Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 73
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73: No Más Juegos 73: No Más Juegos —Mist…
Es hora— dijo Tomura Shigaraki con voz gélida.
Sus ojos inyectados en sangre y su pulso acelerado, sus manos con leves espasmos, deseosas de rodear el cuello de alguien y presenciar cómo la luz abandona sus ojos.
Kurogiri abrió una puerta de oscuridad, conectando su posición con el interior del complejo donde yacían los preciados estudiantes de UA.
Tomura Shigaraki estaba decidido a no fracasar en esta operación.
Ya había sido humillado más de una vez, ya había sido burlado y su Liga de Villanos apenas era tomada en serio.
Pero aprendió de sus errores.
No más ejército de inútiles, no más encargo de tareas.
Esta vez, iba a asaltar él mismo, con un selecto grupo de individuos a sus espaldas.
Hoy se iba a transmitir el mensaje.
Hoy, UA y All Might sufrirían un duro golpe.
Hoy, La Liga de Villanos sería tomada en serio.
Hoy correría sangre.
Con tal determinación, el grupo atravesó el portal, encontrándose en una cómoda sala de estar.
No había nadie en los alrededores, pero eso cambiaría en cuestión de segundos.
—Mustard, haz los honores— ordenó Shigaraki al joven a su lado.
—Magne, Mr.Compress, Toga y Spinner, maten a los héroes.
A su señal, todos se movieron con precisión.
El gas inundó lentamente los alrededores, mientras Mustard seguía de cerca al grupo que debía encargarse de los héroes.
Por su parte, Kurogiri, Twice y Moonfish siguieron a Tomura en silencio.
********************** Tsunotori Pony se despertó con unas intensas ganas de ir al baño.
Ella luchó contra la necesidad, sin deseos de mover un sólo músculo.
El día fue, al igual que los dos anteriores, extremadamente duro para la niña.
Interminables horas bajo las garras de ese bicho raro de la otra clase, quien ni siquiera se molestó en acompañarla durante todo el proceso.
Sólo se paraba en la distancia, con los brazos cruzados y la expresión inamovible, creyendo verse genial.
Pony lo detestaba.
Y más aún, odiaba esa fea arena oscura que tantas veces la esquivó.
Con un suspiro, la estudiante de la clase 1-B abandonó el dormitorio de las chicas, caminando con los hombros caídos y la mirada fija en el suelo de madera, su agotamiento tal que ni siquiera pudo caminar erguida.
Fue por eso que no notó la alta y espeluznante figura vestida de negro con la que chocó accidentalmente.
—¿Eh?
¡Ah, l-lo siento!— ella retrocedió, confundida y después avergonzada, alzando la vista para identificar a la persona que chocó.
Lo que vio la dejó paralizada en el lugar.
Un hombre esbelto y muy alto, metido en un traje muy incómodo de color negro, con sus brazos atados por correas y lo que ella sólo pudo identificar como una camisa de fuerza.
Toda su cabeza estaba cubierta, a excepción de la boca, que estaba abierta de par en par y de la que goteaba saliva de una forma muy asquerosa.
Pony se confundió, se asustó, se paralizó.
Sus labios temblaron y su mente no lograba procesar con precisión la situación en la que estaba.
Su reacción fue lenta.
Su mente y cuerpo agotados.
Su experiencia pobre.
No se movió ni un centímetro mientras los dientes del hombre perturbador se extendían a una velocidad absurda.
No se dio cuenta de lo que sucedía, ni siquiera cuando esas cosas penetraron en su boca, en su nariz y sus ojos, atravesando piel, músculo y hueso.
Ella no gritó.
No tuvo tiempo para eso.
No vio sus momentos finales.
No tuvo tiempo para eso.
Para Tsunotori Pony, todo simplemente se volvió oscuridad.
Una de la que jamás regresaría.
****************************** Mandalay fue despertada de su sueño cuando sintió un ruido sordo al otro lado de su puerta.
Ella se incorporó, confundida y algo soñolienta.
Todavía usaba su indumentaria de Heroína, aunque sin el casco.
Antes de que pudiera estirarse por completo, sintió otro ruido sordo.
Eso la puso en alerta y rápidamente se levantó de la cama.
Ya les habían advertido que debían estar atentos.
Fue entonces que notó la extraña niebla que se colaba entre la puerta corrediza.
Sus pupilas se contrajeron y rápidamente lanzó una comunicación mental a todos.
—¡Estamos bajo ataque!— Inmediatamente después, la puerta fue destruida y figuras desconocidas se abalanzaron contra la PussyCat.
Su mensaje sin embargo, ayudó a Vlad King y Tiger ponerse en alerta.
—¡Gatita!— exclamó una mocosa mientras arrojaba cuchillos a Mandalay.
La PussyCat saltó y evadió con agilidad, logrando tomar un cuchillo por el mango y redirigiéndolo al hombre con piel de lagarto que desenvainó un enorme trozo de metal.
No, no metal.
Eran muchas piezas de metal juntas.
En otro lugar, Tomura Shigaraki estaba a punto de entrar al dormitorio de los estudiantes, sus manos preparadas para desatar la aniquilación sobre los preciados estudiantes de All Might.
Sin embargo, el mensaje de Mandalay alcanzó su mente, desconcertándolo un segundo.
Rápidamente pateó la puerta, dejando el sigilo de lado.
Su abrupta entrada, sumada al mensaje previo de Mandalay, impidió que Shigaraki tuviera el lujo de elegir a sus presas cuidadosamente.
¿Matarlos a todos?
Quisiera hacerlo, pero su Maestro le advirtió que tuviera cuidado con Midoriya Izuku.
No podía permitirse un error fatal y deshacerse del individuo al que su Maestro quería.
—¡Muere!— gritó un mocoso mientras se abalanzaba contra Shigaraki, desatando una explosión justo en su cara.
El ataque alertó a todos los que aún permanecieron dormidos, la mayoría confusos y aturdidos, pero unos pocos entrando en acción inmediata.
Shigaraki retrocedió unos pasos debido a la explosión.
El humo obstruyó su vista y no notó el camino de hielo que se movió rápidamente hasta su pierna, atrapándolo.
—¡Hay villanos, levántense todos!— gritó uno de los mocosos.
Un joven alto salió de entre el humo, sus piernas brillando con fuego mientras desataba una patada brutal contra Shigaraki.
La cabeza del villano fue sacudida violentamente y el estudiante intentó continuar con un ataque de seguimiento.
Sin embargo, el Shigaraki que pateó se convirtió en una especie de lodo.
En cuanto el humo se dispersó y la escena fue vista por todos, Midoriya reconoció al instante la figura que se disolvía y su corazón dio un vuelco.
—¡Iida, retrocede!— gritó, activando el One For All y lanzándose en su dirección con la intención de ayudar a su amigo.
Antes de que el joven pudiera reaccionar, una mano pálida salió desde detrás del lodo, aferrándose a su pierna.
Los cinco dedos de Tomura Shigaraki entraron en contacto con el estudiante y su don se activó.
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