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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 5

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  4. Capítulo 5 - 5 Al Nuevo Hogar
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5: Al Nuevo Hogar 5: Al Nuevo Hogar  -Tetsumaru-  -Tetsumaru-  -¡Tetsumaruuu!

– gritó Mei a través de su vínculo astral o lo que sea que sea su comunicación.

El párpado izquierdo del niño tembló, pero no hubo ninguna otra reacción externa.

-¿¡Qué mierda Quieres!?

¡Joder, deja de gritarme en la mente!- se quejó el pelinegro.

Mei lo ignoró y continuó con su conversación mientras eran llevados en auto por sus nuevos padres, Sakura y Sasuke.

-¿Crees que el Dios nos está jodiendo?

Digo, esto es demasiado…

– murmuró ella.

-No se, pero ya no podemos hacer nada.

De todas formas, fuera del color de sus respectivos cabellos y los nombres, no se parecen en nada al emo y la tabla- tranquilizó Tetsumaru a su otra mitad.

De hecho, tenía razón.

Sasuke era un hombre alto y de complexión robusta, su cabello negro y corto.

Sakura era una mujer en toda regla, muy alejada de la famosa tabla.

Un cuerpo ni demasiado delgado ni demasiado gordo, con carne en los lugares correctos.

Era una mujer voluptuosa, más parecida a los fanarts eróticos de Sakura que el personaje original.

-Mei, necesitamos desarrollar la capacidad de compartir la vista pronto- dijo Tetsumaru con solemnidad.

La niña puso los ojos en blanco.

-Mala suerte para ti, pervertido.

Yo voy a bañarme con esta milf tetona y restregar mi cuerpo con el suyo mientras tú, con suerte, podrás pisar el mismo suelo que ella- replicó Mei con una sonrisa de come mierda.

Así, las mitades de un mismo y degenerado chico de la tierra se molestaron mutuamente, incomodando un poco a sus nuevos padres por el silencio en que ambos permanecieron en todo momento.

-Bueno, los informes decían que eran poco comunicativos- pensaron Sakura y Sasuke al unísono.

No es que les molestara, dado que ambos eran primerizos en esto de criar niños.

No podían poner un estándar sobre lo que era y no era común para niños de cuatro años.

El viaje pasó rápidamente, pues la pareja vivía en las cercanías del orfanato.

Desafortunadamente para el dúo shinobi, todavía estaban cerca de su jardín de infantes, por lo que tendrían que seguir viendo al protagonista de este mundo y al insufrible Bakugo.

Una casa sencilla pero espaciosa dio la bienvenida a la nueva familia.

Sakura bajó del auto y abrió la puerta para que los niños tomaran aire y se familiarizaran con el entorno.

Un patio decente, una cochera para el auto, bastante estereotípico de una casa estadounidense que se ven en las películas.

El vecindario parecía tranquilo, sin demasiados niños molestos en los alrededores, al menos a simple vista.

-Vamos, niños.

Entremos- llamó Sakura, caminando hacia la puerta.

El interior era acogedor y bastante bien cuidado.

Una sala de estar con poca decoración, muebles y algunas plantas aquí y allí.

Puertas con manijas en lugar de ser corredizas.

De hecho, la decoración y el ambiente en general era poco tradicional.

Nada demasiado japonés.

Eso les vino bien a ambos, ya que no eran japoneses en su vida pasada y esto se sentía más familiar que cualquier otra cosa.

-Ejem, entonces, Mei-Chan…

¿Te parece si cocinamos algo?

– ofreció Sakura con algo de timidez.

Estaba claro que la mujer pretendía acercarse más a su nueva hija, conocerla, y asumió que cocinar juntas les permitiría conectar.

-Cocina, eh.

Sí, es lo apropiado- comentó Tetsumaru.

Mei lo ignoró por completo y sonrió a su nueva madre.

-Bien, pero yo elijo lo que estamos comiendo, si no te importa- le dijo a Sakura, haciendo que ésta alzase una ceja.

-Tetsumaru-Kun, tengo algunas cosas que mover por aquí.

¿Te importa ayudarme?

– intervino Sasuke de manera no tan casual.

-Tetsumaru.

O bien esto es una estrategia para conocernos mejor, o ese tipo te convertirá en mujer allá en el cobertizo- dijo Mei a través de su comunicación única.

-Seguro- respondió el pelinegro, siguiendo al hombre afuera.

**************************************************************  -Mei-Chan.

Tú y Tetsumaru no son hermanos de sangre, ¿verdad?- cuestionó Sakura mientras cortaba algunos vegetales, según las instrucciones de su hija adoptiva.

-Sólo Mei, señora Sakura.

