Reencarnado En My Hero Academy Como Dos Shinobi De Rango S (Resubido) - Capítulo 98
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98: Están Aquí 98: Están Aquí No había mucho que un montón de monstruos débiles pudieran hacer ante la fuerza del Símbolo de la Paz.
Tomura era consciente de eso, más que la mayoría.
Él había visto el poder del Nomu diseñado para asesinarlo, presenció de primera mano aquella ridícula demostración de poder en la que la creación de su Maestro perdió.
Si ese Nomu no pudo derrotarlo, estos inferiores tenían aún menos posibilidades.
—¿Qué esperan?
Vayan por él— instó a los miembros de la Liga.
Twice fue el primero en saltar al frente, tres de ellos, blandiendo armas contundentes y crepitantes hacia el Héroe bastardo que apaleaba a sus Nomu con una sola mano.
All Might evadió cada uno de sus ataques, mandando a Twice a estrellarse contra las paredes mientras se acercaba más a la jadeante Toga, quien a penas se mantenía consciente en el suelo.
Si Tomura tenía que honesto, no le agradaba la idea de sacrificar a la niña.
No se llevaban tan bien, ni se conocían profundamente, pero él genuinamente no encontraba ninguna otra explicación a la forma en que Terumi los encontró.
El chico claramente usaba su arena para el rastreo, eso lo entendía, pero vino directamente a este lugar, directamente sobre Toga Himiko.
Cuando su Maestro le dio información sobre el repentino traslado de Spinner y Toga, Tomura ordenó a Kurogiri que los rescatara.
Cuando Kurogiri regresó, le dio una advertencia que no tomó en serio al inicio.
—Fue demasiado fácil— había susurrado con sospecha.
Ahora ya no estaba tan seguro.
Incluso llegó a sospechar de Spinner, cuya actitud fue extraña al regresar, pero claramente se equivocó de objetivo.
—¡Detengan esto o su compañera morirá!— rugió All Might, aumentando la potencia de sus golpes y desbaratando cualquier intento de los Nomu por golpear a Sero Hanta, de Dabi por quemarlos y de Mr.
Compress por atraparlos.
Todos salieron volando por una brusca onda de choque que sacudió los cimientos del edificio.
Tomura tropezó, su pie cediendo ante una grieta que se abría más y más en el suelo.
Sus ojos enloquecidos miraron al Héroe, quien arrojaba a dos Nomu contra la pared con una fuerza descomunal.
No tenía forma de acercarse y tocarlo, o al chico de UA.
Ninguno de sus compañeros tenía la fuerza para ayudarlo a someter al Símbolo de la Paz.
Él no tenía la fuerza.
La rabia que había intentado controlar todo este tiempo volvió a surgir, llenando su pecho con intenciones maliciosas.
La sangre hirvió, las palmas picaron, sus ojos fijos en la figura brillante y heroica desplazándose lentamente a un objetivo más cercano y fácil para descargar esa ira.
Toga Himiko, tirada aún en el suelo, arrastrada a un lado por la onda de choque anterior y con la vida escapándosele de la boca entre abierta y la garganta perforada.
Sí, ella los había traicionado, vendido, delatado.
No había otra explicación, ninguna otra cosa tenía sentido.
Por eso insistió en ocuparse ella de Sero Hanta.
No fue para torturarlo y divertirse, fue para protegerlo de la muerte.
Por eso All Might quería salvarle la vida.
No fue por su heroísmo y buena voluntad, sino porque ella era una infiltrada.
La ya retorcida mente de Tomura trazó esquemas imaginarios para justificar sus acciones mientras daba un paso más cerca de la niña rubia.
Su mano ahora ardía con el deseo de tocar algo y desintegrarlo, borrarlo de la existencia.
No podía con el chico, estaba protegido.
No podía con el Héroe, era demasiado fuerte.
No podía con sus subordinados, se revelarían.
No podía con los Nomu, no sentían nada.
Su única opción para desahogarse era Toga Himiko.
Al menos si pudiera— —¡Ni se te ocurra!— bramó All Might, apareciendo delante de Tomura en un destello de velocidad cegador.
La gran mano del Héroe se sacudió como un látigo de acero, abofeteándolo tan fuerte que sus dientes castañetearon y su cabeza giró bruscamente, casi partiéndose el cuello por el repentino cambio de dirección.
La mano de su Padre salió despedida, perdiéndose en algún rincón de la sala.
Pero Tomura no tenía tiempo de enfurecerse ni desestabilizarse.
Él salió volando también, un chorro de sangre y saliva escapándosele de la boca, sus ojos casi volteados por completo.
Sólo logró mantenerse consciente debido al impacto contra la pared, lo que le sacó el aire de los pulmones y lo obligó a volver en sí, apenas.
—¡Volveré, así que no se muevan!— ladró All Might, sujetando a Toga Himiko entre sus brazos y enviando una patada devastadora al aire sin aparente sentido.
Sin embargo, una poderosa onda de choque salió disparada hacia arriba, atravesando el piso superior y el techo de la base en una explosión de escombros.
Tomura apenas se recuperaba del fuerte golpe cuando el Héroe escapó por el agujero, llevándose a la traidora y al rehén más valioso sin que él pudiera oponer resistencia alguna.
