Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 93
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- Capítulo 93 - 93 En Las Calles De Kamino
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93: En Las Calles De Kamino 93: En Las Calles De Kamino Nakano Rin tuvo una oleada de emociones cruzando su pecho en rápida sucesión.
Desdén, ira, frustración, sorpresa y más frustración, con un poco de envidia colándose en medio.
También hubo un toque de vergüenza, pero eso sólo la hizo reaccionar más irasciblemente.
Su Quirk se activó y de sus dedos emergieron extensiones de hueso tan duros y resistentes como el metal.
El material costoso del que estaba hecho su traje de cuerpo completo permitió la salida de las garras sin dañarse, los sentidos de combate de la Heroína se agudizaron y su ceño ya fruncido sólo se retorció más ante la desobediencia del mocoso al que debía ayudar.
Nakano Rin reconoció a Terumi Tetsumaru en cuanto se le dieron los detalles de la misión hacía unos días.
Recordó haberlo visto en el Festival Deportivo de la prestigiosa UA, Academia a la que ella no pudo ingresar en su juventud.
Ella vio la actitud condescendiente del shinobi en todas las competencias.
No fue de su agrado, en lo absoluto.
Un mocoso mimado que tuvo la suerte de poseer un Quirk útil y versátil, despreciando el esfuerzo de los demás con su postura aburrida y desinteresada, sin mover un músculo y dejando que su Arena hiciera todo por él.
Grande fue la satisfacción de Nakano Rin cuando la hermanita, Terumi Mei, pateó el trasero del engreído Tetsumaru y avanzó a las finales del Torneo.
Las cosas debieron terminar allí.
Ella no lo conocía, él no la conocía a ella.
No había manera de interactuar alguna vez en la vida con dicho mocoso, y de presentarse la oportunidad, Nakano Rin la rechazaría.
Pero las circunstancias la llevaron a este momento.
Aparentemente, los Villanos se ocultaban en la ciudad, en su ciudad, y el mocoso vino en persona porque, por razones que nadie le explicó a Nakano Rin, él era el único capaz de encontrarlos.
Fue una píldora amarga de tragar.
Ella, una profesional, esperaría en la reserva mientras él, un estudiante, operaría en el campo.
¿Es que se habían vuelto locas las autoridades?
¿Tales eran las conexiones de Terumi Tetsumaru como para recibir semejante trato a pesar de su estatus como Héroe en Formación?
Fue injusto.
Fue degradante.
Ella dejó que la ira moviera sus acciones, deslizándose bajo el puñetazo de un monstruo horrible, trazando surcos en la carne del mismo con sus garras.
Si hizo efecto o no, ella no se quedó para averiguarlo.
Nakano Rin dio un gran salto, apoyándose en la espalda de un Nomu de más de dos metros de altura.
Sus músculos se tensaron y la fuerza se reunió, explotando repentinamente como un resorte llevado al límite.
Ella salió despedida, robando una mirada a la posición de Terumi Tetsumaru.
El chico engreído evadía y golpeaba con fiereza y precisión, una de que ella misma no podría igualar.
Despejó tales pensamientos, concentrándose en el enemigo que, para su disgusto, seguía ignorándola.
De hecho, casi todos los monstruos ignoraban a los Héroes, más interesados en perseguir a Terumi Tetsumaru.
—¡Mírame!— siseó Nakano Rin, rasgando las alas de la criatura e interrumpiendo su asalto.
Un atisbo de sonrisa se dibujó bajo su máscara, pero rápidamente se distorsionó en una mueca de pánico cuando otra criatura apareció ante ella, oculta por el marco más grande de la primera.
Y esta sí la estaba mirando.
El Nomu agitó su largo brazo formado por extensiones similares a látigos con púas, azotándola violentamente en un costado.
—¡Ugh!— gimió ella, una punzada aguda y electrizante de dolor recorriendo su cuerpo en oleadas.
El traje de rasgó, marcas sangrantes se tallaron en su carne y la fuerza del golpe la sacó del camino, enviándola a estrellarse contra las ventanas de una tienda.
Los cristales volaron en todas direcciones, algunos clavándose en sus heridas recién abiertas y empeorando la dolorosa sensación.
La mujer se deslizó por el suelo, dejando un leve rastro de sangre a su paso hasta finalmente chocar con una pared.
Ella jadeó pesadamente, apretando los dientes por el dolor y la frustración.
Su comunicador se había dañado en algún momento, por lo que ya no escuchaba las voces de sus compañeros y no tenía idea de su situación, del mismo modo que ellos probablemente no sabían de la suya.
Pero Nakano Rin se negó a convertirse en el hazme reír de Yokohama.