Y eso es correcto, no somos hermanos de sangre, pero nos dejaron al mismo tiempo en el orfanato, y los cuidadores asumieron que mi apellido también era el suyo- explicó la niña mientras pulverizaba algunas cebollas.

-Puedes llamarme mamá, cariño – añadió suavemente la mujer.

Mei consideró un momento antes de aceptar que, de hecho, no le haría daño ser un poco amable y darle algo a estas personas.

No necesitaba ser una mocosa de mierda.

-Lo intentaré, mamá.

Eso hizo que la mujer sonriera.

Afuera, Sasuke y Tetsumaru acababan de mover algunas cajas, ordenando un poco lo que asumió que sería el cobertizo de esta casa.

El pelinegro no pudo evitar fruncir el ceño.

Esta pareja era demasiado…

Estadounidense.

-Uh, gracias, Tetsumaru-Kun – dijo el hombre cuando el niño le acercó una caja que parecía algo pesada.

-Sólo Tetsumaru.

Hm, ¿Prefieres que te diga, señor, Sasuke, Sasuke-san o papá?

– preguntó al hombre, haciendo que lo mirase de manera extraña.

-¿Qué pasa con este niño?

¡No, ambos niños!- pensó Sasuke sin saber cómo sentirse al respecto.

Algo le decía que así no se comportaban los niños, pero qué sabía él.

-Uh, ah, si no estás cómodo con llamarme padre, entonces Sasuke está bien- dijo torpemente.

-De acuerdo.

Entonces, Sasuke, sé que no me adoptaron porque sea el niño que todo padre desearía tener, y sé que Mei llegó a un acuerdo con ustedes- empezó el niño mirando fijamente al hombre más grande.

Sasuke notó el estado relajado del niño.

Al igual que su hermana, Tetsumaru hablaba con confianza y sin una pizca de timidez hacia los adultos.

-No me importa tener que pagarte los gastos que sé que harán por mi.

Ahora soy demasiado pequeño para que alguien me de un trabajo medianamente serio, pero estimo que en dos a tres años, podré poner mi parte y la de Mei para que no tengan que sobreesforzarse.

-¡Ejem!

Mira, Tetsumaru, sé que hicimos un trato con Mei-Chan y puedo ver que ustedes se lo toman en serio, pero no debes preocuparte por esas cosas.

Eres un niño, ¿vale?

Debes estudiar, crecer y divertirte.

Deja que los adultos se encarguen de las cosas molestas – sugirió Sasuke.

Tetsumaru sonrió levemente, sorprendiendo un poco al hombre ya que hasta ahora sólo lo habían visto con una expresión neutral.

-Me alegra que alguien como tú nos haya adoptado, Sasuke – dijo con honestidad.

¿Por qué este cambio tan abrupto?

No es que Tetsumaru y Mei odiasen a estas personas ni nada.

Simplemente les eran indiferentes, pero las palabras de Sasuke y la forma en que lo dijo, sugerían un pensamiento honesto y una actitud bondadosa.

Ellos no planeaban tener un segundo niño.

No esperaban esa responsabilidad y sin embargo lo hicieron.

Trajeron a un mocoso que parecía muerto en vida, porque sí, Tetsumaru sabía que él no se llevó la parte más amigable y emocional de su alma.

Aún con eso, el hombre trató a Tetsumaru como lo que él pensó que era: un niño.

-Mira.

No insistiré si quieres encargarte de nosotros sin ninguna compensación a corto plazo.

Pero ten en cuenta que, como seguramente te habrán dicho, no somos niños comunes.

Ah, y no nos compren juguetes ni dulces ni esas cosas, realmente no nos gustan – dijo el niño y Sasuke asintió con torpeza.

Cuando él y su esposa descubrieron que no podían tener hijos, habían caído un poco en depresión.

Cuando amigos les sugirieron adoptar, la esperanza volvió a ellos.

Cuando conocieron a Mei, quedaron encantados con lo bonita que era la niña.

Su buen comportamiento, su calma y su intento lindo de parecer más madura los convenció.

Cuando se negó a ir con ellos sin su hermano, habían entrado un poco en pánico.

Cuando conocieron a Tetsumaru, no sabían qué pensar.

Sasuke no quería decir algo como que no le gustaba el niño, pero definitivamente no encontraba encanto alguno por él.

Sin embargo ahora…

-Está bien, Tetsumaru.

Creo que tenemos un trato – dijo con una sonrisa irónica.

El niño y el hombre regresaron a la casa tras unos minutos, el olor del pollo y los condimentos los alcanzaron, confundiendo un poco a Sasuke y emocionando internamente a Tetsumaru.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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