La amargura, el desprecio y la impotencia se sumaron a la rabia en su pecho, amenazando con hacerlo estallar a la más mínima provocación.
Él miró con ojos inyectados en sangre a la docena de Nomu restantes y a los miembros de la Liga que se levantaban con visible dificultad.
—…Yo…
Yo no permitiré que esto quede así— murmuró Tomura, su tono quebradizo destellando más locura que cualquier otra cosa.
Se volvió a todos los que lo rodeaban con una mueca retorciendo sus facciones.
—¡Esto no se quedará así!— ladró con desprecio, caminando furiosamente hacia uno de los Nomu y saltando a su espalda.
—¡Pagarán por esta afrenta.
No me importa si son Héroes, civiles o un maldito perro en la calle, todos pagarán!
Tras su declaración, el Nomu sobre el que montaba se preparó y dio un gran salto, seguido de cerca por los otros.
Dabi miró con una mueca de desprecio a la pandilla de monstruos que emergían, sacudiéndose el polvo de la ropa con un suspiro antes de encender sus llamas y propulsarse rápidamente hacia arriba.
Si iban a hacer una masacre, él no iba a perdérsela.
—…
¿Y nosotros cómo subimos?— preguntó Magne con torpeza, sujetándose un brazo herido.
************************* Las cosas salieron mejor de lo esperado, en opinión de Tetsumaru.
Había gastado más chakra del que le gustaría dada la monumental tarea de extender su arena tan lejos para ubicar a Ragdoll primero, y las múltiples ocasiones en las que se vio obligado a formar Rasengan después.
Abajo, los oficiales de policía acordonaban el área en la que él despejó la entrada a la mazmorra, con un ligero apoyo por parte de los Héroes locales, mientras dos equipos de esos mismos Héroes aseguraban que los monstruos muertos se quedaran muertos de verdad.
Hecha su tarea, Aizawa le exigió a Tetsumaru que se largara, pero el shinobi insistió en permanecer alerta en caso de que algo más ocurra.
El hombre no pudo argumentar en contra, recordando la facilidad con que Tetsumaru se encargó de los Nomu una vez que pudo usar su Satetsu de nuevo.
—Pero permaneceremos junto a un Equipo de Profesionales— había sentenciado el Sensei, y Tetsumaru no pudo negarse.
Así que aquí estaban, Eraser Head y Midnight vigilantes a lo que ocurría en la base de los Villanos, mientras el shinobi permanecía un par de edificios más atrás recibiendo tratamiento por parte del variopinto grupo que lo había ayudado en la pelea anterior.
—Um, lo siento, pero no necesito que te quites…
Ya sabes…— murmuró una joven mujer de cabello azulado y rostro hermoso, vistiendo un ajustado traje sintético que parecía más ropa de gimnasia que un disfraz de Héroe.
Tetsumaru asintió distraídamente, desabrochando su túnica y retirándola en la parte izquierda de su cuerpo para que la mujer tratara su herida.
Ella miró detenidamente unos segundos, parpadeando en confusión ante la vista.
Los demás miembros del grupo también echaron un vistazo, lo que finalmente captó la atención del shinobi.
—¿Qué?— preguntó Tetsumaru con su tono plano.
—¿Tetsumaru-Kun, qué es esa cosa?— interrogó el tipo del traje rojo y verde, señalando el traje ajustado que llevaba Tetsumaru debajo de la túnica, adherido al cual había una especie de tubo completamente negro justo al lado de la herida.
—Sólo Tetsumaru— aclaró el shinobi, como era costumbre.
—Y esto es parte de mi equipo.
Una compañera del Curso de Apoyo colaboró en la fabricación.
—¿E-esta cosa soportó el golpe de un Nomu?— cuestionó la mujer que lo atendía, pinchando con el dedo el tubo sorprendentemente flexible.
—Bueno sí.
Tiene que ser resistente para soportar la tensión al moverme— respondió Tetsumaru con calma, pero eso sólo confundió más a los Héroes.
Antes de que pudieran preguntar más, una repentina explosión destrozó el techo del edificio al que All Might había entrado, atrayendo todas las miradas a esa dirección.
Eraser Head y Midnight se prepararon, mientras los Héroes menores rodeaban a Tetsumaru, a pesar de que la habilidad en combate del shinobi era superior a la de ellos.
De los presentes, sólo los Sensei de UA y Tetsumaru notaron el borrón de movimiento colorido que salió disparado de la nube de polvo, viajando a una velocidad ridícula a otro punto de la ciudad.
—…
¿Qué acaba de pasar?— murmuró el Héroe local llamado Traffic Warden.
—All Might probablemente recuperó a los rehenes, y dado que no vino con Midnight y Eraser Head-Sensei, es posible que uno o ambos estén heridos— analizó Tetsumaru en voz alta, señalando en la dirección en que salió disparado el Héroe.
—Tiene sentido.
El hospital está en esa dirección— asintió Traffic Warden con un suspiro de alivio.
Apenas diez segundos después, la voz de Aizawa crepitó en sus oídos con un tono severo.
—¡Prepárense, la Liga de Villanos ha decidido salir!
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