Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 55
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- Capítulo 55 - 55 Contra Villanos
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55: Contra Villanos 55: Contra Villanos Manos gigantescas de arena de hierro se formaron en el aire, intentando aplastar a Dabi como a un insecto.
Quemarlas era inútil.
Detenerlas era inútil.
Sólo pudo evadirlas con desesperación.
Dabi se propulsó como un cohete, saliendo a penas de la zona de impacto que sacudió los alrededores.
El joven apretaba los dientes con frustración.
Este no era el plan de batalla que idearon.
De alguna maldita manera, el hermano del objetivo logró contenerlos a ambos y ahora los oponentes de cada uno se invirtieron, dándole a Muscular un objetivo menos problemático, y a Dabi uno mortal.
-Todo porque ese hijo de puta se contuvo al inicio, y ahora yo pagaré el precio- pensó Dabi con veneno, jurando quemarle la cara a su compañero en cuanto saliera de esta.
Él movilizó más fuego, alcanzo una altura de más de veinte metros y pasando por encima de los muros de arena que el mocoso levantó para contener la pelea.
Como esperaba, un sin fin de proyectiles fueron disparados de los muros, algunos de ellos rasgando su ropa y su piel.
Dabi evadió como pudo, sin ganas de que una aguja se le incrustara.
Le advirtieron que si eso sucedía, tendría gusanos de arena corriendo su interior.
Él definitivamente no quería poner a prueba esa patraña.
Su objetivo ahora era provocar al hermano.
Si se alejaba lo suficiente, eventualmente llegaría a un límite en el que el mocoso no podría mantener esos muros y Muscular podría usar a los civiles de las otras casas para distraerlos.
Y si eso no funcionaba, entonces el chico quizás no se atrevería a dejar sola a su hermanita con ese peligroso hombre.
¿Verdad?
En cuanto Dabi salió del límite de los muros disparó ráfagas de fuego en todas direcciones.
Para su alivio, parte de las extensiones de arena que buscaban su trasero se desviaron, interceptando las llamas o cayendo sobre los tejados que empezaron a incendiarse, apagando el fuego.
Pero el muro que acababa de pasar perdió su solidez y se movió como un maremoto aéreo de oscuridad.
Su mandíbula casi se le cae al suelo al ver la gran extensión de Satetsu flotando tras él.
Mientras tanto, Mei y Muscular entablaron un combate cuerpo a cuerpo en el que la fuerza explosiva se encontró con la agilidad y la técnica.
Los golpes de Muscular eran potentes y rápidos, pero Mei era igual de veloz, más ágil y precisa.
Donde él balanceó su puño en línea recta, ella pateó el bíceps, golpeó el cúbito y dio un rodillazo al codo.
Donde él desplazó el aire y agrietó el suelo, ella hostigó sus músculos y fue añadiendo daño poco a poco a su cuerpo.
Pero la falta de fuerza bruta de Mei impidió que la kunoichi causara daño inmediato.
La diferencia fundamental yacía en la dureza del rubio.
A diferencia de la rigidez de TetsuTetsu o incluso Kirishima, Muscular era más elástico.
Los puños de Mei no se encontraron con un muro inamovible, sino con una goma que le hacía rebotar cada golpe.
Pero eso le trajo recuerdos.
Ella sonrió con sorna.
-Dime, netoreador.
¿Mis golpes no te causan dolor, verdad?
– preguntó ella.
-Hmph, hará falta más que esto, mocosa- se burló el rubio.
-Ya veo…
– asintió ella.
De repente, Mei bajó los brazos y balanceó su cuerpo de manera antinatural, como una brizna de hierba agitada por el viento.
Muscular estaba a punto de cuestionar la cordura de la niña, cuando ella se movió a gran velocidad y giró en el aire diagonalmente.
Su palma extendida rompió el aire y se estrelló en el hombro del rubio.
El sonido de un látigo asando la carne resonó en el lugar.
Los músculos del hombre se tensaron, una oleada de dolor recorriendo todos sus nervios.
-¡HNNGH!- gimió Muscular, con los dientes apretados.
-¡Muajajaja!- rio Mei como una loca mientras una lluvia de azotes caía sobre su oponente.
Muscular intentó atraparla en un abrazo de oso y romperle la espalda, pero ella se deslizó entre su guardia y disparó una salva ininterrumpida de balas de agua a su mentón.
Las repentinas sacudidas agitaron su cabeza, mareándolo.
Él dio un paso atrás, recuperando sus sentidos.
En ese instante, Mei moldeó chakra en su estómago y lo expulsó por su boca en forma de niebla extremadamente caliente.
Muscular fue bañado en vapor, sus músculos ya sensibles por los latigazos de la niña recibiendo el doble de dolor que antes.
