terumi Mei realmente era la única opción.
No sólo una opción, sino la inspiración para que Shōji tomara esta decisión.
Analizando a sus compañeros, Terumi Mei era la única que podía practicar en combate cuerpo a cuerpo y ayudar a Shōji.
¿Por qué fue esto?
Kirishima era fuerte, muy capaz de soportar los golpes de Shōji, pero su técnica no era lo que necesitaban.
Ojiro sabía combatir, y su agilidad le permitiría evadir los golpes de su compañero, pero un sólo error y saldría lastimado.
Momo no tenía la fuerza para llevarlo al límite y Bakugo no aceptaría.
Lo que buscaban era un compañero de sparring que pudiera presionar a Shōji, que lo obligara a mejorar su velocidad de reacción, que tuviera la potencia para derribarlo, la agilidad para evadirlo y la resistencia para llevarlo más allá de sus límites.
Nadie encajaba mejor en este papel que la chica de cabello marrón rojizo.
Técnicamente, Tetsumaru también, pero nadie sabía que las capacidades físicas del pelinegro no estaban tan alejadas de las de su hermana.
-Aquí estabas, Shōji.
Oh, hola Ojiro- saludó Mei al dúo, apareciendo a sus espaldas en algún momento, lo que los sobresaltó un poco.
-¿Mei-San?
¿Cómo hiciste eso?
– preguntó Ojiro.
-Sólo Mei.
Y es un secreto, ya sabes.
De ese modo, los oponentes no se esperan una patada en las bolas- dijo ella con una sonrisa pícara.
Instintivamente, ambos apretaron las piernas.
-Bueno, ¿De qué querías hablar?
– se volvió al chico más grande.
Shōji explicó su deseo de tener sesiones de sparring y quizás algunos consejos de combate que aprovecharan su fuerza y tamaño, así como su falta de agilidad.
-Si estás disponible, por supuesto- añadió Ojiro al final.
Mei lo pensó unos segundos y sonrió al dúo, levantando un pulgar en confirmación.
-No hay problema.
Estoy segura que la escuela nos permitirá usar algún lugar, y también podemos vernos los fines de semana.
De todas formas, tengo esos días libres- dijo ella.
-¿Estás segura?
Si tienes tu propio entrenamiento, preferiría no interrumpir- expresó Shōji.
-Fufufu, no te preocupes por esos detalles.
Lo tengo cubierto- dijo Mei de forma misteriosa.
De repente, sus ojos se entrecerraron y la temperatura pareció descender abruptamente, tomando desprevenidos a Ojiro y Shōji.
Ella torció su cuello a la figura exhausta de Tetsumaru, quien caminaba con el uniforme mal puesto.
Algún tipo de alarma especial aulló en la mente de Mei, y su sonrisa fría adornó su rostro de nuevo.
-Bueno, nos vemos mañana, chicos- dijo con serenidad mientras caminaba para encontrarse con su hermano.
Shōji y Ojiro notaron el estremecimiento de Tetsumaru cuando Mei se acercó y pareció…¿Olfatearlo?
Después, los hermanos caminaron en silencio, los hombros del pelinegro caídos y la sonrisa de Mei pareciendo más aterradora.
-Es más amable de lo que parece.
Y más sociable- comentó Ojiro con una sonrisa tensa.
-No sé como responder a eso- negó Shōji, todavía incapaz de encasillar a la hermosa y coqueta chica con la cruel figura que arrancó los ojos de un villano y destruyó la virilidad de otro sin pestañear.
-Quizás Tetsumaru-San no sea tan indiferente como parece.
Deberíamos invitarlo también, puede que su Quirk nos de nuevas perspectivas- sugirió Ojiro.
-Sólo Tetsumaru- recordó Shōji.
Después de eso, Mei, Ojiro y Shōji pasaron las siguientes tres semanas practicando sus habilidades de combate, centrándose en los duelos de pura habilidad, sin uso de dones.
De vez en cuando, Tetsumaru, Midoriya, Mina, Momo y Kirishima se les unían, todos aprovechando la mayor sabiduría de Ojiro en estos asuntos para tener un poquito de ventaja sobre los demás.
