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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 78

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  4. Capítulo 78 - 78 Preparativos Insuficientes
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78: Preparativos Insuficientes 78: Preparativos Insuficientes  Dabi estaba pasando por un momento difícil otra vez, cortesía de cierto adolescente en ropa interior que, a pesar de poder moldear su molesta arena en una variedad de formas, no se molestó en cubrirse.

Allí estaba él, suspendido en el aire a varios metros de altura, con los brazos cruzados y mirándolo hacia abajo con condescendencia.

A su alrededor, un mar de arena tan oscura como boca de lobo ocultaba la luz de las estrellas y la luna, sumiendo a Dabi en una escalofriante oscuridad apenas alejada por las llamas de los alrededores.

Pero eso no duraría mucho.

La molesta PussyCat que se supone debía capturar ahora yacía en manos, literalmente manos de arena, del mismo mocoso.

Sin nada más por lo que detenerse, sin un comentario sarcástico ni ingenioso, aquel que Dabi conocía como Terumi Tetsumaru dejó caer su pesada arena sobre él.

Un pilar de fuego azul extremadamente caliente se arremolinó alrededor del villano, la temperatura ascendiendo más allá del umbral seguro para su cuerpo.

Dabi no planeaba morir aquí, ni ser capturado como ese cabeza de músculo bueno para nada, pero no se permitiría salir corriendo una vez más ante la maldita arena.

—¡Come esto, maldito mocoso!— rugió el demacrado joven, disparando una intensa llamarada hacia el cielo, dispuesto a quemar el manto de oscuridad que se cernía sobre su cabeza.

Pero la arena no intentó luchar contra sus llamas.

El mar de oscuridad se abrió de repente, dejando que el fuego pasara sin pena ni gloria.

En su lugar, la Satetsu cayó sobre los árboles incendiados con fuerza, sofocando las llamas sistemáticamente, ignorando por completo al furioso villano, cuya resistencia se agotaba por nada.

Eso casi le hizo escupir sangre.

Semejante humillación, tratado como una molestia cuyo valor era inferior al de unas malditas plantas aleatorias en el bosque.

Dabi sintió una creciente necesidad de volar hacia Tetsumaru e inmolarse en una bola de fuego como ninguna otra, arrastrando al bastardo con él al infierno.

Antes que pudiera rechazar la idea por completo, la arena se levantó repentinamente y el propio Tetsumaru, junto a una agotada y quemada Ragdoll, emprendieron el vuelo en dirección al campamento asediado.

Con Kurogiri ocupado en aquella zona y sin un Nomu para llevarlo, Dabi no tuvo más remedio que apagar sus llamas y sentarse en el lugar, recuperando su resistencia y tratando de ignorar el dolor en su cuerpo.

Eso le hizo cuestionar cómo demonios pudo arreglárselas contra un Nomu poderoso y los dos que claramente pudieron interrumpir su control magnético sobre la arena.

¿Fue Eraser Head?

¿O su hermana lo ayudó?

Pero juraría que aquellos dos se adelantaron al campamento, confiando en la aparente invulnerabilidad del pelinegro.

—Tch, supongo que las cosas no irán como planeaba el jefe— se burló Dabi, indiferente a las intenciones y los rencores de Tomura Shigaraki.

****************************************  Tetsumaru recogió a Aizawa y al Nomu sometido en el camino, así como su ropa, mientras sobrevolaba el bosque a alta velocidad.

A lo lejos, pudo ver luces intermitentes acercándose a su ubicación, pero eso no lo alivió en lo absoluto.

Habían sido demasiado lentos y temía la posibilidad de que su interferencia en este mundo hubiera cambiado las cosas más de lo que imaginaba.

—Los refuerzos están en camino— dijo Aizawa fríamente, mirando las luces en la distancia con un temblor en sus párpados.

Incluso él se dio cuenta de que sus medidas de seguridad fueron negligentemente laxas.

A pesar de sospechar de un ataque, a pesar de que él había afirmado creerles a sus estudiantes más sospechosos, Aizawa falló en su deber para con sus alumnos.

—¿Puedes luchar todavía?— preguntó Aizawa a la PussyCat, quien era vendada por Tetsumaru.

Su rostro, brazos y cabello mostraban severas quemaduras, sus gafas rotas, la boca sangrando y con ampollas.

Aún así, mostró una sonrisa temeraria y alzó un pulgar.

A medida que se acercaban, pudieron divisar la figura de Dark Shadow destrozando el bosque y alguna que otra figura salir despedida por los aires.

Un sudor corrió por la frente del trío, deseando que esos fueran villanos y no algún estudiante.

En cuestión de segundos, la plataforma de arena sobrevoló un claro en el que los Héroes pudieron divisar una batalla.

Los ojos de Aizawa se entrecerraron, reconociendo las figuras de algunos de sus alumnos, pero Tetsumaru no se detuvo.

