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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 54

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  4. Capítulo 54 - 54 Visitantes Problemáticos
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54: Visitantes Problemáticos 54: Visitantes Problemáticos Dabi encendió sus llamas de nuevo, intentando penetrar la densa oscuridad que intentaba ahogarlo.

No hubo efecto alguno.

Por algo se le sugirió dejarle a este tipo a Muscular.

Quemar arena es muy difícil.

Claro, él podría hacerlo, pero eso requeriría aumentar bastante su temperatura, lo que terminaría por dañarlo más a él que a su oponente.

No era que Dabi fuera más débil que Tetsumaru.

Era una cuestión de compatibilidad.

En un enfrentamiento uno a uno, él no tenía posibilidades realistas de ganar.

-¡Jajajaja!

¿¡No es este mocoso rápido para entender la situación!?

– se burló Muscular mientras agitaba sus brazos en un borrón de movimiento, paleando la arena a los lados y protegiéndolos a ambos.

De repente, un estruendo resonó en el lugar cuando Muscular trató de mover un montón de arena.

Resultó que no era arena suelta, sino un pilar solidificado del tamaño de un autobús.

Dabi saltó a un lado, evitando por poco el choque mientras Muscular fue arrollado por completo, lanzado a varios metros y estrellándose en la calle.

Serpientes de arena se deslizaron tras Dabi, intentando enredar sus piernas.

Ya habían sido informados de esta táctica.

Si se dejaban atrapar, serían apuñalados.

El piromante escupió más llamas, impulsándose lejos de la zona de ataque de Tetsumaru.

Por su parte, el pelinegro bebió su taza de un trago, reacio a desperdiciar buen café.

Más arena salió de sus sellos, moviéndose rápidamente a los lados y formando altos muros de obsidiana.

La Satetsu cruzó hasta el otro lado de la calle, bloqueando el paso a las casas de en frente para no involucrar a las personas en esta refriega.

Determinó que el zombie de fuego sería capaz de incendiar a inocentes para obtener ventaja.

Mientras concentraba su mente en levantar los muros, el pilar que debió dejar inconsciente al rubio netoreador y con huesos rotos le fue devuelto con el doble de potencia.

Tetsumaru chasqueó la lengua y dividió el pilar que estaba en curso de colisión con su cara en dos, deshaciéndolo en arena suelta y evitando el impacto por poco.

Pero sus sentidos con los campos magnéticos de la arena le alertaron de un peligro inminente.

El shinobi saltó a un lado un segundo antes de que el puño enrojecido de Muscular se estrellara contra el marco de la puerta, volándolo salvajemente en una explosión de astillas.

-Más vale que traigas dinero, netoreador.

Pagarás esa puerta- dijo el pelinegro con frialdad, a la vez que un muro de Satetsu se elevaba detrás de él, bloqueando la llamarada furtiva de Dabi sin siquiera darse la vuelta.

-Ese Quirk en verdad es molesto- se quejó Dabi, sintiéndose totalmente inútil.

-Kukuku, déjame al mocoso a mi.

Ve y captura a la perra- sugirió Muscular.

-Hm, tendrás que esperar, zombie.

La señorita se está cambiando de ropa- intervino Tetsumaru.

Sin previo aviso, púas solidificadas de arena emergieron de los altos muros que encerraban al trío.

Dabi fue rociado por una lluvia de senbon desde la retaguardia, lo que lo obligó a elevarse en el aire con su fuego.

Las agujas siguieron su camino, en curso de colisión con Tetsumaru.

Antes de perforarlo a él, los senbon dieron un giro alrededor del pelinegro y se fijaron en Muscular.

Con un resoplido, el rubio reforzó sus músculos y cargó directamente contra Tetsumaru, los senbon rebotando en su cuerpo sin provocar daño alguno.

Los ojos de Tetsumaru bailaban entre Dabi en el aire y Muscular frente a él, vigilando al primero para que no escupiera llamas a su casa e ignorando al segundo, porque ya tenía una sorpresa para él.

Al igual que con el Nomu de la USJ, tener gran fuerza no significa que su peso sea descomunal.

A menos de un metro de Tetsumaru, Muscular fue levantado por una explosión de arena que emergió del subsuelo y envolvió su cuerpo de pies a cabeza.

Sintiendo el oportuno momento, Tetsumaru extendió la palma y cerró el puño.

Ataud de arena.

Dentro del capullo de Satetsu, Muscular sintió el aumento de la presión, aplastándolo como a una fruta.

Él apretó los dientes y sus fibras musculares se alborotaron, luchando contra la presión del ataúd de arena.

