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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 Adopción
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4: Adopción 4: Adopción  Un silencio incómodo llenó la oficina de la directora del orfanato.

La mujer mayor dirigió una mirada aparentemente dulce hacia la niña de cabello marrón rojizo, pero Mei lo sabía mejor.

Esos ojos amenazaban “haz lo que te dicen, mocosa de mierda”, aumentando la tensión en el área debido a la indiferencia de Mei.

A un lado, una pareja sonreía torpemente ante la situación.

Nuevamente, Terumi Mei había llamado la atención de una pareja en proceso de adopción debido a su apariencia inusualmente hermosa y su distintivo cabello.

No era ninguna sorpresa que los padres adoptivos se fijasen en el atractivo del niño.

Era normal en los seres humanos ser atraídos por las cosas que se consideran bonitas.

Sumando eso al buen comportamiento de Mei, su responsabilidad y modales casi adultos, era el premio gordo para cualquier pareja.

-Cariño…

Esta linda pareja sólo quieren ofrecerte un hogar.

Comida deliciosa, muchos juguetes y dulces.

Ellos van a cuidarte mucho mejor de lo que nosotros podríamos- arrulló la mujer mayor, intentando convencer a Mei.

Típica manipulación hacia un infante que no sabe lo que es mejor para él.

Lamentablemente, ese no era el caso para Mei.

Ella se volvió hacia la pareja, quienes le dirigieron miradas de aliento y sonrisas tranquilizadoras.

Entonces ella habló.

-¿Puedo hablar con ellos a solas?

-Por supuesto, cariño.

Iré a revisar unas cosas- dijo la mujer, levantándose y saliendo de la oficina.

La pareja se miró, curiosa por lo que la niña querría hablar con ellos.

Era inusual que un niño de cuatro años pidiera algo así.

Casi inaudito.

¿Por qué un niño querría quedarse solo con gente que no conocía?

-¿Qué quieres saber, pequeña?

– preguntó la posible madre adoptiva.

Mei se puso seria, cruzando los brazos y abriendo un poco las piernas en una postura que emanaba autoridad y superioridad.

A ojos de los adultos, pareció una de las cosas más tiernas que jamás hubieran visto.

-Quiero hacer un trato con ustedes – respondió la encarnación de la Quinta Mizukage.

La pareja alzó una ceja en confusión.

-Puedo aceptar ir con ustedes.

Como les habrán informado, no soy como los otros niños.

No me gusta jugar con juguetes, así que no les pediré eso.

No soy amante de los dulces, ni quisquillosa con las cosas.

Puedo limpiar, lavar trastos y ropa.

En cierto grado, sé cocinar y también aprendo rápido – enumeró la niña, sorprendiendo de nuevo a la pareja.

-Pero, no iré sola.

Si me adoptan, deben adoptar a mi hermano, Tetsumaru- expuso sus condiciones, dejando a la pareja pensativa.

Se miraron el uno al otro, la decepción en sus ojos fácil de detectar para Mei.

No le importaba demasiado si los adoptaban o no.

O iban juntos, o no iban, así de simple.

-Uh, pequeña Mei, eso sería complicado.

Estoy seguro que tu hermano querría que encontraras un hogar.

Tarde o temprano, él también conseguirá una familia y ambos podrán seguir viéndose en el futuro- habló el hombre en tono conciliador.

Mei negó con la cabeza, su expresión inamovible así como su decisión.

Decidió ofrecer la última parte de su condición.

-Si no voy con él, entonces debo negarme.

Pero tengan en cuenta esto: No estarían adoptando a otro hijo como tal.

Tetsumaru puede encontrar trabajos en la calle y yo también, de ser necesario.

No necesitamos que nos mantengan con todo lo que eso implica.

Sólo quiero que le ofrezcan un techo y una cama donde dormir, de preferencia junto a mi.

El resto puede manejarlo por su cuenta – explicó ella.

La pareja se quedaron sin palabras por la declaración de Mei.

¿Un niño que no necesita alimento ni vestimenta y sólo quiere un techo para dormir?

¿Todo por no querer separarse de su hermana?

Era difícil de creer.

Sin embargo, ella habló con seguridad, con educación.

No tartamudeó ni una vez y su mirada nunca bajó.

Ella no estaba suplicando por no ser separada de su hermano.

Ella estaba declarando un hecho.

¿Qué decía eso de la compostura y la madurez de esta niña?

-Ya veo…

Pequeña Mei, ¿te importaría dejarnos hablarlo un momento?

– dijo la mujer de cabello rosado.

Mei asintió y salió de la sala, esperando al otro lado de la puerta con expresión aburrida.

Dentro de la oficina, la pareja conversaba seriamente.

-No estoy seguro, querida.

Un niño es una gran responsabilidad, pero dos…

– empezó el hombre de cabello negro, pero la mujer lo detuvo con un gesto de la mano.

-Sé que no es fácil, mi amor.

Pero considera a la niña.

¿Viste lo segura de sí misma que es?

¿Puede siquiera un niño hablar así?

El hombre lo pensó un momento.

Francamente, no le pareció estar conversando con una niña.

Era más como una negociación.

-¿Crees que es una especie de genio?

– preguntó él.

La mujer asintió con una sonrisa de emoción.

-¿Qué dices si hablamos con el niño?

Al menos podemos conocerlo- sugirió la mujer.

Unos minutos después, Tetsumaru entró al a oficina donde estaba la pareja interesada, la directora y su otra mitad.

Lo que llamó la atención de la pareja fue la esclerótica negra del niño, y sus ojos dorados en contraste con el marco oscuro.

Su mirada era serena y algo intimidante.

Al igual que la niña, o incluso más, daba un aire de seguridad, de indiferencia.

Una sola mirada convenció a la pareja que, de hecho, el niño era como su hermana:  Un potencial genio.

Carácter sólido, voluntad fuerte.

Si los informes dados por la propia directora era algo a tomar en cuenta, estos dos hermanos estaban fuera de la norma para los niños de su edad.

Se presentaron unos a otros, el niño de pocas palabras apenas soltando un par de frases, asentimientos, confirmaciones o negaciones simples.

Parecía del tipo que no molestaría en el hogar, ni haría berrinches o causaría problemas en general.

Tras algunas deliberaciones a solas, la pareja confirmó que adoptarían a los hermanos.

Curiosamente, ni Mei ni Tetsumaru sabían los nombres de sus nuevos padres, por lo que el shock fue gigantesco cuando la mujer se arrodilló frente a Mei y puso una mano en su cabeza.

-Un placer hacer negocios contigo, Mei-Chan.

Soy Sakura y este aquí es Sasuke.

Pero puedes llamarnos Papá y Mamá, ¿De acuerdo?

– dijo con una sonrisa cálida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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