Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 90
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- Capítulo 90 - 90 Caballo De Troya II
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90: Caballo De Troya II 90: Caballo De Troya II Los días transcurrieron y el plazo que dio la Liga de Villanos terminó.
Para asegurarse de no sufrir interrupciones innecesarias y burlarse al mismo tiempo en la cara de los Héroes, se exigió que Ragdoll caminara por su cuenta a las afueras de Tokyo, en una zona despejada de edificios y cualquier obstáculo que los mismos pudieran usar para esconderse.
La Wild Wild PussyCat permaneció sola en todo momento, desarmada y vistiendo nada más que su traje de heroína.
Ella caminó con paso tranquilo, depositando su confianza en los otros Héroes y el plan que el chico al que observó durante el campamento ideó.
No tenía mejores opciones en cualquier caso.
El aire era cálido y seco, el sol amenazaba con dejar marcas en su carne expuesta y la tensión fue en aumento, acelerando su pulso.
Heroína profesional o no, ella se había dedicado más al rescate que al combate puro y crudo.
Si las cosas salían mal, estaría rodeada e indefensa.
Sin importar su experiencia, Ragdoll…
No, Shiretoko Tomoko seguía siendo humana, y no tenía deseos de perder la vida, su vida.
¿Eso la hacía egoísta?
¿Una mala Heroína?
No lo sabía, y prefería no saber la respuesta.
Su mente volvió a la tarea en cuestión, a su misión actual.
Ella era el cebo, era el punto de partida, la baliza.
Cápsulas especiales flotaban entre sus jugos gástricos, mientras un diminuto e imperceptible dispositivo yacía unido a uno de sus dientes, a un toque de completar su tarea en cuanto fuera arrastrada a donde sea que los Villanos la llevaran.
Tenía que concentrarse, tenía que ser rápida.
La ventana de tiempo era limitada y un segundo de retraso significaría el fracaso de la operación y potencialmente, la pérdida de tres vidas.
Por cuestiones de ética, decidió ignorar la actualización de su traje, que se supone aseguraría su supervivencia en un momento posterior, si es que llegase a necesitarlo.
Ella tenía la sospecha de que sí lo haría.
Finalmente, sus pensamientos y preocupaciones fueron interrumpidas por una mancha de oscuridad que apareció a una docena de metros de su posición, danzando en el aire siniestramente.
Mist, el villano que tenía la conveniente capacidad de transportarse a sí mismo y a otros y cuyo alcance era desconocido.
Estaba claro que sería él quien vendría a buscarla.
—Buenos días, Señorita Ragdoll.
Hace un buen clima para pasear, ¿No está de acuerdo?—saludó el villano con tono formal.
—¿Dónde está Sero Hanta?— preguntó la PussyCat con expresión severa, sin intenciones de charlar con el Villano.
—…Por supuesto.
Una vez que usted esté asegurada, liberaremos al muchacho.
Tiene mi palabra— asintió Kurogiri, extendiendo una mano a la Heroína.
Ragdoll puso los ojos en blanco, sin creer una mierda de lo que le decía el Villano.
Aún así, caminó hacia el portal obedientemente, preparando su lengua para activar el dispositivo en el momento adecuado.
Kurogiri observó cada uno de sus movimientos, así como los alrededores en busca de amenazas o juegos sucios.
Lo último que necesitaba era una emboscada en la que fuera abatido, siendo él una pieza clave para la Liga de Villanos.
Pero Ragdoll no mostró signos de resistirse, ni de anticipar algo.
El plan de Tetsumaru no implicaba una emboscada en este punto, ni un ataque sorpresa a Kurogiri.
Ni siquiera se tenía previsto evitar que ella fuera tomada como rehén, sino todo lo contrario.
Sin más contemplaciones y seguro de su victoria, Kurogiri permitió a la PussyCat atravesar la puerta de oscuridad, adentrándose él mismo un instante después y cerrándola.
En cuanto Ragdoll sintió el cambio de aire y más de la mitad de su cuerpo atravesaba la puerta de oscuridad, su lengua se movió como el rayo y activó el dispositivo, desencadenando un veloz pulso de datos en tiempo casi nulo.
