Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 86
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- Capítulo 86 - 86 Bien Y Mal
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86: Bien Y Mal 86: Bien Y Mal El tintineo de los cubiertos con los platos rompía constantemente el silencio en la casa.
Mei comía mecánicamente, más por la necesidad de energía que por gusto.
Compartiendo la mesa, sus padres adoptivos se miraban el uno al otro, incómodos con la situación y sin saber cómo abordar a su obviamente enfadada y confundida hija, cuya madurez nunca permitió a la pareja ganar experiencia en este tipo de casos.
Sakura había solicitado un período de descanso en el trabajo para pasar el día con Mei, usando como excusa la tormenta que los medios desataban sobre UA y todos los involucrados con el incidente del campamento.
Como madre de una de las afectadas, pudo conseguir unas vacaciones durante un par de semanas.
Para Sasuke fue un poco distinto.
El hombre fue acosado por periodistas, quienes descubrieron de algún modo que era el padrastro de Mei, la campeona del Festival Deportivo.
Su propio jefe le dijo que mejor se largaba un tiempo, pues no querían interrupciones en su empresa.
—Eh, te ha quedado increíble, cariño.
Tu cocina parece haber mejorado aún más— comentó la mujer de cabello rosa con una sonrisa temblorosa.
—Hm, gracias Mamá— respondió la chica con un tono bajo.
—¿Es realmente, verdad amor?— continuó Sakura, pisoteando el pie de su esposo que parecía tan muerto en vida como Mei.
—¡Ack!
¡D-digo Sí, es delicioso!
—…
Gracias Papá— volvió a responder Mei con aburrimiento y algo de incomodidad.
Tras unos segundos, ella suspiró y se levantó de la mesa, dejando su plato a medio comer.
—Miren, disculpen por ser una idiota, pero no estoy de humor en este momento.
Sólo iré a mi habitación y por favor no insistan por hoy, ¿De acuerdo?
Los quiero— dijo antes de subir por las escaleras.
—¡Sí!, Buena charla hija, espero que te recuperes pron…
— la voz de Sasuke se fue apagando hacia el final, sin acabar su oración.
—Eres un imbécil— murmuró Sakura en abatimiento.
—Hice lo que pude.
Además, tú tampoco ayudaste demasiado allí— devolvió el hombre con una mueca, pero rápidamente cerró la boca al notar el ceño fruncido de su esposa.
La pareja terminó su almuerzo y procedió a lavar los trastos, con el sonido de las noticias de fondo.
Más críticas a UA, al Sistema de Héroes, recordatorios sobre las pérdidas de aquel ataque en el que sus hijos fueron partícipes.
La idea de que el niño y la niña fallecidos pudieron haber sido Tetsumaru y Mei les envió un escalofrío por la columna.
—Apágala, por favor— dijo Sakura con un suspiro.
Sasuke obedeció, perdiendo el brillo en sus ojos al ver de nuevo las imágenes de los amigos de sus hijos.
Si bien su relación con sus hijos nunca fue normal, el hombre se había tomado muy en serio su papel como figura paterna.
Él mismo afirmaría que ese rol fue más o menos innecesario, pero no cambiaba el hecho de que lo sentía de ese modo.
Y ahora tenían que lidiar con el hecho de que su otro hijo estaba poniéndose en riesgo voluntariamente para salvar a su compañero.
Y esa era la razón del mal humor de Mei.
—¿Ya te respondió?— preguntó a su esposa, regresando al lado de la mujer para ayudarla a enjuagar los platos.
Sakura negó con la cabeza, concentrándose en su tarea con una sonrisa amarga.
—Sabes cómo es Tetsumaru.
Probablemente llamará en la noche, cuando esté a punto de ir a dormir.
—Hm, ya lo creo.
El chico detesta los teléfonos— asintió Sasuke en contemplación, recordando las peculiaridades de su hijo menos expresivo.
—Pero no deberías preocuparte tanto.
Es fuerte y puede defenderse por su cuenta.
—Sigue siendo mi niño— respondió Sakura con el ceño fruncido, asustando un poco a su esposo.
—Y nadie afirma lo contrario amor, pero si el propio Director vino a pedir nuestro permiso es porque confían en las habilidades de Tetsumaru.
Tu hijo está trabajando duro para salvar una vida, Sakura, no para enfrentarse a monstruos.
Confía un poco más en él— apaciguó Sasuke con tono gentil.
