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Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 Día De Exámenes
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9: Día De Exámenes 9: Día De Exámenes  -Hm, sí que hay dones extraños en este mundo- dijo Tetsumaru mientras caminaba junto a Mei, sus ojos negros de pupilas doradas escaneando discretamente a la multitud de estudiantes a su alrededor.

Las mutaciones que la gente adquiría variaban enormemente, en ocasiones hasta exageraban.

-No digas eso.

Por lo que sabemos, pudiste haber terminado como Kakuzu y yo como Kisame – amonestó Mei a su otra mitad.

Afortunadamente, su comunicación única no podía ser oída por nadie.

Caminaron en silencio el resto del camino, registrando algunos personajes que les parecían familiares.

Por allí, un tipo alto con anteojos y porte militar, un uniforme flotante, su usuario portando un don de invisibilidad.

Y detrás de ellos…

-¡No te metas en mi camino!

¿¡O quieres morir!?

– gritó un mocoso cuya voz hizo fruncir el ceño a los shinobi.

Mei miró por encima del hombro para ver a un pasivo Midoriya encogerse, como para besar las bolas del dominante Bakugou.

El rubio caminó con las manos en los bolsillos y una mueca en sus labios.

Echó una mirada de reojo a la pareja y su expresión se torció.

-¿Qué diablos hacen aquí, Bastardos?

– preguntó con irritación, pero en un tono más bajo que con el que le había hablado a Midoriya.

Eso se debió a sus amargas experiencias en el jardín de niños cuando se metía con Tetsumaru y Mei.

Un dolor fantasma recorrió su entre pierna, pero lo disimuló con una actitud audaz.

Mei parpadeó y siguió caminando.

Tetsumaru ni siquiera se volvió hacia Bakugou, lo que lo enfadó más allá de lo posible.

Katsuki Bakugou siempre había sido dominante, siempre una estrella, el centro de atención y todos los demás o lo alababan o se hacían a un lado.

Fue así desde el jardín de niños, a excepción de dos individuos: Terumi Mei y Tetsumaru.

Una vez, había emboscado al chico de ojos extraños junto a algunos otros niños, y el resultado fue que los cuatro acabaron en el suelo, cubiertos de lodo, y Tetsumaru se fue caminando como si hubiera pisado insectos.

En otra ocasión, había molestado a Terumi Mei, arrebatando su cuaderno y pasándolo a sus amigos, sólo para que la niña aparentemente tranquila los pateara a todos en las pelotas.

Nunca más se atrevió a siquiera considerar su existencia.

Por suerte, no fue a la misma escuela que ellos, por lo que se había olvidado de ambos chicos.

Hasta hoy.

-¡Ah, Tetsumaru, Mei!

– saludó Midoriya con sorpresa al reconocer a ambos shinobi.

Bakugou siguió su camino mientras Izuku se reunía con dos niños que, si bien no eran precisamente grandes amigos, nunca lo trataron mal en el jardín de niños.

Este pequeño evento provocó que Uraraka no interactuara con Izuku por primera vez, aunque ni Mei ni Tetsumaru lo sabían.

No recordaban detalles tan específicos de un anime que no les gustaba.

-Has crecido, Midoriya – comentó Mei con una sonrisa que hizo sonrojar al protagonista.

No estaba acostumbrado a que le hablaran las chicas, y Terumi Mei era una belleza en todo el sentido de la palabra, incluso en su versión adolescente.

Midoriya tartamudeó, incapaz de formular una oración coherente.

Había saludado por reflejo al dúo, pero la mirada inexpresiva con los ojos extraños de Tetsumaru y la belleza y confianza que exudaban de Mei lo dejaron paralizado.

-¡Q-qué hermosa!- pensó mientras tragaba profundamente.

La sonrisa de Mei tembló, cansándose del momento incómodo.

Fue Tetsumaru quien decidió romperlo.

-¿No puedes hablar con mujeres?

– preguntó a un avergonzado Midoriya, haciendo que se atragantara y casi cayera.

¿Cómo se supone que debe responder a eso?

-Ah, uh, yo, ah – tartamudeó de nuevo, todo su cuerpo temblando ante la vergüenza.

Mei suspiró y puso sus palmas sobre las mejillas sudorosas del niño, congelándolo en su lugar.