En su lugar, desató una vasta cantidad de arena que se derramó sobre los combatientes, interrumpiendo el ritmo de la pelea y continuó su camino.

—Está controlado.

Mei fue interceptada por un villano que escupe aceite o algo así.

La Liga de Villanos trajo al de los portales y arrojó a algunos rehenes, pero ella lo tiene resuelto.

No hay heridos— dijo Tetsumaru rápidamente.

Aizawa analizó la información y su ceño se frunció más.

Un sentimiento de vacío se hundió en su pecho por un momento fugaz, imaginando un escenario en el que esos tipos aparecieran en los dormitorios de sus estudiantes sin previo aviso.

—Trae a Tokoyami de vuelta, asegúrate que no esté aplastando a sus compañeros por error.

Ragdoll, tú vienes conmigo.

Confío en que Vlad, Tiger, Mandalay y Pixie tengan las cosas en orden, pero es probable que los hayan dispersado en el bosque— ordenó el Héroe.

A sus palabras, Tetsumaru dividió la plataforma de arena y fue directamente hacia el enfurecido Dark Shadow, mientras hacía descender la otra lo suficiente para que Aizawa y Ragdoll no se rompieran las piernas en el aterrizaje.

En su camino, vio otro grupo de estudiantes enfrentándose a un gordo descomunal, similar al que luchaba con Mei.

Su párpado tembló, otro maldito usuario de clones.

Lanzando una maldición a la Deidad que no le entregó un Jutsu tan útil, Tetsumaru dejó caer un enorme pilar de arena sobre la cabeza del tipo, quien sorprendentemente la esquivó.

El shinobi estuvo a punto de descender y acabar con el problema rápidamente, pero una gran explosión le hizo cambiar de opinión.

Aunque molesto, Bakugo no era débil en ningún sentido.

Podría arreglárselas con el gordo desde aquí.

*************************  La visión se oscurecía.

Una oscuridad más aterradora que la del bosque lo rodeaba, más fría, inclemente e indiferente.

El dolor se había ido, pero eso no le trajo ninguna satisfacción.

El ardor que le quemaba las entrañas se había vuelto frío.

El sudor que empapaba su ropa y su piel se mezclaba con la sangre y la tierra.

Sintió sacudidas en su cuerpo, palmas abofeteando su mejilla y manos aferrándose a su hombro.

Una voz llorosa y en pánico lo llamaba, pero se sentía cada vez más lejano.

La adrenalina que había inundado su cuerpo y que le daba la fuerza para levantarse se esfumaba lentamente, dejando sólo agotamiento y sueño.

Tenía mucho sueño.

Ya ni siquiera recordaba cómo fue que acabó en este estado, ni sabía donde estaba, ni quien lo llamaba.

Intentó concentrar su mente como le habían enseñado en…

¿En dónde?

No importa, el hecho es que intentaba centrarse, racionalizar su situación.

Su cerebro en pánico apenas podía formular un pensamiento coherente, sus memorias sacudidas y desordenadas.

—¡Ojiro!— resonó la voz de nuevo, casi pegada a su oído.

Lágrimas que no eran las suyas mancharon su mejilla, un rostro que no pudo ver correctamente sobre él, o quizás frente a él.

Quiso limpiarse la cara, pero su mano no respondió.

No podía sentirla, de hecho.

No podía sentir casi nada ya.

Eso le hizo formar al fin un pensamiento completo en su cabeza, pero no fue uno agradable.

—¿Me estoy muriendo?

La idea le hizo estremecer imperceptiblemente.

El pánico le hizo latir más el corazón que casi se detenía.

Su respiración se agitó, ahogada con la sangre que amenazaba con salir junto al vómito.

Tuvo arcadas, escupió restos, saliva y sangre, sus ojos que casi no veían se humedecieron y su mano entumecida se apretó alrededor de otra que lo sostenía y que tampoco había notado.

Quiso hablar, quiso pedir ayuda, pero las palabras no salían.

—Me estoy muriendo— pensó de nuevo, más alterado que antes.

Los latidos aumentaron, la respiración se volvió más difícil, el cuerpo tembloroso sufrió espasmos y los ojos llorosos se voltearon.

Sangre y saliva se le escapaban de la boca, sus dientes castañetearon y se cerraron alrededor de su lengua, lo que envió una leve sacudida de dolor que desapareció instantáneamente.

Hubo un último jadeo, un último latido, una última lágrima y un último pensamiento en la mente de Ojiro, antes de que todo se detuviera.

—No quiero morir.

***************************  Soy yo quien no hizo preparativos suficientes, me cago en todo.

La Uni me está dando y no consejos jajaja.

Después del Lunes debería liberarme un poco, así que planeo darle lo mejor que pueda la semana entrante con suficientes capítulos para satisfacer la demanda

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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