Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 66
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- Capítulo 66 - 66 Tan Fácil Tan Difícil
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66: Tan Fácil, Tan Difícil 66: Tan Fácil, Tan Difícil -El problema es All Might- dijo Mei sin tapujos a ambos profesores de UA.
Kan y Aizawa dejaron de mirar los papeles que habían estado revisando, donde había notas y observaciones sobre los estudiantes de ambas clases.
La noche había caído en el campamento y ambas clases cayeron muertas en sus futones, víctimas de la tortura a la que fueron sometidos tan repentinamente.
-¿Ah, sí?
Explícate, Terumi Mei – exigió Kan con un bufido.
Todavía no aceptaba el hecho de que dos mocosos de primer año tuvieran un trato tan preferencial.
Peor aún, esos mocosos eran de la clase de Aizawa y no la suya.
¿Qué se supone que debía decirles a sus estudiantes de la clase 1-B cuando lo cuestionaron al respecto?
-Todos los que tienen un Quirk de fortalecimiento, o cuerpos más duros, quieren lanzarse de frente como idiotas.
No tienen estrategia, no tienen técnica.
Sólo Ojiro y Kendo se salvan de eso, pero los demás son un caso perdido- dijo la kunoichi mientras tomaba una taza de café.
-No todo se soluciona con un fuerte puñetazo, y el hecho de tener más fuerza no significa que deban usarla de manera tan burda.
Kan estaba a punto de replicar, pero se calmó al notar que Mei incluyó a Kendo Itsuka en su lista personal de aprobados.
Al menos, demostró que no era parcial para con sus compañeros.
-¿Les importaría unirse entonces?
Parece que tienen algunas buenas ideas que compartir- invitó Aizawa a ambos.
Independientemente de las sospechas y el descubrimiento de Ragdoll, no podía negar que la habilidad de Tetsumaru y Mei estaban muy por encima de sus compañeros.
La charla de Tetsumaru a Kaminari y los otros ese mismo día dejaron una profunda impresión a Aizawa.
Desde que aprobaron con desdeñosa facilidad el examen de ingreso, supuso que no eran los típicos niños con talento.
Ese control de su Quirk y esas escandalosas habilidades de combate no son algo con lo que se nace.
Es algo que se forja.
Tetsumaru se sentó junto a ellos y tomó el archivo de Sato Rikido, leyendo con indiferencia la descripción del joven al que, sin saberlo, había arrebatado su lugar en la Clase 1-A.
Mei también tomó asiento, escogiendo entre algunos archivos de la clase 1-B.
Las ideas y las sugerencias volaron de un lado a otro de la mesa.
Kan y Aizawa ya habían visto muchas cosas como para tener la suficiente experiencia, mientras Tetsumaru y Mei se valieron de su conocimiento de muchas obras ficticias para proponer algunas ideas locas.
Para Sero, fue inevitable no sugerir un entrenamiento intensivo en gimnasia, algo que complementaría su Quirk si fuera a usarlo en entornos urbanos.
Obviamente, pensaban en SpiderMan cuando sugirieron eso.
Con Sato, cuyo principal enfoque era aumentar su tiempo de duración, sugirieron que empleara su Quirk en mínimas cantidades a lo largo del día, en lugar de atiborrarse la cara sin detenerse.
Podría ser más efectivo tener un poco más de fuerza durante mucho tiempo que hincharse en poder unos minutos, sólo para terminar desmayado al final.
A largo plazo, su umbral aumentaría.
Y así pasaron las horas.
Mandalay y Tiger se unieron un rato más tarde, con el voluminoso y fuera de lugar hombre gato lanzando miradas de interés a ambos hermanos.
Claramente quería probarlos en un combate, en especial a Tetsumaru, cuyo Quirk parecía obligarlo a estar demasiado quieto para el gusto del hombre.
Sin embargo, Mei habló antes de que Tiger pudiera expresar su idea.
-Aizawa-Sensei, si no le importa, nos gustaría salir un rato y entrenar.
El profesor miró con ojos muertos a la kunoichi, un brillo extraño apareciendo en su mirada antes de preguntar.
-¿Necesitan entrenar?