Todo su cuerpo se enrojeció, provocando que Mei casi lo soltara con asco.

No era difícil imaginarse lo que pensaba el mocoso, pero ella quería ofrecer un buen consejo como ex hombre que ha obtenido la sabiduría de más allá de las estrellas al convertirse en mujer.

-Midoriya, deja de pensar en cochinadas y compórtate.

Las chicas no son entes sobrenaturales ni diosas que descendieron del cielo.

Son personas, como tú, que respiran, piensan, comen, orinan, cagan y sudan como tú.

Si continúas con esa actitud, serás virgen para siempre – aconsejó Mei, con el tono de un apóstol que comparte las palabras de una deidad.

Los estudiantes que pasaban a su lado tropezaron, mirándose unos a otros con incomodidad, otros con sorpresa, y algunos con un destello de comprensión.

A esos últimos les había cambiado la vida y sus perspectivas reproductivas.

-¿Eh?

Ah, c-cierto…

Gracias, Mei – dijo el chico, algo confuso, sorprendido por lo directa y cruda que era la chica hermosa frente a él.

-Bien, si nos disculpas, nos adelantaremos – dijo Mei con una sonrisa cortés que, a ojos de Izuku, pareció iluminar su día.

Miró a las espaldas de ambos shinobi, su mano acariciando el lugar en su mejilla donde Mei lo había tocado, sintiendo su calor.

******************************************************  -¿Por qué actuó como un pajero al que una chica toca por primera vez?- cuestionó la chica de cabello marrón rojizo mientras se secaba las manos con una servilleta.

-Porque quizás ese fue el caso, aparte de su madre.

Y no estaría seguro de si era un masturbador crónico, pero aún si lo fuera, no eres quien para juzgar- replicó secamente Tetsumaru.

-¡¡YEEEAH!!

– exclamó Present Mic, irritando a ambos shinobi.

No habían estado prestando demasiada atención a su discurso, pues ya sabían cómo iría esta prueba.

Derrota robots, haz puntos, lucha bien, y enfréntate al grandote que el mismo héroe va a aconsejar que no enfrenten.

Fácil, sin problemas.

El dúo no estaba preocupado por esta prueba.

Ya aprobaron con éxito los exámenes escritos, y sus capacidades son más que suficientes para entrar en la clase A.

Demonios, si entró el chico con la cola y el enano pervertido, ¿Por qué no ellos?

Lo que no esperaban era que los iban a separar, pero eso tampoco importaba.

La encarnación del Tercer Kazekage esperaba en silencio, alejado de la multitud parlanchina de estudiantes a que empezara la prueba.

Sus sellos de almacenamiento dejaban expulsar pequeñas cantidades de Satetsu de sus palmas, arremolinándose a sus pies sin que nadie se diera cuenta.

Finalmente, llegó la voz de Present Mic anunciando el comienzo y al puro estilo de Gaara, Tetsumaru se cruzó de brazos y flotó en una nube de Arena de Hierro a gran velocidad.

Se elevó por encima de los edificios, sus sentidos captando los pesados pasos de las máquinas y su Liberación Imán cosquilleando con el campo eléctrico que recorría los circuitos de las mismas.

No era que pudiese manipular campos eléctricos, pero facilitó mucho poder sentirlos en un mundo moderno.

Sin esfuerzo aparente y con los brazos cruzados, grandes cantidades de Arena de Hierro descendieron como lanzas, empalando a los robots necesarios para acumular al menos 50 puntos.

Todo en menos de veinte segundos, dejando atónitos al grupo de estudiantes que había debajo.

-¿Qué demonios…

Ya eliminó a tantos él solo?

– murmuró uno con incredulidad.

El pánico brotó de todos ellos, desbocándose en una estampida con el fin de obtener un pedazo antes de que el loco de la nube negra los elimine a todos.

Pero Tetsumaru no hizo ningún otro movimiento, quedándose quieto en el aire, vigilando a los estudiantes y enviando pequeños y discretos ataques con su Satetsu, salvando a algunos de los más temerarios de herirse por su propia estupidez.

Eso no se debió a su gran corazón.

A Tetsumaru no le importaban estos npc, pero necesitaba causar una buena impresión y él sabía que esto captaría la atención de los examinadores.

Decidió comprometerse con el papel de tipo serio e intimidante que es buena onda, típico de las historias mediocres.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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