Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 96
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- Capítulo 96 - 96 Él Está Aquí
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96: Él Está Aquí 96: Él Está Aquí Sero había pasado días en el mismo lugar, en la misma postura, con las mismas ataduras.
Apenas sentía las piernas, su trasero y la espalda baja dolían como el infierno, su cuerpo había adelgazado mucho y en general, estaba muy debilitado.
Nadie podría ofrecer resistencia alguna en tales condiciones.
Nadie que no tuviera la voluntad de hacerlo.
La voluntad de Sero había flaqueado.
Él se había rendido, poco acostumbrado al dolor, su mente juvenil y sin experiencia cediendo ante la desesperación y el miedo.
Cuestionó sus decisiones, su pensamiento simplista de lo que realmente significaba ser un Héroe y encarar la maldad.
La maldad no era como la había imaginado.
Los villanos no eran como los había imaginado, ni como se los presentaron en la Tv.
Dudó sobre su incrédula visión de la realidad, sobre su formación como Héroe en UA.
Recordó las contundentes medidas de algunos de sus compañeros, como Bakugo y Todoroki, como los hermanos Terumi.
Ellos no jugaban, ellos no veían las cosas del mismo modo que él.
Un profundo odio había estado creciendo en su pecho, sin saber si estaba dirigido a la niña que lo torturaba o a sí mismo, por haber sido tan estúpido, tan ingenuo, tan cobarde.
Tan débil.
Ahora, ante él se presentaba un acontecimiento inusual, inexplicable.
Uno al que no le prestó la debida atención hasta que sus ojos apagados se fijaron en el mango del cuchillo que yacía clavado en su muslo, enviándole oleadas de dolor ardiente que apenas registraba.
Toga Himiko se recuperaba poco a poco de un repentino ataque de estornudos que la dejó inutilizada en el suelo, gimiendo y sollozando en un charco de fluidos que el estudiante de UA no se molestó en identificar.
La mente apagada de Sero volvió a operar, sus sentidos embotados se afilaron rápidamente, permitiéndole saborear el regusto a sangre en su boca, captar el hedor de su cuerpo sucio tras días de tortura y sin haber tomado un baño, sus oídos recogieron la entrecortada respiración de Toga Himiko y sus dolencias lo asaltaron en un intenso golpe de agonía, como si una presa mental hubiera estado conteniendo el dolor y ahora estuviera rota.
Su rostro inexpresivo se retorció lentamente, su mandíbula se tensó y sus ojos escanearon el entorno, encontrando varios objetos polvorientos aquí y allí.
La resolución estalló en su pecho, llenando su cuerpo de una fuerza que no debería tener y su mente de una voluntad que jamás creyó poder manifestar.
Sero respiró hondo, relajando sus músculos debilitados y doloridos, concentrando su caótica mente.
La decisión fue tomada, la acción era inevitable, el resultado desconocido.
Pero lo intentaría, cueste lo que cueste.
El joven ejerció fuerza y se inclinó a un lado, sus ojos fijos en la figura desorientada de Toga mientras sentía las ataduras tensarse sobre sus brazos.
Fue envuelto de tal modo que no pudiera aprovechar su Quirk, y si lo intentara…
El brazo adormecido de repente recobró su sensibilidad, forzado a una posición extremadamente incómoda por el movimiento de Sero, pero él continuó de todas formas.
La silla chirrió, las ataduras alcanzaron su límite y el brazo de Sero se dobló más allá de lo saludable.
El chico casi soltó un gemido lastimero, pero se negó a arruinar su única oportunidad.
¡Crack!
Toga Himiko giró la cabeza de repente, sobresaltada por el repentino crujido húmedo a sus espaldas.
Ella encontró a Sero Hanta en su silla, inclinado hacia la izquierda de manera extraña, con las ataduras presionando fuertemente alrededor de su torso y con una expresión de locura en su rostro, mirándola con desafío y un brillo de deleite.
—…¿Q-qué estás?— murmuró ella con los ojos entrecerrados, consecuencia del exceso de lágrimas que derramaron sin control hace unos segundos.
Tarde fue su reacción cuando notó una cinta sobresaliendo de la espalda de Sero, disparada en línea recta hacia una de las paredes de la sala.
Con un brusco movimiento, Sero fue tirado hacia esa dirección tan rápido que Himiko, aún recuperándose de la horrible experiencia de estornudos, no tuvo el tiempo de intervenir.
A Sero no se le dedicó mucha consideración.
No lo vieron como una amenaza, sino como un irrelevante mocoso cuya única función sería poner en aprietos a UA y All Might ante el público, nada más, nada menos.
Sus ataduras constaban de cuerdas y correas, bloqueando sus codos y la silla era una simple pieza de metal delgado.
Incluso si lograra liberarse, nadie creyó que pudiera derrotar a un sólo miembro de la Liga.
Sero ejerció fuerza lo mejor que pudo, sintiendo un ardor agonizante en su extremidad dañada y consiguiendo posicionarse horizontalmente.
Al impactar, las patas de la silla se doblaron y reventaron, las cuerdas tensamente atadas a ellas colaborando en el proceso y echando a perder todo el enrevesado sistema de nudos y dobleces que mantenían a Sero inmóvil.
—¡Hnngh!— gimió el chico con los ojos fuertemente cerrados, resistiendo lo mejor que pudo la onda que recorrió su trasero y espalda con el impacto, así como el brazo ya maltratado y el movimiento de la hoja aún clavada en su carne.
—¿¡Quién te dijo que podías moverte!?— bramó Himiko, lanzándose sobre el chico con un cuchillo en mano y el rostro aún pegajoso.