Gracias al tiempo que la Liga ofreció para la PussyCat, se pudieron hacer preparativos extremadamente costosos y de alta tecnología, tan avanzada que ni la propia Ragdoll entendía del todo el proceso.
Sólo sabía que llevaba en su cuerpo un Implante de Transmisión Cuántica, cuya velocidad de emisión superó por mucho al de cualquier frecuencia de radio.
Fue lo suficientemente rápida como para activarse antes de que las contramedidas de los Villanos surtieran efecto.
Se envió una única señal antes de que los Nomu especiales bloquearan la salida de más, pero ese primer pulso fue suficiente.
De vuelta en las afueras de Tokyo, a unos kilómetros de altura sobre la posición en que Ragdoll fue secuestrada, Tetsumaru y el Héroe Profesional Hawks esperaban con expresiones frías al informe del Director Nezu.
Gracias a las vastas riquezas de UA y dado que era su estudiante a quien debían rescatar, la institución y el propio Nezu desembolsaron fondos para financiar esta operación.
En los días previos a este “intercambio”, se desplegaron Héroes Profesionales y oficiales de policía en las Prefecturas y Ciudades principales de Japón, junto a una serie de complejos dispositivos receptores, llamados Nodos de Detección de Frecuencia Cero.
La idea era que Ragdoll actuara como una baliza, emitiendo una señal que sería recogida por alguno de los Nodos desplegados y dándole a Tetsumaru una zona mucho más pequeña sobre la cual volar y rastrear su Satetsu, siendo esa arena y el chakra residual en ella la única fuente de emisión que los Nomu no podían bloquear del todo.
Pero claro, esto seguía siendo una apuesta difícil de aceptar para la mayoría de los involucrados.
Después de todo, nadie podía asegurar que Ragdoll fuera llevada al mismo punto en el que Sero y Pixie-Bob estén retenidos.
Sólo Tetsumaru tenía confianza, pues si bien no recordaba la ciudad en la que ocurrió este incidente en la obra original, sí que estaba seguro que las bases estaban cerca la una de la otra.
Como mínimo, en la misma Prefectura.
Pero claro, no es como si pudiera explicar este hecho con razones lógicas a los demás, por lo que tuvo que convencer a Nezu y a Ragdoll de que depositaran su confianza en él.
Al fin y al cabo, nadie tenía una idea mejor, y nadie más tenía la Satetsu o el Elemento Imán.
Tetsumaru cruzó los dedos silenciosamente, esperando de todo corazón no haberse equivocado.
De lo contrario, esto sería un verdadero desastre.
Y mientras el shinobi empezaba a sudar frío por la falta de información, los comunicadores que él y Hawks llevaban crepitaron de repente, con la voz de Nezu chillando un nombre en sus oídos.
La señal fue recibida, la ciudad identificada y las fuerzas empezaron su movilización.
—Oh, mira eso.
Tuviste razón, amiguito— comentó el Héroe alado con una sonrisa, extendiendo una mano a Tetsumaru.
De mala gana, el shinobi guardó la arena sobre la que flotaban en sus sellos y se permitió ser llevado por Hawks como una princesa.
—Sé rápido.
Puedo tolerar altas velocidades— instó al Héroe con tono serio.
—Te tomaré la palabra— asintió Hawks, agitando sus alas y saliendo despedido con Tetsumaru en brazos hacia la Prefectura de Kanagawa, a la ciudad de Yokohama.
Al mismo tiempo, los Héroes disponibles en esa zona fueron alertados y se prepararon, mientras todos los restantes emprendían el viaje con determinación renovada.
Dentro de las instalaciones de UA, All Might fue notificado de la ubicación general y la energía residual del One For All se encendió de nuevo, el espíritu de batalla aumentando gradualmente.
Los ojos huecos de Yagi Toshinori brillaron con la férrea voluntad del Símbolo de la Paz, más que dispuesto a darlo todo por los valores en los que creía.
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