La diferencia entre golpear con fuerza y aprender a golpear correctamente puede significar mucho en el momento de la batalla.
Mei también dio algunos consejos aquí y allí sobre su estilo de Taijutsu, uno que le recordó a Ojiro una mezcla entre Karate, Kick Boxing, Muay Thai y Systema.
La anticipación y los nervios crecían en los estudiantes de la clase 1-A, especialmente los nervios tras el incidente de Bakugo con los demás cursos.
Por su parte, Tetsumaru y Mei apenas aumentaron la intensidad de su rutina que habían mantenido durante años.
A diferencia de los demás, ellos han estado llevándose al límite desde temprana edad.
Es la condena y la bendición de los reencarnados.
Siendo prácticamente adultos, no podían desaprovechar la oportunidad de hacer las cosas diferentes y forjarse cuerpos sanos y fuertes desde el principio.
Pero un pequeño punto de discordia les hizo reflexionar sobre sus planes.
-¿Cómo que te quedaste desempleado, papá?
– preguntó Mei con sorpresa.
-Bueno…
La cede de la empresa resultó dañada en un incidente con villanos y las cosas se complicaron mucho.
Al final, no tuvieron más remedio que recortar personal – explicó Sasuke con un suspiro.
-No te preocupes, cariño.
Las cosas se solucionarán y mientras tanto, puedo sostenernos durante algún tiempo- tranquilizó Sakura a su esposo.
La cena de esa noche pasó con un humor agrio.
Más tarde, en la habitación de Mei, el dúo shinobi contemplaba sus opciones.
-Quizás podríamos empezar con la publicación.
Si tenemos éxito, aliviaría la carga de Mamá y papá- sugirió Mei a través de su vínculo.
Tetsumaru la rodeó con sus brazos, presionando su cabeza contra su pecho y acariciando su cabellera marrón rojiza.
-Es una opción, pero eso no funcionaría a corto plazo- refutó Tetsumaru.
-¿Y sí empezamos un proyecto nuevo?
Algo que llame más la atención de los japoneses- propuso ella.
-Eso sería complicado, Mei.
Habíamos estimado el impacto que tendrían las obras más populares, pero la cultura, y el tiempo, podrían no ser los adecuados- razonó Tetsumaru, acariciando a su otra mitad para calmarla.
Hace años, el dúo había investigado los medios de entretenimiento de este mundo.
Se dieron cuenta que muchas obras de ficción de su otra vida no existían aquí.
Como reencarnados y huérfanos, se habían propuesto escribir alguna de esas obras y amasar una pequeña fortuna.
Pero la idea no fue tan simple.
Este no era occidente del siglo XXI.
Era Japón, un Japón diferente, con una cultura diferente en una época mucho más avanzada.
Lo que pudo haber funcionado en los 90 o los 2000 de su viejo mundo, aquí podría pasar sin pena ni gloria.
Además, dedicar demasiado tiempo a escribir ficción habría entorpecido su apretada agenda de calificaciones perfectas, y entrenamiento intensivo.
Al final, se decidieron a no complacer al público nipón, centrando sus esfuerzos en casi un centenar de libros de una franquicia que tampoco existía en este mundo, y que podría alcanzar el éxito en el resto del mundo.
Pero no se molestaron en buscar una editorial mientras fueron mantenidos por Sakura y Sasuke.
Simplemente no hacía falta, pues sus padres les dieron todo lo que necesitaban y no estaban particularmente interesados en hacerse ricos.
-Hmm, quizás si apostamos…
– propuso Tetsumaru, captando la atención de Mei.
-¿A qué te refieres?
-Bueno, habrán combates en el festival, y seguro que la gente apostará dinero en eso.
Además, es una certeza que habrá apuestas sobre el ganador del mismo- explicó la encarnación del Tercer Kazekage.
-¿Dices que podríamos apostar por nosotros mismos y ganar el festival?
– preguntó Mei con tono curioso.
Tetsumaru asintió en confirmación y la idea echó raíces en el dúo.
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