Mientras tanto, Dabi intentaba lanzar fuego a las ventanas de la casa, donde pudo vislumbrar la silueta de una jovencita ajustando un vestido casualmente, como si no hubiera una batalla fuera de su casa.

-¡Pequeña Ramera!- escupió Dabi con ira.

Un chorro de llamas azules se dirigía a la muchacha, pero otra capa de arena oscura se interpuso.

-¡¡OORAAAA!!

– rugió el capullo de Satetsu antes de explotar en polvo ennegrecido.

Muscular, con el cuerpo completamente rojo, como si su piel hubiera sido eliminada, cayó pesadamente a la calle.

Sus ojos enfurecidos taladraron a Tetsumaru y se disparó hacia él a una velocidad ridícula.

Tetsumaru abrió levemente los ojos y emprendió acciones evasivas, valiéndose de su velocidad y agilidad shinobi, potenciadas por ráfagas de chakra.

Los puños de Muscular no sólo eran extremadamente fuertes, también eran abrumadoramente veloces.

Los antebrazos de Tetsumaru se cubrieron con una capa endurecida de arena y decidió probar su Taijutsu con un oponente que no fuera Mei.

Un puñetazo fue desviado por el pelinegro con un giro grácil, chispas volando por el contacto con su arena de hierro por alguna maldita razón.

Él completó el giro y propinó una patada de revés al costado del rubio.

Como temía, apenas movió unos centímetros al tipo musculoso.

-¡Hmph!

¿¡A eso le llamas un golpe!?

– se burló Muscular mientras lanzaba otra lluvia de puñetazos que desplazaban el aire y agrietaban la calle con las ondas expansivas.

-Eso fue una patada, no un golpe.

Simio- replicó Tetsumaru, lo que hizo enojar al rubio.

Tetsumaru comprendió que su fuerza bruta no podía competir con la de este salvaje, pero la diferencia no era tan abrumadora como la del Nomu de la USJ.

Sin embargo, no planeaba exponer sus habilidades físicas aún.

Hasta ahora, todo lo que hizo podría considerarse dentro del ámbito humano.

Como mucho, se podría argumentar que su arena le permitió desviar los golpes sin romperse los brazos.

-Mei, el netoreador es manejable con Taijutsu.

Encárgate de él mientras yo derribo al zombie de fuego- informó a su otra mitad.

Tetsumaru era consciente de que, a menos que Mei desatara un verdadero tsunami, su agua sería inútil con esas llamas.

No eran mero fuego como Todoroki.

Su calor era mucho más alto.

Y a diferencia de él, ella no podría desatar un Tsunami y levantarlo del suelo.

Así no funcionaba su agua.

Si llegara a eso, provocaría un desastre que ni sus muros de arena podrían contener, y no quería que el gobierno les cobrasen los daños.

Ser un Héroe no era tan fácil como salvar gente y luchar con los malos.

-¡Deja de correr, maldita sea!- gruñó Muscular, lanzando otro puñetazo a la cara del pelinegro.

Tetsumaru ni siquiera le dedicó una segunda mirada y saltó en el aire, formando una plataforma de arena a sus pies que lo llevó a encontrarse con Dabi.

Antes de que Muscular pudiera perseguirlo, un dragón de agua rugió desde la entrada rota de la casa, abalanzándose sobre él y estrellándolo con fuerza.

Mei, vestida con su atuendo shinobi completo, salió con paso tranquilo y una sonrisa coqueta en sus labios.

-Fufufu, realmente tienes cara de Netoreador.

Lástima para ti, yo ya encontré a mi hombre ideal- se burló la kunoichi.

-Te tardaste demasiado- dijo Tetsumaru a través de su vínculo.

-Hmph, una mujer necesita tiempo para arreglarse, incluso si va a la batalla- replicó ella.

La verdad es que ella se apresuró lo más que pudo, pero su cabello no quería colaborar.

Fue una dura pelea de apertura y apenas tuvo tiempo de acomodar sus mallas, alisar su vestido y atar las espinilleras.

-Ah, supongo que hasta te pusiste perfume- comentó el shinobi.

-Tsk, no, no me dio tiempo…

– Mei estaba en proceso de responder, pero fue interrumpida por dos cosas.

Primero, un desbocado Muscular que se lanzó hacia ella con brazos palpitantes de poder, y segundo, porque notó que no faltaba únicamente el olor del perfume.

Ella se inclinó y evadió el lazo del rubio, aprovechando la oportunidad para olfatear discretamente debajo de sus brazos y el color abandonó su rostro.

-Yo…

¡Olvidé el desodorante!- chilló en su mente, en un rincón que Tetsumaru no escucharía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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