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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 58

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  4. Capítulo 58 - 58 Otra Vez
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58: Otra Vez 58: Otra Vez  Tomura Shigaraki observó con expresión vacía el portal de oscuridad que atravesó el tipo demacrado que había sido tan arrogante hace unos días.

Recordaba su casi enfrentamiento, su actitud irrespetuosa y sus quejas por tener que capturar a una niña.

Ahora regresaba con las manos vacías, el trasero pateado y un aura de humillación y descontento palpables.

Si Shigaraki tenía que ser honesto consigo mismo, esperaba que esos dos tuvieran éxito.

El tipo arrogante claramente tenía una ventaja sobre la niña, y Muscular no era ninguna broma.

Como mínimo, pensó que su fuerza abrumadora y su salvajismo le permitieran distraer al mocoso de la arena el tiempo suficiente para que Dabi capturase a Terumi Mei.

Durante el ataque de la USJ, la verdadera fuerza de Terumi Tetsumaru no quedó clara.

Correr del Nomu sólo demostró que era tan capaz como una rata, pero eso por sí solo no determinaría su poder.

Durante las pruebas que su topo informó, tampoco demostró nada más allá de un buen control de su Quirk.

En las batallas individuales de la UA, tampoco se vio el límite del chico.

¿El resultado?

Ambos fueron reprimidos por la arena, ambos se enfrentaron al objetivo equivocado, y Muscular fue capturado por la policía.

-Un fracaso rotundo…

Otro maldito fracaso, otra humillación- Shigaraki murmuró con desgana.

Ya ni se molestó en explotar de ira.

No tenía sentido.

-¿¡Qué dijiste, manitas!?

– bramó Dabi, furioso por esta vergonzosa actuación.

Esto fue un duro golpe para su orgullo y era consciente de que había quedado como un idiota.

-Nada…

Ve y toma algo.

Bienvenido a la Liga de Villanos, Dabi- dijo Shigaraki con un suspiro.

No le replicó con dureza al tipo.

Kurogiri, que observaba el intercambio en silencio, asintió con aprobación a Tomura.

Había progreso, pues el hecho de no estallar en ira y maldiciones era buena señal.

Dabi apretó los dientes y se sentó con expresión hosca en la barra.

La ira se enconaba en su corazón, jurando que el mocoso de la arena pagaría por esta humillación.

Pasara lo que pasara, él desataría un verdadero infierno sobre su cabeza y convertiría su cadáver en polvo puro.

Por su parte, Shigaraki procuró no intentar nada gracioso contra los hermanos por ahora.

Algo de las constantes lecciones de su Maestro empezaron a grabársele en la mente.

Apresurarse no le traería nada bueno.

Golpear y morder como un perro rabioso no le daría resultados.

Tenía que ser más inteligente al respecto.

El asalto al campamento…

Tenía que ser más grande.

*******************************************  Mientras los malvados juraban una muerte horripilante y dolorosa a cierta pareja de hermanos poco éticos, éstos se encontraban en una situación extraña en su día libre.

Al amanecer, Mei encontró un ramo de flores y una caja de chocolates fuera de su puerta, acomodadas en una mesita de Arena de Hierro con intrincados diseños de corazones y escrituras de amor.

Al entrar al baño, encontró sus productos de aseo personal reemplazados por unos nuevos y de mayor calidad, así como otros que no tenía antes.

Incluso vio un set completo de maquillaje, algo que había estado renuente a usar antes, pero ahora le llamaba la atención.

Al descender a la cocina, vio a un concentrado Tetsumaru preparando un desayuno estilo occidental, café importado de Sudamérica mezclado con leche, cosa que la kunoichi disfrutaba.

-Buenos días- él la saludó con una cálida sonrisa.

La guió de la mano a una silla y le sirvió el desayuno.

Mei mantuvo un ceño fruncido en todo momento, sus brazos cruzados en señal de irritación.

Internamente conmovida, la chica se negó a dejarle las cosas tan fáciles a su otra mitad.

Había aprendido a usar estas tácticas de manera casi instintiva, alejándose cada vez más de su antiguo yo.

Tetsumaru observó con ojos penetrantes a Mei, quien no se movía para tomar los cubiertos y degustar la comida.

Millones de explicaciones bailaron en la mente del shinobi, hasta que pareció dar con la respuesta.

Lentamente, como si se acercara a un depredador peligroso, Tetsumaru recogió los cubiertos y procedió a alimentar a su otra mitad.

Mei abrió la boca y recibió la comida.

Había dado en el clavo.

Ninguno se dijo nada durante toda esta interacción extraña.

Cuando Mei casi terminaba su plato, sus labios comenzaron a temblar incontrolablemente y finalmente cedió.

-¡PFFFT JAJAJAJA!

¿¡Qué estás haciendo, Tetsumaru!?

– ella estalló en carcajadas, incrédula por la actitud de su otra mitad.

-Uh…

Bueno, ¿Disculparme?

Quiero decir, lamento lo de anoche, Mei.

No era mi intención ponerte incómoda- él se rascó la mejilla torpemente.

Mei se levantó y ahuecó su cabeza, dándole un beso que relajó su tensión.

-Hmm, me gustó mucho cómo me trataste hoy, pero soy yo quien debe disculparse.

Sé que he estado irritable estos días, y la verdad reaccioné un poco exageradamente anoche.

No necesitas rebajarte así, Tetsumaru.

¿Me perdonas?

– explicó ella.

-Claro que sí.

Pero…

¿Por qué estabas tan enojada?

– preguntó Tetsumaru, confundido.

Él ya sabía que Mei entraba en un estado más agresivo cuando llegaba esa etapa del mes, pero no estaban en fecha de sangrado.

No podía llegar a una conclusión racional.

-Fufufu, eso es un secreto que pronto descubrirás- dijo Mei con una sonrisa pícara.

Ella arrastró a Tetsumaru al sofá de la sala y lo tiró sobre él, sentándose un momento después y besándolo furiosamente.

El shinobi, perdido y confundido por las acciones sin sentido de su otra mitad, decidió que no valía la pena pensar demasiado en ello y se dejó llevar.

No iba a insistir en el tema ahora y echar a perder el momento.

Mei retiró su camiseta de un tirón, dándole a Tetsumaru una vista completa de su torso desnudo Sus abdominales medio visibles, su piel dura pero suave al tacto, sin imperfecciones, sus rosados pezones ya erectos, denotando la emoción que embargaba a la kunoichi.

Nuevamente, la sangre despertó al pequeño Tetsumaru.

Mientras sus lenguas se entrelazaban y la temperatura subía, una perturbación no bienvenida entró en su rango de detección.

Lo ignoraron unos segundos, asumiendo que eran peatones pasando al frente de su casa, pero la perturbación se fue acercando a la puerta de Satetsu.

-Hnngh- Mei gimió y los párpados de Tetsumaru temblaron.

¡Otra maldita interrupción!

*Toc Toc* – llamaron a la puerta y ambos suspiraron.

Mei se levantó, poniéndose la camiseta apresuradamente.

Tetsumaru caminó a la puerta con el ceño profundamente fruncido.

Juró que si era otro villano, le rompería las piernas y los brazos hasta el punto de convertirlo en un torso apenas viviente.

La arena se deslizó de su lugar un poco, lo suficiente como para que Tetsumaru viera una mota de cabello rosado, una prenda de ropa flotante, unos cuantos brazos musculosos, y un rostro de ojos saltones y lleno de pecas.

-¡Yo, Tetsumaru!

¡Sorpresa!

– exclamó una sonriente Mina a un inexpresivo Tetsumaru.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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