-¡BASTA!- gritó el rubio mientras pateaba el suelo, enviando una onda de choque que levantó escombros hacia Mei.
La kunoichi respondió con un torrente de agua que devolvió los escombros a Muscular.
El abrupto cambio de temperatura tensó aún más su cuerpo y la ola lo arrastró hasta estrellarse con el muro de Satetsu.
-Uff, cómo quisiera tener Raiton ahora mismo.
La vida sería más fácil- murmuró ella.
Suspirando ante la injusticia del mundo, saltó sobre la ola que desató y corrió para rematar al sujeto.
A estas alturas, los Héroes locales ya deberían estar en camino, por lo que sería bueno para su currículum el detener a este netoreador por su cuenta.
De repente, un temblor agitó el agua bajo sus pies.
Una explosión de agua, arena y escombros la hizo retroceder, enviando fragmentos dispersos sobre los tejados circundantes.
Afortunadamente, Tetsumaru aún estaba dentro del rango de manipulación y convirtió los restos del muro en arena suelta, logrando bloquear algunos escombros.
A veces, Mei sentía envidia por la encarnación de su otra mitad.
La Satetsu era asquerosamente versátil.
Rasa era un verdadero idiota y un fracaso como shinobi.
Incluso la vieja de Suna alegó que la Arena de Hierro era el arma más potente de la Aldea.
Teniendo semejante herramienta a su disposición, en forma de Arena de Oro, ¿Cómo carajo fue tan mal Kazekage?
Claro, la manipulación de Tetsumaru se acercaba más a la de Shukaku que cualquiera, pero a cambio no recibió Ninjutsu.
Ese pelirrojo inútil sí tenía Jutsus que administraban mejor su chakra.
-¡Maldita Puta!
– rugió un enfurecido Muscular.
Su carne chisporroteaba, en parte por la tensión de aumentar su fuerza, en parte por el vapor de Mei.
Antes de que la kunoichi pudiera replicar algo ingenioso, el rubio se lanzó como una bala hacia ella, desplazando el agua a los lados salvajemente.
Mei manipuló el agua a su alrededor, haciendo que se moviera en círculos, con ella en el centro.
Sin embargo, las corrientes no entorpecieron el avance del bruto.
Emergiendo del remolino como un maldito Godzilla, Muscular azotó el aire con su puño.
Mei pulsó chakra a sus pies, saltando del lugar y esquivando por un pelo el mortal ataque.
Aún así, la onda de choque la hizo salir despedida, rebotando sobre la superficie del agua varias veces.
Rápidamente se estabilizó, justo a tiempo para ver al masivo hombre sobre ella, su puño descendiendo como un martillo.
Mei estuvo a punto de soltar un chorro de agua a presión y dividir el antebrazo, pero a diferencia de las películas, cortarlo a la mitad no hará que las mitades se separen y pasen a su lado inofensivamente.
En cambio, abrió sus sellos y desató una ola masiva hacia arriba.
El agua alcanzó desde el puño hasta el hombro de Muscular, reduciendo bastante su potencia.
Lo suficiente como para que ella lo recibiera con los brazos cruzados.
Sus piernas se doblaron levemente, sus pies se hundieron en el agua y se enterraron en el asfalto de la calle, grietas como telarañas extendiéndose a su alrededor.
Pero al bloquear el ataque, sus palmas perdieron el foco de su puño.
Poco a poco, la presión fue aumentando y los brazos de Mei empezaron a ceder.
Una sonrisa depredadora se dibujó en los labios de Muscular mientras dominaba a la chica.
Planeaba romperle algunos huesos, quizás todas las extremidades, antes de llevarla con el manitas.
Lo que ninguno notó fue la aglomeración de Arena sobre sus cabezas.
De repente, un bloque rectangular del mismo ancho que el rubio se estampó contra él, clavándolo en la calle como una estaca.
La pieza de Satetsu endurecida se retorció de lado a lado, como un pie que aplasta a un insecto y se asegura de esparcirlo por la superficie.
Mei suspiró, cayendo de rodillas, jadeante.
La fuerza de Muscular no era ninguna broma.
Eso y el hecho de que los shinobi son básicamente cañones de vidrio.
Gran letalidad, potencia increíble, pero frágiles en comparación.
Tetsumaru descendió del cielo mientras el pilar se disolvía en arena suelta y se depositaba en el agujero, engullendo al rubio netoreador.
-¿Y el zombie?
– preguntó Mei.
-Se escapó.
La rubia gigante lo espantó y fue tragado por un portal- respondió el pelinegro.
-¿La qué?
– Mei parpedeó, confundida.
De repente, temblores sacudieron la tierra y ella se volvió justo para ver una mujer gigante acercarse apresuradamente.
-¡No se preocupen, yo me encargaré de la amenaza!
– exclamó MT.
Lady con una pose heróica.
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