Sakura guardó silencio un rato, su rostro preocupado reflejando un mar de emociones.
El mismo día en que sucedió el ataque, para el anochecer, la pareja había descubierto que Tetsumaru escapó de la estación de policía y no acompañó a Mei a casa.
Antes de que pudieran alertar a la policía, un automóvil con el símbolo de UA se estacionó frente a su casa y de él bajaron tanto Tetsumaru como el Director Nezu.
El ratón, u oso, o perro, les solicitó un permiso especial para que Tetsumaru cooperase con los Héroes y la policía en la búsqueda de Sero Hanta y Pixie Bob.
Obviamente, ambos se negaron de inmediato, pero su hijo insistió en el tema.
—Es mi responsabilidad, mamá, papá.
Yo tenía que protegerlos y fallé en mi tarea.
Por favor, permítanme hacer lo correcto— les había dicho con un tono de súplica que nunca usó en toda su vida viviendo juntos.
No pudieron decirlo que no.
Desde entonces, su hijo había partido junto a los Héroes y apenas mantenía el contacto con ellos.
Sasuke entendía que era mejor no distraerse durante el trabajo, y no es como si se hubiera ido por meses u años.
Sólo habían transcurrido unos días y Sakura ya hablaba de él como si fuera un viejo recuerdo.
Pero quien no tomó este asunto para bien fue Mei.
Ellos no comprendían las razones.
Celos, frustración, miedo.
Tal vez una combinación de todo ello o ninguna de esas emociones.
No tenían idea y ahora lidiaban con su mal humor lo mejor que podían.
*********************************** Midoriya: ¿Podemos hablar, por favor?
Midoriya: Te necesito.
Necesitamos tu ayuda.
Midoriya: Lo siento, sé que es de mala educación, pero nos dirigimos a tu casa en este momento.
Midoriya: ¿Al menos podrías escuchar lo que tenemos que decir, Mei-San?
El teléfono de Mei vibraba con cada nuevo mensaje, interrumpiendo la música con la que intentaba relajarse.
Nunca esperó que en este mundo ficticio y futurista existiesen los álbunes de Neon Nox.
Pero no lograba relajarse por culpa del virgen maldito y pasivo de closet que insistía en perturbar su momento.
—¿Pero no soy yo más pasiva que él?
Mierda…— pensó Mei con un suspiro interno, levantándose de su cama y saliendo por la ventana.
La kunoichi se paseó por la calle con el ceño fruncido, su mente evaluando el repentino cambio de perspectiva de su otra mitad.
¿Fue tan impactante ver un cuerpo como para que Tetsumaru de repente se embarque en una misión heroica de redención?
No tenía ningún maldito sentido para ella.
Nunca se habían tomado muy en serio esto de ser Héroe, nunca se molestaron en considerar seriamente las consecuencias de sus acciones, ni buscaron activamente la intromisión en los eventos principales de la trama de este mundo estúpido.
No es que conocieran muchos de esos eventos, o más de cuatro para el caso.
Independientemente de eso, a Mei no le gustaba la seriedad con que Tetsumaru trataba este asunto.
No pertenecían a este mundo carajo.
Eran extranjeros, extraños.
¿Por qué preocuparse demasiado y afligirse inútilmente?
Ya vivieron una vez, y murieron.
Eso, eso sí que cambia a la gente.
Mei lo experimentó, y aunque no lo recuerda con exactitud, ya no hay tanta incertidumbre sobre lo que hay al otro lado.
Es mucho más sencillo de lo que parece: Eres buena persona, obtienes el paraíso.
Eres mala persona, sufres para siempre.
Y Mei estaba segura que no era una mala persona.
La indiferencia no es maldad, y su indiferencia no provocó la muerte de nadie.
¿Qué habría logrado de todas formas?
Ella no sabía dónde estaban Ojiro ni la niña caballo.
Incluso si hubiera derrotado al gordo aceitoso mucho antes, esos dos podrían haber muerto igualmente.
No, Mei no hizo mal, no actuó mal, ni está mal el hecho de no derramar lágrimas por los muertos con los que apenas trató en vida.
Diablos, ni siquiera sabe como se llama la chica caballo.
—¡Mei-San!— chilló una voz molesta, interrumpiendo las reflexiones de Mei.
La kunoichi se volvió con aburrimiento, viendo a la pandilla reunida y adivinando rápidamente a dónde iba esta porquería.
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