Sero abrió los ojos de golpe y rápidamente tomó una de las patas rotas de la silla con la mano sana, balanceándola lo mejor que pudo contra Himiko e interceptando la hoja.
—¡Oye!— chilló la niña, retrocediendo con la mano aferrada a su pecho, dolorida por el violento golpe.
Sero se levantó con dificultad, quitándose de encima las cuerdas ahora aflojadas y a cunando su brazo roto.
Con un movimiento rápido y preciso, retiró el cuchillo de su pierna y disparó su cinta a la herida, tapándola lo mejor que pudo.
No tenía mucho tiempo ahora.
Desangrarse en un estado tan lamentable lo llevaría al colapso muy pronto.
Tenía que terminar ahora.
—Aah, Sero-Kun, realmente tienes agallas.
No esperaba que hicieras un movimiento tan audaz en mi presencia~ —…
—¿Pero, sabes algo?
En este punto, la gatita ya debería haber sido recogida por Kurogiri y tu función como rehén ha terminado.
Eso significa que ya no nos eres de utilidad, Sero-Kun…
¿Entiendes lo que quiero decir~?
—Voy a matarte— dijo Sero fríamente, apretando el cuchillo en su mano.
Himiko sonrió ampliamente, sacando otra hoja de algún lugar y tomando una postura de combate.
Antes de que alguno hiciera un movimiento, se escuchó un poderoso estruendo y una onda de choque hizo temblar la sala, desestabilizándolos en sus respectivas posiciones.
Himiko retrocedió otro paso, echando la cabeza hacia atrás justo a tiempo para evitar el corte que Sero dirigió a su garganta.
Fue tomada por sorpresa.
No por la velocidad del joven, sino por la clara intención asesina que emanaba de él, por la disposición a matar tan cruda.
No se lo esperaba en lo absoluto.
Para Sero, las cosas eran simples: Ella lo torturó, él le haría pagar.
Ella quería matarlo, él la mataría.
Ya no le temblaba la mano ante la idea.
—¿¡Sero-Kun, qué pasa contigo!?— llamó Himiko con un tono desconcertado, aunque su expresión excitada afirmaba otra cosa.
Ella evadió con habilidad las toscas y salvajes embestidas del chico, cuya experiencia manejando tales armas era mediocre.
Él sólo cortaba y apuñalaba como un matón cualquiera en la calle.
—¡Cállate!— escupió Sero con furia, sintiendo sus menguantes fuerzas agotarse segundo a segundo, el sangrado continuando y una sensación fría apoderándose de su pecho hasta ahora rebosante de energía.
La adrenalina cedía ante la pérdida de sangre, el tiempo se le acababa.
Un segundo estruendo alcanzó sus oídos, más cerca que el primero.
Sabiendo lo que vendría, Sero disparó su cinta al techo y se elevó, evitando tropezar con la próxima onda de choque.
Himiko no tuvo la misma suerte, trastabillando ante la violenta sacudida que agrietó las paredes.
Sero se impulsó con un tirón, mucho más débil que el que usó al romperse el brazo, pero suficiente para dirigirlo a la dirección de Himiko.
Él disparó otra cinta, atrapando la mano de la chica que sostenía el cuchillo y atrayéndola hacia sí mismo.
Himiko intentó resistirse, pero estaba desequilibrada.
Sus ojos se abrieron de par en par y sus pupilas se contrajeron, alzando la mano herida para protegerse de la puñalada.
—¡MUEREEE!— rugió Sero, clavando la hoja en la mano de Himiko y atravesándola, derribando a la chica con su peso.
Ambos rodaron en el suelo, con Sero tomando una posición superior al sentarse a horcajadas sobre la chica, presionando con toda su masa hacia abajo mientras ella intentaba evitar que la punta afilada descendiera a su cuello.
La fuerza de Sero se agotaba, su visión se oscurecía.
El brazo de Himiko temblaba, sus dientes apretados y el sudor corriéndole por el rostro y su otra mano envuelta en cinta, inútil.
—¡Suéltame, suéltame maldita sea!— siseó ella, usando su mano atada para golpear al chico en la cara, pero Sero empujó más.
La palma atravesada de Himiko descendió lentamente, la punta de la hoja rozando su carne.
Ella se desesperó, Sero casi se desmayó.
En ese momento, la puerta de la sala explotó y dos cuerpos fueron arrojados al interior, casi golpeando a Sero en el proceso.
Himiko reconoció una de las figuras, sus ojos brillando con esperanza.
—¡Twice, ayúdame!— gritó a su compañero.
—¡Sero, mi chico!— rugió una voz grave con una mezcla de urgencia, ira y alivio.
All Might salió de la nube de polvo con una expresión severa, sus ojos encendidos mirando fijamente la escena que se desarrollaba ante él.
No era lo que esperaba, la sorpresa lo congeló un segundo.
Himiko también se congeló en su lugar, desesperándose aún más ante la presencia del Héroe Número 1.
Pero ese fue un error fatal.
Sero ignoró la explosión, ignoró a los villanos que salieron volando, ignoró al Héroe, su Héroe y Sensei que había venido para rescatarlo.
Todo lo que Sero notó fue que la resistencia de Himiko cedió por un instante.
Él aprovechó ese instante e hizo un último esfuerzo con todo lo que le quedaba, apenas registrando el grito de All Might y el jadeo de sorpresa de Himiko.
Sus ojos se voltearon y cayó en la inconsciencia.
******************************** Lamento la tardanza, mucha mierda Universitaria estos días, y un compañero Escritor y amigo tuvo un accidente de tránsito hace un par de días.
Esperamos tu recuperación, Nywl.
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