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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 68

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  4. Capítulo 68 - 68 Doma La Oscuridad
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68: Doma La Oscuridad 68: Doma La Oscuridad -No creo que sea una buena idea- dijo Tokoyami, indeciso y preocupado.

-Lo que no es una buena idea, Tokoyami, es ignorar el peligro que representas para todos a tu alrededor – replicó Tetsumaru con su tono plano, sus palabras golpeando al chico duramente y haciéndole dar un paso atrás.

Pero el shinobi continuó hablando, indiferente a la reacción de Tokoyami.

-Imagina si, por ejemplo, te ves en la necesidad de participar en una operación nocturna y se desata una batalla contra villanos.

¿No crees que tu incapacidad para domar a Dark Shadow pondría en riesgo la vida de tus camaradas?

¿O abandonarías cualquier llamado del deber si no hay luz solar para sentirte a gusto?

– expresó Tetsumaru.

A su lado, Aizawa no sabía si asentir ante el punto de su estudiante, o negar con la cabeza por la falta de tacto.

Tokoyami cayó en una profunda reflexión.

No era tan tonto como para nunca haber imaginado semejante escenario.

Simplemente no esperaba que el momento llegase tan abruptamente.

-Aún es de día.

Sólo te mantendremos allí hasta que yo considere que es peligroso.

Tetsumaru puede protegerte y si las cosas se salen de control, simplemente retirará la arena y yo suprimiré a Dark Shadow- tranquilizó Aizawa a su alumno.

El Héroe y Profesor tuvo que admitir que estaba interesado en este entrenamiento especial propuesto por Mei la noche anterior.

Le sería muy difícil encontrar un método seguro para presionar a Tokoyami durante el día.

El chico miró a su compañero y luego a Aizawa, suspirando en derrota y depositando su confianza.

Él consideró que Tetsumaru sí podría contener a Dark Shadow, e incluso si algo iba mal, con el sol en medio del cielo despejado y su Sensei allí, sería difícil que lastimara a alguien.

Además, esta era una gran oportunidad para enfrentarse a Dark Shadow en toda su potencia y con mínimos riesgos.

-Está bien, Sensei, Tetsumaru.

Estoy listo para encarar la oscuridad en mi interior- habló Tokoyami con determinación en sus ojos.

El trío se alejó un poco de la zona de entrenamiento, pues Tetsumaru no podía encerrar a Tokoyami en una zona muy estrecha a menos que quisiera que su Quirk lo hiriese.

Tras un rato, Tetsumaru los detuvo y sacó una gran cantidad de Satetsu de sus sellos.

Aizawa, con aspecto aparentemente soñoliento, no pudo evitar echar un vistazo al proceso de extracción, recordando las palabras de la PussyCat.

Ahora más que nunca tenía curiosidad sobre el Quirk del pelinegro.

Uno que se pensaba era un tipo emisor de arena, pero que ahora parecía un emisor de energía.

En cualquiera de los dos casos, el problema seguía siendo el mismo: Él no podía anularlo.

Rápidamente desechó esos pensamientos.

No podía continuar así si pretendía enmendar la confianza para con sus estudiantes.

Por su parte, Tokoyami esperaba con anticipación a que empezara el entrenamiento.

Sin embargo, un destello de preocupación brilló en sus ojos al darse cuenta de la cercanía de Tetsumaru y Aizawa.

-¿Sensei?

¿No sería mejor si ustedes dos se mantuvieran fuera de mi alcance?

– preguntó al héroe.

Aizawa no respondió, volviéndose a Tetsumaru en su lugar.

La mirada de Tokoyami pasó entonces al shinobi, quien se encogió de hombros con casualidad.

-Estaremos bien.

Además, sería bastante cruel meterte en este lío y dejarte solo.

-Pero…

–  -No te preocupes.

En términos de contención, Tetsumaru es el mejor de la clase, y yo no soy alguien tan fácil de derribar- interrumpió Aizawa, poniendo una mano sobre el hombro del chico.

-Confía en tus compañeros y tu Sensei- dijo el hombre con una leve sonrisa y fingiendo no notar el temblor en el párpado de Tetsumaru.

-Sólo tengo una cosa que argumentar- empezó el shinobi, mirando fijamente a Tokoyami.

-No trates a Dark Shadow como tu enemigo.

Es parte de ti, él eres tú y tú eres él.

Con esa declaración, Tetsumaru juntó las manos y formó el sello del Tigre.

No era que lo necesitase normalmente, pero lo que planeaba hacer era de una escala masiva y el gesto ayudaba a la concentración del chakra.

Con su voluntad y una buena cantidad de chakra desembolsado, la Satetsu se extendió a más de cuarenta metros de altura y casi el doble de ancho y largo, formando lentamente una caja gigantesca.

Más y más del arma más poderosa de Sunagakure salía de los sellos, engrosando las paredes con toneladas de denso material comprimido.

A medida que la luz del sol era opacada, Tokoyami sentía la agitación de Dark Shadow en su interior.