Se levantó con dificultad, ignorando el dolor punzante y extrayendo con sus dedos los trozos de vidrio aferrados a su carne.
Motivada por las razones menos loables, Nakano Rin emergió al exterior una vez más con la mirada fija en el mocoso al que se supone debía proteger.
Antes de que ella pudiera llamarlo de nuevo y recordarle que debía irse de aquí, Terumi Tetsumaru pareció parpadear en su lugar y desapareció momentáneamente de su vista.
En menos de un segundo, su figura se materializó frente a ella, arrollándola con la fuerza de un automóvil y rompiéndole algunos huesos.
Los ojos de la Heroína casi se le salen de las órbitas y sus pulmones se vaciaron de aire, sangre y bilis subiendo rápidamente por su garganta en una competencia por alcanzar el exterior.
Ambos entraron bruscamente a la tienda de la que Nakano Rin acababa de salir, y la confundida Heroína se desmayó justo antes de que una figura monstruosa y esbelta aterrizara con fuerza en el lugar que había ocupado hace un instante.
************************* La pelea de los Nomu y los Héroes de baja categoría de Yokohama provocó estragos difíciles de no notar en los alrededores.
Aunque débiles, estas criaturas aún tenían la fuerza suficiente para hacer pasar un muy mal rato a los Héroes cuyas habilidades de combate en solitario eran mediocres o directamente inexistentes.
Tetsumaru había logrado deshacerse de cinco Nomu antes de que los Héroes intervinieran en la lucha, pero la veintena restante presentó un reto increíblemente duro para los Profesionales de bajo nivel.
Traffic Warden, compañero de agencia de Claw Bolt (Nakako Rin), lideraba un equipo de Héroes Profesionales contra los monstruos de bioingeniería, intentando ganarle a Tetsumaru algo de espacio para que se retirase.
Cuando Claw Bolt rompió la formación y se fue por su cuenta, esa tarea se volvió imposible de completar.
Y en todo caso, Traffic Warden tuvo que admitir que el chico podía arreglárselas por su cuenta y que eran ellos los que estaban en una mala situación.
—¡Agáchate!— bramó Piston Punch, su bateador de peso pesado.
Traffic Warden obedeció, las bobinas especiales de su traje bañándolo en una luz verde que mejoró su movilidad y le permitió salirse del camino justo a tiempo.
Al instante siguiente, el Nomu alado que estuvo a punto de arrancarle la cabeza se encontró con un poderoso puñetazo de acero que se hundió en su pecho y lo envió a estrellarse contra otro monstruo que les daba la espalda.
—Warden, estos monstruos nos ignoran y no dejan de perseguir al niño— dijo Piston Punch con un jadeo mientras los mecanismos que formaban sus brazos se retraían y cargaban de nuevo.
—¿¡Alguna idea de por qué ese pequeño bastardo no se ha largado!?— cuestionó Tide-Siren con una mueca que retorcía sus bellas facciones, mientras disparaba con su pistola de red contra un Nomu alado, envolviendo sus alas y haciéndole caer.
—Creo que no puede— dijo Traffic Warden mientras él y su equipo se adentraban más en la calle, apoyando a los otros tres equipos de Héroes locales.
—¿A qué te refieres?— preguntó Piston Punch, preparándose para estampar otro de sus poderosos puñetazos.
Antes de responder, Traffic Warden activó su comunicador, hablando a través de la red compartida entre los demás equipos para que todos lo oyeran.
—¡Atención!
— llamó con un fuerte grito, alzando sus manos y utilizando las funciones de su traje para arrojar una cegadora luz roja que ralentizó el movimiento de un grupo de Nomus, permitiéndole a dos miembros de un equipo aliado retirarse con seguridad.
—¡Terumi Tetsumaru podría estar siendo obstaculizado de alguna manera, ya que no ha mostrado indicios de emplear su Quirk desde que llegamos.
Por ahora, trabajaremos bajo el supuesto de que los Nomu son la razón, así que redoblemos nuestros esfuerzos y derrotémoslos!
—…
—…
—…
¿Qué pasa?— preguntó el Héroe tras un momento incómodo en el que posó de manera genial sin que nadie más pareciera impulsarse con sus palabras.
Se volvió con las mejillas sonrojadas a sus compañeros, encontrando a Piston Punch sacudiendo su cabeza furiosamente y a Tide-Siren sacándose el comunicador de la oreja con una mueca.
Una rápida inspección le mostró que todos los demás parecían igual de molestos, algunos de ellos perdiendo la concentración y recibiendo un fuerte golpe en consecuencia.
—Algo está interfiriendo con la señal, Warden.
No uses los comunicadores, nos matarás con un dolor de cabeza— dijo la chica de cabello azulado.
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