¿Y a esta hora?
-Todavía nos queda mucho por mejorar, Aizawa-Sensei.
Y esta hora es tan buena como cualquier otra, sino mejor – añadió Tetsumaru.
Aizawa miró a sus alumnos en silencio durante un par de segundos.
Esa declaración indicaba que a los hermanos Terumi no les gustaba ser vistos durante su entrenamiento.
De hecho, a pesar del dominio sobre sus respectivos Quirks, nunca tuvieron ningún incidente relacionado con el uso de tales habilidades durante todos estos años, hasta el día en que la Liga los atacó en su hogar.
-Bien, pero Ragdoll irá con ustedes.
Es peligroso dejarlos vagar por ahí a solas- dijo Aizawa.
-¿Peligroso para quien?
– Mei alzó una ceja, pero no esperó la respuesta del profesor.
Los tres abandonaron la cabaña y Tetsumaru creó una plataforma de arena que los llevó a un lugar apartado.
La Pussycat casi se cae de la misma cuando se emocionó demasiado por la experiencia de volar, riéndose como una maníaca y exigiendo ir más rápido.
El shinobi se vio obligado a atarla con arena.
*************************************** El aire gélido de la noche se colaba entre los árboles, meciendo las ramas y agitando el largo cabello de Mei, refrescando su piel y enviando un cosquilleo por su columna.
Su mente regresó a la concentración, buscando, sintiendo, moldeando y dirigiendo la energía en su interior a lo largo de su cuerpo.
A su lado, Tetsumaru mediaba también, cada uno intentando llegar al mismo resultado con métodos diferentes.
Lento pero constante, el chakra descendió a través de sus puntos, fortaleciendo sus piernas inmensamente, y un poco reservado para su columna, brazos y cuello.
El proceso no podía apresurarse.
Hacerlo invitaría al desastre y quizás hasta la parálisis.
En el peor de los casos, incluso la muerte.
Al menos, esa era su teoría.
A pesar de haber entrenado duro cada día, a pesar de conocer más sobre el chakra que muchos shinobi reales de ese mundo, gracias a su condición de espectadores, todavía había secretos que no podían desvelar.
Muchos de esos secretos eran simples, casi absurdos, pero que ninguno de ellos era capaz de resolver.
Mei fue la primera en intentarlo.
Ella abrió los ojos, fijando su mirada en el otro extremo del claro, a unos veinte metros de distancia.
Sus músculos se tensaron, el chakra se agitó y su respiración fluyó con tranquilidad.
Ella pateó el suelo, intentando componer esa simple técnica que tantas veces vio en uso, pero cuyos fundamentos no lograba descubrir incluso ahora.
Su velocidad fue explosiva, una aceleración que nada tenía que envidiarle a un Cheetah.
Sólo le tomó dos segundos alcanzar el otro extremo del claro.
-Tch, no sirve- ella se quejó con una mueca, volviendo a su posición e ignorando la mirada penetrante y sorprendida de Ragdoll, quien permaneció obedientemente en silencio.
Lo que intentaban era recrear la técnica del Shunshin.
Se habían fijado ese como el primer Jutsu que deberían poder recrear, dada la aparente sencilles del mismo.
Se equivocaron estrepitosamente.
¿Enviar chakra a tus pies y moverte?
¡Ja!
Las cosas no fueron tan simples.
El Ninjutsu no era tan simple.
Ellos no habían tomado en serio la advertencia de la Deidad, quien no les había hablado en años.
Creyeron que al recibir un control tan excepcional, recrear las técnicas no sería tan complicado.
Todo lo que hacían, ya sea con la arena, el agua o el vapor, fue con pura y cruda manipulación.
Una superior, única en su tipo.
En teoría, tener tan buen control de chakra debería facilitarles el usar Ninjutsu, incluso si no conocían todos los sellos…
¿Verdad?
Sí y no.
Sí, porque su manipulación externa e interna de chakra era tan fácil que casi parecía un insulto a los grandes Shinobi.
No, porque no contaban con un pequeño, minúsculo e insignificante detalle, cuyo valor se fue al carajo hacia el final de la obra: la ubicación de sus puntos de chakra.
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