Para vergüenza de Tetsumaru, le tomó unos treinta segundos formar la caja y solidificarla por completo, un tirón persistente en su mente molestándolo ante el esfuerzo de mantener semejante cosa flotando en el aire.

-¿Listo?

– preguntó, intentando sonar casual.

Apenas pudo contener el leve gruñido debido a la tensión en su cabeza.

Se prometió entrenar más seriamente su capacidad a la hora de controlar enormes cantidades de arena sólida en el aire.

No era igual a arrojarla y volver a atraerla luego.

-Listo- anunció Tokoyami.

Tetsumaru dejó caer la construcción sobre sus cabezas mientras creaba una versión más pequeña para él y Aizawa, con barrotes para que sus voces pudieran llegar al chico.

La caja impactó estruendosamente el suelo, agrietándolo y hundiéndose un par de metros en la tierra, enviando una onda de choque que desestabilizó al desprevenido Tokoyami.

La densa arena bloqueó por completo la luz del sol, sumiendo el interior en un manto de oscuridad absoluto.

-Déjalo salir- dijo Aizawa con tono serio.

Con un gruñido bajo, Tokoyami dejó de luchar contra su Quirk y Dark Shadow arremetió con furia desenfrenada, o quizás júbilo, contra la construcción que pretendía contenerlo y que permitía su existencia.

La criatura se agitaba en la oscuridad, su tamaño rivalizando con la de las invocaciones de cierto trío shinobi.

Sus zarpazos desplazaron el aire bruscamente, los impactos sacudiendo los alrededores y enviando vibraciones a lo largo de la caja de Satetsu.

Tetsumaru apretó los dientes y envió más chakra, viéndose obligado a reforzar las paredes ante la monstruosa fuerza de Dark Shadow.

-¡No luches contra él.

Une tu mente con la suya y llega a un acuerdo!

– gritó Aizawa.

No sabía cuánta resistencia tendría la sombra, por lo que dejar que se descontrolara hasta cansarse no era una opción viable.

Él quería que Tokoyami controlara a Dark Shadow, pero someterlo a la fuerza sólo lo limitaría.

Necesitaba coordinar con su Quirk, no temerle ni hacer que Dark Shadow le temiera a él.

El sonido llamó la atención el escandaloso Dark Shadow, cuya mirada se desplazó a la jaula de Satetsu a su espalda.

Sus ojos dorados taladraron a las figuras de Tetsumaru y Aizawa, sin que pareciera afectarle la falta de luz para ubicar a sus presas.

-¡C-cuidado!

– gimió Tokoyami cuando Dark Shadow arremetió contra su compañero y su Sensei.

Con su arena invadiendo todo el lugar, tanto por las paredes como por el ligero polvo en el aire, Tetsumaru usó su percepción a través del Elemento Imán para sentir los movimientos de la sombra.

Él movilizó una plataforma de arena a sus pies, sujetando a Aizawa, y se retiró del lugar rápidamente.

Un instante después, la pequeña jaula fue hecha añicos por la sombra gigante.

Sin embargo, la arena que la formaba no se dispersó en motas de polvo.

En su lugar, se unió a otra gran cantidad que el shinobi dejó en el suelo y se aferró a esa extremidad de Dark Shadow, limitando sus movimientos.

Antes de que la sombra pudiera reaccionar, una ola de densa arena sujetaba sus otras extremidades, encadenándolo a su lugar y haciéndole rugir estruendosamente, molesto por las ataduras.

El ente se sacudía salvajemente, tensando la arena que lo sujetaba.

El suelo se agrietó y secciones enteras se levantaron, pero la Satetsu continuaba penetrando más profundo en la tierra, solidificándose en zonas clave para inmovilizar efectivamente a Dark Shadow.

-¿Puedes mantenerlo?

– preguntó Aizawa a Tetsumaru, usando gafas especiales de visión nocturna para ver lo que sucedía frente a él.

Quedó francamente impresionado por la capacidad de la arena de hierro.

Ahora entendía la confianza por parte del chico para desobedecer órdenes y saltar a la batalla durante el ataque de la USJ.

Sólo lo molestaba el hecho de que no desplegó este tipo de poder durante ese enfrentamiento.

-No será un problema por ahora- respondió Tetsumaru, sus manos aún formando sellos para moldear el chakra con mayor precisión.

-¿Deberíamos comenzar ahora?

Aizawa miró a Tokoyami, quien parecía estar a punto de perder la consciencia y ser dominado por su Quirk.

-Sí.

Oblígalos a trabajar juntos- asintió el Héroe.

Con la señal dada, Tetsumaru levantó una inmensa cantidad de Satetsu y formó densas pelotas del tamaño de personas, arrojando la lluvia de proyectiles contra Dark Shadow.

No podían esperar que Tokoyami doblegara o convenciera a su Quirk para ser amigos con pura voluntad.

Necesitaban crear una situación en la que la sombra necesitara a Tokoyami.

¿Y qué mejor situación que recibir una paliza?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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